¿Por Qué Mi Bebé Duerme Tan Poco? Causas y Soluciones
Es común que los bebés de 6 meses no duerman bien durante la noche, ya que su desarrollo físico y emocional puede influir en su capacidad para descansar. Es absolutamente normal que los bebés de 6 meses tengan despertares nocturnos, pues en esta etapa, sus ciclos de sueño están más definidos, pero aún necesitan tiempo para consolidar su descanso nocturno.
Si tu bebé no duerme de noche, pero sí lo hace durante el día, podría tratarse de un desajuste en sus patrones de sueño.
Desde antes del nacimiento, los niños tienen neuronas cerebrales con capacidad de ejercer como “reloj biológico” y el control del sueño y de la vigilia está determinado por este reloj biológico, que permite que el niño duerma a ciertas horas y esté despierto a otras. Sin embargo, el funcionamiento de este reloj biológico, también se ve influido por las condiciones medioambientales de luz-oscuridad, de modo que en condiciones de oscuridad, nuestro cerebro segrega una hormona llamada melatonina, que facilita el sueño, mientras esta hormona es inhibida por la luminosidad exterior.
Aproximadamente, a partir del tercer mes de vida se aprende a sincronizar estas dos informaciones, de manera que puede empezar a coincidir el ciclo vigilia-sueño con el ciclo día-noche.
¿Cuántas Horas Necesitan Dormir los Niños?
Las necesidades de sueño varían considerablemente. No hay un patrón de sueño homogéneo y lo que necesita un niño no tiene porque ser aplicable a otro. Sin embargo, si le cuesta regularmente conciliar el sueño o mantenerlo a lo largo de la noche o si se encuentra cansado y soñoliento durante el día, se debe sospechar la existencia de un problema de sueño o de los hábitos que conducen a éste.
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A continuación, se presenta un resumen de las horas de sueño recomendadas según la edad:
- Recién nacido: Un recién nacido duerme un total de 16 horas diarias, en 6 - 8 episodios de sueño de 4 horas cada uno, con periodos intercalados de vigilia.
- 1 a 6 meses: Desde el primer mes hasta los 3 - 6 meses, la duración de los despertares nocturnos va disminuyendo y empieza a dormir de manera continua prácticamente durante toda la noche.
- 2 a 4 años: Entre los 2 y los 4 años duermen por la noche unas 10 horas, más las dos siestas habituales.
- 5 a 10 años: De los 5 a los 10 años de edad, el sueño alcanza un grado de madurez suficiente como para permitir la comparación con el adulto.
- Adolescencia: A partir de la adolescencia, el número de horas de sueño disminuirá hasta un promedio de 7 a 8 horas.
Causas Conductuales y Psicológicas de los Problemas de Sueño Infantiles
Al igual que en el adulto, en los niños pueden producirse dificultades para iniciar o mantener el sueño, aunque raramente se quejan de este problema y suelen estar contentos de permanecer despiertos.
La iniciación del sueño requiere una compleja coordinación de circunstancias biológicas y de conductas aprendidas: Por un lado, el organismo tiene que estar fisiológicamente preparado para el sueño. Por otro lado, las conductas que realizamos en los momentos previos a dormir, se acaban convirtiendo en rituales facilitadores del sueño que cuando faltan, nos impiden dormir.
Los rituales de conciliación también son necesarios en los niños, y con frecuencia el problema del insomnio infantil no se debe a despertarse por la noche, sino a no poder volver a dormirse, debido a que los estímulos que asocian al inicio de sueño, no están presentes a mitad de la noche cuando se despiertan (papá o mamá, luz, cuento…).
Estrés
Los niños necesitan de la rutina para desarrollarse, ya que ésta les ofrece seguridad. Cuando ésta seguridad se encuentra amenazada, los niños reaccionan mostrando su ansiedad a través del llanto, cambios de conducta y resistencia a dormirse por la noche. Se comportan de la misma manera cuando, tras un día excitante se les dice que tienen que acostarse, ya que el dormirse supone un cambio sobre la actividad que tanto están disfrutando.
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A veces, el problema puede provenir de la existencia de horarios familiares excesivamente irregulares. Otra causa frecuente de las dificultades para iniciar el sueño es la realización de siestas largas por la tarde, por ello, ante un problema de insomnio infantil, una de las primeras medidas a considerar va a ser la reducción o incluso supresión del sueño diurno (siestas).
