¿Por Qué Mi Hijo de 2 Años Llora Por Todo? Causas y Soluciones

05.11.2025

Una de las mayores preocupaciones para los padres es que “el niño llora”. Por eso, vamos a hacer un recorrido del proceso y evolución del llanto de los niños, desde el mismo momento de nacer y los diferentes momentos evolutivos del desarrollo normal.

El Llanto en los Primeros Meses de Vida

Un lactante de pocos meses a menudo llora porque tiene hambre, sueño, o porque tiene dolor de estómago (los llamados cólicos del lactante). Estas son las causas más frecuentes. También puede llorar porque está enfermo o porque sus cuidadores están tensos, inquietos.

En estos casos el lactante lo capta por la manera como se le coge, se le mueve, por cómo le hablan, porque nota de alguna manera una rigidez, una frialdad o una inquietud en el trato recibido.

Hambre

Si llora por hambre se nota que no se queda relajado después de tomar el pecho o el biberón, sino que sigue buscando con la boca, llora, está inquieto. Puede que se quede un rato corto relajado, pero al poco rato ya vuelve a querer comer.

Cólicos del Lactante

Los dolores de estómago tienen lugar entre la semana de vida y los 3 meses. El lactante se inquieta y se angustia al cabo de un rato de haber comido, encoge las piernas y llora molesto durante un buen rato. Esto es más frecuente que ocurra durante la tarde y las primeras horas de la noche.

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Si se toma el bebé en brazos y se pasea, se le acaricia, o se le saca a pasear con el cochecito, se calma más fácilmente. A partir de los 3 a 4 meses los lactantes ya no lloran por los cólicos.

Enfermedad

En estos casos el lactante tiene fiebre (38ºC o más temperatura rectal), tiene mal aspecto, llora con poca fuerza o de manera diferente a la habitual, vomita, come menos de lo habitual en él, no gana el peso,… los padres normalmente notan que el bebé no está como siempre.

El Llanto Después de los 6 Meses

Puede que llore porque tiene hambre, porque está enfermo, porque está incómodo por alguna ropa muy ajustada. A partir del medio año los niños empiezan a llorar ante personas que no conocen ya que se hace presente lo que se llama «angustia ante el extraño»: ya reconoce perfectamente a sus padres y hermanos y se inquieta ante personas extrañas para él.

También puede llorar al dejarlo en la cama para dormir si no se le ha enseñado a dormirse él solo en su habitación.

El dolor de oído (la otitis) es una causa frecuente de llanto y desazón en niños de los 6 meses a los 4 años. Hay otras causas menos frecuentes pero graves que dan lugar a llanto intenso del lactante como la invaginación intestinal.

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Durante estos años los niños suelen llorar en cuanto están enfermos (fiebre, dolor de oído, faringitis,…). También pueden llorar ante ambientes y personas desconocidas debido la angustia que experimentan.

En los lactantes a partir de los 6 meses el llanto es una sintomatología en ocasiones de más impaciencia y comienzan a llorar por insignificancias pero es momento de empezar a aparecer la dentición y los padres suelen achacar casi todos los llantos al dolor de encías pero esto no debe ser así.

Ambos provocan verdaderas crisis de llantos por la noche y es porque somos diurnos y en la oscuridad el niño pierde la referencia visual de la realidad que le rodea.

Suele ocurrir que el niño se da cuenta que con estas crisis consigue que todos le presten mucha atención y lo acaban utilizando como arma poderosa de continua llamada de atención pero es muy importante estar tranquilos porque estas crisis no son para nada dañinas ni siquiera aquellas que el niño llega a la convulsión por lo que hay que actuar con la máxima tranquilidad.

El Llanto en Niños de 2 Años

A los dos años, tu hijo ya ha aprendido a moverse y corretear por toda la casa. Las órdenes deben ser concretas y sencillas. El niño debe aprender a interpretar el “no”. El tono y la cara deben acompañar la situación, no puedes decirle que no haga algo mientras te ríes.

