La Historia de Miguel y el Desafío de Ser Padre de Trillizos
La historia de los trillizos Eva, Sofía y Miguel ha dejado huella en el Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre. La pasada semana, la UCI pediátrica vivió un momento muy entrañable con el alta hospitalaria de los bebés.
Un Embarazo Excepcional
Un parto múltiple asistido por el doctor Ángel Blanes Espí, ayudado por los doctores Ángel Arturo Blanes y Eugenio Blanes, en colaboración con la unidad de pediatría de Vithas Valencia dirigida por los especialistas Javier Miranda y Salvador Martínez Arenas. La colaboración entre ambos departamentos demostró de nuevo la profesionalidad y unión del equipo médico.
El caso ha sido un embarazo complejo desde los inicios, ya que la principal dificultad recaía en ser una gestación bicorial triamniótica que albergaba tres bebés en tres bolsas diferentes alimentados por dos placentas, ya que Eva y Sofía compartían una de ellas.
La madre, María Tebar, embarazada de 33 semanas y tres días, ingresó por dinámica, es decir por contracciones, y se realizó la cesárea tras la maduración pulmonar de los pequeños. Un parto en el que nacieron Miguel, con 1850 gr de peso, y Eva y Sofía, con 1450 gr y 1600 gr, respectivamente.
Tal como explica el doctor Eugenio Blanes, “por protocolo, con este tipo de embarazo tan excepcional se debe intentar aguantar como máximo hasta la semana 34, ya que, si no es así, en las últimas semanas de embarazo podrían aparecer problemas al no poder alimentar las placentas a todos los bebés., por lo que haber llegado hasta las 33 semanas más 3 días fue un grandísimo éxito”.
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“Conseguimos llegar a ese gran día principalmente gracias a la energía que derrochaba la madre y a las ganas que tenía de aguantarlos dentro, y así pudimos entre todos ayudarles a conseguir su sueño” recuerda con alegría el doctor Ángel Arturo Blanes.
Coordinación y Organización
La organización y la coordinación en el centro fue clave para el éxito del parto. “Organizamos todo junto con el equipo de pediatría, -explica el doctor Ángel Blanes-, así como con todo el equipo de paritorio para coordinar la atención en un caso tan especial. Un equipo de más de 16 personas integrado por los tres ginecólogos de nuestra clínica, seis auxiliares para atendernos a nosotros y a los recién nacidos, cinco pediatras, la matrona y el anestesista junto a su enfermera, tres celadores y personal de limpieza,”.
El doctor Blanes hace especial hincapié en que “como obstetras, nos da mucha tranquilidad contar con un equipo de pediatría capaz de atender a cualquier tipo de recién nacido, ya que nunca sabes cómo va evolucionar un embarazo. Nuestra experiencia con el servicio de neonatología siempre ha sido excelente, cuidan mucho tanto de los bebés como de las madres y los padres. Y por supuesto no nos podemos olvidar del equipo de la planta de maternidad, fundamental para la recuperación de la paciente”.
Se trata del tercer parto de trillizos que el doctor Ángel Blanes Espí atiende en sus más de 40 años de experiencia en el Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre, y el primero acompañado de sus dos hijos, también ginecólogos, el doctor Ángel Arturo Blanes y el doctor Eugenio Blanes: tres especialistas para tres bebés.
La estancia de los bebés en la UCI pediátrica transcurrió muy bien, ya que fueron evolucionando y adaptándose perfectamente. Según explica el doctor Miranda, responsable de la unidad de pediatría del hospital, “afortunadamente, los tres evolucionaron bien desde el principio. Las estancias prolongadas en las unidades neonatales, sobre todo en los casos de gestaciones múltiples como esta, ponen a prueba tanto la resistencia de los padres como la capacidad del hospital para adaptarnos a sus necesidades, y facilitar lo máximo posible el contacto inicial y la relación normal entre los padres y sus hijos.
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Pese a las circunstancias excepcionales por la pandemia, hemos conseguido mantener el libre acceso, el apoyo a la lactancia y, cuando las circunstancias clínicas lo permitieron, cierto grado de privacidad en un espacio aislado. Sin duda, el futuro de las unidades, y la nuestra no es una excepción, va en esta dirección, por lo que en nuestro hospital se contempla una reestructuración de los espacios que nos facilitará mucho las cosas tanto al personal como a las familias”.
