Mejorando la Salud Materna: Estrategias y Compromisos Globales

29.10.2025

La salud materno-infantil es fundamental para el bienestar de las familias. No se trata solo de tratamientos médicos, sino de ofrecer una atención integral que abarque la prevención, el diagnóstico temprano y un compromiso constante con la salud de las mujeres y sus familias.

La salud materno-infantil no es solo un desafío médico, sino un compromiso colectivo con el bienestar de las familias. Este enfoque cobra aún más relevancia al alinearse con el lema del Día Mundial de la Salud 2025 de la OMS: «Comienzos saludables, futuros esperanzadores». Este mensaje destaca la importancia fundamental de la salud materna e infantil, no solo como una prioridad médica, sino como un pilar esencial para el bienestar de toda la sociedad.

La Realidad Global de la Mortalidad Materna e Infantil

Las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) muestran que las complicaciones durante el embarazo y el parto siguen siendo una de las principales causas de mortalidad en muchas regiones. Cada año, casi 300.000 mujeres mueren por estas complicaciones, y 2,4 millones de recién nacidos fallecen en su primer mes de vida. Aunque el número de muertes maternas e infantiles ha disminuido, las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Salud (ODS3) que se centran en reducir la mortalidad materna (SDG3.1) e infantil están lejos de cumplirse.

Alrededor de 285.000 mujeres mueren al año por complicaciones derivadas del embarazo, el parto o el puerperio, y la mayoría de estas muertes evitables ocurren en países en vías de desarrollo. La mayor parte de las muertes maternas, infantiles y de adolescentes, así como los nacimientos de mortinatos, se concentran en solo dos regiones: África subsahariana y Asia meridional. La diferencia en las cifras de mortalidad materna entre los países desarrollados y los países en vías de desarrollo es la mayor inequidad en salud global que existe hoy en día. Una mujer de África subsahariana tiene un riesgo 130 veces mayor de morir por causas relacionadas con el embarazo o el parto que una mujer de Europa o América del Norte.

Durante la última década, la salud de las mujeres y los niños ha mejorado. La cobertura de la atención prenatal, la asistencia cualificada en el parto y la atención posnatal o la planificación familiar dista mucho de llegar a todas las mujeres de los países de ingresos bajos y medios, un factor que las expone a un elevado riesgo de morir o quedar en situación de discapacidad. La mortalidad materna, de recién nacidos y de niños y niñas menores de cinco años en países de renta media y baja se ve muy afectada por causas indirectas: el VIH/sida, la malaria y la tuberculosis. Millones de niños murieron en 2016, antes de cumplir los cinco años.

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Causas Específicas de Mortalidad

  • Malaria en el embarazo: La infección por malaria durante el embarazo es una de las principales causas de mortalidad maternal y neonatal, principalmente como consecuencia de bajo peso al nacer y parto prematuro así como anemia e infección materna (parasitemia placentaria). En consecuencia, unas 10.000 mujeres y 200.000 bebés mueren cada año en África.
  • Inmunización materna: La inmunización materna ofrece una oportunidad única para proteger mujeres y sus bebés de enfermedades que causan considerable morbilidad y mortalidad.

La Falta de Datos Fiables

Uno de los obstáculos que impide avanzar en la reducción de mortalidad materna e infantil es la falta de datos fiables sobre niveles y causas de muerte. Para ello, se está trabajando en el diseño, validación e implementación de técnicas mínimamente invasivas para investigar causas de muerte en países de bajos recursos y en diferentes contextos culturales, religiosos y geográficos. El muestreo de tejidos mínimamente invasivo (MITS) es una técnica que consiste en usar agujas muy finas para recuperar muestras de tejidos de diferentes órganos y analizarlas con métodos microbiológicos y anatomopatológicos para establecer la causa exacta de muerte. A diferencia de la autopsia completa, la MITS puede hacerse por técnicos entrenados y con infraestructura limitada.

Iniciativas y Alianzas para la Salud Materno-Infantil

En Pfizer, existe un compromiso pleno con la causa de la salud materno-infantil a través de la iniciativa Accord for a Healthier World, un programa que garantiza el acceso a medicamentos y vacunas en 45 países de bajos ingresos, proporcionando soluciones médicas esenciales para madres e hijos. Además, se trabaja para mejorar la calidad de vida de las comunidades vulnerables, colaborando estrechamente con autoridades sanitarias y desarrollando programas educativos que fomenten un mejor acceso a la atención sanitaria.

Este esfuerzo, sin embargo, no se hace solos. La salud materno-infantil es un reto que requiere un enfoque integral, que respete la dignidad de las madres y sus hijos, y que considere tanto las necesidades médicas como el bienestar emocional y social de las familias. Nos enorgullece nuestra investigación en vacunas, que protege a madres y recién nacidos. Se están desarrollando soluciones innovadoras que contribuyen a esos «comienzos saludables».