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Para no repetir el “no” todo el día, es mejor dar las órdenes en positivo. No le grites ni le pegues jamás. Es un periodo de descubrimiento y no hay que coartarlo sino ofrecerle alternativas.

Cómo protesta cuando algo no le gusta. Cuando siente celos de un hermano menor o de otro niño. Ante todo, es necesario tener paciencia ante la situación. Nunca le pegues tú a él. Los niños aprenden por imitación y los padres son su mejor espejo.

Si el niño ve que lo solucionas pegando y gritando, ese será su aprendizaje. Espera a que se calme si está muy alterado. Dale unos minutos y mantente cerca. Explícale que debe disculparse con el adulto o niño al que ha pegado.

Si sigues estas pautas desde el inicio, no ha de ser difícil poder corregir su conducta. Retíralo de lo que esté haciendo y siéntalo en un rincón durante tantos minutos como años tenga.

¿Por Qué Lloran los Niños? Perspectiva del Neuropsicólogo Álvaro Bilbao

Que un niño llore más de lo habitual es un gran quebradero de cabeza para los padres. ¿Le dolerá algo?, ¿Lo estaremos haciendo bien como padres? Son solo algunas de las dudas que los progenitores pueden tener cuando su hijo llora mucho. Por eso, el experto en crianza respetuosa y neuropsicólogo, Álvaro Bilbao, ha publicado un post en su blog sobre este tema.

"Pero siempre que un niño llora lo hace por un buen motivo, ya que el llanto es una respuesta adaptativa totalmente involuntaria que busca siempre reducir el malestar de dos formas", empieza explicando el experto sobre el hecho de que el llanto sea una reacción incontrolable para los más pequeños. Y es que este reduce los niveles de cortisol o la hormona del estrés.

"Cuando el niño llora, segrega esta hormona junto con endorfinas", afirma Bilbao sobre lo que "le ayuda a sentirse más relajado y a reducir la sensación de agobio o angustia". En segundo lugar, las lágrimas de los niños les sirve para "demostrar de forma externa su sentimiento de frustración o incapacidad para pedir ayuda".

Álvaro Bilbao explica algunos de los motivos que hacen que "su capacidad de regulación emocional deje de ser la habitual".

  • Cambios en la familia: como una mudanza, un divorcio... "Los niños acusan estos cambios más que los de ningún otro tipo porque hacen que su estructura, sus rutinas y, en muchos casos, los puntos de anclaje que le dan seguridad", dice Bilbao.
  • Nuevas situaciones en el entorno: "Es frecuente que los niños experimenten periodos de más llanto cuando inician la escuela, cuando cambian de profesor o incluso de compañero de mesa en el comedor o en el aula" afirma.
  • Cambios en el propio niño: sobre todo cuando cambian de etapas y están más sensibles a ciertos factores.

¿Qué pueden hacer los padres?

En busca de la ayuda que haga que podamos llevar mejor esta situación con nuestros hijos, Bilbao señala cinco pautas que podemos seguir fácilmente.

  1. Intenta comprender a tu hijo: "Es posible que estén experimentando inseguridad, angustia o cansancio. Intenta identificar qué ha cambiado en la familia, en el entorno o en el propio niño y ponte en su lugar", narra el experto sobre lo que puede estar pasándole a tu hijo si llora en exceso.
  2. Reduce la sobreestimulación: "En épocas de mayor sensibilidad y cansancio, es importante que los padres ayudemos a regular el entorno para que no contribuya a la saturación emocional del niño".
  3. Mantén buenos hábitos de descanso: "Una buena higiene del sueño va a facilitar que el niño esté descansado, y si tu hijo de 2 años llora por todo, esto le ayudará a recuperar energías, reducir sus niveles de cortisol en sangre y cerebro, y a recuperar su capacidad de afrontar problemas de forma autónoma", explica el neuropsicólogo.
  4. Educación en positivo: "Conocer las bases de la educación en positivo te va a permitir aplicar la empatía y mejorar la capacidad para conectar con el niño, poner normas y límites positivos que van a facilitar el día a día tanto para tu hijo como para ti", afirma sobre los beneficios para la familia este tipo de crianza.
  5. Reduce el nivel de exigencia: "Los padres también necesitamos reducir el nivel de exigencia durante estas etapas porque sobrellevar el llanto de un niño y hacerle sentir seguro y tranquilo, ya es una tarea suficientemente trabajosa como para cargarnos con un nivel de exigencia en otros ámbitos domésticos".

