Beneficios de la música para bebés de 3 meses
La música, una forma de expresión y herramienta de comunicación ancestral, es fundamental para el desarrollo intelectual, auditivo, sensorial, motriz y del habla de tu bebé. Por ello, es crucial familiarizar a los bebés con la música desde una edad temprana, disfrutando, bailando y cantando con ellos.
Fomentar la música en la vida del bebé
La música existe desde que el hombre es hombre, como forma de expresión y herramienta de comunicación de la vida cotidiana. La música es fundamental para el desarrollo intelectual, auditivo, sensorial, motriz y del habla… por ello es tan importante que se familiarice a los bebés desde la más pronta edad, se disfrute con ellos, se baile y se cante. La música, el ritmo y el canto son tan ancestrales y están tan integrados en las profundidades de nuestro sistema nervioso que cualquier bebé o niño es capaz de disfrutarla.
Los beneficios de la música en el bebé
En los primeros meses de vida, la voz de la madre entonando una canción conocida tranquiliza y otorga seguridad al bebé. Escuchar música clásica también parece tener este efecto. Hay estudios que sugieren que puede generar paz y crear armonía en la vida del bebé, incluso durante el embarazo, ya que son más sensibles a las melodías que los adultos, aportándoles tranquilidad y serenidad.
Cuando son bebés se puede seguir el ritmo de la música balanceándolos, bailando abrazados o siguiendo la pulsación en sus piernecitas con la mano del adulto.
Compositores de música clásica recomendados
Entre los principales compositores de música clásica más adecuados para los bebés están Mozart, Beethoven y Bach; Chopin también está presente pero se utiliza sobre todo para ayudar a conciliar el sueño de los pequeños.
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Incluso hay estudios científicos que indican beneficios en la salud de los bebés prematuros, específicamente con las melodías de Mozart, pues se ha visto que pueden lograr reducir entre un 10% y 13% su gasto de energía, lo que relaja se actividad y se traduce en una ganancia de peso.
Beneficios de la música en niños
La música es una herramienta socializadora que tiene el don de acercar a las personas. El niño que vive en contacto con la música:
- Aprende a convivir y a socializarse con mayor facilidad.
- Adquiere más seguridad emocional y confianza, porque se siente comprendido al compartir canciones y estar inmerso en un clima de ayuda, colaboración y respeto mutuo.
Las canciones estimulan la concentración y la memoria en los más pequeños.
Durante la etapa de adquisición del lenguaje, las canciones ayudan a mejorar la dicción y articulación de las palabras, a enriquecer el vocabulario y a comprender el lenguaje oral y la expresión corporal. Los gestos asociados a la música o a las canciones estimulan la psicomotricidad y el conocimiento del propio cuerpo.
Además, la música y las canciones pueden facilitar el aprendizaje de otros idiomas.
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Bailar las canciones, seguir el ritmo, acompañar con pequeños instrumentos de percusión una melodía o aplaudir al compás de la pulsación de la música, potencian el equilibrio y la coordinación corporal y espacial.
La educación musical en niños de 2 a 5 años busca descubrir y desarrollar las capacidades de expresión, musicales y psicomotoras del niño para que luego pueda elegir un instrumento con el que llegue a expresarse, según sus gustos y sus aptitudes. La música tiene que ser un juego, tanto de sonidos como de expresión corporal para ellos.
¿Qué se consigue con la música?
De una forma indirecta, con la música se trabaja:
- El desarrollo de la voz y el canto.
- El contacto con fuentes de sonido como instrumentos musicales u otros objetos.
- Reconocimiento de los sonidos, su timbre, su intensidad…
- El desarrollo de la capacidad auditiva y el pensamiento musical.
- Utilización del movimiento para expresarse, para conocer el propio cuerpo y desarrollar el sentido del ritmo; todo esto favorecerá las relaciones sociales.
El efecto Mozart
Se ha hablado mucho del “efecto Mozart” como herramienta de desarrollo intelectual del bebé. Parece ser que su escucha por parte de los más pequeños aumenta la actividad de la corteza cerebral, mejora el razonamiento espacial, además de favorecer el bienestar emocional y la psicomotricidad fina. Pero no sólo la música de Mozart es beneficiosa para el bebé; desde los sonidos del día a día, los pequeños instrumentos de percusión (campanas, cascabeles, maracas…), hasta la música rock, folk o popular le harán bien en el aspecto intelectual al niño.
