Análisis Profundo de la Canción "Vivir Así Es Morir de Amor" de Camilo Sesto
La carrera de Camilo Sesto, marcada por sus números uno, millones de discos vendidos y un talento excepcional como compositor y cantante, a menudo se ha visto eclipsada por controversias y críticas. Sin embargo, algunas de sus canciones, como "Vivir así es morir de amor", perduran en el tiempo, resonando en fiestas, karaokes y celebraciones.
En los años de sus grandes éxitos, cuando Camilo Sesto alcanzó un estatus de estrella musical que pocos han igualado, la crítica y el público serio lo despreciaron, considerándolo un simple cantante para fans. Pocos recordaban sus inicios como músico yeyé, cuando aún usaba su apellido real, Blanes.
Camilo demostraba sus dotes para las canciones ligeras y las baladas de gran intensidad, con influencias de la música disco, el soul y los ritmos mediterráneos. Sus canciones incluían reflexiones inéditas para la época sobre las relaciones amorosas. Eso es lo que ha hecho Camilo toda su vida, cantar y componer cientos de letras sobre el amor y sus circunstancias, sin pretensiones de autor profundo y sin miedo al ridículo.
En los primeros setenta, su look mostraba detalles glam, pero a medida que pasaban los años, su imagen se hizo cada vez más sobria en el atuendo y peinado, siempre la media melena y el traje de vestir. A pesar de esta formalidad en el look y los gestos, seguía habiendo algo sin definir que lo volvía irresistible como personaje y artista.
Además de estar todas las semanas en las listas de éxitos y los medios de comunicación, la vida privada de Camilo era una incógnita, siempre rodeada de preguntas y muy pocas respuestas, lo que generó rumores de todo tipo sobre su condición sexual y su comportamiento fuera de foco. La sociedad lo adoraba, pero no entendía por qué no se casaba o que fuera padre monoparental.
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A pesar de ser un artista imprescindible en la historia de la música popular, no se le perdona a Camilo Sesto que se haya hecho la cirugía estética. Cada vez que el cantante y compositor hace una de sus apariciones, se desata una tormenta de burlas y chistes crueles, hasta el punto de expresar el «asco» y la «pena» que les produce su aspecto a los doctos comentaristas de las redes sociales. Pero este linchamiento inconsciente no lo hace solo el pueblo llano.
En el 73, cuando iniciaba su primera gira por Sudamérica, varios elementos de la progresía emprendieron una campaña de desprestigio porque acudía al Festival Viña del Mar poco después del golpe de Estado de Pinochet, además de brindarle una tensa estancia en Santo Domingo, en donde se había celebrado un festival de la Nueva Canción. Las autoridades culturales siempre han desconfiado de Camilo Sesto, pero cuando el por entonces cuñado de un famoso entretenedor decidió convertirle en uno más de los objetos de chufla de su programa, empezó el divertido hundimiento de quien fuese la estrella pop más rutilante del país durante más de dos décadas.
A nadie se le ha ocurrido armar una crítica de la música ligera y las ideas que van implícitas sobre el amor romántico en estas canciones. Simplemente, linchan a Camilo Sesto por su aspecto y por no plegarse a la convención (no haberse casado nunca, ser padre monoparental, tener una imagen excéntrica, etc.) y mientras tanto asistimos a la mutación de Raphael de cantante popular en «artista total».
A Camilo Sesto hay que agradecerle algunos de los títulos más sobresalientes del cancionero del pop español del siglo XX. Seguramente, junto con Manuel Alejandro, es de los autores que mejor ha sabido condensar esa relación sado-masoquista que implican las pasiones amorosas. Como maestro del género, con el permiso de Roberto Carlos, Raphael y Julio Iglesias, el cantante seducía por igual a madres e hijas, ya como el hijo más deseado, ya como el amante soñado.
Ahí su canción más eterna y troncal, Vivir así es morir de amor, que sobrevive con buen lustre desde su lanzamiento en 1978 y hoy no falta en ningún karaoke de los niños modernos de Madrid, que tienen nostalgia de las viejas glorias. Un himno que transversal que ha tocado al abuelo y al crío porque, llanamente, trata una desazón universal: la del dolor ese en el pecho porque uno se va a siempre a enamorar “de quien de mí no se enamora”.
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"Vivir así es morir de amor" es la canción pop total. Desgarradora, épica, melódicamente insuperable, llena de elementos inolvidables, universal. Técnicamente la canción es redonda. Resulta irresistible porque todo cuadra, es un puzle perfecto. A partir de esta canción, el amor no correspondido deja de ser algo con lo que uno cargue a sus espaldas en soledad para convertirse en un sentimiento que se pueda incluso celebrar en multitud. Y esto es profundamente transformador. Puedo estar llorando y sufriendo lo indecible, pero lo voy a cantar con toda la fuerza y la épica posible, a los cuatro vientos.
Los ganchos líricos son infalibles, como decíamos antes. Camilo canta “siempre me voy a enamorar de quien de mí no se enamora” de forma innegablemente directa y con una contundencia radical. ¿Quién no se ha sentido así alguna vez?, y más importante aún… ¿Quién no ha querido cantar la injusticia e impotencia de ese sentimiento como si le fuera la vida en ello? Y de pronto, con el paso de los años uno ya no solamente se siente identificado y lo puede cantar a pulmón abierto sino que puede compartirlo con una muchedumbre, en un acto de liberación cósmica como resulta cantar una canción así en un karaoke.
Siempre he pensado que “Vivir así es morir de amor” era en esencia una canción disco. Desde luego, tanto el groove en la interpretación instrumental, los coros puramente funk-soul (a cargo de Andrea Bronston, Linda Wesley y Sergio Fachelli), como el punch de los arreglos orquestales (que Pérez-Botija había ya desarrollado en su plenitud con su trabajo en los discos de “The Flowers Orchestra” y otros), la sitúan en un lugar no muy alejado de los discos de Barry White u otros intérpretes contemporáneos de la escena disco funk anglosajona.
Camilo Sesto es una pieza clave en la historia de la música pop en español, un músico excepcional que definió el sonido de la canción romántica, sentó las bases de la música melódica española y la proyectó internacionalmente con una potencia nunca antes vista. Es junto a Julio Iglesias, Raphael y Nino Bravo la voz de una generación que ha trascendido a su época y ha influido a muchísimos artistas más allá incluso de su género. Su talento vocal pero sobretodo su pericia interpretativa son únicos.
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