¿Por Qué Mi Bebé No Duerme de Día? Causas y Soluciones

21.11.2025

“¿Por qué mi bebé se duerme y se despierta enseguida?” o “¿por qué mi bebé no duerme?” son algunos de los interrogantes que más inquietan a los padres de niños pequeños. Conseguir que un bebé se duerma y que lo haga durante períodos más largos puede resultar todo un desafío; sin embargo, la tarea no es imposible, solo deben seguirse una serie de consejos y recomendaciones.

Causas Comunes por las Que un Bebé No Duerme

Son múltiples las causas por las que un bebé no duerme. Te sorprenderá saber que la alimentación juega un papel clave en el descanso de los pequeños. Y es que las tomas, aunque sean las recomendadas, pueden ser muy frecuentes a lo largo del día y, en ocasiones, es posible confundir el hambre con la ansiedad de los bebés. Es por eso que muchas madres, al oírlo llorar, lo alimentan de inmediato.

Así, el bebé se acostumbra a llorar y recibir alimento, y si lo hace de día, también lo hará por la noche. Darle el pecho al niño para que se duerma es también un error muy habitual. Esto hace que el niño asocie el momento de dormir con tomar el pecho por lo que, para volverse a dormir, si despierta a mitad de la noche, llorará y esperará recibir alimento.

Los hábitos también influyen en el descanso de los bebés. El tenerlo todo el día en brazos, aunque puede antojarse mucho a las madres, no es la mejor idea. En realidad es un mal hábito que hará que, por la noche, el bebé también quiera que lo sostengan; en consecuencia, no dormirá ni dejará dormir a sus padres.

Cuando un adulto toma una siesta larga por la tarde es muy posible que le resulte difícil conciliar el sueño por la noche; lo mismo ocurre con los bebés. Es verdad que los bebés necesitan dormir muchas horas durante el día y la noche, pero es más aconsejable que el bebé duerma más por la noche que por el día, por lo que las siestas diurnas excesivas deberían moderarse.

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La mala postura para dormir también hace que el bebé no duerma, siendo un papel clave en su descanso, por lo que colocarlo en una postura incómoda se traduce en no dormir. Colocar a los bebés para dormir parece fácil, pero en realidad encontrar la postura ideal para los pequeños es bastante complejo.

Por último, los nervios también hacen que el bebé no duerma todo lo que necesita; por ello es aconsejable utilizar relajantes como baños calientes o masajes para ayudar a los pequeños a tranquilizarse.

A los bebés les cuesta mucho más conciliar el sueño en horario nocturno pero, ¿por qué? El miedo a quedarse solos o la oscuridad suelen ser algunos de los motivos por los cuales te preguntes por qué mi bebé no duerme en la noche. En estos casos, siempre es recomendable quedarse con el bebé hasta que esté completamente dormido y encender unas luces auxiliares para bebés. Un ambiente demasiado estimulante, por ejemplo, puede ser uno de los motivos por los que el bebé no quiera echar una siesta durante el día. La televisión siempre encendida, juegos a todas horas, muchas visitas…, esto puede desconcertar al bebé.

Soluciones y Consejos para Ayudar a Tu Bebé a Dormir

Los bebés deben dormir en ambientes que estimulen la tranquilidad y el sueño. Por ejemplo, a muchos les da miedo la oscuridad, por lo que es aconsejable colocar una luz tenue en la habitación y evitar los ruidos fuertes al menos hasta que el bebé haya conseguido dormirse. Una buena alternativa es poner a dormir al bebé en la habitación de los padres, pero no en la misma cama, pues esto resulta peligroso.

Además de generar un ambiente propicio para el descanso, es importante desarrollar un ritmo de sueño. Los bebés recién nacidos tienen ciclos de sueño de 16 horas o más al día que se ven marcados por la alimentación. A medida que el bebé crece, requiere de tomas menos frecuentes de leche, por lo que puede ir estableciéndose un ritmo de sueño. Para cuando el niño cumpla su primer año, ya debería dormir cerca de diez horas por la noche.