El primero en recibir el alta fue Miguel, y la semana pasada sus hermanas Eva y Sofia. A la salida de la UCI, la madre expresó su agradecimiento a todo el equipo, manifestando “nuestro más sincero cariño y respeto a todo el Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre por cómo nos han tratado en la UCI pediátrica tanto las enfermeras, auxiliares como el equipo médico.
Historias de Familias con Trillizos
Ahora viaja al sur, hasta Sevilla. Pregunta por Noelia y por sus tres gigantes fotocopias únicas. Un día como hoy vale la pena conocer su historia. Es una lección de vida. Un regalo. Sus hijos nunca la llaman mamá. Simplemente Noelia, el nombre que le pusieron sus padres en honor a una canción de Nino Bravo. Aquella que empezaba con "hay una chica que es igual, pero distinta a las demás".
Noelia Aguilar es una sevillana viuda de 46 años con tres hijos trillizos autistas de 22 años. Ellos son Jaime, Alejandro y Álvaro. Su extraordinario mundo, creado por ella y su marido Jaime Morillo, es uno donde todo se comparte, donde no existe la mentira ni el sarcasmo y donde irradian las emociones puras que nunca cambian.
"No soy ninguna súper madre, me da vergüenza que me llamen así. Posados de familia frente a la Portada y en las carpas. Ella viste de rojo pasión. Los chavales van idénticos con camisa blanca, corbata azul y pantalón negro. Les encanta ir todos los años porque se hinchan a comer hamburguesas, gofres y montar en las atracciones. Al principio se agobiaban por el ruido y la gente, pero ya se han acostumbrado", cuenta la madre, que se emociona al ser preguntada por cómo ha pasado estos dos años sin su marido Jaime.
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Falleció de un ataque al corazón en noviembre de 2015. "El golpe más duro de mi vida. He perdido un barbaridad de kilos por el esfuerzo físico que supone hacerme cargo de los tres", reconoce. Se conocieron cuando ella tenía 14 años en una pista de patinaje. Se casaron cuatro años después en la basílica de la Macarena. "Él sí que era un superhéroe. Duchaba, afeitaba y vestía a los chicos todos los días y les organizaba diferentes planes para que no se aburrieran. Ahora, cada mañana que me levanto, me pinto los labios de rojo y me obligo a sacar una sonrisa para que mis niños tiren para delante".
Al quedarse embarazada, en la primera ecografía, le dijeron que venían dos niños. Álvaro y Jaime compartían la misma bolsa. Alejandro, el tercero, apareció por sorpresa. Nacieron a los seis meses pesando menos de un kilo y medio. Después de pasar un mes en la incubadora, el médico dijo a los padres que probablemente no aguantarían muchos años con vida. Se equivocaba. Hoy los tres pesan más de 100 kilos y tienen un destello de vida que ilumina allá por donde pisan.
"Desde pequeñitos se comportaban de manera distinta a los demás críos. Les diagnosticaron autismo por descarte. La gente me pregunta que cómo puedo llevar una vida normal con ellos. Yo siempre respondo lo mismo: ¿quiénes son las personas normales? ¿Ellos o nosotros?".
Capacidades Sobresalientes
Al llamar a Noelia es muy probable que sea Jaime quien responda. Siempre que puede coge el teléfono a su madre. En su ficha médica pone que es "autista de alto rendimiento". Quiere ser vendedor de coches. "Hola, sí, Lucas de EL MUNDO, naciste un sábado y tienes 25 años", responde de primeras. Aún se acuerda de la última visita en el bar de su padrino hace un par de años. Tienen una memoria prodigiosa. "Nunca olvidan un nombre, una fecha o un dato", explica Noelia. Porque un 10% de las personas autistas tienen capacidades sobresalientes.
Alejandro, que de "mayor" quiere ser policía, es un crack haciendo puzzles y recordando fechas de los estrenos de películas. Especialmente las de superhéroes. Álvaro es el que tiene el síndrome más complicado, con dos lesiones cerebrales, pasó 30 días en la UCI por dos paradas cardiorrespiratorias. Ahora sufre muchos espasmos. Le apasiona la Semana Santa, especialmente el acompasado ritmo de los nazarenos.
Los tres terminan este curso sus estudios especiales en el colegio Miguel Servet de Sevilla. Comparten aula con más jóvenes con autismo. Los viernes, es el mejor día para ellos por las actividades extraescolares. Ir a comer una hamburguesa y salir a bailar a algún pub es su planazo. Los sábados van al cine y después a jugar a los recreativos. Noelia les acaba de apuntar a un curso de cocina. "Voy probando cosas nuevas para ver cuáles son sus puntos fuertes. Ahora que van a entrar en el mundo laboral es importante que encuentren un trabajo donde estén a gusto y se sientan realizados".
