El Desarrollo Motriz del Bebé a los 9 Meses: Sentarse Solo
En esta etapa, el bebé se vuelve más autónomo. Controla más sus movimientos y empieza a realizar nuevas posturas, ensayar gestos y posiciones, lo que le servirá de entrenamiento para dar sus primeros pasos en la siguiente etapa. Llegando a los 7 meses, por lo general, el bebé empieza a mantenerse sentado cada vez más tiempo además de intentar mantener la cabeza erguida.
También aprende a rodar, darse la vuelta por sí mismo, sentarse y girarse. Tu bebé ya coge objetos. Los mira una y otra vez e intenta llevárselos a la boca... Entrado en esta etapa, el bebé empieza a arrastrarse por el suelo, intenta levantarse y caminar sobre sus extremidades. Pasar por todas estas fases de nuevos movimientos y ejercicios preparará al bebé para las que tendrán lugar posteriormente, contribuyendo a mejorar su coordinación del cuerpo.
Si antes era recomendable que el bebé pasase mucho rato en el suelo, ahora más. Es importante no rodearlo de muchos juguetes. El gesto de decir “adiós” comienza siendo un movimiento sin ninguna intención. En este tercer trimestre vemos que el bebé ya es una personita y comienza a tener intencionalidad en sus movimientos, lo cual, favorece más el desarrollo psicomotor.
La manipulación de objetos en esta etapa adquiere gran perfección. En este tercer trimestre vemos que el bebé ya es una personita y comienza a tener intencionalidad en sus movimientos, lo cual, favorece más el desarrollo psicomotor. La sedestación es un paso importante en el desarrollo del bebé. Se trata de la habilidad que adquiere el pequeño para sentarse y mantenerse en esa posición de forma autónoma, sin ayuda de sus padres.
Este avance en su desarrollo lo realiza el bebé de forma natural, impulsado en gran parte por su curiosidad de conocer y observar mejor su entorno, por lo que no se debe forzar al bebé a que se siente cuando aún no está preparado para ello y no se siente cómodo con la postura.
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¿Qué es la Sedestación?
La sedestación se refiere a la posición de estar sentado. El bebé va adquiriendo poco a poco esta capacidad para sentarse y mantenerse sentado sin ayuda, lo que supone un nuevo hito en su desarrollo psicomotor. Este proceso va ocurriendo de manera espontánea y natural, a medida que el bebé va adquiriendo madurez y fortaleciendo su cuello y su espalda, lo que le permite ir ganando equilibrio y estabilidad.
Inicialmente, el bebé será capaz de levantar su cabecita, lo que irá fortaleciendo sus músculos del cuello. Poco a poco, irá adquiriendo la habilidad de sentarse y, en un primer momento, utilizará sus manos como apoyo y para ganar equilibrio para no caerse, lo que le permite permanecer en la posición de sedestación cierto tiempo.
Se dará la sedestación en anillo, llamada así porque el bebé se sienta con las piernas flexionadas, lo que da lugar a un "anillo". Luego, el pequeño va siendo capaz de sentarse con las piernas extendidas e irá combinando ambas posturas. La sedestación es un gran paso en su desarrollo y el primero para aprender otras posiciones que vendrán en el futuro como la bipedestación (mantenerse de pie) y caminar.
¿Cuándo Aprende el Bebé a Sentarse Solo?
De modo general, un bebé adquiere la capacidad para sentarse de manera autónoma y de mantenerse en esta postura entre los 6-9 meses de edad. Sin embargo, es importante mencionar que hay que respetar el ritmo de desarrollo de cada bebé y que la fecha mencionada en la que los bebés consiguen la sedestación no es exacta, solo orientativa, ya que cada bebé es único.
Además, en los bebés que suelen lograr antes la sedestación, es posible que haya influido beneficiosamente si han realizado ejercicios con sus papás para favorecerlo. Esto no significa presionar ni obligar al bebé a que se siente, sino realizar ejercicios que estimulan al bebé a alcanzar esta postura. Sin embargo, si entre los 9-12 meses de vida, el bebé no ha conseguido sentarse, es conveniente consultarlo con el pediatra. Quizá simplemente necesite más actividad, estímulos y más tiempo de juego.
