Nacimiento a las 34 Semanas de Gestación: Riesgos y Cuidados

23.10.2025

El concepto de parto prematuro o parto pretérmino, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hace referencia a aquel nacimiento que ocurre con anterioridad a la semana 37 de embarazo. Generalmente, las consecuencias y complicaciones de un nacimiento prematuro son menores cuanto más desarrollado está el neonato. Esto quiere decir, por ejemplo, que un parto prematuro de 36 semanas conlleva menos peligro para el bebé que uno que ocurra a las 34 semanas.

¿Qué es el Parto Prematuro?

Un nacimiento prematuro es un nacimiento que se produce antes de la semana 37 de gestación. Puesto que un embarazo se considera a término completo cuando el parto se produce en la semana 39 o 40 de gestación, el nacimiento prematuro puede suponer serios problemas de salud al recién nacido debido a su inmadurez para sobrevivir fuera del útero.

Por ello, cuanto antes se produzca el nacimiento prematuro, más inmaduro será y más riesgo de problemas graves tendrá el bebé e, incluso, un nacimiento prematuro puede llevar a que el bebé no sobreviva. Por ello, en muchos casos de parto prematuro, el bebé requiere ingreso en la unidad de cuidados intensivos neonatales.

Clasificación de los Bebés Prematuros

Dependiendo del momento del embarazo en el que se produzca, los bebés prematuros se clasifican en:

  • Prematuro extremo: nacimiento prematuro antes de la semana 28.
  • Muy prematuro: entre la semana 28 y 32 de gestación.
  • Prematuro moderado-tardío: parto ocurrido entre la semana 32 y 37.

Causas del Parto Pretérmino

Se calcula que alrededor del 5-15% de los nacimientos ocurren de forma prematura. A pesar de que en algunos casos se puede sospechar cuál es la causa que ha provocado un parto prematuro, en muchas ocasiones la etiología exacta es bastante confusa y desconocida.

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No obstante, se han descrito algunos factores de riesgo relacionados con un aumento en la probabilidad de nacimiento de un bebé prematuro. Es importante analizar estos factores de riesgo en función de la naturaleza de cada uno de ellos: gestacional o materna.

Factores de Riesgo Gestacionales

Algunas condiciones durante la gestación pueden aumentar la posibilidad de parto prematuro, como por ejemplo:

  • Embarazo múltiple.
  • Polihidramnios: presencia excesiva de líquido amniótico.
  • Problemas uterinos o insuficiencia cervicouterina.
  • Defectos en la placenta: desprendimiento prematuro o placenta previa.
  • Ganancia de peso insuficiente o excesiva en el embarazo.
  • Sangrados en el embarazo.
  • Poco tiempo entre embarazos (sería recomendable dejar un intervalo de 18 meses entre un parto y un nuevo embarazo).

No obstante, un embarazo en el que no haya estos factores de riesgo mencionados también podría finalizar con un parto prematuro.

Factores de Riesgo Maternos

Ciertas condiciones en la mujer embarazada pueden incrementar la amenaza de sufrir un parto prematuro. Si antes de la semana 37 de gestación se experimenta alguno de estos síntomas, es importante acudir cuanto antes al hospital:

  • Sangrado vaginal.
  • Dolor o presión abdominal, especialmente en la parte baja.
  • Dolor de espalda que no cesa.
  • Contracciones regulares y frecuentes.
  • Expulsión del tapón mucoso.
  • Rotura prematura de membranas, que conlleva una pérdida acuosa por la vagina. Puede ser un goteo o de manera más abundante.

En cualquier caso, es importante que, ante cualquier síntoma sospechoso o duda, la embarazada consulte cuanto antes con el especialista.

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Pruebas Diagnósticas

Cuando una mujer presenta síntomas de parto prematuro, existen pruebas médicas que se pueden realizar para confirmar el diagnóstico:

  • Monitorización de las contracciones.
  • Medición del cuello uterino por ecografía, para ver si está acortado.

También podría realizarse un análisis de la secreción vaginal para ver si se trata de líquido amniótico o para detectar ciertas infecciones.

