Matronas Romanas y su Rol en la Enfermería

31.12.2025

Las investigaciones de la doctora Mercedes López Pérez profundizan en los antecedentes de la enfermería presentes en las fuentes clásicas. Nodrizas, capsarios, parabalanos… Son algunas de las figuras históricas que podrían considerarse como precedentes de la enfermería en el mundo antiguo.

Sus huellas en la historia las está estudiando la enfermera Mercedes López Pérez. En sus investigaciones aúna sus dos pasiones: la Historia Antigua y la Enfermería. “Mi formación inicial es como historiadora. Soy licenciada en Geografía e Historia. Luego, por cuestiones de la vida, aprobé dos años las oposiciones para profesora de secundaria pero no obtuve la plaza. Pensé en estudiar otra carrera y elegí enfermería para buscar otras alternativas. Cuando terminé, tuve la suerte de que cambiaron los planes de estudio, se desdoblaron algunas asignaturas y me plantearon la posibilidad de impartir Historia de Enfermería en la Escuela de Enfermería de Cartagena. Acepté y comencé a dar clase. Me encantó la experiencia y a partir de ahí, hice la tesis doctoral. Mi idea era aunar ambas disciplinas e inicié mis investigaciones vinculando la Enfermería con la Historia Antigua. Estuve varios años dilucidando el tema, pues también quería que estuviera vinculado con el cuerpo femenino, que es un ámbito que también nos interesa mucho a las enfermeras.

Entonces, hasta encontrar los textos y el médico que me interesaban fue difícil. Antes, internet no estaba tan desarrollado, así que me fui a la Sorbona, a París, a buscar mis fuentes”. De ahí partió su tesis doctoral, ‘Ginecología y patología sexual femenina en las colecciones médicas de Oribasio de Pérgamo’. Esto fue en 2008 y desde entonces a la actualidad, muchos han sido los hallazgos de Mercedes. “El mundo clásico es muy interesante, un ámbito rico a la hora de buscar el origen de nuestra profesión o de otras funciones que de alguna manera están relacionadas con la enfermería”.

Parteras y Nodrizas en la Historia Antigua

Entre los primeros antecedentes, Mercedes López Pérez ha estudiado la figura de nodrizas y parteras en la Historia Antigua. “Es muy interesante su presencia en el mundo grecorromano, no solo en los textos sino también en la iconografía. Son numerosas las inscripciones, los vasos griegos o epitafios romanos que hacen referencia a estas mujeres. Siguiendo las investigaciones de autoras inglesas, americanas y francesas publicadas en los últimos años, ha habido una actualización de la interpretación de esas imágenes. Siempre habíamos pensado que la mujer que aparecía en las estelas funerarias pariendo era la difunta, pero esto no es así. Se trata de la tumba de una obstetra, de una partera que aparece representada con su oficio. Esto es muy interesante y supone una auténtica revolución de nuestro conocimiento sobre esta figura”, describe Mercedes.

Las Estelas Funerarias

En el mundo de la antigüedad grecorromana numerosas son las fuentes iconográficas que permiten estudiar antecedentes de la profesión enfermera como es el caso de la estela funeraria que acompaña a estas líneas, representando a una matrona o nodriza. En el caso de España, el Museo Nacional de Arqueología Romana de Mérida es uno de los espacios que más testimonios atesora.

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Capsarios del Ejército Romano

Otro hallazgo, en este caso en las inscripciones romanas, fueron los capsarios. “Para mí fue una sorpresa encontrar en el ejército romano la presencia de unos soldados que no eran médicos ni aprendices de médicos. Se les llama capsarios, porque son portadores de una capsa, una caja donde llevan los ungüentos y las vendas. Se encargaban de atender a los soldados a pie de campo. Su función no era la de curar sino la de cuidar, es decir, lo que para nosotros hoy es la enfermería. Aparecen en el ámbito de la medicina militar romana, con inscripciones muy interesantes referentes a un dios que no es Asclepio, que es el dios de la medicina, sino a un hijo suyo, Telesforo, que tiene unas funciones muy especiales y específicas.

Desde el punto de vista iconográfico, aparece siempre representado como un encapuchado, con una toga de caminante, en alusión directa a su significado: el que camina, el que acompaña. El propio nombre de Telesforo, su prefijo tele, significa a lo largo, a través de. Es el dios que acompaña al enfermo, bien para su curación o, incluso, hasta el final”.

Hospitales Romanos (Valetudinaria)

Los hospitales que el ejército romano iba ubicando en sus fronteras imperiales son también otra fuente histórica de investigación. “Son conocidos como Valetudinaria. Su traducción latina es hospitales. Según las fuentes escritas y arqueológicas, estaban dedicados al cuidado, con habitaciones iluminadas que dan a un pórtico exterior y a un patio central donde se cultivaban las plantas destinadas al cuidado de las heridas. Estamos ante el origen del hospital”.

