Lactancia Cruzada: Una Mirada Profunda a la Práctica de Amamantar Bebés Ajenos

25.12.2025

El acto de amamantar al hijo de otra mujer, ya sea conocida o familiar, es una práctica que ha existido a lo largo de la historia y que, aunque menos común en la actualidad, sigue presente en ciertos contextos. Este artículo explora diversos casos reales, desde las nodrizas de la realeza española hasta las experiencias modernas de lactancia cruzada y la lactancia en adopciones.

Las Nodrizas en la Realeza Española (Siglo XVIII)

En los siglos XVIII y XIX, en las Cortes borbónicas, los criterios de elección de las nodrizas estaban definidos y reglamentados por Ley. Estas mujeres, durante el tiempo que prestaban sus servicios, gozaban de una protección legal específica, y en particular, cualquier agresión de tipo sexual podía ser calificada como traición porque podría afectar a su labor amamantadora. Actuaban hasta el destete de la criatura, que solía ser sobre los tres años de edad, por lo cual se les recompensaba no sólo con un sueldo, sino también con la comida y el alojamiento.

Veamos algunos de los ejemplos de herencianas nodrizas de los infantes españoles durante el siglo XVIII:

  • Manuela Martín del Campo: Fue nodriza del infante Felipe Pedro Gabriel de Borbón (hijo de Felipe V y María Luisa Gabriela de Saboya) entre los años de 1712 y 1713.
  • Ana Lozano: Fue nodriza de Mariana Victoria “la Marianina” (hija de Felipe V y María Luisa Gabriela de Saboya), la que luego fue Reina de Portugal y esposa de José I.
  • Isabel Ramírez: Estaba amamantando al Infante Carlos (futuro Carlos III), hijo de Felipe V e Isabel de Farnesio, en Enero de 1716; aunque estuvo como nodriza poco tiempo.
  • Dámasa Gallego.
  • Teresa Vicenta Abengózar: Nodriza de Carlos Clemente, nieto del rey Carlos III, durante los años 1771 y 1772.
  • Ana “Galana” o “Galeano” Martín-Serrano Barrajón: Fue una de las tres nodrizas manchegas que amamantaron al Infante Don Luís Antonio de Borbón.

Los beneficios económicos y sociales que consiguió por sus servicios al infante Don Luís fueron tales que eran rentas “con las que se mantienen decentemente sin trabajar”.

Lactancia Cruzada en la Actualidad

Durante décadas pasadas muchas madres han amamantado a un bebé ajeno al suyo, una actividad que hoy ha quedado en el recuerdo, por tratarse de una práctica nada recomendada. No obstante, algunos profesionales sanitarios involucrados en la lactancia somos conscientes de que entre los núcleos más cercanos entre ciertas madres se sigue practicando.

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Parece ser, que amamantar al hijo de otra mujer, bien sea de una amiga/conocida o familiar, a pesar de ser algo que no suele mencionarse, sucede mucho más de lo que creemos. La leche de la propia madre es el superior de los alimentos que puede recibir un lactante, aunque la leche donada siempre será la mejor de las alternativas cuando la de la propia madre no está disponible.

En los bancos de leche, la mujer donante, previamente a la donación, debe pasar un riguroso control de salud, al mismo tiempo, la leche donada, antes de ser administrada, es tratada con un sistema de pasterización y control riguroso. Esta leche es utilizada para el beneficio de más de un receptor que no cuenta con una salud óptima, y lejos de ser un problema al tratarse de leche de otra mujer, es sumamente beneficiosa para él, incluso a pesar de las pérdidas que sufre en sus valiosísimos componentes durante todo el proceso (congelación, descongelación y pasterización).

No obstante, no todas las madres lactantes tienen sobrante de leche para poder donar, ni algunas de las que afortunadamente producen de más, desean someterse al extractor para poder donarla. En cambio quizás a muchas madres no les importaría amamantar a su vez otro lactante que no fuese el propio.

Por lo que me pregunto, ¿si esta leche no es un problema para tan débil receptor, porque tiene que ser un problema para un lactante sano el tomar leche materna del pecho de otra mujer que reúna unas óptimas garantías de salud, aunque esta no esté pasteurizada?

