Pero Niño: Biografía de un Caballero Castellano

25.10.2025

Casi todo lo que sabemos de la vida de Niño lo sabemos porque él se encargó de que lo supiéramos. En una época que no solía preocuparse por la posteridad, Pero Niño se aseguró de dejar escrita su historia en El Victorial, una crónica de sus hechos y hazañas que se considera la primera biografía de la literatura española. Su biógrafo se recrea en las hazañas, pero no oculta los fracasos.

A finales del siglo XIV el Reino de Castilla se extiende de norte a sur y de este a oeste a lo largo de la Península Ibérica. Comparte fronteras y tensiones con otros cuatro reinos, Navarra, Aragón, Portugal y Granada. Y mira al mar desde el Cantábrico, el Mediterráneo y el océano Atlántico.

La corona castellana es el resultado de siete siglos de terreno ganado a los musulmanes, de luchas dinásticas, guerras civiles, alianzas y sangre. Pero Niño nació en algún lugar cerca de Valladolid en 1378. Solo nueve años antes, en 1369, Enrique II de Trastámara había derrotado en la batalla de Montiel a su hermanastro Pedro I el Cruel, último rey de la casa de Borgoña.

El ascenso al trono de la casa de Trastámara resultará trascendental para la familia de Pero Niño. Sus padres, Juan Niño e Inés Lasso de la Vega, pertenecían a linajes nobles con más pasado que presente y futuro, pero su suerte cambió cuando Juan I decide nombrar a Inés Lasso nodriza del príncipe heredero, el futuro Enrique III el Doliente.

Inicios de su Carrera Militar

Gracias a su trabajo sabemos que la carrera militar de Niño comenzó cuando apenas era un adolescente y el recién coronado Enrique III lo envió a sofocar las revueltas que estallaron tras su proclamación. En el cerco de Gijón, con quince años, avanzó en primera línea durante la toma del castillo del conde de Noreña.

Lea también: Incidente en Aeropuerto de Moscú

La crónica de Gutierre Díez da cuenta, entre otras cosas, del primer matrimonio de Niño con Constanza de Guevara, con la que se casó en 1399. Constanza murió solo cinco años después, dejando a Pero Niño un hijo que tampoco habría de sobrevivirle.

A la Caza de los Piratas

En Moby Dick, Ismael afirma que el mar da vida a los hombres que se mustian en tierra. A Pero Niño el mar lo encontró en mitad de la crisis desatada por la muerte de su esposa.

A principios del siglo XV la piratería se había convertido en un serio problema para Castilla. El comercio marítimo crecía al mismo ritmo que el Mediterráneo se iba llenando de piratas que medraban gracias al saqueo de las naves comerciales. Enrique III encargó a Pero Niño que pusiera fin a la situación. Niño no tenía ninguna experiencia marítima y no sabía absolutamente nada de barcos, pero aceptó la misión.

Niño estableció su base de operaciones en Cartagena, desde donde emprendió una lucha constante y a veces desigual con los piratas y con el complejo entramado de relaciones internacionales de la época. Sus primeras expediciones se saldaron sin botín ni gloria.

Quizás por eso cuando oyó hablar de dos piratas que operaban juntos, el castellano Juan de Castrillo y el balear Arnau Aymar, los persiguió hasta Marsella, donde el papa cismático Benedicto XIII tuvo que intervenir personalmente para evitar que Pero Niño entrara con sus barcos en una ciudad soberana que tenía intención de defenderse. Desde Marsella, Pero Niño llegó hasta Cerdeña siguiendo la ruta de Castrillo y Aymar.

Lea también: Guía de Compra: Mochila Infantil

Allí se encontró con un nuevo obstáculo diplomático: los sardos se habían rebelado contra la corona aragonesa, que gobernaba la isla y utilizaba a los piratas para sofocar la rebelión. Para mantener las apariencias, el gobernador de Alguier dio carta blanca a Niño para que atacara al pirata Juan de Olzina, que se ocultaba en Cagliari con un barco capturado a unos comerciantes sevillanos.

La cosa terminó en incidente internacional. Olzina se había convertido en el protegido del gobernador de Cagliari, que en aquellos momentos negociaba la paz con los rebeldes sardos. Cansado de fracasos y sin haber capturado a un solo pirata, Pero Niño navegó hacia las costas del norte de África, donde no había sutilezas porque solo había enemigos. Allí cambió de estrategia y pasó de perseguir corsarios cristianos a saquear naves musulmanas.

En un asalto a una galeaza del rey de Túnez sufrió una herida en el pie que derivó en una infección que estuvo a punto de costarle la vida. Cuando los médicos le informaron de que había que amputar, Niño se cauterizó a sí mismo la herida con un hierro candente, conservó el pie y siguió su campaña por las aguas de la Berbería.

