Muerte de Niños de 10 Años: Causas y Contexto en España
La muerte de un niño es siempre una tragedia que conmociona a la sociedad. En España, diversos factores pueden contribuir a estos lamentables sucesos, desde accidentes hasta problemas de salud mental que, en algunos casos, derivan en suicidio. Este artículo explora algunas de las causas más comunes y los factores que pueden influir en ellas.
Trágicos Accidentes
Un niño de diez años ha muerto tras ser atropellado la noche de este jueves por un vehículo mientras cruzaba un paso de peatones en la ciudad de Manacor (Mallorca). En el atropello también resultó herida su hermana, de tres años, quien fue trasladada al Hospital de Manacor en estado leve.
El suceso ocurrió a las 20:30 horas de este jueves, mientras el niño cruzaba por un paso de peatones acompañado de su madre y sus tres hermanos. A pesar del intento por parte de los médicos de salvarle la vida mediante maniobras de reanimación cardiorrespiratoria durante 40 minutos, el menor falleció a causa del fuerte impacto.
Tras este accidente se puso en macha de manera inmediata el psicólogo de 112 para dar asistencia a los familiares. Su hermana de tres años fue trasladada al hospital de Manacor en estado leve según ha informado el SAMU 061. El resto de la familia se encuentra sin heridas de gravedad.
Tras el accidente, la mujer que conducía el vehículo permaneció en el lugar de los sucesos y no se dio a la fuga, según han confirmado fuentes municipales y policiales. Los agentes de la Policía Local de Manacor, encargados de esta investigación, realizaron la prueba de alcoholemia, que dio negativo, y le tomaron las primeras declaraciones. Se está investigando los motivos de este accidente y el caso ha sido ya trasladado al Juzgado de Instrucción número 2 de Manacor.
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El alcalde de Manacor, Miquel Oliver, ha expresado el pésame a la familia tras este trágico accidente. En un comunicado, ha querido desear la pronta recuperación a la hermana de la víctima, que evoluciona favorablemente. El ayuntamiento ha convocado un minuto de silencio ese viernes a las 12 horas frente a la sede consistorial en memoria del niño fallecido.
Un alumno de 10 años del colegio Argantonio de Cádiz ha muerto después de sufrir un accidente en una piscina en mitad de una excursión escolar en Arcos de la Frontera.
El niño estaba buceando cuando sufrió el accidente en presencia de sus compañeros de clase, socorristas y profesorado del centro.
Todo sucedió a eso de las cuatro de al tarde. El niño, alumno de 5º de Primaria, formaba parte de un grupo de más de 40 alumnos a los que acompañaban tres profesores. Unos de ellos decidieron jugar al fútbol; otros, bañarse en la piscina del hotel Mesón de la Molinera.
Tras recibir la información sobre seguridad de los socorristas, el niño se puso las gafas de natación para bucear en la superficie sin tubo. En ese momento, uno de los socorristas se da cuenta de que empieza a nadar de forma extraña.
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Después de realizarle las prácticas de reanimación, le trasladaron al hospital Puerta del Mar. Allí es donde ha perdido la vida.
Isabel Paredes, delegada territorial, ha contactado personalmente con la dirección del centro educativo para trasladar sus condolencias, y también para ofrecer el apoyo de la Junta de Andalucía a la familia del menor y al equipo docente y al conjunto de la comunidad educativa.
"Desde la Delegación, en estos momentos de dolor, queremos hacer llegar nuestro más sentido pésame a todos los que forman parte de la comunidad educativas del Colegio Argantonio, así nuestro acompañamiento sincero ante una pérdida tan dolorosa", ha expuesto la delegada.
La Junta, por su parte, ha mostrado su disposición a colaborar con las autoridades en todo lo necesario en relación con esta tragedia.
El Doloroso Problema del Suicidio Infantil
La salud mental sigue siendo una de las grandes tareas pendientes de la sanidad pública. Especialmente en la infancia, donde sus consecuencias han incrementado la tasa de suicidio entre jóvenes de 4 a 14 años.
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Los niños, niñas y adolescentes en España mueren principalmente por causas externas, y una de ellas es el suicidio. En Andalucía hubo 194 muertes de niños, niñas y adolescentes de entre 15 y 29 años por causas externas en 2020, un 22% sobre el total español, siendo un 78% de ellas de niños y el resto de niñas.
De las causas externas de muerte, el suicidio es, junto a los accidentes de tráfico, la primera causa de muerte entre jóvenes, con un 35% de los casos.
En este contexto, la asociación Trencats ha pedido colaboración para esclarecer el caso de Gonzalo, un alumno que estudiaba en otro centro perteneciente a la misma cadena y que se quitó la vida justo un año antes que Sandra.
La asociación indica que, pese a las coincidencias que presentan ambos casos, “aún falta confirmar si Gonzalo el niño de 10 años se quitó la vida a causa del acoso escolar o por otra razón”.
Acoso Escolar: Un Detonante Silencioso
El caso de Sandra Peña, la menor de 14 años que se ha quitado la vida en Sevilla tras denunciar que sufría bullying por parte de tres compañeras, vuelve a levantar ampollas.
“Sandra nos dejó al suicidarse con solo 14 años, como consecuencia del acoso escolar que sufrió. Era alumna del Colegio Irlandesas Loreto. Falleció un 14 de octubre. El año pasado, otro alumno, Gonzalo, de tan solo 10 años, que estudiaba en el Colegio Irlandesas Bami, también falleció de forma autolítica, igual que Sandra, y también un 14 de octubre. Dos centros pertenecientes a la misma cadena”, ha señalado en un mensaje en la red social X José Manuel López Viñuela, padre de Kira López y presidente de Trencats, “una red de apoyo humano y profesional que trabaja por la erradicación del acoso escolar, el maltrato infantil y los abusos en el entorno educativo”.
Esta semana, después de lo ocurrido con la joven Sandra Peña, la asociación Trencats ha querido hacer público el caso de Daniel Quintana, un adolescente de 15 años de Almacelles (Lleida) que se quitó la vida el pasado mes de julio.
Aseguran que el menor, que era alumno del Institut Canigó, sufría "acoso y violencia escolar" desde hacía meses y no se tomaron medidas.
"Le robaban el material escolar o se lo rompían, le aislaban en el patio a la hora del recreo y le amenazaban a punta de navaja, pero el colegio fue quitándole importancia", ha explicado el fundador y presidente de Trencats, José Manuel López Viñuela, el padre de Kira López, adolescente que se quitó la vida en 2021 por el bullying.
La asociación contra la violencia en las aulas afirma que la madre de Daniel ha pedido que se difunda la historia de su hijo "para que no caiga en el olvido".
Trencats ha destacado que el Departament d’Eduació, en una primera evaluación, no vio "evidencias claras" de acoso escolar, "validando la inacción" del centro educativo.
No obstante, según apuntan fuentes como 'El Periódico', tras escuchar el testimonio de la progenitora de Daniel y reunirse la dirección de los Servicios Territoriales con la familia, se ha apostado por seguir investigando el caso para esclarecer si la muerte del joven se atribuye al bullying, a otras causas o a una combinación de factores.
Los Mossos d'Esquadra mantienen diligencias abiertas después de que se denunciara la situación de acoso que pudo haber sufrido el menor en el centro educativo en el que estaba matriculado. Los agentes recopilan información sobre el entorno del adolescente y las relaciones con los compañeros.
"Condenamos la práctica habitual de la inspección educativa que acaba encubriendo las violencias en las escuelas. La inspección educativa debe comprobar y garantizar que los colegios activan todas las medidas para proteger a sus alumnos desde el primer aviso, sin excusas ni valoraciones subjetivas. Decir que no hay “evidencias claras” es admitir que no se actuó. Si quieren testigos de los hechos los hay", ha precisado en redes sociales José Manuel López sobre este presunto caso de acoso escolar en Almacelles.
"Parece ser que solo haciendo público a través de los medios un caso así las familias conseguimos que las consejerías de educación se vean obligadas a señalar la inacción de los centros. Ha pasado con Sandra y también pasó con mi hija Kira. Un niño ha muerto, y no permitiremos que negligencias como esta oculten una realidad que destroza vidas. El caso de Dani es otro más que se suma al de Kira, Sandra, Daniela, Lucía Alejandro, Laura, Claudia, Óscar, Lucía, Ilan, Adam, Diego, Carla, Alan, Hugo, Alana, Jokin y tantísimas víctimas anónimas de violencia y acoso escolar. No son cifras, son vidas. El acoso escolar mata", ha concluido el fundador de Trencats.