ISGlobal es miembro del grupo de trabajo de Malaria en el Embarazo de la OMS-Roll Back Malaria (RBM MiPWG), cuyo objetivo es difundir a nivel internacional las lecciones aprendidas y las buenas prácticas para aumentar la cobertura de las intervenciones preventivas de la malaria durante el embarazo. Así como de la Alianza para la Salud de Mujeres, Niños y Adolescentes (PMNCH, por sus siglas en inglés), la mayor alianza internacional de incidencia en favor de la salud, el bienestar y la protección de los derechos de mujeres, niños y adolescentes y de la iniciativa de Naciones Unidas.

Desigualdades en la Cobertura de Intervenciones de Salud

El informe presentado acerca de la iniciativa Countdown 2015, que mide los niveles de cobertura de las intervenciones de salud de eficacia probada para reducir la mortalidad materna, neonatal e infantil, muestra que persisten las grandes diferencias en los 75 países que concentran la mayoría de muertes maternas e infantiles. Así, más de la mitad de las madres y los niños pertenecientes al 20% más pobre de la población en esos países, recibe únicamente 2 o menos de las 8 intervenciones consideradas básicas para la prevención o el tratamiento de las causas más comunes de mortalidad materna e infantil, como vacunas, atención profesional en el parto, tratamiento de la neumonía y la diarrea, o el acceso a la planificación familiar.

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Por el contrario, en casi todos los países del Countdown 2015, la gran mayoría de las mujeres y los niños de los grupos de población más ricos recibe la mayoría o la totalidad de estas 8 intervenciones clave. Es esperanzador ver que algunos países como Bolivia, Camboya o Níger están empezando a ampliar la cobertura de estas intervenciones con programas dirigidos a las poblaciones más desfavorecidas. Un enfoque indispensable si se quieren conseguir progresos reales en la reducción de las desigualdades.

En su primera aparición pública tras el fallecimiento de Nelson Mandela, Graça Machel, presidenta de PMNCH, ha señalado: “Aunque el mundo ha hecho progresos notables para mejorar la salud y ampliar las oportunidades en los últimos 14 años, las mujeres y los niños aún no tienen la cobertura adecuada.

El Rol del Anestesiólogo y la Simulación en la Reducción de la Morbimortalidad Materna

La reducción de la morbimortalidad materna y perinatal es una prioridad de la salud en Colombia y el mundo y está enmarcada en las denominadas metas y objetivos del milenio (Objetivos del Milenio 4 y 5).

Componente de Salud Pública

La mortalidad materna se considera un indicador del desarrollo social de los países debido a que involucra aspectos relacionados con la organización, la calidad de los servicios de salud, la posibilidad de recibir atención oportuna y el nivel educativo de las gestantes y sus familias. Este indicador se expresa en muertes maternas por cada 100.000 nacidos vivos. En Colombia, se fijó la meta de reducir las muertes maternas para el 2015 a 45 por 100.000; desafortunadamente, las proyecciones muestran que, aunque está en descenso, esta meta no se alcanzará.

Colombia ha logrado avances significativos en la reducción de la mortalidad materna gracias a la implementación de estrategias pioneras e innovadoras en este tema; cabe destacar la implementación de la denominada «vigilancia de la morbilidad materna extrema» (maternal near miss), que parte de la identificación y el análisis de los casos de gestantes que se enferman gravemente pero no mueren, permitiendo la evaluación de la calidad en la atención del servicio por parte del personal de salud, y de este análisis, la generación de políticas de mejoramiento de los servicios involucrados en el manejo del binomio madre-hijo; adicionalmente, permite identificar las barreras de causa no médica (administrativas, referencia y contra referencia) que demoran y retrasan el acceso de las gestantes o puérperas a los servicios de salud.

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Recientemente, este modelo generado desde Colombia ha recibido reconocimiento internacional y se considera actualmente la propuesta de atención materno-perinatal más estructurada de Latinoamérica y el Caribe.

Componente Médico-Legal

El desempeño laboral en obstetricia se asimila actualmente a trabajar en industrias de «alto riesgo», como la aviación, las plantas nucleares, las plantas de químicos o la industria militar. Además, representa para el profesional de la salud y el equipo de trabajo en este área un riesgo médico-legal importante; cifras del Reino Unido muestran cómo cerca del 70% del pago por procesos médico-legales son derivados de la atención obstétrica.

En los Estados Unidos, el 40% de los obstetras encuestados se retiraron de la práctica obstétrica por problemas médico-legales y los que continúan trabajando en obstetricia incrementaron la solicitud de test diagnósticos, monitorías fetales e intervenciones como cesáreas, con el fin de protegerse médico-legalmente. En otro estudio, el Colegio Americano de Ginecología y Obstetricia documentó que el 90,5% de los obstetras en este país han sido demandados; se pagaron en el 2010 1.055.222 dólares por indemnizaciones debido al déficit del desarrollo neurológico en nacidos vivos y, a pesar del incremento en el número de cesáreas, la incidencia de parálisis cerebral infantil no ha disminuido.

