Centro Materno Infantil Ave María: Un Refugio para Madres sin Recursos en Salamanca

27.10.2025

Si dar a luz es la expresión más aceptada para explicar un nacimiento, tal vez cobre más sentido aún cuando este se ha producido en medio de un camino repleto de sombras. En el Centro Materno Infantil Ave María de Santa Marta de Tormes (Salamanca) conviven una docena de mujeres cuya historia coincide con alguna de esas suertes.

Madres que crían a sus hijos conviviendo con un pasado tormentoso, pero mirando hacia un futuro cada día más despejado. Allí es donde encuentran su punto de inflexión: un cálido refugio donde sanar sus heridas y entrenar sus capacidades para lanzarse de nuevo al océano. Especialmente para las personas con menos recursos, tal vez arrastrando un devenir marcado por la violencia, o una procedencia de familias desestructuradas, y en todo caso, aquellas en riesgo de exclusión social.

Objetivos y Filosofía del Centro Ave María

“Nuestro objetivo desde los inicios ha sido darle otra oportunidad a las personas. Pero no para que vivan acomodadas, aunque aquí tengan unas condiciones dignas, sino para que trabajen en su formación. Hablamos de derechos y de obligaciones, que ellas tiene que asumir también. Es una lucha constante”, explica Rosario, cuya dulce pero firme discurso está modelado por dos décadas de experiencia.

Con el bagaje acumulado de tantos años trabajando con familias desestructuradas y madres en riesgo de exclusión social, Rosario Álvarez considera que “la sociedad está perdiendo el sentido de la palabra esfuerzo”, especialmente a la hora de transmitirlo a los jóvenes. “Es importante enseñar que la manera de salir adelante es a través de la formación y el trabajo. Nadie puede ser un parásito de la sociedad. Cada uno, desde su ángulo, tiene la obligación de aportar”, considera.

Servicios y Apoyo Ofrecidos

Aparte de inculcar la cultura del esfuerzo y trabajar en la formación de las mujeres, en el Centro Ave María trabajan para combatir el profundo sentimiento de soledad que arrastran en la mayoría de ocasiones. Las extranjeras, porque en efecto pueden estar solas en España, y las nacionales, porque a menudo su vínculo con las personas más cercanas se ha visto quebrado. Más allá, su estancia en el lugar les puede servir para establecer redes de apoyo gracias al voluntariado. “Para ellas es vital tener un sitio al que ir.

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El equipo del centro está formado por una psicóloga y dos educadoras sociales, entre las que se encuentra Rocío González, quien explica a Ical que el perfil de las madres que ingresan es “muy variado” y va cambiando con el tiempo. Entre las que acuden hay españolas, que suelen ser menores o muy jóvenes, y cuyos casos «suelen tremendos”, según puntualiza, reconociendo que se trata de un tipo de interna cuya cantidad fluctúa en función de la salud económica del país, actuándose en periodos de crisis. Por desgracia, según dice, “normalmente la violencia de género está presente, de una u otra manera, en la mayoría de los casos”, rayando el 90 por ciento.

Las inmigrantes son mayoría en el centro. Y un perfil muy común responde a mujeres extranjeras que fueron adoptadas de pequeñas y que se han visto en problemas a la hora de ejercer la maternidad por ellas mismas. Esto es debido a una muy variada causalidad, incluida una grave carencia afectiva con sus padres biológicos cuando son pequeños, que luego aflora en la adolescencia. En este caso, también puede ocurrir que los progenitores adoptivos sufran un choque entre las expectativas sembradas respecto a su hijo y la realidad de su crianza.

Una vez en el lugar, las mujeres manifiestan “cierta desconfianza” en los primeros tratos con las profesionales. “Me van a ayudar, pero a cambio de qué”, parecen preguntarse, según Rocío. “No están acostumbradas a que las cosas sean tan fáciles. Nosotras nos enfocamos en lograr en que no se sientan juzgadas, sino seguras y queridas”, explica. El afecto es una carencia común a todos los casos. “Todos necesitamos apoyo en determinadas situaciones, especialmente cuando no vemos ninguna salida”, y en el Centro Ave María lo encuentran desde el primer momento. Además de la convivencia diaria, cada semana articulan la atención a estas mujeres en torno a tutorías personales.

Aparte de las carencias afectivas, a menudo adolecen de formación y cultura, por lo que tratan de potenciar estas capacidades con el objetivo final de acceder al mercado laboral con ciertas garantías. Las menores, en cualquier caso, se dedican a estudiar, y todas ellas deben tener alguna ocupación enfocada a encontrar trabajo. El plan de atención integral comprende un itinerario que por supuesto involucra a los niños, enfocado a su educación y a su desarrollo emocional.