Un niño puede tener dificultades para separarse por la noche del resto del mundo o pueden captar cambios sutiles en el ambiente familiar, y ser una causa de problemas a la hora de acostarse. Incluso en la seguridad de un hogar feliz los niños pueden llegar a tener miedo de la oscuridad o de criaturas imaginarias situadas en las esquinas oscuras del dormitorio.
Sea cual sea el caso, la respuesta de los padres tiene que ser siempre de apoyo. Hay que hablar con el niño de sus temores y miedos. En los niños de más de tres años pueden utilizarse técnicas de refuerzo positivo como premios si su conducta es la apropiada.
Insomnio Pediátrico: Algunas Causas Médicas de Insomnio Infantil
Algunos problemas médicos que convienen descartar ante un niño con insomnio:
- Alergias: Los niños afectados dormirán de modo fragmentado e interrumpido.
- Dolores: Las otitis y los cólicos son muy frecuentes en los niños. Cualquier cuadro que produzca dolor, molestia o fiebre nocturna interrumpirá el sueño nocturno.
- Enuresis: Es probable que la enuresis sea el más estresante de los trastornos del sueño para el niño, ya que no solamente es una fuente de pérdida de sueño, sino también de vergüenza.
- Enfermedades crónicas: En principio, cualquier enfermedad crónica es susceptible de causar alteraciones persistentes del sueño.
Medicamentos relativamente inocuos que son prescritos para tratar enfermedades agudas o crónicas pueden llegar a perturbar el sueño (p.ej. los antibióticos, los bronco dilatadores, etc.)
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Una vez localizado el problema (por asociación temporal entre el inicio del tratamiento y del trastorno de sueño), debe de interrumpirse el tratamiento siempre que esto sea posible. Si no lo es, deberá intentarse; cambiar la hora de la toma, modificarla dosis, emplear otro medicamento similar, mantener el mismo fármaco pero utilizar un preparado diferente, variarla vía de administración.
Otras causas médicas que deben ser tenidas en cuenta son problemas dentales, gastrointestinales, alergias y apnea del sueño. También es conveniente descartar la presencia de parásitos.
El Sueño de los Niños con Hiperactividad Infantil
Son niños generalmente inquietos, tienen dificultades para permanecer y completar las tareas que realizan, están distraídos y frecuentemente molestan a otros niños en el colegio, lloran fácilmente, y tienen oscilaciones en el estado de ánimo. Durante el sueño, el síntoma más característico es la presencia de despertares frecuentes y de sueño inquieto.
Los problemas relacionados con el sueño son comunes en estos niños, presentando el 16.5% dificultades de iniciación del sueño y el 39% despertares nocturnos. Es importante el diagnóstico precoz y el tratamiento, ya que el trastorno de hiperactividad y la falta de sueño se retroalimentan mutuamente, de modo que un niño hiperactivo suele tener problemas de sueño, y a su vez, la falta de sueño produce hiperactivación y déficit de atención diurnos.
¿Qué Hacer? Plan de Tratamiento para el Insomnio Infantil
La base del tratamiento es tan sencilla cómo hacer que el niño aprenda a realizar la transición entre la vigilia y el sueño sin la participación de sus padres. Todo el tratamiento se debe de realizar en menos de una semana y, si sigue fielmente las instrucciones, las posibilidades de éxito son elevadas.
El niño debe de aprender a dormirse solo, bajo unas condiciones que se puedan reproducir cuando se despierte a media noche. En algunos casos se producirá un empeoramiento durante los primeros dos o tres días, por lo que es aconsejable iniciar el plan de tratamiento durante el fin de semana, de manera que si los padres no duermen las primeras noches puedan hacerlo al día siguiente.
- Colocar al niño en la cama o cuna con sólo aquellos objetos favoritos y que puedan permanecer junto a él durante toda la noche para que se acostumbre a dormirse junto a estos objetos y los asocie con el sueño.
- La habitación debe de estar oscura, tranquila y con una temperatura confortable.
- Los padres pueden tranquilizar y confortar al niño hasta que esté tumbado tranquilamente en la cama. Una vez que esté tranquilo en la cama o cuna, la madre/ padre deberá abandonar la habitación.