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Para un mejor descanso, tanto de los bebés como de los padres, es aconsejable crear una rutina específica para irse a la cama; aquí pueden darse baños calientes a los bebés y otras actividades como cantarles, leerles, etcétera. La rutina debe empezar antes de que el bebé esté demasiado cansado y en una habitación tranquila y con poca luz.

El momento en el que se coloca al niño en la cuna resulta crucial, ya que puede hacer que el bebé no se duerma. Esto debe hacerse cuando esté somnoliento, pero despierto. ¿Por qué hacerlo? Esta estrategia permite que los niños asocien la cuna con el quedarse dormido. Colócalo boca arriba para que se duerma y no olvides retirar peluches, telas y otros objetos blandos que puedan causar asfixia.

Durante la noche, si tienes que entrar a la habitación del bebé, procura hacerlo con cuidado. No enciendas las luces, háblale con suavidad y muévete despacio. Esto evitará que el bebé se despierte por completo mientras lo alimentas.

Enseñar al bebé a dormir puede ser una tarea difícil para los padres, pues requiere de mucha paciencia. Enséñale que las noches son para dormir y no para jugar e intenta adaptarte a sus horarios naturales. Es decir, si se despierta muy temprano o se duerme muy tarde, deberás seguir toda la rutina alrededor de estos horarios.

Productos que Pueden Ayudar al Bebé a Dormir

Además de los consejos descritos en el apartado anterior, también puedes contribuir al descanso de tu bebé con un producto como Aquilea Sueño gotas. Se trata de un complemento con una fórmula de melatonina, manzanilla y melisa. Las propiedades de estos ingredientes ayudan a disminuir el tiempo necesario para conciliar el sueño, relajar y calmar antes de dormir y descansar. Aquilea Sueño gotas no es apto para bebés de menos de seis meses y se recomienda consultar con un pediatra antes de su uso.

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¿Cuándo Preocuparse?

Cuando veas que “mi bebé se resiste a dormir” de forma ocasional, simplemente “afina la lupa” y observa si se corresponde con alguna de las causas mencionadas anteriormente. Si por el contrario, es una situación que lleva ya varias semanas, existen recursos y herramientas de la mano del apego seguro para que tu bebé consiga conciliar pacificamente.

El Ritmo Circadiano y las Horas de Sueño Necesarias

Desde antes del nacimiento, los niños tienen neuronas cerebrales con capacidad de ejercer como “reloj biológico” y el control del sueño y de la vigilia está determinado por este reloj biológico, que permite que el niño duerma a ciertas horas y esté despierto a otras.

Sin embargo, el funcionamiento de este reloj biológico, también se ve influido por las condiciones medioambientales de luz-oscuridad, de modo que en condiciones de oscuridad, nuestro cerebro segrega una hormona llamada melatonina, que facilita el sueño, mientras esta hormona es inhibida por la luminosidad exterior.

Aproximadamente, a partir del tercer mes de vida se aprende a sincronizar estas dos informaciones, de manera que puede empezar a coincidir el ciclo vigilia-sueño con el ciclo día-noche.

¿Cuántas horas necesitan dormir los niños?

  • Un recién nacido duerme un total de 16 horas diarias, en 6 - 8 episodios de sueño de 4 horas cada uno, con periodos intercalados de vigilia. Así, el recién nacido no respeta la noche, despertándose una o varias veces a lo largo de la misma.
  • Desde el primer mes hasta los 3 - 6 meses, la duración de los despertares nocturnos va disminuyendo y empieza a dormir de manera continua prácticamente durante toda la noche. No obstante, en casi un tercio de los niños en edad preescolar persisten estos despertares nocturnos, como consecuencia de una consolidación inadecuada del período de sueño nocturno.
  • Entre los 2 y los 4 años duermen por la noche unas 10 horas, más las dos siestas habituales. A partir de los tres años de edad va disminuyendo la “necesidad” de dormir durante el día, hasta prácticamente desaparecer antes de los seis años.
  • De los 5 a los 10 años de edad, el sueño alcanza un grado de madurez suficiente como para permitir la comparación con el adulto.
  • Pasados los 7 años, no es habitual que el niño necesite dormir la siesta. Si ocurre, lo más probable es que por la noche duerma menos de lo que necesita o que padezca de algún problema durante el descanso nocturno.
  • A partir de la adolescencia, el número de horas de sueño disminuirá hasta un promedio de 7 a 8 horas.