En principio, las madres pueden estar en el Centro Ave María hasta que sus hijos cumplen cuatro años, pero hay cierta flexibilidad en función de las circunstancias. En suma, la salmantina Rocío González reconoce emocionada que conectó con el proyecto desde que lo conoció y quiso formar parte de él. “El primer día vi a los niños corriendo y jugando, y sé que cuando están felices no lo saben disimular. Además de eso, veo coherencia entre lo que Rosario me contó cuando llegué y lo que vivo en el día a día. Creo en las personas que llevan a cabo este proyecto.

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Historias de Vida

Una de estas intrincadas trayectorias es sin duda la de Irina. Ella es cubana y tiene 36 años. Salió de su país, donde tenía trabajo tras haber cursado estudios de derecho, porque “la situación económica allí es complicada”. Emigró con el afán de mejorar y entró a Europa por Holanda, donde permaneció un mes y medio. Sin embargo, al poco tiempo de arribar al país neerlandés se percató de que estaba embarazada. Cuando le explicaron las características de la casa asegura que vio “el cielo abierto” y empezó a tener “calma” en su vida. “Llegue aquí una semana antes de tener al bebé y tuve una acogida muy calurosa. Recibí atención médica y psicológica, y me ayudaron con toda la documentación”, explica agradecida. Irina valora disponer ahora de todo el material que le hace falta para cuidar de su hijo de siete meses, y también contar con la posibilidad de completar cursos de formación para encontrar trabajo. “El fin ahora es lograr mi independencia, cierta estabilidad y tener una vida autónoma con mi niño”.

Junto a Irina está su compañera Muna. Ella es africana y lleva, ente idas y venidas, once años en España. Su vida tampoco ha sido fácil. Vivía con su marido en su país natal, Senegal, donde se casó en 2004 con solo 16 años, y tuvo dificultades en un primer momento para procrear. Su matrimonio fracasó después de doce años y, tras diversas complicaciones, encontró al fin el apoyo de su madre y sus hermanos para seguir adelante sin el hombre con el que había contraído matrimonio. Cuando vivía con su tía en Senegal decidió regresar a España, donde ya había estado, y fue a parar a Valladolid. Muna conoció a otro hombre durante un periodo vacacional que pasó de vuelta en África y decidió casarse otra vez. Ahora tiene dos niños, el mayor de poco más de dos años y el pequeño de apenas uno, pero está en el paro. Cuando llegó al centro estaba “muy mal”, tanto que llegó en ambulancia directamente desde el hospital. No duda en deshacerse en elogios hacia el personal del centro y hacia ‘Chari’, como llama a la directora. “Mis hijos ahora están muy bien porque ella los ve como sus nietos. Ahora tengo casa, ahora tengo familia. Porque lo somos”, recalca. Solo le falta encontrar un trabajo para cumplir el sueño de tener una casa donde quedarse junto a sus hijos.

Orígenes e Historia del Centro

Los orígenes de esta Casa se remontan al año 1949. Se puso en marcha tras la triste noticia que conmocionó a la sociedad salmantina cuando una joven universitaria se suicidó al enterarse que estaba embarazada y no veía otra salida a la presión social de aquella época. El sacerdote Doroteo Hernández, ante esa situación, vio necesario ofrecer una atención para que ninguna mujer se tuviera que ver en esta situación. Antes, Doroteo ya había fundado el Instituto Secular Cruzada Evangélica, en cuya acta fundacional consta entre sus fines una frase: "Estar al lado de la mujer en situación especialmente delicada". Así, la única finalidad de este Centro es dar acogida a mujeres gestantes o madres con hijos de entre 0 y 4 años que, por diversas razones, se encuentran en especial dificultad y en riesgo de exclusión social.

En sus comienzos, el Centro Ave María daba servicio en la popular actual Calle Libreros, en unos locales cedidos por la Universidad, y actualmente, el Centro se encuentra ubicado en una bonita casa con amplias zonas ajardinadas en Santa Marta de Tormes.

"En los primeros momentos se ponían en contacto con el Centro mujeres que se ocultaban del embarazo, o mujeres que estaban embarazadas pero querían dar a su hijo en adopción una vez que nacieran, pero eso duró muy poquito. Llegó la primera valiente que quiso tener a su niño y desde entonces, en este Centro conviven tanto las madres como sus niños", explica Rosario Álvarez, Directora General del Centro Ave María desde hace 20 años.

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En estas últimas dos décadas, han atendido a más de 400 mujeres, y sólo dos de ellas decidieron dar a sus hijos en adopción. "Con nuestra ayuda y su fortaleza, las mujeres con las que hemos trabajado se han dado cuenta de que siempre es posible seguir hacia adelante", añade.

La Casa tiene capacidad para 14 mujeres, más los niños. Actualmente cada rincón de este hogar está lleno de vida gracias a 13 mamás y los 15 niños donde forjan los cimientos para no rendirse. Con ellos, trabaja Rosario Álvarez y otra trabajadora social, dos educadoras y una psicóloga.