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Ventajas de la Sedestación
Si bien es cierto que hay que vigilar la postura del bebé cuando adquiere la sedestación (para evitar posibles problemas como desviaciones de cadera o columna), sentarse en una postura adecuada tiene muchas ventajas para el bebé. Entre ellas:
- Gana independencia, autonomía y seguridad.
- Puede coger objetos y jugar con ellos, ya que no necesitará apoyarse con las manos y las tendrá libres. Esto además podría contribuir a su desarrollo cognitivo y de la motricidad fina.
- Experimenta una nueva forma de ver el mundo, de interaccionar y socializar desde una nueva perspectiva, lo que favorece su desarrollo.
- Favorece la respiración.
- Adquiere una postura simétrica, que evita deformidades óseas y musculares.
Sin embargo, tampoco es conveniente que los bebés tengan su movilidad limitada y permanezcan sentados durante un tiempo excesivo, por lo que es buena idea animarlo a cambiar de postura con cierta frecuencia.
Estimulación Sensoriomotora por Edades
El desarrollo sensoriomotor de un niño depende de múltiples factores: su herencia genética y su fisiología, el entorno en el cual se desenvuelve, las oportunidades de estímulo de las que disfruta y el estilo de crianza que le han proporcionado sus padres.
- Recién nacido: el bebé al nacer es capaz de interpretar algunas sensaciones táctiles, incluso responder a ellas mediante algún movimiento reflejo. Además, en el primer mes de vida son capaces de diferenciar las sensaciones agradables de las que no lo son. Cuando el bebé levanta la cabeza lo hace respondiendo al estímulo de la gravedad, activando la parte del cerebro que pone en marcha los extensores del cuello.
- De los 2 a los 5 meses: En estos meses ya puede controlar la cabeza y la mirada sin la ayuda de un adulto, esto se debe a que el desarrollo motor se adquiere de forma céfalo-caudal (de la cabeza a los pies). Además, a los 3 meses podemos observar cómo su cabeza se mantiene en línea con el resto del cuerpo al tirarle de las manos para que pase de estar tumbado boca arriba a sentado. Sus manos comienzan a estar abiertas cada vez más tiempo y poco a poco aprende a ajustar la prensión sobre los objetos, aunque aún no hay un buen desarrollo de la coordinación ojo-mano.
- De los 6 a los 9 meses: en esta etapa el desarrollo sensoriomotor se centra en el desarrollo de la musculatura abdominal que es muy importante para luego poder asumir los retos motores de las siguientes etapas, es por esto por lo que el bebé en estos meses suele llevarse los pies a la boca cuando esta tumbado boca arriba. Para poder realizarlo debe tener un buen tono muscular que es esencial para poder desarrollar el equilibrio, movimiento y el control de la postura. En estos meses el bebé es capaz ya de aguantar sin dificultad en la posición boca abajo y comienza a sentarse con apoyos. Tendremos que comenzar por posicionarle nosotros y que tenga que mantenerse sentado, para pasar después a que él sea capaz de sentarse de manera autónoma.
- De los 10 a los 12 meses: es momento de empezar a mantenerse erguidos sobre sus pies. Al principio necesitará que le sujeten desde el tronco, después aprenderá a mantenerse en bipedestación agarrado a cualquier objeto que a él le sirva de apoyo y por último será capaz de dar pasos agarrado de las manos de un adulto. También se consolida el gateo, aunque hay niños que se saltan esta fase y andan directamente.
Desarrollo Motor a los 7, 8 y 9 Meses
A los 7 meses
- Motricidad y actitud postural: Ya es capaz de darse la vuelta de prono a supino (pasa de estar boca abajo a ponerse boca arriba). Es capaz de aguantar unos segundos su propio peso sobre una mano cuando lo ponemos boca abajo. Si lo sentamos en el suelo se aguanta un poquito apoyando sus manos delante y arqueando la espalda. Cuando lo ponemos de pie es capaz de soportar una gran parte de su peso y disfruta dando saltitos con los pies. La musculatura del cuello que gana tono mes a mes puede hacer que el niño levante la cabeza ligeramente cuando lo estiramos en una superficie.
