Recetas y Alimentación para la Madre Lactante con APLV

07.12.2025

La lactancia materna es la mejor opción para la alimentación en la primera etapa de la vida del lactante, ya que proporciona todos los nutrientes que necesita el bebé además de protegerle frente a infecciones. Es de suma importancia en los primeros meses, ya que es el único alimento que toma el bebé.

Etapas del Bebé con APLV y la Alimentación Adecuada

Menores de 6 meses

Si su bebé es alérgico y menor de seis meses, puede que tenga que cambiar su propia alimentación y no consumir leche de vaca en el caso de que siga dándole el pecho o, si esto no es una opción, puede que tenga que cambiar al bebé a una alimentación con leche artificial adecuada para niños con APLV. En este caso será el pediatra quién le recomiende cual es la mejor opción según la sintomatología, entre las fórmulas para APLV podemos encontrar fórmulas extensamente hidrolizadas, con o sin lactosa y fórmulas elementales o de aminoácidos. Ambas fórmulas pueden llevar simbióticos, la combinación de prebióticos y probióticos, que ayudan a equilibrar la microbiota intestinal de los lactantes con APLV.

Mayores de 6 meses

Si su bebé es alérgico y tiene poco más de seis meses y ha comenzado con la alimentación complementaria (introducción de otros alimentos además de la leche), seguirá necesitando leche materna o una fórmula alternativa. En este caso será el pediatra quién le recomiende cual es la mejor opción según la sintomatología, entre las fórmulas para APLV podemos encontrar fórmulas extensamente hidrolizadas, con o sin lactosa y fórmulas elementales o de aminoácidos. Ambas fórmulas pueden llevar simbióticos, la combinación de prebióticos y probióticos, que ayudan a equilibrar la microbiota intestinal de los lactantes con APLV.

A partir de 1 año

A medida que crece su bebé, irá introduciendo alimentos sólidos y poco a poco el niño los tomará de forma similar a como lo hace el resto de la familia. Si su hijo tiene APLV, puede que sea algo diferente ya que la utilización de una fórmula adaptada tiene una función importante en su la alimentación, sustituyendo a algunos alimentos que se deberán evitar. Esto cobra una gran importancia ya que las necesidades nutricionales cambian a medida que el niño crece.

Consulte siempre con su pediatra.

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La Alimentación Complementaria en Bebés con APLV

Una vez que su bebé se encuentre bien, su pediatra le permitirá introducir nuevos alimentos en su dieta.

Al introducir nuevos alimentos debe tener en cuenta:

  • Introduzca nuevos alimentos sólo cuando el niño esté bien.
  • Debe introducir los alimentos de uno en uno de modo que si provocasen reacciones alérgicas puedan identificarse con rapidez.
  • Es importante que si aparecen síntomas, deje de darle el alimento que está probando, registre los síntomas y los comente con su pediatra.
  • La frecuencia con que se introduce cada nuevo alimento puede variar. Consulte a su pediatra.
  • Si aparecen síntomas, espere de uno a tres días a que desaparezcan para volver a darle otro nuevo alimento.
  • Continúe dándole al niño los alimentos que ya ha introducido en su dieta y que ha tolerado bien.

Consulte siempre con su pediatra.

Primer paso: Alimentos con textura suave: los purés

La primera etapa en el desarrollo nutricional del bebé debe consistir en alimentos con textura fina y suave.

Su pediatra le recomendará con que alimentos debe comenzar, qué cantidad debe darle al niño y el orden en el que introducir los nuevos alimentos:

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  • Comience con alimentos de textura suave, sin grumos y de sabor suave, como por ejemplo, con patatas, zanahorias, peras o manzanas peladas y cocinadas en casa, y dele un sólo alimento nuevo cada vez.
  • Los alimentos de textura suave cocinados en casa son una buena manera de controlar los ingredientes utilizados en las comidas que le da al niño.
  • Puede cocinar los alimentos, hacerlos puré y guardarlos en un recipiente en el frigorífico para ese día o el siguiente. También puede guardarlos en un recipiente adecuado y congelarlos. Luego podrá descongelar los recipientes según sea necesario.
  • Los alimentos en puré pueden enriquecerse con la fórmula que le haya recomendado el pediatra.
  • Cuando compre alimentos preparados para bebés evite que contengan sabores, colorantes artificiales y aditivos (hierbas, especias, pastillas de caldo, sal y pimienta). Consulte a su pediatra antes de utilizar productos preparados y lea con detenimiento los ingredientes especificados en la etiqueta.

