La Infancia de Luis Miguel: Un Comienzo Marcado por la Música y el Nomadismo

25.10.2025

La infancia de Luis Miguel Gallego Basteri, el famoso cantante mexicano, estuvo marcada por el nomadismo y una estrecha relación con la música, influenciada en gran medida por su padre, Luisito Rey.

Los Primeros Años en Cádiz

La historia de Luis Miguel en Europa se remonta a su infancia. Cuando el artista tenía dos años, su familia se trasladó temporalmente hasta Cádiz, donde nació su hermano Alejandro. Asimismo, el clan de los Gallego volvió a la misma provincia cuatro años después, pero esta vez, por más tiempo. Durante 1976 y 1981, Luis Miguel y su hermano Alex, vivieron con sus abuelos Rafael y Matilde en el municipio de San Fernando, mientras sus padres viajaban a tiempo completo.

Allí, el ídolo asistió al colegio Sagrado Corazón, donde aún se conserva el recuerdo de su bajo rendimiento y aquellas notas tan malas que motivaron que, mucho tiempo después, un fan intentara vender un boletín de evaluación de su cuarto año de EGB, en el que suspende lengua y matemáticas. Por otra parte, el piso en el que vivió el cantante se conserva prácticamente intacto. En 2017, la puerta se abrió por primera vez en 10 años, cuando un equipo de la cadena televisiva Telemundo -responsable, junto a Netflix, de Luis Miguel: la serie- viajó a Cádiz para empaparse de la vida del artista. En el interior de la vivienda, los periodistas se encontraron con numerosos juguetes y prendas del artista. Aunque lo que más llamó la atención fue el deterioro de la propiedad de la que nadie se encarga.

Hay nombres propios que hacen clic en la cabeza, que activan las neuronas en pos de la nostalgia. En el recuerdo de Loli Vaz, él siempre será Micky: así lo conoció. Para el público es el Sol de México, el Rey de los Romances a ritmo de bolero, una figura esencial de la música en español... Antes de emerger como artista, Micky fue un niño en intermitente tránsito por la capital gaditana. Este próximo 24 de julio el cantante, de 54 años, debutará en directo en la tierra que lo vio crecer entre finales de los 70 y principios de los 80, sobre el escenario de Concert Music Festival, en Sancti Petri (Chiclana).

La infancia de Luis Miguel Gallego Basteri no se caracteriza por el arraigo. De padre gaditano (Luis Gallego Sánchez o Luisito Rey, para el arte) y madre italiana (Marcela Basteri), nació en Puerto Rico aunque durante un tiempo se hizo creer a su público potencial que el Sol de México era originario del país azteca, y de allí se terminó nacionalizando. Según el libro Oro de rey: Luis Miguel. La biografía, de Javier León Herrera y Juan Manuel Navarro (Ed. Aguilar, 2021), el cantante “vivió en España casi cinco años, en Madrid, Barcelona y Cádiz, antes de que el destino lo llevara a México, a los 10 años”.

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Recuerdos de Vecinos y Amigos

De su periplo por la capital gaditana poco ha trascendido. “El primer recuerdo que tengo es el de la azotea. Era un día soleado -el astro rey siempre vinculado a su figura- y en los pretiles jugábamos los niños. Estaba Luis Miguel con su hermano Alejandro -Álex, el Pichita- y jugando hizo el grito de Tarzán.

Esta gaditana rescata anécdotas vividas con el pequeño Micky durante su paso por la ciudad y habla además por boca de su hermano Gregorio que, por generación -tiene un año menos que el artista-, fue el que realmente intimó con ese joven “agradable, sociable, con una fuerza en la voz impropia de su edad, seguro de sí mismo” y que no quería -sorprendentemente- ser artista.