Sabías que…
El oído es uno de nuestros cinco sentidos y por tanto, fuente de estimulación. Es una vía más por la que recibimos información y conocemos el entorno. Por eso hablar, cantar y explicarle al bebé lo que sucede a su alrededor, le facilitará conocer su entorno, al mismo tiempo que le provocará mayores conexiones neuronales.
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La música contribuye al desarrollo intelectual, tiene un papel esencial en la creación de conexiones neuronales. Por esta razón no debemos perder la oportunidad de ofrecérsela al bebé desde el primer día.
Carmen Romero nos aconseja: "Durante el día no evitaremos ningún tipo de ruido ni de luz. Es recomendable tener la radio encendida o elegir un tipo de música clásica que a la vez estimula al bebé. Compositores como Mozart y Vivaldi son muy recomendables. Sus maravillosas obras comprenden diversos instrumentos. Además están compuestas por unas frecuencias que favorecen la habilidad auditiva, la musicalidad y el aprendizaje de idiomas".
A través de la música podemos trabajar el movimiento y facilitarle al bebé el conocimiento de su cuerpo, el equilibrio y la coordinación. Estos aspectos son muy fáciles de trabajar en las primeras etapas, con poco esfuerzo y a través del juego y el baile podemos conseguir grandes beneficios. Mientras el bebé es ligero bailar con él, balancearlo, voltearlo... es sencillo y muy agradecido.
¿Cuándo es el mejor momento?
Cada día podemos dedicar unos minutos. Podemos tenerla de música de fondo o dedicar un rato a escucharla de forma más intensa.
Compartir con el bebé un momento de actividad y diversión tiene grandes beneficios en la relación. Es una manera de consolidar la unión y el vínculo afectivo. "Piensa que escuchar música y bailar es algo que siempre anima y activa una sonrisa en nuestra cara. Además es una herramienta muy útil para momentos en los que el bebé está inquieto o molesto", prosigue Carmen.
La música está estrechamente relacionada con aspectos emocionales. Con tal de disfrutarla más ampliamente, es recomendable moverse con ella. "Pensemos en el mejor momento para bailar con nuestro bebé e introduzcámoslo en nuestra rutina diaria. Posiblemente la mañana es el mejor momento para empezar bien el día con música. El bebé suele estar descansado después de la dormida más larga. Aunque a veces por nuestra organización no es posible y podemos aplazarlo a por la tarde antes del baño, por ejemplo", asegura la psicóloga.
¿Cómo lo hacemos?
"Con el bebé en brazos, se trata de bailar con entusiasmo y pasión. Debemos transmitirle el gusto por la música. Debemos movernos con suavidad pero con ritmo", aconseja Carmen.
Es importante siempre controlar que el bebé lo pasa bien. A través de los gestos de la cara podremos detectar si le incomoda y si es así debemos parar e intentar ser todavía más suaves. Muy pronto se acostumbran al movimiento y empiezan a disfrutarlo pero es imprescindible ser progresivos.
Podemos utilizar pañuelos de colores, pompones, mantas, maracas, cascabeles, pompas de jabón... que decoren esta actividad musical y nos ayuden a pasar un buen rato al son de las notas. Además, el material incita a mayor movimiento. ¡Que el ritmo no pare!
Existen otras formas de trabajar los aspectos musicales con el bebé. La música moderna también es una buena opción. La música que el adulto disfruta el niño lo siente. Estimular la audición, disfrutar y bailar con nuestras piezas preferidas, transmite al bebé un espacio de armonía y gozo familiar.
Canciones infantiles
Por otro lado, las canciones infantiles también son una buena herramienta. La letra de las canciones infantiles suele ser sencilla y con rima, además tienen un ritmo muy marcado y repetitivo, que permite recordarlas con facilidad. Gracias a estas cualidades, a través de las canciones infantiles, potenciamos la memoria, el ritmo y ampliamos la adquisición de vocabulario. Podemos encontrar infinidad de canciones infantiles. Hoy en día, gracias a internet tenemos a nuestro abasto todo tipo de canciones para diferentes edades. Elegimos las que más nos gusten y se las cantamos. Muy pronto el bebé también nos muestra cuáles son sus piezas preferidas.
Es bueno intentar buscar canciones simples pero que aporten nuevos conocimientos (las partes del cuerpo, los colores, las cantidades, las letras, etc).
Música para bebés: ¡así puedes estimular el desarrollo de tu bebé!
