El Significado Profundo Detrás del Sexo Duro y la Sexualidad Infantil
Este artículo fue publicado originalmente en la Red de Profesionales de Desarrollo Global de Guardian. En varias comunidades rurales de la India, el matrimonio precoz es la norma, una práctica social seguida como una tradición. Nuestra investigación muestra que la prevalencia de esta tradición no se debe a la falta de conocimiento sobre la validez legal o la legitimidad de esta práctica. En el trabajo hay un prejuicio social más profundo y la negación del derecho a elegir entre las jóvenes.
El Sexo Duro: ¿Por Qué Es Tan Excitante?
Cuando Justin Lehmiller encuestó a más de 4.000 estadounidenses sobre sus fantasías en la cama para su libro 'Tell Me What You Want', el sexo duro resultó ser una de las dos opciones más comunes. La mayoría, independientemente del género u orientación, se ha excitado con la idea de realizarlo o ya lo han hecho comprobando lo gratificante que puede ser.
Un estudio reciente publicado en la revista 'Evolutionary Psychological Science' ofrece algunas respuestas a esta pregunta. Los investigadores encuestaron a 734 estudiantes universitarios de Nueva York acerca de sus actitudes y experiencias con el sexo duro consensuado. La mayor parte de la muestra (51%) señaló que había practicado este tipo de acto recientemente. Entre los comportamientos sexuales más frecuentes que contaron se encontraba arañarse, azotar, pegarse, insultos, romper la ropa, atarse y vendar los ojos.
Cabe destacar que los autores de este estudio hablan de estos comportamientos como "actividad lúdica", en ningún caso de abuso o violencia. Son conductas consensuadas que, en la mayoría de los casos, ocurrieron en el contexto de una relación a largo plazo y rara vez (menos del 1% de los encuentros) causaron algún tipo de lesión grave. En otras palabras, no estamos hablando de comportamientos en los que la gente realmente quisiera dañar a su pareja. De hecho, la gente que lo probó había disfrutado realmente de este tipo de actividad.
Cuando se pidió a los encuestados que establecieran una diferencia entre el sexo duro y el "convencional", tanto hombres como mujeres señalaron que los orgasmos son más frecuentes e intensos, ya que las parejas hacen más esfuerzos para satisfacerse mutuamente, el acto es más excitante y el acto es más vigoroso. Concretamente las mujeres dijeron que tienen un orgasmo mucho más rápido cuando hacen el amor de una manera más salvaje. Dado que ya existe una gran disparidad en cuanto al tiempo que les lleva a los distintos sexos para alcanzar el clímax, tal vez esta es una razón por la que ellas lo buscan más que ellos cuando ven porno: el sexo duro podría ayudar a cerrar la brecha temporal entre orgasmos.
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¿Qué Lleva Al Sexo Duro?
Los participantes en este estudio recibieron una larga lista de posibles factores desencadenantes del sexo duro y se les pidió que anotasen si alguna vez su pareja les pidió tenerlo por alguna razón concreta. Entre los desencadenantes más comunes estaban probar algo nuevo, el aburrimiento y cumplir una fantasía. Estos datos sugieren que a menudo se trata de alimentar nuestra necesidad de novedad sexual. Los humanos, hombres y mujeres por igual, tienden a cansarse de las rutinas sexuales. Necesitamos seguir innovando para mantener la excitación, un fenómeno que los expertos denominan el efecto Coolidge.
Otro factor que podría llevar a este tipo de relaciones sexuales, especialmente entre los hombres, es que los varones sospechen que su pareja le ha sido infiel. Los autores de este estudio interpretan estos resultados por una cuestión evolutiva: cuando ellos perciben un riesgo de que su pareja femenina haya tenido relaciones sexuales con otra persona, esto desencadena la competencia de los espermatozoides. En otras palabras, lleva a los hombres a participar en comportamientos sexuales como penetraciones profundas y vigorosas, destinados a desplazar cualquier semen que haya sido depositado por rivales para que su propio esperma tenga una mejor oportunidad de fertilizar.