Las Campañas del Atlántico

La estancia en tierra fue breve. En 1405 y en el contexto de la Guerra de los Cien Años, el rey firmó una alianza con Francia y encargó a Pero Niño una campaña de hostigamiento contra las naves inglesas. El antiguo cazador de piratas reconvertido en corsario se dirigió a Santander para armar una escuadra de guerra. Durante semanas el puerto de la ciudad fue un hervidero de actividad. Niño estableció su nueva base de operaciones en la ciudad francesa de La Rochelle.

En su primera incursión saqueó el estuario de La Gironda. En La Rochelle, Pero Niño conoció a Charles de Savoisy, un caballero francés exiliado con el que se alió para combatir al enemigo común. Savoisy, como Niño, miraba un puerto inglés y veía una presa.

Lea también: Un relato inspirador: El Niño de las Monjas

Savoisy, sin embargo, se negó a participar en la siguiente operación trazada por Niño, que se propuso atacar la ciudad de Poole cuando supo que allí se ocultaba el corsario Harry Pay, viejo enemigo de la corona de Castilla. No fue la primera vez, y no sería la última, que Pero Niño se empeñaba en un ataque contra la opinión de sus aliados y consejeros.

Como Savoisy había previsto, la operación se complicó con la llegada de refuerzos ingleses. El francés, que esperaba en las cercanías de Poole, acudió al rescate y la flota hispano-francesa consiguió una sufrida victoria. Durante el viaje de vuelta a La Rochelle, Pero Niño propuso un cambio de rumbo para remontar el Támesis hasta Londres. Una vez más los franceses se negaron, considerando que la propuesta era demasiado temeraria. Ante la insistencia del almirante castellano condujeron la escuadra hasta Southampton e hicieron creer a Niño que aquello era la capital de Inglaterra.

Su última campaña en el Atlántico, el verano siguiente, propició el encuentro con Harry Pay que había sido pospuesto en Poole. El inglés escapó después de una larga batalla en alta mar que se decantó del lado inglés cuando la nave capitana al mando de Niño quedó aislada de la flota castellano-francesa por un cambio de viento. En una de sus últimas acciones, Pero Niño saqueó la isla de Jersey, a la que impuso un tributo anual que Castilla nunca pudo llegar a cobrar.

Después de aquello se retiró a Brest, donde repartió los bienes saqueados entre la tripulación. La escena no se encuentra recogida en El Victorial, y por eso mismo somos libres de imaginarla: desde la cubierta de su nave capitana en el puerto de Brest, Niño contempla el océano sobre el que ha construido su leyenda de hombre de tierra adentro convertido en almirante y corsario. Tiene solo 27 años y nunca, a lo largo del medio siglo que todavía le queda por vivir, experimentará un instante más intenso que el que precede al segundo en el que se gira hacia el contramaestre y da la orden de poner rumbo a Santander.

Otra Vez en la Corte

Nada más regresar a Castilla, Pero Niño fue armado caballero por el rey. Para entonces Enrique III, apodado el Doliente por los problemas de salud que sufrió durante toda su vida, se encontraba ya en la antesala de la muerte. El monarca, compañero de juegos infantiles de Pero Niño, muere en 1406, a los 27 años, mientras preparaba una campaña militar contra el reino de Granada.

Pero Niño se puso a las órdenes del regente, Fernando de Antequera, para luchar en una guerra que resultó poco fructífera para la corona castellana. Hay un último episodio de su vida que merece ser recordado porque sirve para ilustrar la magnitud del personaje. En 1409, después de una justa, Niño conoció en Valladolid a Beatriz de Portugal, una de las nietas del rey luso Pedro I. Y Niño cumplió su palabra.

Cuando el regente don Fernando se enteró del compromiso procuró romper el vínculo a toda costa porque necesitaba a Beatriz para su política de alianzas matrimoniales. Como los amantes se resistían a separarse, el regente tomó medidas drásticas: condenó a Pero Niño al destierro y encerró a Beatriz en el castillo de Urueña. Sin embargo, la desgracia, que afila sus uñas contra la esperanza de los hombres, volvió a cruzarse en el camino del viejo almirante para dejarlo viudo solo unos años después.

Se casó nuevamente con Juana de Estúñiga, con la intención de tener un hijo que heredara los títulos y posesiones que había acumulado a lo largo de su vida, entre ellos, el condado de Buelna. No lo consiguió y murió en 1453, en Cigales.

tags: #nino #cortes #ballena #biografia

Publicaciones populares: