Gastroenteritis en Bebés de 6 Meses: Causas, Síntomas y Tratamiento
La gastroenteritis es una infección intestinal que afecta al estómago y al intestino. Es una de las causas más frecuentes de diarrea y vómitos en los niños, y hay que controlar, sobre todo, uno de sus principales síntomas: la deshidratación. Con la ayuda de la Dra. Ana Rodríguez Paz, Médico General en el Grupo Virtus, vamos a arrojar más luz sobre esta enfermedad que puede afectar tanto a los niños como a toda la familia.
¿Qué es la Gastroenteritis?
La gastroenteritis consiste en la inflamación de la pared o revestimiento que cubre el estómago y de los intestinos. Esta hinchazón se traduce en la aparición de diarrea, normalmente de inicio brusco, y que puede ir acompañada de vómitos, fiebre o dolor abdominal. La duración de esta dolencia es variable, ya que suele curarse por sí sola en unos pocos días, aunque puede prolongarse hasta dos semanas.
¿A quién afecta?
Se trata del trastorno digestivo más frecuente en niños y, según la Asociación Española de Pediatría (AEP), causa de muchos ingresos hospitalarios y de pérdida de días de colegio. No suele ser una patología grave, al menos en nuestro entorno, pero sí muy habitual en niños menores de 5 años.
¿Qué la causa?
La causa de la gastroenteritis suele ser una infección, ya sea bacteriana, vírica o, en menos ocasiones, por un parásito intestinal. En nuestro medio, los virus son los principales agentes causantes de gastroenteritis en niños menores de 5 años. Como se describe en el contenido general de gastroenteritis, los rotavirus son los principales causantes de la gastroenteritis en niños menores de dos años y la primera causa de hospitalización en menores de cinco años. Otras causas, como las infecciones fuera del aparato digestivo (otitis o infecciones del tracto urinario en los primeros meses de vida) u otras de origen no infeccioso (intolerancias alimentarias, tóxicos u otras enfermedades), también pueden provocar diarrea, pero son mucho menos frecuentes.
Síntomas de la Gastroenteritis en Bebés
Se presenta inicialmente con pérdida de apetito y vómitos, y después de 24 horas también aparece diarrea. La diarrea es el síntoma más característico de la gastroenteritis infantil, que se manifiesta en forma de deposiciones blandas, llegando a ser incluso acuosas o líquidas, y en un número mayor de lo habitual. A veces, puede aparecer mucosidad e incluso sangre en las heces. Además, la diarrea puede combinarse con otra sintomatología como:
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- Vómitos.
- Inapetencia.
- Dolor abdominal en forma de retortijones.
- Fiebre.
El Peligro de la Deshidratación
El mayor peligro de esta enfermedad es la deshidratación, sobre todo en el caso de niños, adultos mayores y personas inmunodeprimidas. El mayor peligro para los niños afectados (sobre todo los más pequeños) por la gastroenteritis es que la diarrea líquida y los vómitos frecuentes desemboquen en un cuadro de deshidratación. Este puede producirse cuando el intestino no es capaz de tolerar o retener los líquidos y las sales durante días. Se trata de una pérdida tan intensa de líquidos que pone en peligro el equilibrio hidrosalino del organismo que actúa en todos los intercambios entre las células y la sangre. En tal caso, se corre el riesgo de que el volumen de la sangre del niño disminuya, hasta tal punto que la tensión baja en picado y el riñón deja de funcionar.
Síntomas de Deshidratación
Es importante reconocer los síntomas de la deshidratación. Ésta no es nunca inmediata, por lo cual siempre se puede actuar a tiempo. Ciertos signos de fácil identificación pueden alertarnos de que un niño está deshidratado: boca seca, llanto sin lágrimas, ojos hundidos, menor cantidad de orina… Presenta uno o más síntomas de deshidratación, por ejemplo, si el pañal permanece seco durante más de 4-6 horas seguidas. Sabrás si tu hijo está deshidratado si tiene los labios y la boca secos, lleva mucho tiempo sin orinar y tiene los ojos hundidos. En bebés pequeños, que la parte blanda que tiene en la parte superior de la cabeza esté hundida también es un signo de deshidratación. Además, pueden mostrarse faltos de energía, como aletargados.
