¿Qué hacer si mi bebé no moja el pañal? Causas y soluciones

23.10.2025

¡Hola a todas las mamás y papás! Hoy vamos a hablar de un tema que, aunque pueda parecer menor, es una preocupación común en el mundo de la crianza: ¿qué pasa cuando mi bebé orina poco? En este espacio, siempre buscamos ofrecerte la mejor información para cuidar de tu pequeño.

La cantidad de orina en el bebé, tanto si es abundante como si es escasa, puede indicar que el pequeño sufre algún trastorno. ¿Qué deben hacer los padres si su bebé orina mucho? ¿Cuáles pueden ser las causas de este trastorno? ¿Es peligroso y necesario acudir al pediatra?

¿Qué se considera normal?

Primero, es fundamental entender qué se considera "normal" en los patrones de orina de un bebé. Los recién nacidos, especialmente en sus primeros días, pueden orinar con menos frecuencia. Esto se debe a que están consumiendo menos líquido.

El término medio de pipís en un lactante es de cinco. Sin embargo, hay bebés que orinan con menos frecuencia, cada una a tres horas, y otros que lo suelen hacer más mayor frecuencia, de cuatro a seis pipís al día.

Causas comunes de la disminución de la orina

Diversos factores pueden influir en la frecuencia con la que un bebé orina:

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  • Hidratación: La causa más común de una menor frecuencia en la orina es una simple falta de líquidos.
  • Problemas de Salud: En raras ocasiones, orinar poco puede ser señal de un problema de salud subyacente.

Si el niño hace poco pipí a lo largo del día, puede deberse a que haya tomado el pecho menos tiempo del necesario o, si ya está destetado, que haya bebido poco. Tampoco hay que alarmarse cuando la orina del bebé se reduce en presencia de una temperatura externa elevada o cuando el niño tiene fiebre.

En estos casos, los líquidos se eliminan a través de la sudoración, que es más abundante, y de las gotitas emitidas con la respiración, que se hace más frecuente.

Como ya hemos dicho anteriormente, en el caso de que el niño esté enfermo, haga mucho calor o hay tomado menos leche, la cantidad de orina puede disminuir, aunque no es un signo alarmante.

Si se trata de un hecho aislado, podría indicar que el pequeño ha bebido más de lo habitual. Ello puede deberse, por ejemplo, al hecho de haber consumido un alimento salado, que hace aumentar la sed.

Si se trata de un fenómeno aislado, no debes adoptar medidas.

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Orinar mucho: posibles causas serias

La causa del trastorno podría ser más seria si el niño ha comenzado a hacer pipí con una frecuencia mayor de lo habitual (por ejemplo, ha empezado a despertarse todas las noches para ir al baño), si bebe más de lo normal y si sufre un aumento repentino del apetito.

En este caso, el pequeño podría padecer una diabetes mellitus o una diabetes insípida. En el primer caso, su organismo no quema los azúcares como debería; mientras que, en el segundo caso, sufre un déficit en la producción de vasopresina (hormona antidiurética), que controla la eliminación y la reabsorción de los líquidos corporales.

La diabetes mellitus infantil es una enfermedad crónica que tiene uno de sus síntomas más llamativos en el hecho de que el bebé orina mucho más de lo normal (aunque es bueno recordar que el sólo hecho de orinar mucho no es signo de diabetes).

Tipos de Diabetes Mellitus

  • Diabetes mellitus tipo 1: Se produce porque el páncreas deja de producir insulina. Es la más frecuente en niños y su causa es en la mayoría de los casos autoinmune, es decir, de predisposición genética.
  • Diabetes mellitus tipo 2: Se produce porque el cuerpo pierde la sensibilidad a la acción de la insulina y suele asociarse a un sobrepeso.

¿Cómo solucionar la falta de orina?

Mantener una buena hidratación es clave para la salud de tu bebé.

  • Lactancia a Demanda: Si estás amamantando, ofrece el pecho a tu bebé siempre que lo pida.

Si el pequeño se alimenta del pecho, conviene ponerle a mamar más a menudo, para que realice tomas breves. Hasta los seis meses, si el bebé toma el pecho, no hay que ofrecerles agua, si la lactancia es a demanda. La leche materna está compuesta en su mayoría por agua, cuya cantidad es suficiente para satisfacer su sed.

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En cambio, si el niño ya está destetado, a partir de los seis meses, se le debe administrar una mayor cantidad de líquidos, tanta como ellos necesiten.

Color de la orina

En un niño sano, el color de la orina es de color amarillo claro a oscuro. La orina será más oscura, si el niño toma menos líquidos, porque estará más concentrada. Incluso, cuando la orina está altamente concentrada, puede aparecer una mancha de color rosa en el pañal, que se puede confundir con sangre.