“Le pregunté un día si iba a ser cantante como su padre y él me dijo que no, que no quería tener esa vida, llena de viajes. Micky era un niño normal, ni cantaba ni nada. Eso lo haría después”, asegura Loli. Hablamos de 1979, cuando tenía 9 años de edad. Junto a su familia, Loli Vaz tuvo la fortuna de convivir en la misma finca de la calle Santa Inés (número 5) con Rafael Gallego y Matilde Sánchez, padres de Luisito Rey y abuelos de un Luis Miguel al que quisieron en alguna ocasión llamar artísticamente la Luz de Cádiz.

Sobre la vivienda, cuenta que “nosotros estábamos en la primera planta y el matrimonio ocupaba la segunda planta entera porque ese piso no estaba dividido todavía. Mi primer recuerdo de Micky es en la azotea de mi casa, imitando a Tarzán. “Mi madre Inés -continúa Loli- se llevaba estupendamente con ellos e iba con Micky y su hermano a la playa de La Caleta, porque Matilde estaba ya mayor y ella le echaba un cable”.

Relación con la Familia Paterna

Esa camaradería vecinal contrasta con la tormentosa relación de Luis Miguel con parte de su familia paterna -y gaditana- a lo largo de los años. Su padre, artista de familia de artistas que encontró en su primogénito el filón que él nunca pudo explotar del todo, nació en la calle Santo Domingo del barrio de Santa María. Los intentos por triunfar de Luisito Rey en el mundo de la música le llevaron a hacer las Américas y de ahí que Luis Miguel naciera en aquella orilla del charco. En cuanto notó las dotes musicales del primogénito, se volcó en entrenarlas y explotarlas, a lo que le ayudó su hermano, Mario Vicente Gallego.

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Mucho antes de aquellos aciagos acontecimientos que han generado dimes y diretes sobre la biografía del cantante, varias publicaciones literarias y una popular serie de Netflix, los Gallego-Basteri solían recalar en Cádiz por temporadas más o menos extensas, en la mencionada vivienda de Santa Inés -la cifra varía entre los dos y los seis meses de estancia, según quien recuerde, Loli o su hermano Gregorio-, antes de trasladarse a una casa que tenían en la vecina localidad de San Fernando un año después de la etapa rememorada por la exvecina, donde estarían viviendo “año o año y algo”. Las visitas posteriores de la familia a Cádiz -un verano o dos más, calcula Loli Vaz- son “de después de irse a México".

Doce meses más tarde aproximadamente del relato que configura Loli Vaz, Micky se marchó, efectivamente, a San Fernando y estuvo escolarizado en el colegio Liceo del Sagrado Corazón. Lo confirma el director del centro, Serafín Galindo, “aunque ya no queda nadie aquí de aquella época, así que poco puedo contar”. Luis Miguel se defendía de los niños chulos del barrio. Su hermano menor Álex sí estuvo más tiempo escolarizado con los docentes isleños, como mencionan desde el centro. Vivían junto a la plaza del Carmen, aunque ya tampoco queda nadie de la familia allí. La primera comunión la hizo Micky en la parroquia Nuestra Señora del Carmen de La Isla el 25 de mayo de 1980, con una cazadora tres cuartos por encima de un cuello vuelto blanco llamativo para esas fechas y en la que destacaba una gran cruz colgando del cuello.

Juegos y Recuerdos Cotidianos

Sin duda, Micky hubiera asistido a la celebración de su amigo, al igual que sí lo hizo al cumpleaños de su vecino Guillermo - un chico “introvertido, de su misma edad”, según Loli, que vivía en el número 3 de Santa Inés-. “La cristalera de nuestra casa daba a su patio y por el cumpleaños se hizo allí una merienda. Estaban Luis Miguel y mi hermano”. Una fiesta en la que -como le traslada Gregorio- “nos tapaban los ojos y nos pasábamos los bizcochos y el chocolate de unos a otros, llenándonos la cara.