Exponer a nuestros hijos a diferentes estilos musicales no solo favorece el desarrollo de aptitudes musicales, como el ritmo o el desarrollo auditivo, sino que la música es el medio para proporcionar al niño las mejores oportunidades para desarrollar sus capacidades cognitivas, físicas, emocionales y sociales desde el nacimiento. La música en su amplia variedad (no solo la música infantil o la música clásica), transmite emociones, favorece la creatividad, relaja al bebé...
La música es beneficiosa para el desarrollo del bebé incluso cuando está en la barriguita de mamá. A partir de la semana 16 de embarazo, el feto comienza a percibir sonidos, aunque todavía las estructuras del oído no están totalmente maduras. Es a partir de la semana 25 de gestación, cuando el órgano auditivo ya es funcional y, gracias a la pelvis y el esqueleto de la madre que forman una cámara de resonancia, se amplifica la transmisión de sonidos. Así, se puede afirmar que lo primero que escucha un bebé son los latidos del corazón y la voz de su madre.
También es muy importante que la pareja (si la hay), o las personas que convivan con la madre y en un futuro con el bebé, participen en este proceso. Este hecho repercutirá positivamente en su relación y conexión, que se materializará en semanas próximas. Y es que, desde los primeros instantes de vida, el pequeño reacciona a la música y se emociona igual que lo hace un adulto.
Si escuchas música durante el embarazo, evita colocarte altavoces en la barriga o los llamados altavoces vaginales. Pueden ser contraproducentes para el desarrollo de tu bebé, ya que puede dañar entre otros el tálamo auditivo.
Beneficios adicionales para la madre
- La música previene la depresión posparto. Mamá feliz, bebé feliz. La música y concretamente cantar, no solo tendrá ventajas para el bebé, sino que aportará importantes beneficios a la madre ayudándole también durante el posparto.
- La música estimula la lactancia materna. Cantar o escuchar música hace que la mamá y el bebé se relajen. Al disminuir la ansiedad en las madres, su frecuencia cardiaca desciende, lo cual ayuda al bebé a adormecerse y a “contagiarse” de ese estado.
Si las canciones están presentes durante la crianza y forman parte de la rutina, estimulará el desarrollo del bebé conforme va creciendo, potenciando su desarrollo emocional, cognitivo, social y físico. Y no solo eso, sino que la música activa diferentes regiones del cerebro que intervienen en dichos procesos de desarrollo, por lo que los beneficios no solo serán puramente musicales, sino que favorecerá un desarrollo integral y completo.
Paralelamente, el canto hacia los más pequeños sustenta el lenguaje del amor. Todos los seres humanos nacemos con la capacidad extraordinaria para detectar patrones auditivos.
Así que, cantar nanas y canciones de arrullo al bebé es un lenguaje común a todas las madres y padres, que ayuda también a transmitir calma, presencia y amor incondicional. La música es el lenguaje de los recién nacidos. El lenguaje musical ayuda a estimular el oído del niño. Canturrear y exponer a los más pequeños a experiencias musicales les permite estimular sus ganas de comunicación y de hacerse entender.
La música para bebés tiene beneficios en el descanso. Además, la música, antes de dormir, es un elemento favorecedor del sueño del bebé. La música favorece la creatividad y la imaginación. También ayuda a establecer rutinas y hábitos. Los bebés y niños no entienden de horas ni relojes, pero, si le cantas o escuchan habitualmente una canción para lavarse los dientes, para bañarse o para dormir, podrán identificar con mayor facilidad en qué momento del día se encuentran y qué viene después.
La música también favorece el desarrollo de la autoestima, confianza y a la expresión de las emociones. Está demostrado que la música es vehículo para mejorar nuestro estado de ánimo y hacernos sentir mejor, y eso es aplicable tanto en adultos como en los más pequeños. Favorece la socialización y potencia el vínculo de apego. Las áreas claves cerebrales que se ven involucradas son las del control y la ejecución de movimientos. La música se almacena en forma de recuerdos imborrables.
Lo más beneficioso es ofrecer a nuestros bebés y niños una gran variedad de estilos musicales, modos y métricas, enriqueciendo su bagaje sonoro y su vocabulario musical. Porque la música es un lenguaje, si lo comparamos con el aprendizaje de la lengua materna, no esperamos que un niño hable exponiéndose solo a tres palabras, o que aprenda a hablar sin experimentar antes. Pues con la música pasa lo mismo y se aprende usándola y practicándose, y estando expuesto a toda su variedad.