Beber alcohol fue otro desencadenante: las bebidas espirituosas reducen simultáneamente las inhibiciones sexuales y atenúa las sensaciones sexuales. Esta combinación de factores aumenta las probabilidades de intentar algo que de otro modo no podría hacer mientras se está sobrio, al tiempo que experimenta con actividades más intensas para contrarrestar el efecto deprimente que el alcohol tiene en nuestro sistema sexual (que incluye suprimir la excitación y retrasar el orgasmo).
Por último, otro factor desencadenante incluye situaciones en las que las parejas se encontraban en un estado de excitación fisiológica mayor, como acabar de terminar una pelea, estar enfadados o haber hecho ejercicio. Esto puede explicarse por algo que los psicólogos llaman "transferencia de excitación", que ocurre cuando se amplifica la excitación a otra situación no relacionada. En otras palabras, si el cuerpo ya está excitado antes del comienzo de un encuentro sexual, eso sentará las bases para buscar una experiencia más activa e intensa.
Lo que todo esto nos dice es que no hay una sola razón por la cual el sexo duro sea un tema tan recurrente de fantasía sexual y porno. En cambio, resulta que hay muchos factores diferentes que atraen a las personas. Si te gusta el sexo duro, no estás sola.
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Sexualidad Infantil: Un Tema Delicado Pero Necesario
La infancia es la etapa de la vida que se caracteriza por la curiosidad, la exploración, la observación y el descubrimiento. Los niños, jugando y experimentando, se van conociendo a sí mismos y al mundo que les rodea. Los niños descubren las similitudes y diferencias entre sus cuerpos y que tocar y acariciar su cuerpo les produce placer. Toman conciencia de la pertenencia a un determinado sexo, van incorporando roles y comportamientos relacionados con el género e imitan los comportamientos de las personas que les rodean.
La sexualidad, como todas las capacidades humanas, se desarrolla a lo largo del tiempo, paso a paso, y requiere un entorno de afecto y respeto que facilite la maduración y el aprendizaje, y ayude al niño a conocer y valorar su cuerpo, la intimidad, el afecto y el respeto. Los niños, debido a su nivel de maduración y conocimientos, no tienen la capacidad de realizar prácticas sexuales que requieren un entendimiento adulto. De hecho, si un niño tiene estos tipos de conductas seductoras, lo que suele pasar es que imita el comportamiento de personas adultas (de su entorno o que ha visto en los medios de comunicación). También puede ocurrir que sufra algún tipo de abuso sexual.
El niño tiene que poder identificar correctamente las situaciones que le provocan malestar (dolor, vergüenza, culpa...). Hablar sobre sexualidad infantil es un tema incómodo para muchas personas, e incluso tabú. Hay quienes pensarán que no tiene sentido hablar de sexo antes de la adolescencia, pero la realidad es que la sexualidad, en sus formas más incipientes, comienza a desarrollarse desde los primeros meses de vida en los que el niño comienza a explorar su cuerpo, a identificar las sensaciones que le produce, a conocer sus gustos y necesidades, a mantener contacto físico con otras personas, etc.
Al igual que sucede con otros tabúes, precisamente por ser algo de lo que no se habla de manera clara y abierta es un tema rodeado de mitos y desconocimiento que nos hacen sentir incómodos. Esto dificulta que reaccionemos de forma sana, fundamentada y eficaz. En cambio, contar con la información correcta nos ayudará a reaccionar de manera constructiva y a identificar cuándo estos comportamientos se pueden convertir en un problema.
¿Por Qué Los Niños Empiezan a Tocarse Los Genitales Desde Tan Pequeños?
La respuesta a esta pregunta es evidente si tenemos en cuenta que la masturbación (incluso en sus formas infantiles más simples y exploratorias) es el acto de estimular las zonas erógenas, es decir, aquellas partes de nuestro cuerpo que nos generan placer. Por tanto, es natural que a medida que el niño o niña comience a explorar y a descubrir su cuerpo, desarrolle cierta preferencia por estimularse aquellas zonas que le resultan más agradables.
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Este tipo de comportamientos comienza desde los primeros meses de vida y se acentúa con la retirada del pañal, momento en que los genitales (que son las zonas del cuerpo más sensibles a esta estimulación) quedan más accesibles. Esto es algo perfectamente normal y habitual. Además, debemos entender que en este momento, el niño pequeño no tiene ninguna conciencia de lo que está haciendo, no le dota del mismo contenido o significado que un adulto y no sabe valorar cuándo es una conducta socialmente apropiada y cuándo no: esto es lo que debe ir aprendiendo de manera gradual y adaptada a su edad.