Algo igual pasa con la orina. También existen enfermedades que dan un olor característico a la orina. Hay que tener en cuenta, además, que al cabo de un minuto la orina comienza a descomponerse adquiriendo un olor característico a amoníaco.

Enuresis nocturna

Que nuestros hijos mojen la cama a los dos años cuando les estamos retirando el pañal es algo que consideramos normal. Si a los tres la mojan de vez en cuando… también. Ahora bien, si la continúan mojando a los 5-6 nos empezamos a preocupar. A esa edad, 9 de cada 10 niños deja de mojar la cama. Si continúa haciéndolo dos o más noches por semana durante al menos 3 meses, podríamos estar frente a una enuresis nocturna primaria. No hay que asustarse, no es nada grave. Hay que tener en cuenta que la continencia es una meta del desarrollo y que su carencia puede considerarse consecuencia de un retraso madurativo, pero rara vez será expresión de una enfermedad de base.

Factores que influyen en la enuresis nocturna

La incontinencia nocturna es multifactorial y se puede deber a:

  • Factores genéticos: es evidente una tendencia familiar. El 77% de los niños la padecen si ambos padres la han padecido, el 43% si solo uno.
  • Capacidad funcional de la vejiga: los niños enuréticos tienen menor capacidad de retención ante distensión vesical y su volumen de orina nocturno supera la capacidad funcional de la vejiga.
  • Sueño profundo, o más bien dificultad para despertar en cualquier etapa del sueño.
  • Déficit de hormona antidiurética, que no es por sí sola la única causa porque no todos los niños que tienen dificultad para concentrar la orina son enuréticos.
  • Características familiares: Puede estar relacionada con una escasa dedicación de los padres a niños con riesgo de enuresis. Puede asociarse a un entrenamiento coercitivo o a excesiva tolerancia.

Los niños que la padecen no presentan alteraciones orgánicas nefrourológicas, neurológicas ni conductuales.

Si la enuresis es continua, es decir, con episodios de día y de noche puede esconder un problema conductual, una infección de orina o alguna patología nefrourológica o neurológica.

Si aparece tras más de 6 meses de haberla contenido puede enmascarar una infección de orina, un inicio de diabetes o un trastorno emocional. También puedes ser que simplemente este ingiriendo demasiados líquidos por la tarde/ noche.

El diagnóstico debe hacerlo siempre un médico basándose en la historia clínica. En caso de que el profesional lo considere necesario, se puede realizar alguna prueba complementaria como una análisis de orina o un estudio de imagen.En cada caso habrá que analizar:

  • Antecedentes familiares de enuresis
  • Antecedentes personales; infecciones urinarias, volumen de ingesta de líquidos, historia de problemas psicológicos (fracaso escolar, hiperactividad, problemas familiares, alteración del sueño,…)
  • Actitud de los padres frente al síntoma y modo de percibir el síntoma por el niño

Tratamiento para la enuresis

No hay un único tratamiento. “Son muchos los niños que mojan la cama por encima de los 6 años, de forma que a los 7 años un 15 % de los niños lo hacen. “La vejiga es similar a un globo y, por tanto, se adapta a la cantidad de orina almacenada. Internamente está recubierta de un músculo que se contrae cuando está llena, creando la sensación de vejiga llena. Algunos niños que mojan la cama durante el sueño suelen tener la capacidad de la vejiga bastante reducida, en comparación con los niños que no lo hacen durante el sueño.

“A pesar de su gran capacidad de adaptación a situaciones nuevas, son muy sensibles a cualquier cambio en su entorno familiar. El mejor momento para que un niño aprenda el control de la micción es tras haber conseguido el control de las deposiciones. Cuando esto ocurre hay que acompañar al niño al servicio, utilizando un orinal o un adaptador para inodoro. También se deben fijar unas horas al día para llevarle al servicio.

“Muchos niños y adolescentes tratan de ocultar sus sentimientos ya que, si los dan a conocer, saben que el resto de sus compañeros les humillarán.

Recomendaciones

  • Retirar el pañal.
  • El niño debe ser consciente de las cantidades de líquido que bebe: “Beber de forma regular a lo largo del día le ayudará a tener un mejor control de su capacidad vesical.
  • No beber dos horas antes de irse a la cama.
  • Realizar actividades para mejorar la capacidad vesical: durante el día ir al baño en cuanto se siente la necesidad de orinar.
  • Aumentar el número de bebidas durante el día.
  • Anotar el número de veces que se orina durante el día.
  • Pensar de forma positiva.

