Nena Daconte: Causas y Superación de la Depresión

18.11.2025

Vivir subido a una montaña rusa. Pasar de querer comerte el mundo, salvar el planeta o desnudarte en plena calle, a no poder levantarte de la cama, creer que la vida no tiene sentido y tener ideas suicidas.

Es el trastorno bipolar, antes conocido como síndrome “maníaco-depresivo”, una enfermedad cada vez menos silenciosa que afecta a una de cada 50 personas en España, sin contar las que no están diagnosticadas.

Después de un tiempo alejado de la televisión y volcado en el teatro, su "pasión", Javi Martín reapareció hace dos años con una desgarradora entrevista en TVE en la que revelaba que sufría de bipolaridad y había intentado quitarse la vida.

Ahora, el actor y presentador madrileño de 49 años regresa con un libro, Bipolar, y a mucha honra (Espasa), en el que narra su historia de superación, desde brote psicóticos que le llevaron a estar internado en dos psiquiátricos, hasta aceptar y comprender su enfermedad y la importancia de dejar radicalmente las drogas, buscar ayuda profesional y "medicarse a rajatabla”, algo a lo que al principio se negaba, para poder llevar, por fin, una vida “completamente normal”.

Un libro escrito con cercanía, humor, y sin dramatismo, que puede ser muy útil para otras personas, así como sus parejas y familiares, que estén pasando por lo mismo y no sepan cómo abordarlo.

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Javi Martín sabía que quería contar su historia, pero no estaba preparado, no sabía si iba a afectar a su trabajo.

Después de la entrevista en televisión, La Barandilla, una de las asociaciones con las que colabora, le llamó para pedirle poner una foto suya en una campaña, y esa fue la señal.

Él dijo ‘voy a contarlo todo’ y ya veremos lo que pasa, porque quiero que mi historia llegue a otras personas.

La primera vez que oyó la palabra “trastoro bipolar”, Javi estaba en estado maníaco, de elevación.

No le preocupó, le pareció maravilloso lo de “bipolar”, porque él le daba otro sentido completamente distinto.

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Con el tiempo fue asimilando lo que le pasaba y que era una cosa que tenía que tomarse muy en serio.

Pero ha sido un periplo complicado, al principio se negaba a ir al psiquiatra y a tomar la medicación, como le pasa a mucha gente con trastornos mentales.

No es que no creyera que fuera bipolar, es que él creía que estaba mejor de lo que le decían.

El haber pasado por una situación tan dramática (ser bipolar, la depresión, haber intentado quitarse la vida), fue lo más duro de su vida, pero lo que más le ha enseñado a valorarla como nunca, a sentir que todo lo que vive son regalos, que cualquier momento es especial.

Las fases maníacas le han abierto la puerta a un mundo de experiencias extrasensoriales, mágicas, que él no hubiese conocido de otra manera.

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Le han servido para conectar de una manera especial con los demás.

Javi es mucho de energías y espiritualidad, y eso sigue practicándolo.

Una señal inequívoca es la falta de sueño. De repente dejas de dormir.

Lo haces solo dos o tres horas por la noche, y te levantas a las cinco de la mañana con una energía increíble.

También, tener ideas megalómanas, como querer salvar el mundo, cuidar el planeta, la humanidad.

Javi hacía muchas ceremonias con objetos en su casa, muchas limpiezas energéticas, cosas que se salían de lo habitual.

Estás mucho más desinhibido, hablas con cualquier persona, él iba cantando por la calle…

El problema es que empieza flojito, que es el momento en que hay que atajarlo, pero tú no lo distingues.

En la fase maníaca tienes una desinhibición total, no piensas que desnudarte al lado de la catedral de Palma de Mallorca, como le ocurrió a él sea malo.

Javi hacía cosas extrañas como lo de desnudarme porque sentía que el universo le decía que tenía que quitarme la camiseta y salir corriendo.

En el psiquiátrico se desnudó porque pensó que había un enfermero que quería rollo, ni me acordaba de que estaba allí, hasta que los otros enfermeros me dijeron ‘¿pero qué haces?’, y entonces ya se dio cuenta.

Tiene algo de hereditario, pero el abuso de drogas y el alcohol no ayuda, clarísimamente, y pudo haber sido un detonante.

En su vida, solo pasé un momento de depresión en el instituto, que me sentía algo más solo porque mis amigos se habían ido, pero hasta aquel 24 de diciembre que relato en el libro, nunca le había pasado.

A él le pasó con 39 años, pero cada caso es distinto y hay mucho por investigar.

Se descubre cuando se detecta que hay subidas y bajadas.

Hay gente que tiende más a la depresión o a la manía, o está por igual.

Él tiende más a la manía. Pero tiene que pasar un tiempo para ver que ocurren todas esas fases.

Cuando ves que subes y bajas, es cuando se define.

El psiquiatra de Javi dice que los cambios estacionales afectan.

En invierno puede ser que tiendas más a la depresión, y en la primavera y el verano, a la manía.

Su marido le dice "siempre que me voy de viaje te da un subidón".

Y es verdad, es como si su mente dijera "venga, me quedo solo en casa, es mi momento de hacer mis magias y mis limpiezas".

Pero no es algo que provoques voluntariamente. Hace mucho tiempo que no le pasa, la medicación ayuda a regularte.

El alcohol y las drogas están prohibidas. Alguien con trastorno mental no debe tocarlas porque afectan a la mente, y más si estás tomando medicación.

Si lo contase desde el drama, el estigma o la vergüenza, la reacción de la gente sería otra.

Pero como lo cuenta desde el humor y la superación (“Me río de mi trastorno bipolar para que él no se ría de mí”, dice en el libro), sacando punta incluso a los momentos dramáticos, la gente ve que lo llevo bien y lo tratan con naturalidad.

Antes de contarlo tenía miedo de que me afectase en el trabajo. Pero la fuerza y las ganas que tenía de contarlo eran superiores a las malas consecuencias que pudiera tener.

Su pasión es el teatro, él eso lo tiene clarísimo. Ahí sí que le dolería que no le volvieran a llamarme.

No echa de menos la fama, ir por la calle sin que te miren es maravilloso.

Eso sí que no, la fama, no la echa de menos.

Él la viví a lo bestia con el CQC, porque me pillo muy joven, con 24 años, me hacía gracia.

La fama tiene cosas maravillosas, pero poder ir por la calle tan tranquilo es maravilloso.

Sentirte observado es una sensación rara que no me gusta.

No, las drogas ya ni tocarlas. Ni siquiera echo de menos la sensación.

Lo bueno que le ha dado la bipolaridad es dejar las drogas y el alcohol, porque me siento mucho mejor.

La medicación le costó, pero ya ha entendido que tiene que llevarla a rajatabla, porque es la clave para estar bien.

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