Salud Mental Infantil: Un Desafío Creciente
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) los trastornos emocionales incluyen, además de la depresión o la ansiedad, reacciones excesivas de irritabilidad, frustración o enojo. Los trastornos del comportamiento se refieren al trastorno por déficit de atención e hiperactividad y los trastornos de la conducta (que presentan síntomas como los comportamientos destructivos o desafiantes).
La pandemia ha traído a la vida de niños, niñas y adolescentes nuevas preocupaciones, miedos e infelicidad. Los trastornos mentales han aumentado del 1% al 3% en niños, niñas y adolescentes de entre 4 y 14 años y del 4% al 7% en el caso de los trastornos de conducta, en comparación con los últimos datos oficiales de 2017.
En Andalucía estos valores son aún superiores, con un 1,7% y un 3,2% respectivamente, poniendo de manifiesto la magnitud de los problemas de salud mental que sufren los niños y niñas de esta comunidad, donde ambos indicadores se encuentran por encima de la media nacional.
Además, si estos niños, niñas y adolescentes andaluces viven en hogares con bajos ingresos, tienen una probabilidad 4 veces mayor (13%) de sufrir cierto tipo de trastornos mentales y/o de conducta que los que viven en hogares de renta alta (3%). También en los hogares más pobres se concentra una mayor proporción de infancia migrante que presenta una mayor incidencia de trastornos mentales y/o de conducta.
Impacto de la Pandemia en la Salud Mental
La pandemia ha podido ser crucial para el estado de salud mental de niños, niñas y adolescentes de Andalucía. No existen todavía datos oficiales para medirlo, pero Save the Children ha realizado una nueva encuesta para entender el alcance de su impacto.
Utilizando las mismas preguntas que se hacen en la Encuesta Nacional de Salud (ENS), podemos comparar los cambios que se han producido entre 2017 y septiembre de 2021, un año y medio después del inicio de la crisis de la COVID-19. Los datos sugieren que, del mismo modo que ocurre en España, la pandemia ha tenido un efecto importante en la salud mental de los niños, niñas y adolescentes andaluces, incrementándose de forma sustancial el porcentaje de este colectivo con trastornos mentales y de conducta, a pesar de que solamente el 5% de los padres y madres entrevistados declaran que la salud de sus hijos fue regular, mala o muy mala en los últimos 12 meses (inferior al 8% de la media nacional).
Sin embargo, según datos de la misma encuesta, tanto los trastornos mentales como los trastornos de conducta han aumentado. En el caso de los trastornos mentales, el porcentaje de niños, niñas y adolescentes pasaría de un 1,7% en 2017 a un 3,7% en 2021. Los trastornos de conducta, por su parte, se elevan también de un 3,2% hasta un 6,3%, cifras que indican un elevado aumento, parecido a la media nacional, de niños, niñas y adolescentes con problemas mentales en Andalucía.
La pandemia, además, ha tenido un impacto en las conductas y emociones de los niños, niñas y adolescentes de Andalucía, aumentando el porcentaje de aquellos que están nerviosos, preocupados, infelices o solitarios.
Los trastornos mentales y/o de conducta tienen patrones de edad diferenciados en Andalucía igual que en el resto de España. De hecho, son los niños, niñas y adolescentes de más de 12 años los que sufren más trastornos mentales (un 58% de los casos en Andalucía, porcentaje más elevado que la media española del 45%), mientras que los de conducta aparecen en edades más tempranas (un 44% entre los 4 y los 8 años frente al 38% en el caso español).
Como ocurre en el resto del país, los niños presentan mayores problemas en ambos casos pero estas diferencias son mayores en los trastornos de conducta que en los trastornos mentales.
También hay diferencias por nacionalidad. Si bien la proporción de niños, niñas y adolescentes con trastornos mentales y/o de conducta es mayor entre españoles de Andalucía, cabe destacar que también son muchos más los niños, niñas y adolescentes españoles en la encuesta.