- Manipulación: Ya es más consciente de sus “dos mitades” corporales, la izquierda y la derecha y esto se traduce en que ya puede pasarse los objetos de una mano a la otra. Esta habilidad le permite sostener un objeto diferente en cada mano. Tiene la tendencia de llevárselo todo a la boca. Podemos ver como el bebé explora los objetos que tiene en las manos con mayor minuciosidad y los puede empezar a picar contra la mesa o el suelo. También puede hacer esto mismo con su mano.
- Social: Cada vez más tiene la capacidad de reconocer “causa-efecto” esto se puede observar en los hitos del desarrollo social de esta etapa. Es capaz de buscar con la vista un objeto que ha caído. Si tiene un pañuelo en la cara se lo quitará solito. Puede empezar a reconocer sonidos cotidianos: timbre, juguete… También su visión está más agudizada y le pueden llamar la atención pequeños objetos en movimiento y su imagen reflejada en un espejo. Reacciona al “¡No!” quedándose expectante o inmóvil.
- Lenguaje: Se inicia en el balbuceo más rico en sonidos y sílabas que los meses anteriores. Experimenta y disfruta con su propia voz haciendo gorgoritos, gritos o cantando.
- Signos de alarma:
- No coge objetos
- No se apoya en las manos boca abajo
- No se mantiene sentado con apoyo
- Medidas de seguridad: Es importante en esta etapa incrementar las medidas de seguridad en el hogar: tapar enchufes, piezas pequeñas, no poner a su alcance los productos de limpieza… También hay que supervisar al niño más de cerca porque las caídas son frecuentes.
A los 8 meses
- Motricidad y actitud postural: Puede darse la vuelta de supino a prono (pasa solito de estar boca arriba a ponerse boca abajo). La musculatura de la espalda ya está mucho más fuerte, lo que le permite estar sentado sin apoyo un ratito. Su carácter explorador se acentúa y sus preferencias también, por lo que se esfuerza en coger juguetes que están lejos de su alcance y que llaman su atención. En conseguir este propósito le ayuda el hecho de que empieza a arrastrarse (es su modo de desplazamiento).
- Social: Le gusta jugar a esconderse y buscar una cara que desparece. Es mucho más observador y sigue un objeto que se mueve hasta el final de su recorrido. Le gusta dejar caer objetos al suelo para ver cómo suenan. Tiene mucho más claras sus preferencias y aparta la mano de la madre si lo que le está haciendo u ofreciendo no es de su agrado: cuchara, bastoncillo… Llora cuando se separa de su madre y tiene una actitud diferente con la madre que con los desconocidos.
- Lenguaje: Sigue perfeccionando el balbuceo.
- Signos de alarma:
- No pasa objetos de una mano a otra
- No balbucea
- No explora los objetos que coge
A los 9 meses
- Motricidad y actitud postural: Se aguanta de pie y mantiene el equilibrio agarrándose con las manos a un adulto o a un mueble de casa. Puede seguir reptando o iniciar el gateo.
- Manipulación: Realiza la pinza con el dedo pulgar. Le gusta morder objetos y masticar. Sabe comer solito un trozo de pan o una galleta. Hace palmas.
- Social: Busca un objeto que ha desaparecido o que hemos escondido debajo de otro en su presencia. En esta etapa las cosas existen aunque no estén en su campo de visión. En etapas anteriores todo aquello que sale de su campo visual “deja de existir” para el niño. Demanda atención de manera más activa y explícita alargando los brazos para que lo cojan.
- Lenguaje: Puede empezar a decir palabras de dos sílabas: “mama”, “bada”, “papa”… sin significado. Grita y parlotea para llamar la atención de los adultos.
- Signos de alarma:
- No sigue un objeto hasta el final de su recorrido
- No tiene interés por coger objetos
Ejercicios para Estimular la Sedestación
Hay algunos ejercicios con los que los padres pueden incentivar a los bebés a que hagan ciertos movimientos que fortalecerán sus músculos (de cuello, espalda, brazos y abdominales) para favorecer que lleguen a adquirir la posición de sedestación. Entre ellos está:
- Con una manta o alfombra (ideal si es una alfombra de juegos) y dejando al bebé boca abajo. Se le pueden ofrecer objetos para llamar su atención y que levante la cabeza o, incluso, intente agarrarlos. También se puede probar a tratar de que el bebé se dé la vuelta.