Tratamiento de la Gastroenteritis en Bebés
Siempre es importante la evaluación médica para realizar un correcto diagnóstico, prevenir complicaciones y decidir qué conducta apropiada se debe seguir en cada caso de gastroenteritis aguda, especialmente en niños. Con el fin de evitar la deshidratación, el niño ha de beber líquido cada vez que se produce un vómito o una deposición, de forma que así reponga el líquido que ha perdido. Pero es importante no forzar al pequeño a beber, sino darle el líquido solo si tiene sed y en pequeñas cantidades, siguiendo las indicaciones del pediatra. En urgencias, le administrarán líquidos por vía endovenosa.
Rehidratación
Para hacer frente a un episodio de deshidratación, es necesario administrar al pequeño una solución rehidratante, o bien ofrecer al niño agua en la que se habrá disuelto una pizca de sal. Si el niño vomita, se le debe administrar la bebida a cucharadas: de este modo, el niño consigue retenerla más fácilmente en el estómago. Mientras, es necesario hacerle beber lo máximo posible una solución de rehidratación, cada 5-10 minutos. Lo más importante es evitar la deshidratación, aportando líquidos y sales minerales, preferiblemente con sueros de rehidratación oral comercializados. Los niños también pueden beber agua y leche. No es recomendable la administración de bebidas carbonatadas (con burbujas) o de zumos de fruta. Se debe ofrecer el suero con frecuencia. Si el niño vomita es aconsejable esperar 20-30 minutos para volver a dárselo.
Alimentación
Respecto a la alimentación, no es necesario el ayuno ni tampoco es imprescindible una dieta astringente. Lo recomendable es darle al niño alimentos suaves de su dieta habitual, evitando los que contienen exceso de grasas o azúcares. En cuanto a la alimentación, se debe administrar una dieta apropiada a la edad del niño, evitando bebidas y alimentos con alto contenido en azúcares (zumos envasados y refrescos, pastelería) y en grasas. No son recomendables ni las dietas restrictivas, ni las astringentes. Si el niño no quiere comer, no hay que forzarle, lo más importante es que beba suero de rehidratación oral.
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En lactantes, se debe continuar con la lactancia materna o el tipo de leche habitual, sin cambiar la fórmula ni rebajar su concentración. Si el niño todavía es lactante, debe seguir tomando el pecho; incluso puedes aumentar la frecuencia de las tomas y hacerlas más cortas. Si toma biberón, no necesitas cambiar la fórmula ni rebajar su concentración. Y si toma papillas y purés, puedes seguir con su alimentación habitual.
Pautas para tratar la gastroenteritis en los niños:
- Hidrátale en cantidad adecuada, pero poco a poco. Durante los episodios más agudos de la enfermedad, asegúrate de que tu hijo repone los líquidos y sales que está perdiendo, pero no le hagas beber demasiado de golpe, pues puede provocarle nuevos vómitos.
- Apuesta por las soluciones de rehidratación y evita las bebidas isotónicas. Tomar sueros de rehidratación oral cada poco tiempo constituye una buena opción para evitar la deshidratación del niño. En cambio, las bebidas isotónicas están pensadas únicamente para adultos durante la práctica deportiva, por lo que no son recomendables en casos de gastroenteritis infantil.
- Inicia su alimentación habitual en cuanto sea posible. El niño debe comer en cuanto tenga apetito, no es necesario ningún periodo de pausa o ayuno ni una dieta astringente. Por eso, ofrécele alimentos de su dieta habitual que le resulten apetecibles e irá pidiendo más comida a medida que se vaya sintiendo mejor. Los únicos alimentos desaconsejados son los que contienen demasiada grasa o azúcares. No olvides continuar con la hidratación entre las comidas o tomas.
