Mentes Criminales: Impacto en el Desarrollo Infantil y Adolescente
El consumo de series basadas en crímenes reales está ganando popularidad en los últimos años. El contenido multimedia que retrata los perfiles de los criminales ha captado la atención de una gran audiencia, incluidos menores de edad. Debemos tener en cuenta que las series no solo entretienen, sino que también moldean actitudes y creencias en las personas que las consumen. Este fenómeno no es novedoso.
El ser humano y nuestra sociedad tiene la necesidad de comprender las cosas, causando interés comprender la mente de los criminales. Debido al halo de misterio que rodea a las personas que cometen asesinatos, se despierta en las personas sentimientos de curiosidad a la par que de terror.
La Adolescencia: Una Etapa Clave
La etapa de la adolescencia es clave para la construcción de la identidad y el desarrollo de los valores personales. Durante estas edades, los jóvenes buscan modelos con los que sentirse identificados, siendo relevante el contenido multimedia que consumen. Además de ser influenciados por sus familias o la escuela, los medios de comunicación también juegan un papel importante.
El enfoque de cómo se construyen los asesinos es algo que entraña riesgos en el caso de los adolescentes que consumen estas series, debido a que pueden llegar a percibir a los asesinos como figuras intrigantes o atractivas, incluso de admiración.
Riesgos Asociados al Consumo de Series de Crímenes
Uno de los mayores riesgos que se ha observado en numerosos estudios para la salud mental en la adolescencia es la desensibilización hacia la violencia. La exposición prolongada a actos violentos puede llevar a que los adolescentes tengan una menor respuesta emocional a este tipo de sucesos. Normalizar la violencia conduce a una mayor tolerancia de conductas antisociales y agresivas.
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La empatía o capacidad de ponerse en el lugar de la otra persona y entender cómo se siente es un aspecto clave para la construcción de relaciones sanas y la convivencia social. Los asesinos son retratados como personas solitarias, desconectadas emocionalmente o sin empatía. Al ser mostrados como “anti-héroes”, los jóvenes pueden percibir de forma disfuncional las relaciones con las otras personas y las emociones.
Las recomendaciones entre amigos sobre qué series consumir o a qué personas admirar puede llevar a que los adolescentes consideren que los contenidos violentos están de moda o son aceptables. Además, la facilidad para acceder actualmente a plataformas de streaming y la posibilidad de consumir contenido sin restricciones claras aumenta el riesgo de que los jóvenes consuman estos contenidos sin el acompañamiento de adultos.
Son numerosas las series en que los criminales son retratados como inteligentes, capaces de burlar la ley. Esto es un gran factor de riesgo que puede llevar a los jóvenes a imitar conductas, teniendo en cuenta el aprendizaje social de Bandura. Las personas aprendemos observando a los otros, sobre todo imitando conductas que observamos que son recompensadas en los otros.
La Tríada de McDonald
Nuestra infancia, es una de las etapas más importantes por no decir la que más de nuestro desarrollo cognitivo y de la personalidad según la psicología evolutiva, esto también lo extrapolamos a las infancias de los futuros asesinos seriales. La tríada del psiquiatra forense McDonald, está compuesta por tres aspectos que suelen ser las que “fabrican” a un asesino en serie. Estas variables son: la enuresis, la piromanía y el maltrato animal.
- Enuresis: Trastorno del sueño caracterizado por la incontinencia urinaria en el sueño a edades tempranas. A nivel psicológico esto puede crear desconfianza en la persona que lo sufre al saber que no es ni capaz de controlar su vejiga cuando si debería serlo. Por otro lado también puede desarrollar problemas antisociales por miedo al rechazo social.
- Piromanía: Patológicamente suelen desarrollar el gusto con incendiar pequeñas cosas que se puede incrementar a incendiar otros objetos de valor e incluso bienes inmuebles. Lo que es perjudicial como es lógico. Suelen cumplir características de personas que suelen estar mucho tiempo solas lo que les condiciona sus relaciones sociológicas con la sociedad y encerrarse en ellos o ellas mismos/as. A raíz de esto incluso pueden llegar a escuchar voces o alucinaciones por falta social, ya que el ser humano tiene esta condición por naturaleza.
- Desarrollo de conductas violentas: Desarrollo de conductas violentas por verlas desde pequeños o pequeñas en sus círculos más cercanos. El primer proceso de sociabilización es la familia, si este es erróneo, empezamos a tener problemas de gran calibre, pero no significa que esté todo perdido. Si a esto le sumamos problemas de aceptación con amigos y compañeros tenemos el “cóctel” perfecto para un futuro asesino serial. En su mente criminal puede pensar: Si nadie se ha preocupado por mí cuando más lo necesitaba.
Factores de Riesgo en Niños y Adolescentes
Casos de niños menores de 14 años que hayan cometido homicidio son poco frecuentes (Dawson y Langan, 1994), pero tienen un gran impacto a nivel social y legislativo. Estos casos han llevado al estudio de factores de riesgo y protectores de la actividad delictiva iniciada a temprana edad, ya que aumenta la probabilidad de la realización de delitos serios, violentos y crónicos en la adolescencia y adultez (Loeber y Farringtong, 2000).
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De acuerdo a Andrews y Bonta (2010), estos factores se relacionan con el inicio y desarrollo de la conducta delictiva, por lo que, si son intervenidos, se podría reducir el riesgo de reincidencia futura. Los ocho factores de riesgo, cuya presencia aumenta la probabilidad de reincidencia, son:
- Delitos y medidas judiciales: Detección en el sistema de antecedentes asociados a conductas trasgresoras de la norma.
- Pautas educativas: Baja calidad de la relación de niños, niñas y adolescentes (NNA) con sus progenitores y el tipo de educación que han recibido de los mismos.
- Educación formal/empleo: Historial escolar y laboral.
- Relación con el grupo de pares: Relaciones entre el NNA y sus pares que presentan conductas agresivas, están involucrados en conductas delictivas y muestran actitudes positivas hacia éstas.
- Consumo de sustancias: Consumo de alcohol y drogas y actos antisociales asociados con el consumo.
- Ocio/diversión: Actividades organizadas en torno a actividades contrarias a las normas sociales.
- Personalidad/conducta: Diversos aspectos de la personalidad y conducta que se pueden relacionar con el comportamiento antisocial, como agresividad física, ausencia de sentimientos de culpa, escaso desarrollo de las funciones ejecutivas y frialdad emocional.
- Actitudes, valores y creencias: Pensamientos, creencias y las actitudes, fundamentalmente, que se relacionan con el comportamiento antisocial y la delincuencia.
Alternativas de Entretenimiento
Aportar alternativas que promuevan valores positivos basados en habilidades como la empatía, el trabajo en equipo y el respeto a los otros. El consumo de series de contenido violento o sobre crímenes lleva a que los jóvenes se desensibilicen hacia la violencia, pudiendo llegar a glorificar conductas antisociales y desarrollando una menor empatía.
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