Dado que en nuestra cultura la desnudez y la sexualidad suelen considerarse aspectos privados e íntimos, lo habitual es que los niños vayan asimilando esta forma de experimentarlas y que en torno a los 6 años dejen de estimularse en público, guiados por los adultos. A partir de ahí, muchos niños y niñas continuarán estimulándose, con distinta frecuencia y forma, en su intimidad, mientras que otros irán abandonándolo por motivos muy diversos, entre ellos la presión de los adultos.
¿Qué Función Cumple La Autoestimulación?
Podríamos pensar que la tendencia de los niños a tocarse o estimularse no es más que un “accidente”: descubren que algo les gusta y lo repiten, sin que ello tenga mayor utilidad ni importancia. Sin embargo, estos primeros contactos de los niños con su propio cuerpo son importantes y la manera en que lleven a cabo este aprendizaje puede influir en su salud sexual y en su autoestima en la edad adulta.
Se trata de una buena oportunidad para comenzar a descubrir y conocer su propio cuerpo, y en particular sus genitales. También es un buen momento para ir explorando distintas sensaciones, que serán la base para desarrollar, posteriormente, las habilidades y los reflejos que conformarán su respuesta sexual madura en la edad adulta.
Tengamos en cuenta que muchos problemas sexuales adultos son resultado de malos aprendizajes (o ausencia de aprendizajes) en esta área y, como consecuencia, muchas personas se ven obligadas a “reaprender” su sexualidad cuando son adultas, con más dificultad y frustración. Así, por ejemplo, algunos hombres experimentan eyaculación precoz como resultado de un aprendizaje apresurado de la masturbación “para que no les pillaran” cuando eran adolescentes. Por su parte, las dificultades de excitación y orgasmo que experimentan algunas mujeres con frecuencia son resultado de un escaso autoconocimiento que les ha impedido aprender cómo funciona y ante qué responde su cuerpo.
Por ello, permitir que los niños y adolescentes tengan espacios y tiempos apropiados para conocerse puede ser algo muy saludable para su desarrollo. Igual o más importante será que los adultos, en particular los padres, muestren una actitud natural y disponible hacia estos temas, respondiendo con claridad y sencillez a las preguntas que les planteen sus hijos. Mostrarnos cómodos y relajados (aunque firmes en nuestras pautas) facilitará que los niños confíen en nosotros y que nos consulten cuando tengan problemas o necesiten información, en lugar de recurrir a fuentes menos fiables y más peligrosas como Internet.
Esto es particularmente importante en el caso de las niñas ya que, como se explica en este interesante vídeo, la forma en que nos referimos a la sexualidad de las mujeres y la forma en que estas la experimentan no es igual que en el caso de los varones, y les dificulta tener una relación sana con su cuerpo. A esto se suma que los genitales femeninos son menos evidentes, accesibles y llamativos que los masculinos, lo cual supone en sí mismo una mayor dificultad para conocerlos y, por tanto, una mayor necesidad de ello.
¿Cómo Podemos Reaccionar Cuando Les Vemos Tocarse?
Afortunadamente cada vez quedan más lejos los mitos acerca de la masturbación como un comportamiento desadaptado, sucio, insano, obsesivo o patológico y vamos tomando conciencia de que se trata de un comportamiento generalmente inocuo e incluso beneficioso para nuestra salud y nuestro bienestar. Por tanto, lo primero que debemos tener claro para reaccionar de manera adecuada es que estamos hablando de comportamientos que son normales, comunes y que forman parte del desarrollo y aprendizaje humanos.
Por tanto, debemos actuar como con tantos otros comportamientos normales del desarrollo infantil. Igual que les enseñamos a permanecer despiertos durante las clases, a comer en cantidades moderadas y evitar alimentos poco sanos, a vaciar sus esfínteres en el cuarto de baño, a esperar su turno de palabra antes de hablar… nuestro objetivo será que aprendan a conocer y a explorar su cuerpo en los momentos y lugares apropiados, de forma sana y segura y sin que interfiera con otras actividades importantes de su vida.