Junto a las medidas anteriores, también se recomienda la utilización de un sistema de alarma. “El sistema de alarma es como un despertador que es sensible a la humedad y se coloca en la ropa interior del niño. Se activa por tanto cuando el niño empieza a mojarse. Es muy importante el seguimiento continuo por una persona con experiencia en este trastorno que revise de forma continua la progresión del niño con este sistema. El niño deberá anotar día a día si se ha levantado solo o gracias al sistema, así como el número de noches secas que ha conseguido.

“El número de pacientes que responden a este sistema es bastante alto, siempre que se haga un buen seguimiento. Es muy importante comprender que se trata de un trastorno y no de una acción consciente del niño. Nunca se debe castigar, amenazar, ni burlarse del niño por este motivo.

  • No levantar a su hijo por la noche, ya que lo harán independientemente de si el niño tiene sensación de vejiga llena o no.
  • Como último consejo, desde la Clínica de la Universidad de Navarra se recomienda el refuerzo positivo del niño en esta circunstancia. La mejor opción es llevar un recuento de los días que el niño moja la cama, tener un seguimiento especializado de forma médica y, cuando el niño haya podido controlar su vejiga, reforzar ese momento sin regalos materiales.

Fugas del pañal por la noche

Hay veces que no es posible evitar que el pipí empape las sábanas del niño o del bebé, aún a pesar de que utilice pañales. Encontrar la causa, especialmente si se repite varias noches seguidas, ayudará a prevenirlo fácilmente.

Causas de las fugas del pañal

Como manifiestan muchos expertos, una de las principales causas por las que el pipí del niño/a puede salirse del pañal es utilizar pañales que son demasiado pequeños. Por ejemplo, es posible que durante el día sigas con el rango de peso y la etapa que coincida con la del bebé o el niño. Pero por la noche es posible que esto no sea suficiente.

Esto es debido posiblemente a que, durante el día, le cambiamos el pañal al pequeño varias veces. Sin embargo, por la noche no lo hacemos tanto, en especial si el niño tiene 2 o 3 años y duerme a pierna suelta.

También es posible que una causa habitual sea el tipo de pañal que estás utilizando, ya que dependiendo del tipo que uses también podría ayudar -o no- a mantener al bebé más seco por la noche. Por ejemplo, los pañales orgánicos suelen ser menos absorbentes, en comparación con los pañales desechables tradicionales. Esto podría suponer tener que llevar a cabo un mayor número de cambios de pañal por la noche. Lo mismo ocurre con los pañales de tela, que retienen una menos cantidad de orina.

En ocasiones puede ocurrir que tengamos prisa a la hora de meter al niño en la cama, quizá porque se nos ha hecho tarde o porque estamos agotados y deseamos descansar. Si es así, es posible que, con las prisas, no acertemos a colocar bien el pañal, dejándolo suelto de alguno de los lados. El resultado será evidente: si bien es cierto que puede que la orina no se escape al principio, es muy probable que sí suceda a mitad de la noche, incluso pocas horas antes de que el pequeño se despierte.

Soluciones y cómo evitar las fugas del pañal

Si te has dado cuenta que la causa es el tamaño del pañal, entonces si el bebé -por ejemplo- está en la etapa dos o tres de pañal y descubres que por la noche los está empapando demasiado hasta el punto de que el pipí se salga (lo que significa que el pañal no es capaz de retener toda la cantidad de orina), lo mejor es subir a la etapa tres o cuatro -en función del rango que estés usando-.

Si utilizas pañales de tela lo más adecuado es tratar de duplicar la cantidad antes de meter al bebé en la cuna, o al niño en la cama. De esta forma, no importa la cantidad de orina que el pequeño expulse a lo largo de la noche, ya que es previsible que ésta quede retenida al utilizar más pañales de tela.

Los pañales de noche también pueden ser muy útiles, ya que precisamente están diseñados para tal fin: ser colocados por la noche. Por ello son más gruesos y presentan una capacidad absorbente mucho mayor.

Consejos útiles para la fuga del pañal

Si nada funciona, trata de facilitarlo. Un truco: coloca una almohadilla impermeable sobre el colchón del bebé, luego una sábana ajustable para la cuna o cama, luego otra almohadilla impermeable, y finalmente la sábana de la cuna o cama.

Recuerda, mamá o papá, que cada bebé es único y lo que es normal para uno puede no serlo para otro. Siempre confía en tu instinto y no dudes en buscar apoyo profesional si tienes preocupaciones. En nuestro blog, encontrarás más artículos sobre la salud y bienestar de tu bebé. ¿Te gustaría saber más sobre algún tema en particular? ¡Déjanos tus comentarios, suscríbete a nuestro boletín y únete a nuestra comunidad de padres preocupados y comprometidos!

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