Causas Conductuales y Psicológicas de los Problemas de Sueño Infantiles

Al igual que en el adulto, en los niños pueden producirse dificultades para iniciar o mantener el sueño, aunque raramente se quejan de este problema y suelen estar contentos de permanecer despiertos.

Los rituales de conciliación también son necesarios en los niños, y con frecuencia el problema del insomnio infantil no se debe a despertarse por la noche, sino a no poder volver a dormirse, debido a que los estímulos que asocian al inicio de sueño, no están presentes a mitad de la noche cuando se despiertan (papá o mamá, luz, cuento…)

Los niños necesitan de la rutina para desarrollarse, ya que ésta les ofrece seguridad. Cuando ésta seguridad se encuentra amenazada, los niños reaccionan mostrando su ansiedad a través del llanto, cambios de conducta y resistencia a dormirse por la noche. A veces, el problema puede provenir de la existencia de horarios familiares excesivamente irregulares.

Otra causa frecuente de las dificultades para iniciar el sueño es la realización de siestas largas por la tarde, por ello, ante un problema de insomnio infantil, una de las primeras medidas a considerar va a ser la reducción o incluso supresión del sueño diurno (siestas).

Incluso en la seguridad de un hogar feliz los niños pueden llegar a tener miedo de la oscuridad o de criaturas imaginarias situadas en las esquinas oscuras del dormitorio. Hay que hablar con el niño de sus temores y miedos.

Insomnio Pediátrico: Causas Médicas

Algunos problemas médicos que convienen descartar ante un niño con insomnio:

  • Alergias: Los niños afectados dormirán de modo fragmentado e interrumpido.
  • Dolores: Las otitis y los cólicos son muy frecuentes en los niños. Cualquier cuadro que produzca dolor, molestia o fiebre nocturna interrumpirá el sueño nocturno.
  • Enuresis: Es probable que la enuresis sea el más estresante de los trastornos del sueño para el niño.
  • Enfermedades crónicas: En principio, cualquier enfermedad crónica es susceptible de causar alteraciones persistentes del sueño.

El Sueño de los Niños con Hiperactividad Infantil

Durante el sueño, el síntoma más característico es la presencia de despertares frecuentes y de sueño inquieto. Es importante el diagnóstico precoz y el tratamiento, ya que el trastorno de hiperactividad y la falta de sueño se retroalimentan mutuamente.

Plan de Tratamiento para el Insomnio Infantil: El Método Ferber

La base de este método es la extinción del llanto a lo largo de un periodo breve. Pero este método no está hecho para todo el mundo. Desde el Instituto del Sueño, queremos reconocer que no existe un método universal y único para el tratamiento de todos los tipos de insomnio infantil, y que estos deben de adaptarse en todo momento a las circunstancias de los padres.

En términos muy generales, las recomendaciones que podemos establecer son:

  • Si sospechamos que la causa puede ser médica, hay que acudir al especialista con el niño, para resolver el problema.
  • Si sospechamos que la causa puede estar en hábitos de sueño mal aprendidos o problemas conductuales, podemos intentar poner en marcha el siguiente plan, acudiendo al psicólogo o al médico especializado en estos problemas si pasada una semana no conseguimos resultados.

Todo el tratamiento se debe de realizar en menos de una semana y, si sigue fielmente las instrucciones, las posibilidades de éxito son elevadas. El niño debe de aprender a dormirse solo, bajo unas condiciones que se puedan reproducir cuando se despierte a media noche.

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