En Colombia (datos suministrados por el Fondo especial para auxilio solidario de demandas [FEPASDE]), la práctica obstétrica ha permanecido durante los últimos 10 años en los 3 primeros lugares de especialidades más demandadas y las demandas involucran aspectos civiles, éticos y penales e involucran a todo el grupo de trabajo que prestó la atención al binomio madre-hijo y a las instituciones donde se atendieron.

Componente Asistencial

La atención del parto es un evento interdisciplinario donde participan obstetras, enfermeras, comadronas, pediatras y anestesiólogos; desde el momento en que se inicia el trabajo de parto hasta la terminación del embarazo transcurre un periodo donde puede haber varios cambios de turno y se ha demostrado que los errores se pueden presentar, más que por fallas individuales, por fallas en el equipo de trabajo. En el año 2004 un estudio de eventos adversos publicados por la Joint Commission reveló que los resultados desfavorables a la atención del parto, y en especial desenlaces adversos en el recién nacido, no corresponden a problemas en el conocimiento médico, sino a dificultades en la comunicación, el acompañamiento, el liderazgo, el trabajo en equipo y la resolución de conflictos, condiciones conocidas como competencias no técnicas; recomendó, además, que las instituciones capacitaran a sus grupos de trabajo en competencias no técnicas por medio de escenarios de simulación y ejercicios en grupo, enfrentándolos a situaciones de crisis en emergencias obstétricas con el objetivo de proporcionar atención segura y prevenir desenlaces adversos del binomio madre-hijo.

Las emergencias obstétricas más frecuentes están dadas por las causas de morbimortalidad materno-perinatal, entre otras, la hemorragia posparto, la crisis hipertensiva, las infecciones severas, los fenómenos tromboembólicos, la pérdida del bienestar fetal durante el parto y el manejo del parto distócico. Dichas emergencias son inevitables y lo indispensable es capacitar al grupo de atención para responder de manera coordinada, oportuna, efectiva, ética y moral a estas situaciones; realizar cursos de entrenamiento en emergencias obstétricas cuyo objetivo único esté orientado al cumplimiento de tiempos de certificación, la aprobación de exámenes y la obtención de certificaciones no logran impactar en la práctica del profesional de la salud ni modificar los desenlaces en los pacientes; es por eso que se recomienda un nuevo enfoque en las áreas de capacitación del adulto encaminada no solo al componente de conocimiento y habilidades manuales (competencia técnica), sino a la adquisición de competencias no técnicas que incluyen herramientas efectivas para aplicar en situaciones de crisis, en este caso emergencias obstétricas, permitiendo al grupo de trabajo tener una comunicación efectiva, asumir y respetar el liderazgo, trabajar como equipo y resolver adecuadamente los conflictos. Adicionalmente, las capacitaciones deben evaluar el impacto de las personas que las realizan en su práctica clínica y el mejoramiento de los desenlaces a nivel institucional, departamental y nacional.

Revisiones sistemáticas de la literatura concluyen: el entrenamiento asistido por simuladores en emergencias obstétricas del equipo interdisciplinario de trabajo puede prevenir errores y mejorar la seguridad en el manejo del binomio madre-hijo, pero antes de implementar esta estrategia a gran escala se deben realizar estudios de coste-efectividad. Los programas de entrenamiento en emergencias obstétricas podrían mejorar la calidad de la atención. Los que dictan las políticas nacionales en salud pública deben incluir, en los presupuestos de estos programas, la evaluación y el impacto de estos.

Papel de la Educación

A nivel mundial, pocos programas de entrenamiento certificado en emergencias obstétricas documentan su impacto en el mejoramiento de competencias técnicas y no técnicas, además de la modificación de prácticas clínicas habituales y el mejoramiento de los desenlaces en la atención del binomio madre-hijo; algunos ejemplos de estos programas son los cursos Managing Obstetric Emergencies and Trauma (MOET), Multidisciplinary Obstetric simulated Emergency Scenarios (MOSES), Advanced life support in obstetrics (ALSO), State Obstetric and Pediatric Research Collaboration (STORC) y Team Perfomance Plus (TPP).

Tabla Resumen de Estrategias para Mejorar la Salud Materna

Estrategia Descripción Impacto Esperado
Atención Integral Enfoque en prevención, diagnóstico temprano y bienestar emocional y social. Reducción de complicaciones y mejora en la calidad de vida.
Inmunización Materna Protección de madres y bebés contra enfermedades infecciosas. Disminución de la morbilidad y mortalidad infantil.
Vigilancia de Morbilidad Extrema Análisis de casos de gestantes con complicaciones graves. Mejora en la calidad de la atención y políticas de salud.
Capacitación en Emergencias Obstétricas Entrenamiento interdisciplinario con simulación y desarrollo de competencias no técnicas. Mejora en la respuesta a emergencias y reducción de riesgos médico-legales.
Cobertura Universal Acceso equitativo a intervenciones de salud esenciales para todas las mujeres y niños. Disminución de desigualdades y cumplimiento de los ODS.

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