Por ello, cuando observamos que se están estimulando en situaciones o momentos inadecuados, podemos seguir estas recomendaciones:
- Mantén la calma: Recuerda que se trata de un comportamiento infantil normal y que el niño está aprendiendo. Reacciona con la misma normalidad que si estuvieras explicándole que no debe comer entre horas o que debe dormir en su cama. Verte reaccionar de manera tranquila y natural evitará que el sexo se convierta en un tema ansiógeno y tabú y facilitará que en el futuro acuda a ti con dudas o problemas, en lugar de a otras fuentes menos fiables.
- No regañes ni castigues: Como ya explicamos en otra entrada, el castigo no es la mejor manera de cambiar los comportamientos de los niños (ni de los adultos). Es más eficaz buscar otras alternativas como, por ejemplo, distraer a los niños más pequeños con otra actividad o explicarles que aunque su comportamiento es normal, no son las circunstancias adecuadas. Regañar a los niños contribuye a que asocien su cuerpo y su sexualidad con emociones negativas, como la culpa y la vergüenza, lo cual puede tener efectos muy indeseados más adelante en su vida.
- No prestes mucha atención: A los niños les gusta que les hagan caso y que les “rían las gracias”. Y la forma de conseguir esto a veces consiste en escandalizar o enfadar a los adultos. Si tu hijo observa que tocándose consigue más atención, aunque sea en forma de regañinas o malas caras, es posible que lo haga cada vez con más frecuencia, que es justo lo contrario de lo que pretendías.
- No te refieras a su cuerpo o al sexo como algo sucio: Cuando le expliques por qué su comportamiento no es adecuado, evita referirte sus genitales como algo sucio, especialmente en el caso de las niñas. Ayúdalas a entender que el olor de sus genitales es normal y que no tiene nada que ver con la falta de higiene, ya que esto les evitará complejos más adelante. Explica por qué ese comportamiento no es adecuado aquí y ahora, pero evita referirte a él como algo malo en general o hacerle sentir vergüenza o culpa por lo que está haciendo.
- Habla sobre sexo con ellos desde temprano: Evidentemente de manera progresiva y adaptada a su edad y el nivel de comprensión, dando solo aquella información que te vaya pidiendo o que vaya siendo oportuna en cada momento. No esperes a que sea mayor para hablar de sexo: comienza nombrando sus genitales igual que le enseñas a nombrar otras partes de su cuerpo, responde sus dudas acerca de las cosas que ve u oye en el colegio, comenta los contenidos que veis en la televisión y que puede no estar entendiendo bien, etc.
- No espíes: Como madre o padre, es lógico que quieras (y debas) estar informado de lo que hacen tus hijos. Sin embargo, a medida que se van haciendo mayores, también es sano ir dándoles cada vez más espacio para la intimidad. Para que esta intimidad sea segura, es importante que compartáis momentos comunes, os comuniques abiertamente y habléis de los riesgos que puede enfrentar. Pero si estás demasiado pendiente o intentas “pillarle in fraganti”, lo notará y le afectará negativamente.
- Comunícate con sus profesores y con otros familiares: Cuando estos comportamientos se den en público o en situaciones en que tú no estás presente, otras personas intentarán participar y reaccionar de la forma que creen mejor, aunque no siempre sea la más adecuada. Si su profesor te comenta este tema, es importante que puedas hablar con él abiertamente, explicarle cómo lo estás gestionando y poneros de acuerdo para tener una forma similar de abordarlo. Otros familiares es posible que también intervengan. En este caso, asegúrate de que reaccionan de manera saludable, sin regañar ni avergonzar, y si no fuera así, explícales con claridad y firmeza cómo te gustaría que actuaran en el futuro (por ejemplo, ignorando el comportamiento o diciendo “Ahora no es el momento de hacer eso” y proponiendo otra alternativa).
¿Cuándo Se Convierte En Un Problema?