Si el niño comienza a llorar, no hay que acudir inmediatamente. Pasados unos minutos (al menos 2 minutos) la madre o el padre podrá volver a la habitación a confortar al niño, que no debe moverse de la cama, hasta que esté tranquilo (aunque despierto). Entonces el padre/madre deberá abandonar la habitación.
Si el niño vuelve a llorar, el padre/madre esperará un tiempo ligeramente más largo (p. ej., 2 a 5 minutos) antes de entrar y repetir el paso anterior.
El proceso deberá ser repetido (manteniendo el tiempo de espera en no más de 2 a 5 minutos durante la primera noche) hasta que el niño esté dormido.
Las noches sucesivas, se van alargando progresivamente los tiempos esperados para pasar a tranquilizar al niño si llora. Los tiempos de espera suelen ser proporcionales a la edad de los niños (a mayor edad, se debe esperar más tiempo).
Las intervenciones de los padres deberán ser de apoyo. El niño debe de saber que están cerca y que le entienden. Los padres no deben de exteriorizar nunca enfado ni frustración. Tampoco deben de permitir que estas emociones aumenten a medida que progresa la noche.
La mejoría suele verse generalmente a partir de la tercera noche. Los despertares nocturnos suelen ser más cortos, y el llanto va siendo más débil y breve. El niño va aprendido a quedarse dormido por sí sólo sin la ayuda de sus padres.
Es aconsejable que a lo largo del tratamiento los padres cumplimenten un diario de sueño con el fin de documentar el avance. Éste servirá tanto a los padres como al médico para supervisar el proceso. Una vez haya aprendido el niño a dormirse sólo, continuará haciéndolo en el futuro.
¡Mi Bebé No Duerme! 5 Razones Por Las Cuales No Está Durmiendo
- Tiene hambre
- Está cansado
- Está sobre estimulado
- Está incómodo
- ¡Te necesita!
Es normal que los recién nacidos se despierten por la noche, pues durante un brote de crecimiento, un recién nacido puede alimentarse cada hora! Así que si tu recién nacido parece angustiado y no se queda dormido, trata de alimentarlo.
Los recién nacidos pueden simplemente estar demasiado cansados para quedarse dormidos con facilidad. La «cura» para el sobre cansancio es simplemente estar muy atento las señales de sueño de tu peque. Tan pronto como empiece a mostrar signos de cansancio (frotarse los ojos, bostezar, tirarse de las orejas, lloriquear, etc.), ponlo a dormir.
Si ves que tu bebe comienza a ponerse nervioso, trata de llevarlo una zona tranquila e intenta que se duerma.
Si no puedes imaginar por qué otra cosa tu bebé puede estar llorando en lugar de dormir, busca la comodidad. ¿Está el pañal mojado o sucio? ¿Está tu bebé demasiado caliente o demasiado frío? ¿Está enfermo?.
Si tu pequeño no está durmiendo y parece muy molesto, trata de abrazarlo piel contra piel contra tu pecho. Te sorprenderás de lo rápido y eficaz que puede calmar a tu bebé.
Recomendaciones Adicionales
- Ambiente Tranquilo: Los bebés deben dormir en ambientes que estimulen la tranquilidad y el sueño. Evitar los ruidos fuertes al menos hasta que el bebé haya conseguido dormirse.
- Rutina de Sueño: Desarrollar un ritmo de sueño. Para cuando el niño cumpla su primer año, ya debería dormir cerca de diez horas por la noche.
- Rutina Específica: Crear una rutina específica para irse a la cama; aquí pueden darse baños calientes a los bebés y otras actividades como cantarles, leerles, etcétera.
- Posición al Dormir: Colócalo boca arriba para que se duerma y no olvides retirar peluches, telas y otros objetos blandos que puedan causar asfixia.
- Durante la Noche: Si tienes que entrar a la habitación del bebé, procura hacerlo con cuidado. No enciendas las luces, háblale con suavidad y muévete despacio.
Cuando un bebé o niño no duerme y esa situación se mantiene durante mucho tiempo, toda la familia, incluido el niño, sufren estrés y ansiedad.
La falta de sueño tiene consecuencias y no debería normalizarse. Tener un sueño realmente reparador es muy importante para el desarrollo durante los primeros años de vida.
El conocimiento del sueño infantil es la mejor herramienta que pueden tener unos padres para ayudar a sus hijos a dormir mejor. El sueño es evolutivo y precisamente por esta razón es crucial entender cómo cambia y madura a medida que un bebé se desarrolla y crece.
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