Santuarios de Curación

Otro de los ámbitos de investigación de Mercedes son los santuarios de curación. “Es difícil comprender la medicina griega y romana sin incluir el punto de vista religioso. El hombre clásico es un hombre religioso. La medicina se inicia y está relacionada con los templos y santuarios dedicados al dios Asclepio. Eran verdaderos lugares de curación, rodeados de naturaleza, a los que acudían los peregrinos. Tuvieron vigencia hasta el s. IV y algunos se transformaron en centros hospitalarios. Los más famosos son los santuarios de Asclepio en Epidauro (Grecia) y en Roma, en la ínsula Tiberina, entre otros”.

Los Parabalanos

El último antecedente de la enfermería estudiado por Mercedes en la Antigüedad son los parabalanos. “Aparecen vinculados con el cristianismo en el s. IV. Se dedicaban a recoger a los enfermos y a los moribundos de las calles y a enterrarlos. Son hombres, que es lo más interesante. Son figuras masculinas vinculadas con el cuidado, un rol tradicionalmente femenino. Esto nos hará crecer”.

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El Origen de la Mujer Cuidadora

Tradicionalmente, el lugar y ocupación de la mujer ha sido la casa: las tareas domésticas, entre las cuales se encuentran el cultivo y la recolección, necesarios para la alimentación de la familia; la higiene y el conocimiento de las propiedades de los baños y diversos tratamientos con agua y vapor; o el cultivo del alma: la educación de los hijos.

Ese papel doméstico y reproductivo de la mujer está presente en todas civilizaciones antiguas, y, como defiende, entre otros, César Chaparro, en algunos aspectos que llegan hasta hoy, le otorgan a la mujer un valor maléfico en algunas ocasiones, dado su conocimiento de los ingredientes en la preparación de los medicamentos.

La matrona romana ejercía ese cuidado dentro del hogar, pero la mujer como trabajadora fuera del ámbito familiar lo encontramos recogido con el título de ornatrix. No debe conducirnos a error el nombre, ya que no solo se dedicaban al cuidado y "adorno" femenino, sino que se ocupaban de todos los aspectos del cuidado corporal, empezando con la dieta, pasando por la higiene, el ejercicio, el sueño, el baño, las relaciones sexuales, el peinado, maquillaje y joyería, etc., llegando al cuidado de la mente, acorde con la máxima "mens sana in corpore sano".

Con la llegada del cristianismo, esa labor de mujer cuidadora toma aún mayor relieve. Sirva como ejemplo Fabiola que, en el siglo IV, entre otras seguidoras de San Jerónimo, que practicaba la medicina con los pobres de manera gratuita, creó incluso un hospital para tratar a aquellos que eran abandonados por sufrir enfermedades que provocaban fuerte rechazo social.

Mujeres Cuidadoras: Fuentes Primigenias

Tenemos escasos testimonios de esa labor de la mujer en la Antigüedad, por lo que acudiremos a fuentes de diversos tipos: literarias, epigráficas, papirológicas, iconográficas y arqueológicas. Solo conociendo esos testimonios podremos comprender mejor la posición de la mujer en las sociedades actuales, así como a entender algunos comportamientos tanto del hombre como de la mujer. Y, de una forma más concreta, explicar las raíces de la profesión de enfermera, casi exclusivo de la mujer hasta hace bien poco.

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En primer lugar, observamos esta unión entre lo femenino y el cuidado del bienestar ya en el ámbito de la divinidad: en todas las civilizaciones antiguas, como Sumer o el antiguo Egipto, son las diosas protectoras de la salud, las depositarias de la sabiduría de la medicina. Ya en Grecia tenemos también diosas relacionadas con la medicina, como son Démeter, cuidadora de mujeres y niños; Perséfone, que curaba los dientes y los ojos; Genetilis, la diosa a quien se dirigían las mujeres que deseaban quedar embarazadas; Diana, la diosa del parto, junto con su compañera Rea, a quien se atribuía haber traído a Grecia las medicinas cretenses. En Atenas y Corinto, Isis y Afrodita, al igual que las musas, ninfas y nereidas eran llamadas "iatroi", o sanadoras. Afrodita, bajo forma de paloma, curaba las enfermedades de la piel y las fiebres infantiles. Artemisa y Atenea curaban la ceguera mediante el uso de hierbas. Leto intervenía en los partos difíciles, etc.

Aunque la principal deidad griega de la salud fue Asclepio, junto con sus hijas, Hygeia y Panacea, que aparecen siempre representadas con el símbolo de la medicina: las serpientes entrelazadas. También así las mujeres sanadoras griegas suelen ser representadas como cuidadoras de serpientes.

Desde épocas antiguas conocemos, además, nombres propios de mujeres griegas dedicadas la práctica de la medicina, como Agameda, citada por Homero en la Iliada como mujer experta en la utilización de plantas medicinales con fines curativos, o Phanostrate,...

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