Morfydd Clark: Vida Personal y Éxito en "Los Anillos del Poder"
“Estoy muy emocionada porque es algo en lo que hemos trabajado mucho y realmente tengo ganas de que se vea el resultado”, cuenta Morfydd Clark a través de videollamada con Vogue España.
Sin demasiadas sorpresas, el pasado 2 de septiembre todas las expectativas se cumplieron y se anunció durante el fin de semana que el proyecto había alcanzado los 25 millones de reproducciones en apenas un día.
Un Sueño Hecho Realidad
Como buena millennial, se crió en una familia que era fan de El señor de los anillos y disfrutó las películas en el momento en el que se acercaba a la adolescencia. “Soy hija de fans de El señor de los anillos así que no me quedaba otra que convertirme yo misma en otra. Mi padre me dejó El Hobbit cuando tenía nueve años y no pude soltarlo. Creo que fue una buena elección porque es quizá el libro más accesible de cuantos ha firmado Tolkien para los niños”, concede.
“Siempre he disfrutado mucho los mundos de fantasía en los que poder esconderme”.
Matt Grace/Prime Video“Todavía no me creo que esto haya sucedido y ya hayan pasado tres años”, ahonda la actriz.
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Galadriel: Un Personaje Empoderado
Clark se pone aquí en la piel de Galadriel. Los anillos del poder toma como base para sus guiones los apéndices de la trilogía original que un día imaginó J. R. R. Tolkien e intenta explicar el devenir de la Tierra Media desde la perspectiva que dan los cientos de años de antelación a lo que se cuenta en el libro de El señor de los anillos y que se pudo ver en la exitosísima saga que desde 2001 dirigió Peter Jackson.
La elfa a la que entonces dio vida Cate Blanchett es ahora una chica más joven (cientos de años más joven) y no tiene problemas en ponerse la armadura y salir a pelear.
“La principal diferencia entre esta Galadriel y la que interpretó Cate Blanchett es que la nueva va a ser muchísimo más poderosa y ese poder conlleva que aprenda a tener mucho más control. Los elfos en esta serie no son jóvenes, pero sí más jóvenes que los que conocíamos y por tanto más temerarios. Y también arrogantes”, cuenta.
Superando Obstáculos Personales
Morfydd Clark tiene 33 años y nació en Suecia, pero cuando ella tenía dos años se mudó con su familia a Cardiff, en Gales, lugar de procedencia de sus padres. Clark empezó a actuar desde muy joven, con 16 años estudió en el National Youth Theatre of Wales y más tarde lo hizo en el Drama Centre London.
Tiene dislexia y TDAH, Morfydd tuvo que abandonar la escuela a los 16 años debido a las dificultades para el aprendizaje derivadas de la dislexia y el TDAH (Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad) que le detectaron con siete años.
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"Tenía cero confianza, no lo hice bien, tuve muchos problemas", explicó hace unos años en una entrevista para The Guardian.
"Creo que el sistema no estaba adaptado a mi forma de aprender las cosas", explicó en otra entrevista para NME, "Decidí volver a Suecia para hacer prácticas en una empresa de arquitectura, en una granja y como asistente de enseñanza".
Fue durante su estancia en Suecia cuando hizo una audición para National Youth Theatre of Wales y, para su propia sorpresa, la aceptaron. Por tanto, sus problemas con la dislexia y el TDAH ni impidieron que Clark se centrarse en lo que más le gusta: la interpretación.
La joven ha tenido actuaciones notables en la pantalla en The Falling (2014) y junto a Kate Beckinsale en Love & Friendship (2016). Pero aunque le encanta trabajar en cine, reconoce que como mujer, a menudo los papeles que ofrecen en teatro "son más significativos". Una brecha que ha conseguido romper en Los Anillos de Poder, donde es la clara protagonista de la historia.
Terapia de Exposición para "Los Anillos de Poder"
Morfydd explicó en una entrevista para Empire que tuvo que hacer terapia de exposición durante el rodaje de Los Anillos de Poder.