- No dejes de darle el pecho o el biberón. Si el niño todavía es lactante, debe seguir tomando el pecho; incluso puedes aumentar la frecuencia de las tomas y hacerlas más cortas. Si toma biberón, no necesitas cambiar la fórmula ni rebajar su concentración. Y si toma papillas y purés, puedes seguir con su alimentación habitual.
- Vigila ciertas señales de deshidratación.
- Consulta a tu farmacéutico sobre los probióticos. Tu médico o farmacéutico pueden recomendarte probióticos para ayudar a repoblar la flora intestinal y acortar algo la duración de la diarrea, de forma que el niño se recupere antes.
- Evita las medicinas, a no ser que te lo indique el pediatra. No existe medicación específica para la gastroenteritis vírica; los antibióticos no son efectivos y pueden alargar la duración de la diarrea. Siguiendo las indicaciones de tu médico, puedes dar a tu hijo antipiréticos para aliviar la fiebre. Pero no es necesario, salvo indicación específica, el empleo de antieméticos (fármacos para controlar el vómito) y antidiarreicos.
- Máxima higiene para prevenir el contagio. Enseña a tu hijo a lavarse las manos cuidadosamente con agua tibia y jabón, durante, al menos quince segundos, después de ir al baño y antes de comer. Por tu parte, procura predicar con el ejemplo y hacer lo mismo frecuentemente, sobre todo después de ir al servicio, tras cambiar los pañales o asear a tu pequeño y antes de cocinar y comer. Y tras un episodio de vómitos o diarrea dentro del hogar, limpia y desinfecta inmediatamente las superficies que se hayan podido contaminar, pues el contacto directo puede producir el contagio.
- No lo lleves a la escuela hasta que esté mejor. Aunque es mejor no limitar la actividad del niño y, pese a la mayoría de las gastroenteritis en nuestro entorno son leves, espera a que se encuentre mejor para llevarlo al colegio o la guardería, pues hasta entonces puede contagiar a sus compañeros.
- Acude al pediatra si observas ciertos síntomas. Pese a que la mayoría de los casos de gastroenteritis infantil ceden por sí solos a los pocos días, si aprecias signos de deshidratación en el niño, si presenta fiebre alta o no cede o si ves sangre en sus deposiciones, debes acudir inmediatamente al médico con tu hijo.
Prevención de la Gastroenteritis
La gastroenteritis vírica se contagia con gran facilidad y de persona a persona. Generalmente, se propaga de la mano a la boca, pero también puede propagarse al estornudar y al escupir. En este sentido, los niños son especialmente proclives a contagiarse entre ellos, debido a su manera relacionarse y de jugar, en la que hay mucho contacto físico. Por lo tanto, es importante extremar la higiene y sobre todo, lavarse bien las manos tras ir al baño, antes y después de comer y después de cambiar un pañal. Por otro lado, aquellos que, aunque no sufren ningún síntoma de la enfermedad, manipulan comida con las manos sucias de pequeños restos de heces, también pueden extender con mucha facilidad el contagio.
Medidas preventivas adicionales:
- Administrar la vacuna frente al rotavirus. Existen dos vacunas orales seguras y efectivas frente a la infección grave. Lavado de manos con agua y jabón, cada vez que el niño vaya al baño o se le cambie el pañal y antes de preparar la comida, servirla y consumirla. Es la medida de higiene más importante.
Diagnóstico de la Gastroenteritis
Para diagnosticar a un niño de gastroenteritis al médico le bastará con constatar que padece los típicos síntomas anteriormente expuestos y no hace falta realizar pruebas diagnósticas complementarias. El diagnóstico suele hacerse con la historia clínica y la exploración, sin necesidad de ninguna prueba complementaria.
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