La Fundación Autismo de Sevilla les ayudará en septiembre a encontrar empresas que tengan buenos programas de inserción laboral. Cuando nacieron los trillizos, Jaime, el padre, tuvo que vender la pescadería familiar donde trabajaban. Ahora dependen de la subvención que reciben por la Ley de Dependencia para sobrevivir.
Desde la muerte de Jaime, la labor de Noelia se ha multiplicado. Les ducha, viste, afeita, juega con ellos, les hace cosquillas... su día empieza a las 6:58 de la mañana. Ni un minuto más ni menos. Los trillizos funcionan mejor que cualquier despertador del mundo. Después Noelia les prepara la leche con cereales y van al colegio hasta por la tarde.
"Son como una persona dividida en tres. Siempre visten iguales y cuando se separan lo pasan mal. Son almas puras que no conocen la maldad ni el engaño. Son generosos y ordenados, clasifican todo por colores", afirma esta madre en mayúsculas. "El exceso de estímulos les pone nerviosos. Son reacios al contacto físico y no mantienen la mirada. Son especialistas en lo que hacen hasta el agotamiento. Sin ningún sentido del ridículo".
Noelia lleva años luchando para normalizar la visibilidad de los chavales con autismo. Quiere acabar con el uso peyorativo del término. Y dar de nuevo voz a su historia en el día de la madre.
El Caso de los Trillizos de Mijas
Dicen que los niños siempre vienen con un pan debajo del brazo, pero en el caso del matrimonio mijeño formado por José Miguel Alarcón y Rocío Plaza, de 31 y 30 años respectivamente, la suerte viene multiplicada por tres, dado que para estos próximos días esperan trillizos idénticos. "Concretamente, se trata de un caso monocorial triamniótica", explica la mujer, embarazada de 32 semanas. "Es decir, cuando el óvulo fecundado por el mismo espermatozoide se divide en tres embriones, pero en una sola placenta. Por eso recibe el nombre de trigemelos", explica con todo lujo de detalles, no sin antes añadir que sólo conoce una historia similar en toda España, exactamente en Cataluña.
La pareja, que lleva casada cuatro años y que ya tienen un hijo de dos años y medio, recibió la noticia con sorpresa, ya que el embarazo fue concebido de forma natural y sin ninguna medicación ni técnica de reproducción asistida. "Al principio fue un shock", señala José Miguel. "En la vida nos hubiéramos imaginado esto. Es más, el doctor cortó la ecografía a los 10 segundos porque no se lo podía creer. No sabíamos si llorar o reír", recuerda. No obstante, la alegría de traer al mundo tres bebés ha conllevado a la pareja a ver el futuro con más optimismo que nunca.
"Nos vamos haciendo la idea poco a poco y cuando llegue el momento, todo se andará", asegura el matrimonio, que en todo momento ha contado con la ayuda de familiares y amigos. "El embarazo triple lo he llevado mucho mejor de lo que pensaba", cuenta Rocío. "Todo está saliendo muy bien y los niños tienen un peso ideal. Cada uno pesa entre los 1,7 y 1,8" kilogramos cuenta sin ocultar la ilusión que siente. No obstante, durante los últimos días, los dolores de la madre se han hecho "insoportables" y las dificultades para moverse son cada vez mayores por el tamaño de su barriga, ha aseguradoel padre de los niños.
Debido a la transformación que registrará su existencia dentro de poco, la familia ya ha organizado algunos cambios, como el traslado de un piso a una casa y comprar un coche más amplio. No obstante, cualquier ayuda es bienvenida, por lo que José Miguel ya ha contactado con algunas empresas. "Una de ellas nos va a regalar un lote de productos", adelanta. En cuanto a ayudas institucionales, la pareja afirma que ya se puesto en contacto con el Ayuntamiento de Mijas, desde el que señalaron ayer a este periódico que ofrecerán todo lo que esté en sus manos. De momento, la educación no será un asunto problemático, puesto que el colegio Salliver de Fuengirola, donde José Miguel ejerce de profesor de matemáticas y ella como administrativa, concederá becas para los estudios de los tres hijos.
Nacimiento y Primer Año
Los trillizos idénticos de Mijas han nacido esta mañana en el Hospital Materno Infantil de Málaga en un parto por cesárea. Los bebés -Jesús, Diego y José-, que han sido trasladados a cuidados intermedios, se encuentran en perfecto estado de salud, al igual que la madre. El parto se produjo en la semana 34.