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“Cuando estaba interpretando a Galadriel, el equipo de dobles me dijo: 'Tienes un problema, porque estás acostumbrada a que te ataquen en las películas'.". "Me encogía mucho cuando la gente venía hacia mí. Así que hicieron una terapia de exposición conmigo, en la que todos estos hombres enormes corrían hacia mí, gritando con espadas. Para evitar que parezca asustada porque hasta ahora siempre interpretaba a la víctima.
El Impacto de "Los Anillos del Poder"
Los fans del universo de Tolkien llevan mucho tiempo esperando este día. Desde que se supo en 2017 que se habían adquirido los derechos por parte de Amazon para producir esta serie, las especulaciones en torno a la trama, los personajes y el elenco no han parado de crecer. Por fin, hoy se desvelará la gran sorpresa. Es la serie más cara de la historia y de lejos.
Amazon adquirió los derechos hace cinco años por 250 millones de dólares, y se ha comprometido a desarrollar cinco temporadas. Se calcula que rodar la primera temporada ha costado nada menos que 715 millones. Se dice que fue un capricho personal de Jeff Bezos, entonces CEO de la productora, que se involucró personalmente en las negociaciones y le ganó la batalla a otras plataformas que también querían tenerla en su catálogo.
Justo antes se resolvió un conflicto entre Warner (la responsable de llevar al cine El señor de los anillos) y los herederos de J. R. R. Sabor español: Juan Antonio Bayona dirige la serieNo toda porque se decidió que fueran varios los directores, pero sí los dos primeros episodios, así que, si vas a verla, que sepas que tu regreso a la Tierra Media lo harás de la mano de este realizador.
La sobrada experiencia de Bayona en este tipo de formatos fantásticos (Un monstruo viene a verme, Jurassic World: el reino caído), donde la acción más trepidante se mezcla con momentos felices y luminosos, hizo que se confiara en él para arrancar la serie. ¿De qué me suenan?El reparto no lo forman grandes estrellas, pero seguro que algunos te suenan de anteriores trabajos. A Morfydd Clark, que da vida a Galadriel, has podido verla en películas como Infierno bajo el agua o Saint Maud.
La Producción Detrás de Cámaras
A pocos kilómetros del castillo de Windsor, unas grotescas risas retumban en un campamento instalado a la orilla del río Támesis. El suelo está embarrado por las lluvias del día anterior. El ambiente está tenso, pero el barullo cesa cuando una mujer forcejea con varios...-¡Corten!La voz de Charlotte Brändström, directora de cine y series, suena poderosa. Al instante, un ejército de asistentes acude al set. Iluminadores, maquilladores, personal de sonido... Todos se deslizan por el barro con botas gruesas y la agilidad de quien lleva muchos días de rodaje.
Barrie Gower, diseñador de prótesis, da los retoques a la máscara de uno de los actores. Una pequeña pincelada para rematar el trabajo previo. Los intérpretes pueden estar horas sentados en la sala de maquillaje hasta que todo está perfecto. Nadie dijo que ser orco fuera fácil. Y Grower y su equipo crean más de un centenar cada día de rodaje. Sólo se salvan de no llevar algún tipo de prótesis algunos personajes.
La escena ocupará apenas unos minutos en la pantalla, pero es clave en el devenir de la segunda temporada de 'Los anillos de poder', la serie basada en El Señor de los anillos, la magna obra de J. R. R. Tolkien, y que estrena en Prime Video el 29 de agosto.
El rodaje se detiene durante unos minutos para que el equipo prepare las nuevas tomas y los actores descansen. Detrás de uno de los set aparece Morfydd Clark, la actriz sueca que interpreta a Galadriel. La tensión durante la filmación muta en sonrisa cuando la actriz hace un receso. «Esta parte del rodaje es una de las más divertidas», añade.
Un par de minutos después aparece Sam Hazeldine, que interpreta al jefe orco Adar tras la marcha de Joseph Mawle. «Quiero hacer mío el personaje, pero con los parámetros que dejó él, que el cambio sea mínimo», cuenta. El respiro dura apenas unos minutos.
A poca distancia, en otro set de los Bray Studios, Louise Hooper, dirige otra escena. En esta ocasión ambientada en Númenor. El decorado que reproduce la corte está iluminado con antorchas, que arrojan una luz tenue sobre los estandartes que cuelgan de las columnas. La escena pertenece a uno de los capítulos finales de la temporada, según cuenta a Papel un asistente de dirección.