La ciencia debería avanzar ante esta práctica, que de forma «clandestina» se sigue ejerciendo, para que aquellas mujeres que la practican, porque desean o aspiran darles a sus bebés solo leche materna, lo hicieran de forma segura. No es justo que se beneficien unos pocos de tan preciado alimento, que nunca va a ser igual que la leche de fórmula. Dicho sea de paso, en su día fue introducida sin conocer los riesgos que puede conllevar para su salud. Convirtiéndose en la manera normal de alimentar a nuestros lactantes y contribuyendo al aumento de muchas enfermedades (problemas respiratorios, obesidad, cáncer). En definitiva, un tipo de alimentación que comporta muchos riesgos para el bebé, y que obviamos con demasiada frecuencia mencionar.

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La nutrición constituye uno de los pilares básicos de la salud presente y futura, siendo la leche materna el mejor de los jugos para asegurar un buen comienzo de la vida y la salud de los recién nacidos a la vez que es primordial que el lactante la reciba de forma exclusiva durante los primeros seis meses de edad. Lo que hacemos es recurrir a una alternativa que pocas veces nos gusta tener que recomendar, ya que los sucedáneos deberían ser la última de las opciones al no ser tan seguros, ni exentos de riesgo.

Amamantar a un Hijo Adoptado: Una Experiencia Personal

AfriNdong Ovono relata su experiencia de cómo logró amamantar a un hijo que no gestó en su útero pero sí en su corazón. La idea de querer dar de mamar a su futuro hijo por adopción surgió después de 4 años largos de espera, para ser asignados como padres de un bebe vía Adopción Nacional.

Antes de hacer el curso para obtener la idoneidad recordó que una mamá por adopción en su momento de espera, le había comentado que había visto por Internet casos de mamás por adopción que habían conseguido dar de mamar a sus hijos adoptados. Acudió a los servicios de una asesora de lactancia, asistió a reuniones una vez por semana en grupos de apoyo de lactancia (como recomendaba el protocolo de la OMS, basado en el protocolo que creó el Dr.J. Newman, contactó con más mamas induciéndose la lactancia igual que ella... Y comenzó a estimularse ambos pechos con sacaleches doble eléctricos cada 2 horas, hasta casi las 3 de la madrugada, durante 4-6 meses.

A las 4 semanas produjo sus primeras gotas, que fueron el preludio de las enormes cantidades de leche que produciría más tarde y que incluso me llevaron a hacerme donante de leche humana materna en el único hospital público en mi ciudad, donde asombrados, decidieron admitirme como donante, no sin antes analizar mi leche y ver que era apta para poder ser tomada por los bebes de neonatos que lo precisasen.

A los cinco meses de extraerme la leche llegó el día tan ansiado de conocer a su hijo. La sorpresa fue que, tras dejarlos solos a su marido y a ella con él instintivamente, como venía llorando, le ofreció el pecho y se engachó perfectamente. Él estuvo mamando 15 minutos. Después se quedó satisfecho y profundamente dormido. Ya nunca más quiso tomar más biberones de leche artificial. Así durante 4 años ininterrumpidos han estado.

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Gracias al contacto físico permanente (mediante el porteo ergonómico, el colecho) y a darle el pecho a demanda 24h pudo enseguida producir la leche en las cantidades que él necesitaba. Su pecho se reguló en función del que ya era su hijo, legalmente y en el corazón. La verdad es que Efraín siempre estaba tranquilo. Comía cuando quería, dormía en su pecho o cerca de él. No necesitaba llorar mucho pues lo que necesitaba (contacto físico y comida) lo tenía siempre cerca.

Ella recuerda que se sentía muy tranquila y segura de lo que hacía con él. Estaba como en una nube, enamorada de ese pequeñín desde que había empezado la inducción ya que la idea de tenerlo y estar inundada de oxitocina por producir leche, hacían todo el milagro posible. Y ahora con él real, y físicamente pegado a ella, muchísimo más.

El hecho es que también le facilitó el que desde el principio no lo sintiese como un bebé extraño, ajeno a ella. Siempre afloraban en sus deseos de cuidarlo, protegerlo, intentar anticiparme para a cubrir sus necesidades, a cada momento. Le hizo querer permanecer con él criándolo en casa al menos sus tres primeros años de vida. Todo ese tiempo siguió tomando leche de ella, hasta que ya él sólo vio que no necesitaba mamar. Esto fue cuando él ya había cumplido los cuatro años.

Eso ha coincidido con la llegada de su segundo bebé con un año recién cumplido. Esta vez ha sido a través del programa de acogimiento permanente de su Comunidad Autónoma. Este bebé, al venir tan mayor, no mostró ningún interés en tomar pecho, ni si quiera como succión no nutritiva. Ha echado muchas veces de menos que su segundo hijo le lo dieran habiendo perdido la capacidad de succión ya que el pecho es un gran recurso calmatorio y facilita enormemente crear un nuevo vínculo de apego seguro con ella.