El jefe del servicio de Ginecología del Materno, Alberto Reche, explicó que tanto la madre como los tres bebés se encuentran en perfecto estado de salud: "Todo se ha desarrollado en la más estricta normalidad". El ginecólogo añadió que Rocío permanecerá ingresada cuatro o cinco días más antes de recibir el alta, mientras que los gemelos se espera que abandonen el Materno en siete o diez días.
El padre de los trillizos, José Miguel Alarcón, de 31 años y licenciado en Matemáticas afirmó estar muy contento y deseando dar un beso a su mujer a la que no había visto tras la cesárea. La madre, que el pasado 25 de agosto fue ingresada en el Materno, consiguió sobrepasar las 32 semanas de gestación «el límite que nos dieron los médicos». En las últimas semanas, los papás han tenido que adaptarse a la familia numerosa que van a ser, ya que los mellizos tienen un hermano mayo, Ángel de dos años y medio. Cambiar de coche «porque en el que tenemos no nos caben tantas sillitas» -comentaba el padre José Miguel Alarcón-, comprar ropa y preparativos por triplicado han sido algunas de sus tareas.
Ambos trabajan en colegios de la provincia, él como profesor de Secundaria y ella como administrativa. La familia agradece cualquier tipo de ayuda y por ello la han solicitado al Ayuntamiento de su localidad, así como al colegio, que se ha comprometido ya a conceder becas a los tres cuando comiencen sus estudios.
Siete y media de la mañana. Comienza un nuevo día en la casa de los Alarcón-Plaza. «A esa hora ya empiezan a dar guerra, además, José Miguel, se va a trabajar», relata Rocío Plaza, la madre de los trillizos de Mijas que nacieron hace justamente un año en el Materno Infantil y que causaron sensación entre la opinión pública. Son trillizos monocigóticos, o lo que es lo mismo, son idénticos física y genéticamente por proceder los tres del mimso óvulo fecundado. Un caso excepcional.
Diego, José y Jesús -los protagonistas de la historia-, efectivamente, ya están despiertos y con ganas de jugar. Están enormes y no paran ni un momento de moverse. «Jesús es el más tranquilo, pero cuando se ponen de acuerdo son un verdadero terremoto», dice orgulloso su padre.
Tras un desayuno completo, en el que ayuda el hermano mayor de los tres, Ángel, de a penas tres años y medio, José Miguel se va a trabajar y Rocío se queda en casa con ellos. Pronto comenzará la guardería, a la que irán este curso y Ángel «el cole», por lo que «será un pequeño descanso diario», espeta aliviada Rocío.
Desde que salieron del Materno con los trillizos ninguna noche ha sido ni mucho menos apacible. «Los primeros meses fueron durísimos. Todas las noches lloraban y no sólo uno, sino los tres, porque tenían los típicos problemas gástricos infantiles y claro, no podíamos con los tres a la vez. Era terrible», relata ahora tranquilo el padre de las criaturas. No en vano, de un tiempo a esta parte, los dolores en los chicos fueron desapareciendo y cada vez duermen mejor.
Poco a poco tanto Rocío como su marido fueron dando con la calve hasta «normalizar», como dice el propio José Miguel, la situación. De tal manera que tras darles de comer, con la ayuda de algún familiar de turno -los abuelos, principalmente-, se acuestan la siesta hasta las 18 horas. Después un rato de juego, «ahí se dislocan», según cuenta el padre, y, finalmente, ducha, cena y a la cama, «si les da la gana..», dice irónico José Miguel.
Desafíos Cotidianos
Es el momento del día en que ambos, marido y mujer pueden sentarse a hablar de sus cosas. Pero están tan cansados que pronto caen dormidos. La sorpresa que les dio la madre naturaleza al traer de golpe tres hijos ha variado sus planes de vida de forma muy drástica.
«Hemos cambiado de coche -una furgoneta de siete plazas con cuatro sillas especiales para sus cuatro vástagos-, de casa y, por supuesto, de hábitos», recuerda José Miguel. Empezando por cuando deciden, simplemente, salir a la calle a dar un paseo. «Es un dilema porque no hay cochecitos para trillizos y Ángel es todavía muy chico para andar solo. Te faltan ojos», dice Rocío.
No obstante, cuando llega el momento de preparar la infraestructura se tarda, al menos una hora nada más que para preparar a los chavales. El problema es que, además de Ángel, que cada vez se vale más por sí mismo pero que sigue necesitando la ayuda de sus padres para vestirse, por ejemplo, hay que cambiar, duchas y vestir a tres recién nacidos, por lo que es agotador. «Lo más gracioso es cuando llegamos a un restaurante y el camarero nos mira como diciendo: ¿dónde los meto?», bromea José Miguel.
Sin embargo, se apañan. «Salimos adelante», dice Rocío con una media sonrisa. «Es muy duro, pero los miras y los ves y...
Trillizos Jugadores de Balonmano
Son tres hermanos, juegan en el mismo equipo de balonmano y están siendo la sensación de la temporada en la categoría de infantiles. Son de Gijón e iguales como tres gotas de agua, un parecido físico que les da mucho juego.
Álvaro es diestro y juega en la posición de extremo izquierdo. Julián es ambidiestro aunque tiende a lanzar con la izquierda, normalmente ocupa el puesto de extremo derecho, un sitio por el que rivaliza con Gonzalo, un zurdo cerrado, rápido y listo. Los tres militan en el equipo infantil de segundo año del Balonmano Revillagigedo, en Gijón. El próximo 31 de diciembre soplarán trece velas. Álvaro, Julián y Gonzalo son los más pequeños del equipo y eso se nota cuando posan junto a sus compañeros. A esa edad, un par de meses de diferencia se traducen en unos cuantos centímetros.
Pese a llevar dos años en el mismo equipo y entrenar dos horas al día tres días a la semana sus compañeros aún tienen problemas para distinguir quién es quién. “Al principio les decíamos trillizo pasa, trillizo ven aquí, oye trillizo”, confiesa uno de ellos. Era un lío mayúsculo, de tal manera que Pablo Monella, el entrenador, optó porque había que llamarles por el nombre para evitar problemas.
“Además son tres chavales, no son uno y eso hay que tenerlo presente”. Al principio no fue fácil pero ahora Álvaro es Álvaro, Julián es Julián y Gonzalo es Gonzalo. En los partidos ese parecido complica la tarea de sus rivales. En la grada no es raro escuchar a algún padre comentar sorprendido lo bien que maneja ambas manos uno de los críos. Lo que no sabe es que no es uno sino dos o incluso tres.
Pablo Monella confiesa que se encarga de pesar y medir regularmente a todos los jugadores del equipo y le sorprende que tanto Álvaro como Julián y Gonzalo evolucionen por igual. “Es curioso pero si pesan un poco más lo hacen los tres a la vez y si pegan un estirón de unos centímetros lo mismo. Se están desarrollando casi al milímetro”. Con el paso del tiempo ha logrado distinguir quién es quién cuando tienen la pelota en la mano. En la distancia y estáticos es imposible diferenciarlos.
Otra cosa es cuando se ponen la camiseta del Revillagigedo. Álvaro luce el dorsal 17, Julián el 18 y Gonzalo el 19. Casualidades de la vida, en su mismo equipo hay otros dos hermanos, dos mellizos, pero éstos físicamente no se parecen entre sí y además uno juega de portero.
Pablo Monella está encantado con la presencia de los Camporro. “Dos son zurdos y en este deporte eso es un lujo”. No destaca el juego de ninguno. “Los tres son rápidos, listos y, por sus características, su posición ideal en la cancha son los extremos. Un día uno está más inspirado que otro y otro día es su hermano el que juega mejor.
Una de sus más fieles seguidoras es Ana, su madre. Ella es la única que sabe perfectamente quién es Álvaro, quién Julián y quién Gonzalo. Da igual la distancia. La madre los conoce como una madre conoce a sus hijos. “Es cierto que son muy parecidos pero cada uno tiene características distintas. El más serio es Álvaro, el más revoltoso, Julián, y el más luchador, Gonzalo”. Ana asegura que los tres son tímidos y presume de tener unos hijos que son buenos estudiantes.
Lo saben bien en el Colegio Público Laviada, donde estudian y donde hicieron sus pinitos en el mundo del balonmano. Al principio compaginaban ese deporte con otras disciplinas pero poco a poco se fueron decantando por el balonmano. “Era curioso aquel equipo de las Escuelas Deportivas del Colegio Público Laviada”, recuerda Ana. “Jugaban a mini-balonmano donde hay cuatro jugadores y un portero. ¡Imagínate!, sólo ellos eran más de medio equipo. Los trillizos sueñan con llegar a jugar algún día en la liga Asobal.
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