Junto a Brandstrom, única que repite de la primera temporada, y Hooper, Sanaa Hamri completa la tríada de directoras que los showrunners de la serie, Patrick McKay y John D. Payne, han elegido para esta segunda temporada. «Que las tres sean mujeres es casualidad», comentan.
Todos los presentes en el set que no forman parte del elenco de intérpretes llevan mascarilla para evitar contagios de coronavirus. Es una más de las extremas medidas de seguridad que incluye el rodaje de la «serie más ambiciosa» de la plataforma hasta el momento.
La otra es, por ejemplo, guardar los móviles de todo el personal ajeno a la producción en una bolsa completamente hermética durante toda su presencia en los estudios. No se puede filtrar ni un solo dato de esta segunda parada en las cinco temporadas previstas por McKay y Payne. No hay carteles con la frase No puedes pasar, pero las zonas a las que cada persona tiene acceso están bien acotadas. Sin la correspondiente tarjeta la puerta no se abrirá. Nada se deja al azar.
Los Bray Studios no son Númenor, ni la tienda del jefe orco, ni el campamento de los Harfoot, una de las tres razas de hobbit de la Tierra Media. Tampoco es la incipiente Mordor que se vio al final de la primera temporada. Pero, en realidad, son todo eso a la vez.
La segunda temporada de la serie implica un esfuerzo de diseño de producción nunca visto anteriormente en la compañía. Meses de trabajo que se ven reflejados en los sets de rodaje para todas las tribus del universo Tolkien.
Como si se tratara de una gran aldea moderna de la Tierra Media, en estos estudios se puede encontrar una herrería, una carpintería, una sastrería o una caballeriza. Hay decenas de camiones con todo tipo de material, minibuses para moverse entre los sets y un taxi y una ambulancia siempre preparados en el parking. Un food truck con snacks y bebidas ayuda a matar el hambre de las decenas de personas que se mueven a diario por los estudios.
«Somos un ejército de gente», resumen varias de las personas que trabajan aquí. La cifra, sin contar el personal que se encargará de la postproducción, supera los 500 empleados.
El cerebro de esta ciudad es la War Room. Una amplia sala de reuniones dentro de un edificio de varias plantas situado en el centro de los estudios. En las paredes hay planos, esquemas, anotaciones y dibujos de varios de los escenarios de la serie. Son el paso previo a las maquetas 3D que hay justo debajo. Está el campamento de Adar, el jefe orco, algunas estancias de Númenor, una reproducción de las minas de Moria, el taller de Celebrimbor, el orfebre elfo, o las temibles catapultas de los orcos. Con estas maquetas prueban ángulos de cámara, situaciones de los personajes, etc.
«Se puede ser más creativo cuando tienes modelos a escala», explica Kristian Milsted, diseñador de producción de la serie. «Tenemos que hacer muchas elecciones y tenemos que hacerlas bien», cuenta Lindsey Weber, directora de Arte de la producción. Su reto, y el de los cientos de personas que trabajan para la serie es «mantenerse dentro de la imaginación del show».
De un buen desarrollo de la producción va a depender parte del éxito de la serie. «Tenemos que hacer que la gente se crea lo que ve», apunta Milsted. Entre la concepción y el set real de rodaje pueden pasar semanas. Antes, hay mucho trabajo de investigación, bocetado en papel y digital y creación de distintos modelos en tres dimensiones.
La inspiración para conseguirlo puede estar en un museo de París para algunas partes del taller de Celebrimbor, en una iglesia brutalista de Armenia para algunos edificios de Númenor o las trincheras de la Primera Guerra Mundial para el campamento orco. «Para algunas criaturas nos basamos en animales prehistóricos», añade Jason Smith, responsable de efectos visuales. De los orcos, por ejemplo, hay decenas de diseños distintos.