Si la mujer está en trabajo de parto prematuro, será hospitalizada. El principal objetivo será frenar las contracciones (tocólisis) y administrar fármacos para la maduración de los pulmones del bebé (corticoides).

Tratamiento ante un Posible Parto Prematuro

Siempre que sea posible, la primera estrategia será retrasar el nacimiento.

Cuando la mujer está ingresada en el hospital por trabajo de parto prematuro, se administra suero de forma intravenosa para que esté lo mejor hidratada posible. Además, cabe la posibilidad de que el médico suministre fármacos llamados tocolíticos para frenar el trabajo de parto y las contracciones uterinas.

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Con respecto al niño, una de las complicaciones más habituales en el nacimiento de un bebé prematuro es que sus pulmones son todavía demasiado inmaduros y pueden sufrir graves problemas respiratorios. Para evitarlo, es muy probable que se administren corticoides a la embarazada que estimulan la maduración de los pulmones fetales.

Bebés Prematuros y Cuidados Especiales

Un nacimiento antes de tiempo puede suponer graves problemas de salud para los bebés prematuros. Como hemos mencionado, cuanto antes se produzca el parto prematuro, más riesgo de complicaciones para el bebé.

Los problemas del aparato respiratorio son de los más habituales en los recién nacidos prematuros. También son frecuentes los problemas para controlar la temperatura corporal y hay más riesgo de que puedan presentar problemas cerebrales, cardiacos, sanguíneos, en el sistema digestivo e inmunológico.

También pueden presentar dificultades para alimentarse, ya que no coordinan correctamente la succión, la deglución y la respiración.

Por todo ello, es probable que el bebé prematuro ingrese en la unidad de cuidados intensivos neonatal (UCIN) para poder recibir los cuidados y el monitoreo requeridos, hasta que pueda respirar sin ayuda externa, alimentarse, aumentar de peso y mantener la temperatura corporal.

No obstante, también podrían surgir complicaciones a largo plazo en los nacidos prematuros, como retraso en el desarrollo, problemas de comportamiento y aprendizaje, así como en la visión y audición.

Desarrollo del Feto a las 34 Semanas

El feto en la semana 34 de embarazo ya tiene la apariencia de un bebé. Además de tener la cabeza más proporcionada con el resto del cuerpo, presenta casi todos los rasgos de su carita. Muchos de los bebés ya tienen mofletes en la semana 34 de gestación. Su piel se está haciendo más rosada y está menos arrugada por la acumulación de depósitos de grasa.

Es capaz de distinguir entre la luz y la oscuridad, se encuentra bañado en una claridad rojiza cuando recibes la luz solar en el abdomen. Tu niño puede respirar y realizar los movimientos de succión y deglución al mismo tiempo, lo que le permitirá alimentarse de la leche materna cuando nazca.

Al final de esta semana, el bebé mide alrededor de 44 cm de longitud y pesa unos 2,200-2,300 gramos de media. Si el peso del bebé está entre 1.750 y 2.900 gramos no hay que alarmarse, ya que se encuentra dentro de los valores considerados normales.

Por otro lado, es posible que la embarazada no sienta tanto los movimientos de su bebé puesto que cada vez tiene menos espacio en el útero para moverse. Además, el bebé irá descendiendo por la pelvis para prepararse y salir a la luz.

Recomendaciones en la Semana 34 de Embarazo

Cuando el embarazo alcanza su semana 34, la embarazada no debe hacer esfuerzos ni permanecer demasiado tiempo de pie. Alcanzada la semana 34 de embarazo, la mujer debe guardar energía para el momento del parto. El embarazo supone un gran cambio desde el punto de vista físico.

Todo el organismo se adapta a esta situación, pero puede que el sistema cardiovascular y nervioso no sean capaces de reaccionar correctamente. Por este motivo, la mujer podría presentar palpitaciones o sentirse mareada si realiza movimientos bruscos o se esfuerzas demasiado.

En la recta final del embarazo es fundamental prestar atención a la formación de varices en las piernas. Para evitar su aparición, es recomendable realizar masajes por toda la pierna y los pies favoreciendo la circulación de la sangre. Además, practicar ejercicios como la natación o dar paseos diarios pueden ser muy beneficiosos.