Por ello, del mismo modo que hacemos para el total de España, lo relevante es comparar si los niños, niñas y adolescentes con trastornos mentales y/o de conducta representan un porcentaje superior al porcentaje que representan en la muestra. En este sentido, vemos que los niños, niñas y adolescentes extranjeros sufren, en proporción, un número equivalente de trastornos mentales y/o de conducta de lo que les corresponde según su proporción en la encuesta, siendo esto distinto en España, donde los niños, niñas y adolescentes de origen extranjero sufren más trastornos de lo que les corresponde.
En cuarto lugar, nos queda añadir a los factores de riesgo para la salud mental el nivel de renta. Los hogares andaluces con rentas más bajas son aquellos donde hay más niños, niñas y adolescentes que tienen trastornos mentales y/o de conducta (un 14%, respecto a un 13% de la media nacional). En cambio, es mucho menos probable que los niños, niñas y adolescentes que viven en hogares más acomodados presenten este tipo de problemáticas (un 3%, igual que la media nacional).
Es decir, los niños, niñas y adolescentes que viven en hogares pobres tienen una probabilidad casi 5 veces mayor de sufrir trastornos mentales y/o de conducta que aquellos que viven en hogares de renta alta. Se trata de un nivel de desigualdad por renta similar al de la media española.
Hemos visto que esta relación entre salud mental y renta se daba ya antes de la pandemia, pero debemos tener en cuenta que en un contexto en el que las desigualdades siguen acrecentándose por la crisis, y los trastornos mentales aumentan, se hace si cabe más importante aún.
Ser vulnerable económicamente significa de manera habitual tener una situación laboral precaria. La crisis de la COVID-19 ha supuesto para muchas familias la pérdida de su principal fuente de ingresos. A pesar de los esfuerzos del Gobierno en mantener los empleos asegurados vía la ampliación de los ERTE, la pandemia ha afectado a las familias de manera muy desigual, dejando a muchas de ellas en paro, a otras con algún miembro en ERTE (con la consecuente reducción de ingresos) y a muchas otras en una situación extremadamente difícil para conseguir un empleo si se encontraban en paro antes de declararse el Estado de Alarma.
Esta situación tiene un fuerte impacto sobre aquellos niños, niñas y adolescentes que viven en hogares que han enfrentado en los últimos meses una gran incertidumbre sobre su futuro laboral. Este estrés y ansiedad pueden ser los causantes de la aparición de conductas extrañas y/o trastornos. La propia pérdida del empleo es ya de por sí un golpe duro para los progenitores y muchos de ellos han sufrido también un fuerte deterioro en su salud mental, lo que representa un doble impacto emocional para sus hijos e hijas. Nuestra encuesta nos confirma este efecto de la inestabilidad y vulnerabilidad laboral en la salud mental de los niños, niñas y adolescentes.
Así, vemos cómo los niños y niñas con trastornos mentales y/o de conducta apenas representan el 3% en aquellos hogares andaluces donde los adultos de referencia se han mantenido empleados (o inactivos si estaban estudiando, incapacitados o jubilados), mientras que este porcentaje aumenta hasta el 10% cuando han perdido su empleo, están en ERTE o siguen en paro. Se trata de las mismas cifras que las del total de la población española. La incidencia de problemas de salud mental entre los niños, niñas y adolescentes de Andalucía en familias sin empleo es por tanto tres veces mayor que entre los niños, niñas y adolescentes en familias con empleo.
Existen también otros factores de riesgo, y conductas relacionadas a la aparición de trastornos mentales y/o de comportamiento en niños, niñas y adolescentes, como podría ser el acoso escolar, la violencia o malos tratos, los trastornos alimentarios o el consumo de tabaco, alcohol y otras drogas.
El Papel Crucial de la Escuela
La escuela juega un papel clave en la prevención y detección temprana, por ello en este ámbito se hace necesaria una inversión para la formación especializada del personal docente. Así como la formación del personal sanitario en detección temprana de comportamientos suicidas.
Otras medidas que ayudarían a detectar y tratar este tipo de casos serían la puesta en marcha de un teléfono de atención a la salud mental, exclusivo para la infancia y la adolescencia, así como la mejora de las estadísticas oficiales, necesaria para una prevención más efectiva de los problemas de salud mental y que se ven afectadas por una infradeclaración o mala clasificación de los suicidios.
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