Segundo paso: Alimentos troceados: el inicio de las texturas

Cuando el bebé comience a comer cada vez más con cuchara, puede comenzar a introducir alimentos más sólidos en su dieta.

Cuando su bebé haya aprendido a tomar alimentos con textura suave con la cuchara, puede comenzar a introducir alimentos en pequeñas porciones o trocitos para ayudar al desarrollo de la masticación del bebé. A medida que el bebé crece, los alimentos pueden hacerse en puré, rallar o trocear. Es importante que siga dándole al bebé alimentos, sabores y texturas diferentes. Debido a que los niños alérgicos, a menudo, están limitados a una serie de alimentos sólidos, es importante que se asegure que cada día toma la cantidad de producto recomendado por su pediatra para garantizar un crecimiento adecuado.

Llevar una dieta restringida a menudo conlleva una carencia de nutrientes esenciales. Su pediatra establecerá la cantidad necesaria de la fórmula aconsejándole sobre el contenido de nutrientes adecuados para la dieta de su bebé y adaptando la cantidad de la fórmula según el caso.

Tercer paso: Alimentos para comer con las manos: alimentación adulta

Es posible que la dieta de su bebé vaya siendo cada vez más variada con el paso del tiempo. Asegúrese de que su hijo está contento y descubre nuevos alimentos que puede comer por sí mismo.

Cuando el niño comience a comer comida con las manos, también aprenderá con facilidad a beber de una taza y a comer de manera independiente. Los alimentos preparados disponibles en el mercado, como galletas, pan y bollos pueden no ser adecuados para niños con alergias a proteínas alimentarias. Lea siempre las etiquetas de los productos para asegurarse de los ingredientes y dele sólo alimentos cuyos ingredientes individuales sean bien tolerados por el niño.

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Dieta para la Madre Lactante con APLV

La lactancia plantea necesidades nutricionales especiales, principalmente debido a la pérdida de nutrientes a través de la leche materna por lo que es necesario aumentar la ingesta de estos a través de la alimentación. La leche materna tiene una composición bastante constante y la dieta de la madre sólo afecta a algunos nutrientes.

A pesar de que pueda existir una nutrición inadecuada en la madre, la lecha materna posee un excelente valor nutricional e inmunológico, y constituye el mejor alimento para los recién nacidos y los lactantes. La energía, las proteínas y todos los nutrientes de la leche provienen tanto de la dieta como de las propias reservas maternas, por lo que las mujeres que no obtienen suficientes nutrientes a través de la alimentación pueden estar en riesgo de presentar alguna deficiencia de vitaminas y minerales que cumplen funciones importantes en su salud.

La ingesta adecuada de energía y una dieta equilibrada que incluya frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, alimentos de origen animal y grasas saludables, ayudan a garantizar que las mujeres afronten esta etapa sin presentar deficiencias.

De forma general nuestra alimentación no debe variar. Guíate por tu hambre y por tu sed, y recuerda que una dieta equilibrada y sana debe ser variada, conteniendo a diario hidratos de carbono, así como verduras, legumbres, frutas, pescado o carne, grasas y abundantes líquidos. La lactancia materna requiere un esfuerzo metabólico para la producción de la leche. Sin embargo, al contrario de lo que se pueda pensar no es una cuestión de comer en exceso, sino de adaptar la dieta a las nuevas necesidades. De esta forma se evita que la madre engorde, algo que suele ser habitual por los malos hábitos.

Recomendaciones Nutricionales Específicas

  • Verduras y Fruta fresca: En esta etapa es necesario aumentar la cantidad de vitaminas y ácido fólico, por ello es importante consumir grandes cantidades de verduras y fruta fresca.
  • Lácteos: Durante la lactancia se produce una pérdida fisiológica del 3 al 7% del calcio óseo, que se recupera espontáneamente a partir de los 6 meses.
  • Vitamina B12: Todos los vegetarianos estrictos (veganos), incluyendo macrobióticos, y aquellos ovolactovegetarianos que no consuman suficientes huevos y leche, deberían tomar durante toda su vida 3 a 5 μg de vitamina B12 al día. Estos suplementos son particularmente importantes para la embarazada y la madre lactante. Se han descrito problemas graves e incluso la muerte en hijos de madres veganas que no tomaban B12. Si la situación se detecta durante el embarazo, es muy importante recordar la dosis de ataque inicial. Si la situación se detecta después del parto, habría que darle también una dosis de ataque al lactante.
  • Yodo y hierro: Se recomienda la suplementación con yodo durante el embarazo y la lactancia. La ingesta recomendada de hierro se reduce a la mitad durante la lactancia, principalmente porque disminuye la pérdida menstrual de hierro.
  • Bebidas: La leche materna contiene un 85-90% de agua por lo que es necesario aportar gran cantidad de líquidos a la madre para reponerla, bien sea en forma de agua principamente o en zumos e infusiones. No se debe tomar alcohol ya que éste se concentra en la leche pasando al bebé.
  • Sabores de la leche: Sobre ésto hay controversia, pero en general parece que algunos alimentos le pueden dar un sabor fuerte a la leche: ajo, cebolla, rábanos, espárragos, coles, embutidos fuertes o determinadas especias.