Cambios en la Embarazada

A medida que avanza la gestación, el peso y el volumen de la barriga va aumentando. La embarazada irá sintiendo cada vez más cansancio e incomodidad conforme se acerca la fecha probable de parto. La mujer tendrá problemas para dormir y descansar por las noches, además de notará presión pélvica al estar encajado el bebé.

Una vez alcanzada la semana 34 de gestación, es normal que la mujer tenga algunas de las siguientes molestias:

  • Sensación de ahogo.
  • Mareos.
  • Gases.
  • Digestiones lentas y pesadas.
  • Contracciones uterinas.

Además de todos estos síntomas, la mujer puede presentar un cuadro llamado neuritis intercostal. Se trata de un dolor que no cesa provocado por la presión intercostal ejercida por el útero sobre otros órganos intestinales. Normalmente, este dolor afecta a la zona derecha y se recomienda aplicar calor, así como evitar el levantamiento del brazo.

Ecografía a las 34 Semanas

Algunos especialistas recomiendan hacer la ecografía del tercer trimestre cuando se alcanza la semana 34 de embarazo. Gracias a la ecografía de la semana 34 de embarazo se podrá evaluar el crecimiento del bebé y la cantidad de líquido amniótico que le rodea.

Además, la ecografía del tercer trimestre de gestación permite observar cómo está la placenta y su grado de envejecimiento. Esta ecografía también permitirá descartar ciertas anomalías y visualizar estructuras que informarán sobre la madurez del feto.

En el caso de embarazos gemelares, la ecografía de la semana 34 establecerá si se va a producir un adelantamiento del momento del parto.

Complicaciones Adicionales en la Semana 34

En la semana 34 de embarazo notas que tu cuerpo tiene que adaptarse a los cambios que ocasiona el embarazo. Los órganos internos se recolocan para dar espacio al bebé. El útero llega hasta 14 centímetros por encima del ombligo y esto hace que los órganos intestinales (intestino, hígado, bazo…) se desplacen hacia arriba y puedas notar dolor, presión y escozor en la zona costal. Este cuadro se llama neuritis del intercostal y se debe a la irritación de los nervios que se encuentran entre las costillas. Sobre todo suele doler el lado derecho.

Además, debido al desplazamiento de los órganos intestinales de la embarazada hacia el diafragma, la respiración puede hacerse más costosa. Notarás que respiras más rápido y de forma poco profunda y hasta a veces sientes sensación de ahogo o mareo. Sin embargo, esto no quiere decir que el niño reciba menos oxígeno. El embarazo avanza y también el peso materno.

El aumento de la secreción hormonal típica del embarazo favorece la inflamación de las encías que rodean los dientes, provocando gingivitis. La gingivitis del embarazo se puede dar entre el 60 y 75% de gestantes, y suele aparecer generalmente entre el tercer y el octavo mes de embarazo. Ésta se ve agravada si ya existía una gingivitis previa y si hay acúmulo de placa dental y sarro.

Alrededor de un 25% de las mujeres en estado fértil pueden tener periodontitis, lo que podría implicar la futura pérdida del diente o desencadenar un parto prematuro o niños con bajo peso al nacer. Otras enfermedades y trastornos bucales asociados al embarazo serían el aumento en el número de caries, por un aumento del consumo de azúcar y una acidificación de la saliva.

Para prevenir y tratar estos trastornos se recomienda cepillar los dientes al menos dos veces al día o después de cada comida con un cepillo específico de cabezal pequeño y filamentos muy suaves para no dañar las encías. Utiliza una pasta dentífrica específica que contenga algún antiséptico bucal seguro durante el embarazo. Se debe prestar atención a la limpieza de los espacios interdentales mediante cepillos interproximales, sedas y cintas dentales y/o irrigadores bucales. Se pueden realizar enjuagues con colutorios específicos que también contengan algún antiséptico bucal seguro durante el embarazo. Es recomendable visitar al dentista antes y durante el embarazo sobre todo para prevenir estas enfermedades y trastornos.

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