A pesar de que el presupuesto no es un problema en esta producción, sí lo es el tiempo. Por eso, un mismo set de rodaje se construye de tal manera que pueda ser reutilizado para ambientar varios lugares o escenas. «Diseñamos para que sean adaptables a las necesidades de la producción», cuenta Kristian señalando un boceto de Númenor. Algunos han tardado semanas en confeccionarse. Los sets de la primera temporada, rodada en Nueva Zelanda, se han trasladado a Inglaterra para la segunda entrega. Algunos han sido modificados para adaptarlos al tono que querían McKay y Payne, showrunners de la serie, para esta nueva entrega.
«Una de las lecciones que aprendimos de la primera temporada es hacer más humanos los sets», señala Milsted.
Para conseguirlo parten, casi siempre, de «algo real», cuenta Smith. Su objetivo es, paradójicamente, que nadie se fije en su trabajo: «Queremos que los espectadores no se den cuenta de que están viendo efectos visuales», señala. «Tenemos una bolsa de trucos para ello, somos como magos», apunta con una sonrisa mientras enseña uno en su ordenador.
A pesar de formar parte del mundo de El Señor de los anillos, la serie está ambientada en la Segunda Edad, lejos del espacio temporal en el que se desarrolla la trilogía cinematográfica. «Es un viaje largo hasta la Tercera Edad», resume Kristian, que evita las películas de Peter Jackson cuando está involucrado en la producción. «No puedo quitármelas de la cabeza», reconoce, «pero intento no verlas».
La joya de la corona son los anillos. Ya saben: tres para los elfos, siete para los enanos, nueve para los hombres y uno para gobernarlos a todos. En la War Room hay una representación de los que se usarán en esta segunda entrega y los diseños en los que se han basado para fabricarlos. «Están inspirados en anillos medievales», cuenta Weber.
Hasta llegar a los definitivos que se verán en pantalla, se probaron multitud de diseños diferentes, de los cuales se descartaron gran parte hasta quedarse con unos pocos. Los showrunners se encargaron personalmente de seleccionar los elegidos.
Durante los rodajes, los anillos sólo los tocan unas cuantas personas del equipo de producción y los actores implicados en la escena. Son una pieza clave y no quieren que pase como en la primera temporada, cuando uno de ellos sufrió desperfectos durante la producción.
Los anillos reales sólo se usan en las escenas en las que hay un plano corto. Mientras, se utilizan copias. Son la pieza sobre la que pivota una serie que cuida en extremo su presencia en pantalla.
Cerca de los grandes escenarios donde se recrea el interior de la tienda de Adar, una calle devastada tras un ataque o la plaza del consejo de Númenor está el taller de Luca Mosca, jefe de Diseño de Vestuario de la producción. Entre caballetes, mesas de trabajo, focos y patrones, varios modistas trabajan a destajo para cubrir las necesidades de vestuario. Mosca lleva un elegante traje de cuyo bolsillo sobresale un pañuelo. Parece que está en el backstage de una pasarela en lugar de un taller que tiene que hacer centenares de trajes para los actores y extras de la serie.
De las manos y máquinas que trabajan aquí depende que el lenguaje establecido en la primera temporada tenga su continuidad. «Tenemos que ser coherentes», afirma Mosca.
En el taller hay máquinas de coser, tijeras y una cantidad ingente de telas, «desde sacos de patata hasta las sedas más exclusivas», para crear trajes que van «desde la tradición veneciana hasta los más rudos».
Para Mosca, es igual de importante vestir a un harapiento orco, a un rudo enano o a una rica princesa: «Hay que dar dignidad a todas las tribus», comenta mientras señala un burro donde cuelgan decenas de ellos. De todos los modelos hay varias copias que tienen que ser exactas; de lo contrario, «se devuelven al taller».
En su gigantesca nave también hay máquinas de impresión 3D. Usar este tipo de material para crear determinados accesorios como broches, pendientes, cadenas o detalles de algunos trajes permite «ser más flexibles».
Todo irá a juego con otra parte fundamental de la serie: el maquillaje y la peluquería. Al igual que los trajes, «tiene que servir para identificar a las tribus», señala Flora Moody, responsable de este apartado. Desde lo más sencillo -«que puede llevar semanas hacer»- hasta lo más complicado. Las pelucas, «seis por personaje», reflejan «la oscuridad» de la segunda temporada.
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