¿Cómo Saber si el Bebé Está Preparado para la Sedestación?
La sedestación o la capacidad para sentarse por sí solo la va adquiriendo el bebé poco a poco, a medida que se van fortaleciendo los músculos de su cuello y espalda. Por ello, algunos signos de que está fortaleciendo sus músculos pueden ser también indicativos de que pronto podrá sentarse, como cuando se incorpora cuando va en su sillita o cuando es capaz de girarse por sí mismo de boca abajo a boca arriba y al contrario.
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No obstante, no se debe forzar al bebé a que adquiera la postura de sedestación.
La Importancia del Tummy Time
Para ayudar a tu bebé a lograr una posición sentada natural, es esencial fomentar el desarrollo motor y postural mediante actividades adecuadas Una de las prácticas más importantes, ya desde las primeras semanas de vida, es la hora de Tummy Time, es decir, colocar el bebé boca abajo durante breves periodos a lo largo del día, siempre bajo la supervisión de un adulto. Esta actividad contribuye significativamente al fortalecimiento de los músculos necesarios para alcanzar la posición sentada.
De hecho, ayuda a mejorar el tono muscular del bebé, favoreciendo el desarrollo de los músculos del cuello, la espalda, el abdomen y los brazos. También reduce el riesgo de plagiocefalia, el aplanamiento del cráneo que puede producirse con la posición supina prolongada.
Signos de Progreso Hacia la Sedestación
Si el bebé ha recibido la estimulación y el apoyo adecuados, entre los 6 y los 9 meses deberían aparecer aparecer algunos signos claros de progreso hacia la posición sentada:
- El bebé es activo y empieza a gatear o arrastrarse;
- Puede hacer transiciones entre distintas posiciones, por ejemplo, de tumbado a sentado y de gateando a sentado, o viceversa;
- Empieza a mostrar interés por ponerse de pie, intentando agarrarse y levantarse;
- Una mejora visible en la manipulación de objetos.
Algunos bebés consiguen sentarse de forma autónoma a partir de los 6 meses, mientras que otros tardan un poco más. Una posición sentada correcta, adquirida de forma espontánea y natural, ofrece numerosos beneficios al sistema musculoesqueletico del niño, además de estimular su desarrollo psicofísico general.
Uso de la Trona para la Alimentación
¿A partir de cuántos meses se puede utilizar la trona? Esta es una de la preguntas más frecuentes entre los padres primerizos, y la respuesta es: depende. No es necesario que el bebé pueda sentarse sin ayuda para empezar a usar la trona a la hora de comer. Sin embargo, debe tener suficiente tono muscular para sostener la espalda en posición semierguida por sí solo.
Alrededor de los 6 meses, la mayoría de los bebés tienen suficiente tono muscular para sostener la espalda y sentarse durante breves períodos de tiempo, como durante las comidas. Sin embargo, es fundamental ayudarles con una trona ergonómica y de buena calidad, que ofrezca un buen apoyo y mantenga al niño en una posición estable y segura.
Evita obligar al bebé a permanecer sentado durante mucho tiempo fuera del horario de las comidas. El uso de la trona (y, por tanto, la posición sentada) debe limitarse a la hora de comer, que suele durar entre 20 y 30 minutos.
¿Cuándo Preocuparse?
Muchos padres sienten cierta ansiedad por el desarrollo motor y psicomotor de sus bebés, pero cada niño tiene su tiempo. Es esencial permanecer alerta ante posibles signos de retraso en el desarrollo motor. La movilidad del bebé está creciendo día a día, acorde con su interés y su capacidad de descubrir el entorno.
El calendario de los hitos del desarrollo es flexible, es decir, algunos bebés andan solos a los 9 meses y otros a los 15. Las adquisiciones las realiza cuando está preparado para hacerlo. Muchas veces depende de factores como la herencia, el peso del bebé (si está más o menos gordito), de las oportunidades y la estimulación que le ofrezcamos para que se arrastre, gatee y camine (si un bebé se pasa el día en la hamaquita, parque o carrito no tendrá la oportunidad de prepararse para el desplazamiento autónomo).
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