Monocitos Altos en el Embarazo: Causas, Diagnóstico y Tratamiento
Los monocitos son un tipo de glóbulo blanco (leucocitos) que, como todas las células de la sangre, se fabrican en la médula ósea. Los monocitos son un tipo de glóbulo blanco, componente fundamental de nuestro sistema inmunitario ya que se encargan de destruir virus, bacterias e incluso células tumorales. Por tanto, juegan un papel clave en nuestra salud.
Los monocitos se crean en la médula ósea y viajan a través del torrente sanguíneo para llegar a distintos tejidos como el hígado, los pulmones, los huesos o las cavidades serosas. Tienen como función principal eliminar sustancias por fagocitosis, un proceso que consiste en la destrucción de diversos microorganismos o residuos celulares. Además de esto, los monocitos también se encargan de almacenar el hierro.
Los monocitos suelen representar entre el 3% y el 7% del volumen total de los leucocitos en la sangre. Los niveles de monocitos se pueden saber realizando un simple análisis de sangre. Así, los cambios considerables en el nivel de monocitos pueden indicar anomalías en la salud del paciente.
Aunque los valores normales pueden variar de un paciente a otro, por lo general se considera que tenemos un número de monocitos correcto si su presencia se corresponde con entre el2 y el 10% del total de los glóbulos blancos.
Hablamos de monocitosis en valores absolutos cuando los monocitos superan los 900 por mm3. La monocitosis es el trastorno médico que se produce cuando tenemos un número de monocitos en sangre por encima de los valores normales anteriormente comentados.
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Causas de Monocitos Altos
Tener un nivel alto de monocitos (monocitosis)en sangre es un indicador de que hay algo que está fallando en nuestro sistema inmunitario. Un nivel de monocitos altos indica que los mismos se multiplican para combatir las enfermedades infecciosas que amenazan al organismo. La monocitosis es una condición médica que se caracteriza por un aumento exagerado de la presencia de glóbulos blancos en la sangre, especialmente de monocitos.
En la inmensa mayoría de casos el aumento de monocitos se produce de manera reactiva es decir no es una enfermedad sino que se produce como respuesta de la médula ósea a una causa subyacente.
Causas de monocitosis reactiva:
- Inducida por el ejercicio
- Estrés
- Infecciones: leptospirosis, listeriosis, paludismo, tuberculosis, brucelosis, leishmaniasis, sífilis, rickettsiosis…
- Tras la extirpación del bazo
- Enfermedades inflamatorias o autoinmunes: sarcoidosis, colitis ulcerosa, artritis reumatoide …
- Infarto de miocardio
- En la fase de recuperación de la médula ósea tras quimioterapia
- Fármacos: Corticoides…
- Tumores sólidos
Las principales causas son:
- Infecciones virales y bacterianas, como la mononucleosis, la tuberculosis y la sífilis.
- Trastornos inflamatorios autoinmunes como el lupus, la colitis ulcerosa, sarcoidosis y la artritis reumatoide.
- Ciertas enfermedades o trastornos sanguíneos como la leucemia o la enfermedad de Hodgkin, dos tipos de cáncer que afectan al sistema inmune e incrementan el riesgo de que el paciente desarrolle mayores complicaciones.
- Infecciones cardiacas, como la endocarditis bacteriana subaguda.
- Infecciones causadas por bacterias transmitidas por parásitos como las garrapatas, las pulgas y los piojos.
- Otras patologías.
Por lo general, la monocitosis es pasajera cuando aparece a causa de infecciones agudas, como la mononucleosis. Pero puede llegar a prolongarse si se padecen patologías crónicas como algunos tipos de cáncer y enfermedades inflamatorias.
Monocitosis asociadas a enfermedades hematológicas
En algunos casos la monocitosis se asocia a una enfermedad hematológica. En estos casos el resto de los parámetros del hemograma suelen presentar alteraciones en el recuento de glóbulos rojos y/o de plaquetas, lo que motiva la derivación del paciente al especialista en Hematología.
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La enfermedad hematológica que sobre todo entra en el diagnóstico diferencial en adultos ante una monocitosis (monocitos de ≥1000 por mm3 ≥10% en la fórmula leucocitaria) persistente (>3 meses) es la leucemia mielomonocítica crónica.
Monocitos y Embarazo
Durante el embarazo se producen alteraciones importantes en el sistema hematológico de la mujer con el fin de preparar al organismo para los requerimientos y demandas del embrión. El recuento leucocitario en la mujer varía considerablemente a lo largo de la gestación. Suele oscilar entre 5.000 y 12.000 mm3.
Durante el parto y a principios del puerperio puede elevarse a 25.000 o más, sin embargo, el incremento medio es de 14.000 a 16.000 mm3. El aumento del número de leucocitos en el embarazo suele ser normal, aunque es el médico el que debe evaluarlo.
Diagnóstico de la Monocitosis
El nivel elevado de monocitos no produce ningún síntoma y, generalmente, no se descubre hasta que no nos realizamos un análisis de sangre. Por ello, para conocer el número de monocitos en sangre tenemos que recurrir a un análisis de sangre.
Los monocitos altos en un análisis de sangre son la prueba de que algo no marcha bien dentro del organismo del paciente cuyas muestras han sido analizadas. Aunque el nivel de monocitos solo puede confirmarse con un hemograma, existen distintos síntomas que pueden apuntar a la necesidad de solicitar este tipo de prueba médica.
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El diagnóstico de esta enfermedad requiere estudiar la morfología de las células sanguíneas al microscopio realizando un frotis de sangre periférica y un aspirado o biopsia de médula ósea. La presencia de una alteración en la cifra de hematíes y/o plaquetas, el aumento del tamaño del bazo o del hígado, o la presencia de fatiga, sudoración nocturna, dolores óseos o pérdida de peso pueden orientar hacia el diagnóstico de esta enfermedad. En niños, la leucemia mielomonocítica juvenil es una enfermedad hematológica poco frecuente.
Tratamiento de la Monocitosis
La “monocitosis reactiva” no requiere de ningún tratamiento. Al detectarla lo que hay que hacer es ver si se produce por una enfermedad subyacente y tratar esta enfermedad si es el caso.
Técnicamente, la forma de bajar los monocitos altos es actuando sobre la causa que ha provocado dicha alteración. Los monocitos altos indican un problema de salud latente, así que la forma de recuperar unos niveles normales de monocitos en sangre es eliminando la amenaza de raíz. Si el problema es vírico, habrá que recurrir al tratamiento oportuno que puede incluir antivirales o simplemente reposo. En caso de tratarse de una infección bacteriana, el equipo médico recurrirá a los antibióticos.
Una monocitosis puntual que ya no se detecta al realizar un hemograma de control es menos preocupante que una monocitosis que persiste en el tiempo.
La monocitosis, más que una enfermedad, se considera un síntoma de otras patologías. Las medidas que se han de tomar para regular los monocitos altos dependen de la patología subyacente que haya producido el incremento.
Hay algunos medicamentos que bajar los monocitos altos, especialmente en los casos en los que se presenta inflamación o infección. Así, los esteroides y los antibióticos pueden ser de gran ayuda para algunos pacientes. En otras ocasiones la enfermedad puede volverse crónica.
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