Para Efraín ha sido una prueba de fuego, quizás un signo de madurez por ya poseer otras formas de gestionar las frustraciones en esta nueva etapa. La “teta”, ya no está, pero sí ese vinculo y conexión inseparable entre él y ella.

Nuestra historia ha ayudado y sigue ayudando a las lactancias de más mamás por todo el mundo y a profesionales sanitarios y que hasta estudios científicos nos han hecho y llegado a publicar.

Las Pasiegas: Amas de Cría en la Historia de España

Son muchas las referencias acerca de la mujer pasiega al contextualizar la figura del ama de cría. En Granada existe una Plaza de las Pasiegas, frente a la catedral. El origen del nombre hay que buscarlo en las nodrizas, las 'amas de cría' que alimentaban con su leche a los hijos de la nobleza y alta burguesía a cambio de dinero. Para esas alturas del siglo XIX granadino, los reyes ya llevaban algunas generaciones criándose con leche materna de pasiegas.

Pero no bastaba con ser pasiega, o cántabra, para ser nombrada nodriza. Y menos aún para serlo en la familia real. Tenían que cumplir una serie de requisitos, pues se trataba de una labor institucionalizada que, por decirlo así, realizaba una convocatoria oficial. Tenían que tener entre 19 y 26 años, estar criando a su segundo o tercer hijo (y desde hace menos de tres meses). Tenían que estar vacunadas y no podían haber criado a hijos ajenos. Todos estos requisitos, junto a otros, como no padecer o haber padecido enfermedades en la piel (ella y su marido), eran revisados por el médico de la corte.

Después de cumplir su labor, volvían al pueblo, para seguir cuidando a los 'hermanos de leche' de los monarcas e infantes. Muchas veces, como muestra del cariño que se habían ganado, llegaban con presentes decorados con el sello de la familia real.

El flujo de jóvenes pasiegas que partían en carretas, acompañadas por un perrito al que daban de mamar para que no se les cortara la leche, duró hasta principios del siglo XX, pero es algo que parece definitivamente del pasado.

Características de las Amas de Cría Pasiegas

Busquemos antecedentes de las que, en nuestro periodo de estudio, se consideraron condiciones indispensables para la buena nodriza. No debe ser ni demasiado joven, ni demasiado vieja, tendrá entre veinte y cuarenta años. Habrá tenido ya dos o tres hijos. Estará sana, en buenas condiciones físicas, a ser posible alta y de buen color. Tendrá senos de talla mediana, elásticos blandos y sin arrugas. Los pezones no han de ser ni demasiado compactos, ni demasiado gruesos, ni demasiado pequeños, ni demasiado porosos, deben dejar pasar abundantemente la leche.

En 1786 la prensa referencia el libro de Bonells como obra de obligada lectura. Su piel ha de ser “fresca y de buen color, los ojos vivos, el mirar agradable, la boca sana sin mal aliento, las encías sólidas y coloradas, el pelo negro o castaño o rubio claro (‘las Amas de pelo rojo o vermejo… tienen los humores más alcalescentes y están más sujetas a enfermedades cutáneas de mala calidad, lo que basta para no admitirlas por Amas’), la garganta algo levantada y ancha, los pechos medianos, consistentes y elásticos sin durezas, ni cicatrices, dispuestos a llenarse fácilmente de leche, y cuyas venas sean gruesas y patentes, los pezones encarnados, firmes, elevados, de proporcionado tamaño, y que moderadamente comprimidos despidan luego la leche a modo de regadera, las carnes fuertes, y el pellejo liso sin granos, postillas, ni cicatrices sospechosas. Debe a más de esto hacer bien todas sus funciones naturales, sin que huela mal su transpiración; no ha de padecer flores blancas, ni tener indicio alguno de enfermedad habitual; no ha de ser primeriza, ni su edad menos de veinte ni mayor de treinta y cinco años.

Los Boletines de provincia reseñaban las que por entonces eran condiciones indispensables para ser Ama.

Criterios de Selección de Nodrizas en el Siglo XVIII
Criterio Descripción
Edad Entre 20 y 40 años
Paridad Haber tenido dos o tres hijos
Salud Sana, en buenas condiciones físicas, alta y de buen color
Senos De talla mediana, elásticos, blandos y sin arrugas
Pezones Ni demasiado compactos, ni demasiado gruesos, ni demasiado pequeños, ni demasiado porosos

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