Héroes en Alicante: Historias de Rescates desde Balcones

06.11.2025

Alicante ha sido escenario de actos heroicos donde la valentía y la rapidez de acción han evitado tragedias. Dos incidentes notables, separados por décadas, involucran a niños en peligro y a personas que, sin dudarlo, arriesgaron su propia seguridad para salvarlos.

El Milagro en La Chicharra (1975)

El 10 de septiembre de 1975, Miguel Pérez Pérez, de tan solo dos años, cayó desde el balcón de la residencia veraniega de sus padres en La Chicharra, una urbanización en el barrio alicantino de la Albufereta. La urbanización, con piscina y vistas al mar, había sido diseñada por el célebre arquitecto Juan Guardiola Gayá (1927-2005), autor de los edificios de muchas otras urbanizaciones que se convirtieron en pioneras del reclamo vacacional en Alicante, especialmente en el barrio litoral. El edificio Torre Coblanca, de treinta plantas y considerado el primer rascacielos de Benidorm, también lleva su firma.

El incidente ocurrió desde una altura de aproximadamente treinta metros, en un noveno piso. Fue su hermano, tres años mayor, quien dio la voz de alarma.

José Díaz, el conserje de la finca en aquel momento, actuó con rapidez y trasladó al niño a la clínica Vistahermosa. Los padres de Miguel se reencontraron con su hijo accidentado ya en el hospital, mientras estaba en observación.

A pesar de la gravedad de la caída, Miguel sufrió solo unos arañazos en la cara y ligeras contusiones en el hombro derecho. Se creía entonces, y se continúa creyendo, que las margaritas gigantes plantadas en el macetero en el que cayó el menor amortiguaron el golpe y le salvaron la vida.

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Según Mari Luz Pérez, su madre, esperaban «lo peor». Su padre se sorprende de que «no necesitó ni escayola», y vincula el desenlace a «San Miguel y a algún ángel de la guarda que debía estar presente». «Fue un verdadero milagro», concluye.

Miguel Pérez, el protagonista de esta historia, no recuerda el episodio del que salió vivo contra todo pronóstico. Tenía sólo dos años y todo lo que sabe es por la transmisión familiar.

Actualmente, Miguel tiene 52 años, vive en Barcelona y trabaja como informático. Miguel Pérez tiene dos hijos, uno de 21 (Marc) y una de 18 (Marta), y admite que sufre «un vacío en la memoria» respecto a aquel episodio, dada la edad temprana en la que lo sufrió.

Desde la jubilación de sus padres, el piso de La Chicharra lo usan «tres o cuatro meses al año». Y admiten que en aquel momento las medidas de seguridad no eran las actuales. «Para un niño pequeño trepar es una tentación. Tras el accidente pusimos una verja y nunca más la quitamos», explica Bernardo Pérez.

Hubo, sin embargo, un suceso similar con final opuesto en esta misma urbanización. Dos pisos más abajo, dos años más tarde, otro niño hizo lo propio desde el balcón de su casa. Él no se salvó. Pero esta es otra historia.

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Felipe David Souza: Un Héroe del Siglo XXI

El 21 de agosto de 2024, Felipe David Souza, un trabajador brasileño residente en Alicante, protagonizó un acto de heroísmo al salvar a un niño de seis años de una posible caída desde un balcón en la calle Orense. El valiente acto de este joven brasileño se ha convertido rápidamente en lo más comentado del barrio.

Trabajando en la reforma de una vivienda contigua, Felipe escuchó gritos en la calle. Al asomarse, se percató de que el niño estaba a punto de caer desde un segundo piso. Sin dudarlo, Felipe saltó a la cornisa y recorrió varios metros sujetado únicamente por sus manos hasta alcanzar al niño y devolverlo al interior de la vivienda.

Este acto de valentía quedó registrado en un video difundido por la televisión autonómica À Punt.

Felipe confesó que no pensó en el riesgo que asumía, motivado por la identificación con la edad de su propio hijo. «Lo que más me preocupaba era no conseguir llegar a tiempo de cogerle e impedir que se cayera», confiesa Felipe, quien asegura que «en ningún momento» pensó en el peligro que suponía para él: «Fue como ver a mi propio hijo, no tuve ni que pensarlo».

Según informan, #niño #autista que al descuido de los padres, se aúpa a la barandilla del balcón. Como explica Felipe a Radio Alicante, el pequeño es autista y no tenía conciencia del peligro que estaba suponiendo la situación, y "no iba a aguantar, afirma, mucho tiempo más".

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La familia del niño se encuentra muy agradecida y todavía en estado de shock. Sobre si actuaría de la misma forma, Felipe no se lo plantea: «Por supuesto, volvería a hacer cincuenta veces lo que hice. Yo también soy padre, así que solo podía pensar en que no le pasara nada malo al niño».

Inés, la propietaria de una de las cafeterías de la calle relata a este diario cómo vivieron lo ocurrido: «Vimos que el niño intentaba salir por el balcón, entonces llamamos a la Policía pero justo había un chico haciendo obras en el piso de al lado. Salió fuera y pasó por el balcón de su piso y lo salvó. Le damos las gracias porque estábamos todos con el corazón en la garganta».

Felipe llegó a Alicante en 2019, aunque reside en España desde cinco años antes. En ese tiempo, asegura que ha tenido que enfrentarse a diferentes situaciones en las que se le ha discriminado por su origen: «Por supuesto que he sufrido racismo en varias ocasiones desde que llegué, pero no hay que hacer caso.

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