La lactosa es el hidrato de carbono predominante en la leche materna y es esencial para la nutrición del cerebro del niño Los lípidos son los componentes más variables en su contenido y calidad. La desnutrición materna se relaciona con niveles más bajos de lípidos en la leche. El agua representa entre el 85 y 95% del volumen total de la leche. La concentración de algunas vitaminas en la leche depende de su nivel en el organismo de la madre, por lo que la deficiencia materna puede condicionar una deficiencia en el lactante. Especialmente en vitaminas del complejo b, vitamina E y A, y por lo tanto se recomienda un aumento de la ingesta de éstas durante la lactancia.

Actualmente existen diversas recomendaciones de retirar ciertos alimentos de la dieta de la madre durante la lactancia, en especial durante las primeras semanas de vida del recién nacido. Una vez que se establece el diagnóstico, es necesario como tratamiento, una dieta de exclusión de leche y derivados de ésta. En este caso, se recomienda la suplementación de calcio a quienes realicen dieta de exclusión de leche (1000 mg/día).

El consumo calórico materno recomendado durante la lactancia es de 2300 a 2500 calorías para alimentar un/a hijo/a y de 2600 a 3000 calorías para lactancia de gemelos/as. Es importante que la dieta no sea menor a 1800 Kcal.

La distribución de macronutrimentos recomendada durante la lactancia con o sin diabetes, debe ser la misma que la recomendada para la población general; de un 40 a un 60% de hidratos de carbono, de preferencia de índice y carga glucémica baja, integrales y provenientes principalmente de frutas, legumbres, cereales integrales y lácteos. Las proteínas deben aportar entre el 15 y 20% del total de calorías. La ingesta de proteínas derivadas del pescado durante la lactancia parece tener efectos favorecedores sobre la regulación y sensibilidad a la insulina a largo plazo.

En el caso de mujeres con sobrepeso, se sugiere seguir una alimentación equilibrada no menor a las 1800 Kcal/día y favorecer la actividad física. Es muy importante evitar alimentos ultraprocesados o incrementar el consumo de edulcorantes artificiales como la sucralosa, pues se ha observado que se acumula en la leche materna, pasar al organismo del bebé y esto podría alterar su microbioma.

Características del menú: 2000 Kcal; 40% de hidratos de carbono (200 gr), 25% de proteínas (125 gr) y 35% de grasas saludables (78 gr). Es importante favorecer los alimentos con índice glucémico medio y bajo, ingestas fraccionadas para disminuir la carga glucémica y contabilizar las raciones en caso de que la madre tenga diabetes tipo 1 y deba considerar la cantidad de hidratos de carbono para la aplicación de análogos de insulina rápida.

Ejemplo de menú: Ensalada de canónigos con pepino.

¿Qué es la Alergia a las Proteínas de la Leche de Vaca (APLV)?

La alergia a las proteínas de la leche de vaca (APLV) incluye todas las reacciones adversas del organismo ante la ingesta de leche de vaca, en este caso de sus proteínas. Cuando el sistema inmune interpreta erróneamente dichas proteínas, provoca que estas proteínas sean nocivas para nuestro organismo, reaccionando ante ellas y produciendo la alergia (APLV). Su causa es genética.

Tipos de Alergia (APLV)

  • APLV IgE mediada: es decir, está mediada por las inmunoglobulinas E (Ig E)
  • APLV no IgE mediada: producida por otros organismos, no mediada por las inmunoglobulinas E (Ig E).

Diferencias entre la Intolerancia a la Lactosa y la Alergia a las Proteínas de la Leche de Vaca

La intolerancia a la lactosa y la alergia a las proteínas de la leche son reacciones diferentes a componentes de la leche, ambos términos a menudo tienden a confundirse. La intolerancia a la lactosa no tiene relación con mecanismos alergénicos, sino que debido a un déficit de la enzima lactasa a nivel intestinal la lactosa no es tolerada.