Apoyo y Financiación

Reciben el apoyo de la sociedad salmantina, y sobreviven gracias a su propia Entidad y a los acuerdos cerrados con diferentes entidades como la Diputación provincial de Salamanca, el Ayuntamiento de Santa Marta, el Ayuntamiento de Salamanca, la Gerencia de Servicios Sociales, y colaboraciones con entidades como la Fundación Rodríguez Fabrés, La Caixa, Fundación Vargas Zúñiga o las diferentes Hermandades de la ciudad, entre otras, así como el apoyo de muchos salmantinos anónimos que quieren sumar en este bonito proyecto.

"Es muy gratificante para nosotros el apoyo de tantas y tantas personas que son conscientes del trabajo que realizamos con las mujeres y con su apoyo nos lo reconocen. Aquí hay detrás muchas historias de vida maravillosas porque son muchas las mujeres que llegan aquí totalmente hundidas y logramos ayudarlas para que se recompongan, organicen su vida y se integren en la sociedad. Yo estoy al servicio de ellas, y el mayor regalo que nos dan es cuando vemos que aprueban exámenes las que siguen formándose, o cuando encuentran un empleo… es muy grato ver que el esfuerzo y la dedicación dan frutos. Nosotros no queremos que las mujeres que vienen aquí dependan de ayudas sociales durante toda su vida, ese no es nuestro cometido. Nosotros realizamos una intervención integral y personalizada que facilite a las madres adquirir las herramientas necesarias para que, una vez terminada su estancia en la Casa, madres e hijos puedan integrarse en la sociedad de forma satisfactoria", relata.

El Ayuntamiento de Santa Marta, a través de la concejalía de Bienestar Social, ha vuelto a conceder una subvención directa de 7.500 euros al Centro Materno Infantil Ave María para que pueda hacer frente a los gastos de electricidad y calefacción, así como otros gastos corrientes.

El Centro Materno Infantil “AVE MARÍA” es una de las Obras sociales que el I.S.C.E. lleva a cabo dentro del Carisma Fundacional “Atención a Mujeres en situaciones especialmente delicadas” y “Menores en riesgo”.

Labor Educativa y de Sensibilización

Además del apoyo a madres solteras en riesgo de exclusión social, el centro extiende su labor a los colegios, donde protagonizan actividades de sensibilización en las aulas para explicar a los alumnos las contraindicaciones de un embarazo en la adolescencia. “Hemos visitado colegios como Maristas, Escolapios, La Milagrosa o el Venancio Blanco, donde a veces las madres explican su experiencia para que los niños y jóvenes vean que hay otra realidad.

Servicios Adicionales Ofrecidos

  • Anticoncepción de urgencia: a demanda en todos los CMSc.
  • Prevención del sobrepeso, la obesidad y la diabetes tipo II.
  • Valoración de los hábitos alimentarios y nivel de riesgo.
  • Talleres de alimentación saludable.
  • Salud sexual y reproductiva: Asesoramiento y si procede, facilitación al acceso de métodos anticonceptivos, instauración y seguimiento.
  • Test de gestación.
  • Diagnóstico y asesoramiento sobre VIH e infecciones de transmisión sexual (ITS).
  • Asesoramiento en diversidad de orientación e identidad sexuales.
  • Salud mental: Asesoramiento psicológico personalizado.
  • Talleres grupales sobre bienestar emocional y prevención de la ansiedad.
  • Apoyo individual y grupal para la prevención del duelo complicado.
  • Soledad no deseada: Actividades para la prevención de la soledad no deseada en todas las edades.
  • Atención personalizada.
  • Crianza: Asesoramiento preconcepcional, durante el embarazo y el postparto.
  • Promoción de la lactancia materna.
  • Adolescentes y jóvenes: Asesoría y educación para la salud a familias, profesorado y otros profesionales socioeducativos y sanitarios.
  • Envejecimiento activo y saludable: asesoría individual y valoración de riesgo.

En la actualidad, el Centro Materno Infantil Ave María acoge a 13 madres, una de ellas embarazada, y 12 niños. Además, proporciona asistencia y apoyo emocional a 30 familias que se encuentran en el programa de acompañamiento tras su paso por el centro. Por otro lado, también se entrega ropa y material infantil, además de asesorar con temas burocráticos, unos servicios puntuales que el año pasado beneficiaron a un total de 104 familias.

El Centro Materno Infantil Ave María ubicado en Santa Marta se creó en 1949, y presta servicio de forma ininterrumpida a mujeres gestantes o con hijos menores a cargo carentes de recursos y con grave riesgo de exclusión social.

La exclusión social, es un fenómeno complejo, provocado por multitud de factores: económicos, de salud, educativos, de formación, de relaciones sociales y vivienda. Somos conscientes de la responsabilidad de nuestra intervención, por lo que nos esforzamos cada día en realizar una intervención integral y personalizada que facilite a las madres adquirir las herramientas necesarias para que, una vez terminada su estancia en la Casa, madre e hijo puedan integrase en la sociedad de forma satisfactoria.

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