La escucha pasiva no aporta tantos beneficios como pasar a la acción, bailar, acompañado de interacción personal, vínculo afectivo y emociones de por medio. Ser parte de la acción conduce a nuestros peques a desarrollar no solo aptitudes musicales sino a alimentar y favorecer, entre otros, el desarrollo del sistema vestibular, la percepción rítmica, la coordinación, el equilibrio, el lenguaje, la expresión de emociones.
Moveos juntos. El movimiento suele ir acompañado de la música. Es algo que siempre van de la mano, así que… ¡Adelante! Elegid vuestras canciones favoritas y a desplazaros marcando el ritmo o tocando las palmas. Será una iniciación a la danza que le ayudará a interiorizar conceptos musicales, a la vez que desarrollará sus habilidades motoras y propioceptivas.
Distinguiremos el movimiento en dos etapas evolutivas:
- Si el peque aún no puede caminar, le llevaremos en nuestros brazos y podemos jugar marcando el ritmo, cambiando de dirección, subiendo y bajando, pequeños saltitos, balanceos, mecidas… Con esto lo que hacemos es interiorizar la música y el ritmo.
- Usa canciones y juegos de regazo. Podréis usarlos desde el primer momento. Coloca a tu peque sobre tus piernas, mírale a los ojos y sonríe. Son juegos tradicionales de la cultura popular que se trasmiten oralmente de generación en generación. Seguro que las abuelas conocen un montón.
Experimenta con objetos e instrumentos. Los principales instrumentos musicales son la voz y el cuerpo, los más baratos, los llevamos siempre “puestos” y nos pueden dar mayor satisfacción de experimentación.
También podemos probar las posibilidades sonoras de los objetos que tengamos por casa. No sonará igual al golpear un juguete de madera, que uno de metal o de plástico. Se debe dejar al niño libertad para improvisar: puede descubrir nuevas sonoridades, experimentar y crear, incluso, con todas las cosas que están a su alcance. Hay que darle libertad, aunque haga un poco de ruido, además de prestarle atención y valorar sus descubrimientos.
Empezaremos por instrumentos de pequeña percusión (que sean seguros y de calidad es fundamental) desde que tienen pocos meses. Como, por ejemplo, con los huevos shakers. Desarrollaremos la prensión, la discriminación tímbrica, motricidad fina, gruesa… Experimentando con la voz, el cuerpo, objetos cotidianos e instrumentos de pequeña percusión.
Enriquece su mundo. Lo que somos es el resultado de las experiencias que hemos vivido. Por eso, es tan importante que, en términos musicales, ofrezcamos mucha variedad de estilos musicales, diferentes ritmos, métricas, instrumentos musicales, voces, etc. En este caso, cuanta más variedad haya, mejor.
Si hacemos que estos pasos formen parte de nuestro día a día, es cuando realmente a nuestros peques les reportará un beneficio. Si realizamos estas claves muy de vez en cuando, no interiorizarán estos aprendizajes. Así que uno de los pasos imprescindibles es crear una “rutina musical”. Cuando son más pequeñitos, aprovecha los momentos previos al sueño, para cantarle una nana, o cántale mientras le cambias el pañal.
Elige un momento del día para pasar ese momento con tu peque, dejando lejos móviles u otras distracciones.
Estos momentos de música y juegos vividos en familia les proporcionará recuerdos placenteros imborrables.
No buscaremos el virtuosismo ni modelar niños con altas dotaciones, sino que buscaremos su disfrute y felicidad. Por eso, es fundamental ofrecer e invitar, y en ningún momento forzar. Si no le apetece “jugar con la música”, lo dejaremos para cuando esté preparado, respetando sus tiempos.
Con la música los niños pueden buscar sonidos nuevos, encontrar objetos que producen sonidos, diferenciarlos, manipular objetos sonoros o construirlos, etc.
Canciones de cuna
Cantar una canción para dormir al bebé es una práctica ancestral. Al escuchar la voz de su madre o padre, el bebé se familiariza con los sonidos, las palabras y las estructuras del idioma.
Cantar una canción para dormir al bebé, estimula su atención, su concentración y su curiosidad, puesto que se interesará por lo que está escuchando y tratará de comprenderlo. A través de las nanas para dormir al bebé, el pequeñín percibe seguridad, confianza y tranquilidad. Esto se traduce en niveles de estrés y ansiedad mucho más reducidos.
Otro beneficio muy relevante de cantar una canción para dormir a un bebé, es que mejora la relación y el vínculo afectivo entre los cuidadores y el peque.
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