Todos los comportamientos (p. ej., comer, dormir, hablar…), por normales y habituales que sean, pueden acabar convirtiéndose en un problema en ciertas circunstancias. La clave para saber si un comportamiento es un problema es analizar las consecuencias que está teniendo o las que podría tener si se mantiene. Aquí tienes algunas claves:
- Irritación o dolor en la zona: En ocasiones, debido a la frecuencia con la que el niño se estimula o al material con el que lo hace (p. ej., se frota contra algún material duro o áspero) puede generarse irritación o hacerse daño. Cuando esto suceda, es bueno explicarle lo que está pasando y cómo se está lastimando y evitar que lo siga haciendo de la misma manera o con tanta frecuencia. No está de más una visita al pediatra para comprobar que no se ha hecho ningún daño importante.
- Infección de orina: Debido a la proximidad física entre el sistema urinario femenino y sus genitales, cuando se produce una infección de orina en las niñas a veces esto provoca que se toquen o estimulen con más frecuencia. Si sospechas que este puede ser el caso, acude al pediatra para que revise que todo está bien.
- Busca llamar la atención: Si el niño observa que estimulándose en público consigue la atención de los adultos (aunque sea en modo de enfado o regañina), es posible que recurra a ella siempre que desee llamar la atención. En estos casos, ignorar al niño siguiendo las pautas que comentábamos anteriormente puede ser lo más indicado. A cambio, asegúrate de prestarle atención cuando esté haciendo otras cosas que sí son adecuadas (p. ej., jugando, leyendo, cooperando con un hermano…).
- La masturbación es constante: Si tu hijo se masturba o estimula varias veces al día cada día, dedicándole un tiempo o una atención excesivos, puede ser aconsejable tomar medidas para reducir los tiempos que dedica a tocarse. En algunos casos esto puede deberse a que el niño está excesivamente tenso y utiliza la masturbación como un medio para relajarse, por lo que puede ser útil enseñarle otras vías para conseguir este fin (p. ej., masajes corporales, respiración abdominal, deporte, hablar con él sobre aquello que le preocupa…). Otras veces puede deberse a que el niño se aburre y tiene pocas fuentes de estimulación, por lo que recurre a lo más accesible y conocido. Si crees que este es el caso, intenta proponerle y favorecer otras actividades atractivas para él y prémiale por animarse a hacer cosas nuevas.
- Deja de lado otras actividades importantes: Si observamos que la masturbación está empezando a jugar un papel demasiado central en la vida de nuestro hijo y que se aísla de otros niños, no juega, no dedica suficiente tiempo a los deberes escolares, no se relaciona con otros miembros de la familia, etc. también se trata de un problema que podremos abordar siguiendo las pautas anteriores.
Pubertad Precoz: Aparición Temprana Del Desarrollo Sexual
La pubertad es la etapa en la que más cambios experimenta una persona. Niños (incremento del tamaño testicular) antes de los 9 años. El inicio de la pubertad depende de numerosos factores: ambientales, raciales, familiares o individuales. La incidencia de la pubertad precoz se estima en 1/5000 a 1/10 000 individuos, y su presentación es diez veces más frecuente en niñas que en niños. En los últimos 15 años la edad de inicio de la pubertad se ha adelantado casi un año en las niñas y la edad de la menarquia unos meses.
El aumento de las adopciones internacionales: tanto por la raza, que condiciona una edad precoz para desarrollarse, como por el ambiente favorable que se encuentran estos niños al llegar a su nuevo hogar, pasando de estar malnutridos y con carencias afectivas a ganar peso con rapidez y situarse en un entorno favorable, lo que predispone a desarrollar una pubertad precoz.
La aparición de botón mamario es un motivo de consulta frecuente en Atención Primaria, y suele causar inquietud y preocupación en los padres. En los varones es un hallazgo normal hasta en un 50% de los casos durante la pubertad, para involucionar después. Ante la aparición de este signo es necesario realizar una historia clínica detallada, haciendo hincapié en los antecedentes personales y familiares, que pueden dar pistas de la causa. Lo importante es diagnosticar una causa tratable subyacente y para ello se realiza el test LHRH (Figura 1): si es positivo se realizará una RM craneal para diferenciar pubertad precoz central idiopática o secundaria. Figura 1. Caso 3: es una pubertad precoz central de causa idiopática, la causa más frecuente en niñas.
Para concluir, queremos resaltar la importancia que tiene realizar una buena historia clínica inicial, revisando minuciosamente los antecedentes personales y familiares de nuestros pacientes.
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