Gregorio también ejercía de una suerte de cicerone gaditano para aquel joven ciudadano del mundo llamado Luis Miguel, acostumbrado a enfrentarse al permanente desafío de ser “el de fuera”. Así, destaca Loli que “los chulos del barrio le daban cosquis a mi hermano y al resto de niños y a él no tuvieron cojones, se defendía. Un carácter curtido a tan temprana edad que no apartaba a Micky de los típicos juegos de la infancia. “Usaban las medias cajas de fresas como porterías y los tapones de Tío Pepe, que eran de corcho, como los porteros. A los tapones de Fanta o Coca-Cola les ponían cera abajo y con una pelotita, en la casapuerta, hacían partidos de fútbol”.

Comparte Loli Vaz, en este sentido, que “Micky no podía jugar a los tapones ni a las canicas porque no tenía. Aunque también había tiempo para el estudio. “El padre de Luis Miguel le decía a Gregorio y a él: subid a casa, que os voy a poner cuentas. Os doy 25 pesetas por cada acierto”, concreta Loli. Y, de esta forma, Luisito Rey “les ponía a hacer divisiones de dos cifras. Mi hermano a veces bajaba a casa con 500 pesetas que, seguramente, mi madre le quitaría. Sobre el clan familiar de Luis Miguel, Loli Vaz detalla que “cuando en verano venían a ver a los abuelos paraban siempre en el primer piso a saludarnos y me llamaba la atención su forma de vestir. El aspecto de Marcela, de su tía... era gente muy guapa. Ese pelo rubio de su madre teñido hasta más no poder, oxigenado incluso; el peinado de su padre...”.

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En particular, Loli Vaz rescata las sensaciones causadas por todo lo que rodeaba a Matilde. “Tenía pelucas y botas, también un taquillón con sus pinturas, perfumes… Recuerdo la casa en blanco y negro -añade-. Los muebles eran buenos, de caoba, y estaba todo lleno de alfombras, algo que en Cádiz no se estilaba. No sé si era gente de dinero, pero no era lo normal ver eso en Cádiz. Se notaba que eran personas de mundo -especifica-, diferentes a lo que estábamos acostumbrados a ver”. De la abuela paterna explica, por último, que “era cantarina, cantaba flamenco, canciones de su hijo Luis -de quien estaba “muy orgullosa”- o de Rocío Jurado. Era una mujer estupenda”.

Primeros Pasos en la Música

Su infancia, mágica en cierto sentido, le ha influido para siempre. Su padre, Luis Rey, era un modesto cantante español afincado en México, que proyectó en su hijo todos sus sueños de artista. Su madre, Marcela Basteri, era una actriz italiana que, tras separarse de su marido en plena adolescencia de su hijo, volvió a su tierra natal para vivir en el absoluto anonimato.

Con apenas doce años, Luis Miguel fue consciente de lo que significaba subirse a un escenario y ese sería el inicio de una trayectoria artística excepcional. En estas primeras incursiones le acompañaba su padre, con una guitarra que rasgaba al compás de las notas de su hijo y muy pronto los productores discográficos valoraron la capacidad vocal de este niño, que a los quince años ya podía presumir de tener un Grammy americano por la canción Me Gustas Tal Como Eres (dúo con Sheena Easton), consagrándose, así como el primer cantante hispano más joven en obtener uno.

No obstante, las tormentas del mundo industrial, las luchas que vivía a través de su padre, la desconfianza obvia en un mundo competitivo por excelencia, hicieron del joven Luis Miguel un hombre profundamente introvertido, discreto, inaccesible... A medida que construía un mundo interior, con muros más gruesos, su fama se iba extendiendo por el mundo entero.

Cuando cumplió los dieciocho años tomó una de las decisiones más duras de toda su vida: separar su carrera definitivamente de las directrices de su padre, cuya única obsesión era que Luis Miguel fuera una estrella, sin importarle la sobrecarga de trabajo a la que estaba sometiendo a su hijo.

Tabla Resumen de la Infancia de Luis Miguel

Aspecto Detalle
Nacimiento Puerto Rico
Padres Luisito Rey (cantante), Marcela Basteri (actriz)
Estancia en Cádiz 1976-1981, vivió con sus abuelos
Educación en Cádiz Colegio Sagrado Corazón
Primeros pasos musicales Impulsado por su padre desde temprana edad

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