Sin embargo, la alergia a las proteínas de la leche de vaca (APLV) consiste en una hipersensibilidad a dichas proteínas, principalmente, beta lactoglobulina y caseína.

Proteínas responsables de la alergia

  • Caseínas: constituyen el 80% de las proteínas de la leche entera. En ellas podemos encontrar: alfa caseína, betacaseína y kappacaseina.
  • Seroproteínas: proteínas constituyentes del suero, son un 2% de la leche entera. En ellas podemos encontrar: betagalactogloblinas, alfalactoalbumina, seroalbúmina bovina…
  • Otras proteínas en menor proporción: lactoferrina, transferrina, lipasa.

Prevalencia de la Alergia a las Proteínas de la Leche de Vaca

La leche al ser el primer alimento que se introduce en la dieta de un lactante es la alergia a las proteínas de la leche la alergia que primero debuta, afectando a un 2% de la población. Según la fuente consultada los datos varían por lo que es difícil cuantificar el número real de casos de personas con alergia a la proteína de la leche de vaca. En España la alergia a las proteínas de la leche de vaca en el primer año de vida ocupa el tercer lugar en las patologías alérgicas, detrás de la alergia al huevo y al pescado.

Síntomas de la APLV

Los síntomas se suelen poner de manifiesto en el primer contacto con la leche. A veces en la lactancia materna se ven síntomas por el paso de la proteína a través de la secreción láctea.

La alergia a las proteínas de la leche de vaca IgE mediada se producen rápidamente los síntomas, en menos de 1 hora tras haber ingerido la leche. Los síntomas pueden ser: aparición de habones en la piel, síntomas gastrointestinales (P.e: vómitos o dolor abdominal), inflamación de los labios, dificultad respiratoria…

Síntomas por ingestión y por contacto

Además de por ingestión, se pueden producir síntomas por contacto cutáneo directo o indirecto como por ejemplo besos, roces, vómitos…

Por orden de frecuencia, lo más habitual son los síntomas cutáneos, segundo síntomas digestivos o asociación de ambos y finalmente respiratorios y anafilaxia.

En el caso de la alergia a las proteínas de la leche de vaca no mediada por inmunoglobulinas E los síntomas más frecuentes son digestivos y tardan más de 2 horas en producirse (desde la ingesta de leche); estos pueden ser síntomas leves (P.e: cólicos) como graves (P.e: afectación al estado general), llegando a repercutir en el estado nutricional del paciente, además también puede haber síntomas cutáneos y respiratorios pero son menos frecuentes.

Signos de Alarma

Los signos y síntomas de alarma son:

  • Anemia por déficit de hierro
  • Pérdida de peso
  • Déficit de proteínas en sangre
  • Colitis grave
  • Eczema atópico grave

Dieta para la Alergia a la Leche de Vaca

En el caso de sospecha fundamentada o diagnóstico de alergia a las proteínas de la leche de vaca (APLV) se deberá llevar a cabo una dieta de eliminación de la leche, derivados y productos que contengas dichas proteínas. También habría que tener en cuenta la leche de cabra y de oveja por la similitud de sus proteínas.

En el caso de lactantes con alergia a las proteínas de la leche de vaca (APLV) la dieta de eliminación de las proteínas de la leche de vaca se realizará mediante fórmulas lácteas especiales y/o en el caso de lactancia materna exclusiva, mediante dieta exenta de leche y derivados de la madre.

Etiquetado y Aditivos

También se debe tener en cuenta el etiquetado de los alimentos, ya que se puede encontrar la leche como alérgeno oculto. Las proteínas de la leche de vaca se encuentran en leches y derivados lácteos, así como en panes, fiambres, golosinas, embutidos…

Además cabe recordar que se pueden encontrar cantidades traza en alimentos que originalmente no las contienen debido a contaminación cruzada, ya que se fabrica conjuntamente con otros alimentos que si contienen proteínas de la leche de vaca.

Incluso, se debe tener en cuenta que numerosos aditivos proceden de la leche. Los fabricantes a menudo usan en el proceso de elaboración de sus productos, ingredientes ya elaborados que pueden contener alérgenos y no aparecer detallados en las Etiquetas de los productos finales.

Por ejemplo:

  • Leche de vaca en sugus y productos de bollería en general.
  • Aditivos espesantes: caseinatos.

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