Otras Razones Comunes del Llanto en Bebés y Niños Pequeños

Algo que sabrás incluso antes de ser mamá es que tu bebé depende totalmente de ti. Tú, como madre, le proporcionarás alimento, el calor y el confort que necesita. Cuando llore será su forma de comunicar esas necesidades y de pedirte atención y cuidados.

A veces es difícil saber qué necesidades quiere tu bebé que atiendas. Pero a medida que tu bebé crezca, aprenderá otras formas de comunicarse contigo.

  • Hambre: El estómago de tu bebé es pequeño y no puede contener mucho. Así que no tardará en necesitar otra toma. Si le das el pecho, ofrécele el tuyo, aunque la última toma no parezca haber sido hace mucho tiempo. A esto se le llama alimentación reactiva.
  • Cólicos: Es posible que tu bebé se enrojezca y se frustre, y que rechace tus esfuerzos por calmarlo. La causa exacta del llanto persistente no está clara. Otros expertos creen que puede estar asociado a problemas de estómago. Por ejemplo, una alergia o intolerancia a algo de la leche materna o a un tipo de leche de fórmula.
  • Necesidad de mimos: Tu bebé necesita muchos mimos, contacto físico y tranquilidad para reconfortarse. Puedes probar a llevar al bebé en un fular o en un portabebés para tenerlo cerca de ti durante más tiempo.
  • Dificultad para conciliar el sueño: Es posible que a tu bebé le cueste conciliar el sueño, sobre todo si está demasiado cansado. Cuanto más pequeño es tu bebé, más sutiles son sus señales de sueño, por lo que puede que tardes unas semanas en reconocerlas.
  • Temperatura: Puedes comprobar si tu bebé tiene demasiado calor o demasiado frío palpándole la barriga o la nuca. No te guíes por la temperatura de las manos o los pies de tu bebé. Mantén la temperatura de la habitación de tu bebé entre 16 y 20 grados C.
  • Pañal mojado o sucio: Tu bebé puede protestar si tiene el pañal mojado o sucio. Si a tu bebé no le gusta que le cambien el pañal, puede ser por la extraña sensación de aire frío en su piel.
  • Malestar: Si tu bebé no se encuentra bien, probablemente llorará en un tono diferente al que estás acostumbrada. Puede ser más débil, más urgente, continuo o agudo. Si normalmente llora mucho pero se ha vuelto inusualmente silencioso, también puede ser un signo de que no está bien. La dentición también puede hacer que tu bebé esté más molesto de lo habitual.

Técnicas para Calmar a tu Bebé

  • Ruido blanco: Otros ruidos imitan los que habrá escuchado en tu vientre. El ruido blanco también puede ayudar a calmar a tu bebé.
  • Movimiento: A la mayoría de los bebés les encanta que los acunen suavemente.
  • Masaje: Masajear la barriga de tu bebé puede ayudarle a hacer la digestión, y tus caricias le ayudarán a calmarse y reconfortarse. Un masaje regular puede ayudar a que tu bebé llore y se queje menos. El mejor momento para el masaje es cuando el bebé está tranquilo y alerta.
  • Eructos: Haz eructar a tu bebé después de la toma sujetándolo contra tu hombro y dándole suaves palmaditas o frotando su espalda.
  • Succión: Un juguete, un mordedor o sonajero… Para algunos bebés, la necesidad de chupar es esencial.
  • Baño: Un baño relajante puede ayudar a tu bebé a calmarse. Comprueba la temperatura del agua antes de meterlo en la bañera. Debe estar entre 37 y 38 grados C.

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