Diferencias entre un Niño Rico y un Niño Pobre: Un Análisis Profundo
En todos los países, las diferencias sociales a nivel económico son prácticamente inevitables. Sin embargo, un estudio reciente ha revelado que se pueden aprovechar esas diferencias para ayudar a aquellos niños que han crecido en hogares con rentas más pequeñas. Así, el informe afirma que, cuando un niño pobre se relaciona a menudo con uno rico, es más probable que, a medida que vaya creciendo, aumente su potencial económico.
Esta es la conclusión a la que ha llegado Raj Chetty, profesor de economía e investigador de la Universidad de Harvard. Según Chetty, este factor es clave en la movilidad social, o la posibilidad de subir peldaños a nivel social.
El Impacto de la Convivencia Socioeconómica
La convivencia regular entre personas de diferente nivel socioeconómico puede impactar en las aspiraciones, el acceso a información y en las oportunidades laborales. Además, añade que la conectividad puede llegar a ser más importante, para la movilidad social, que la segregación racial o la desigualdad de ingresos.
En concreto, el informe elaborado por Chetty calcula que los niños de bajos ingresos que crezcan en zonas con una alta conectividad económica, podrían ver aumentados sus ingresos en hasta un 20%.
Para el enorme análisis, el equipo comandado por el experto comparó cada código postal, instituto y universidad. Lógicamente, estaban anonimizados.
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Exposición y Sesgo de Amistad
La información fue utilizada por el equipo del investigador para encontrar qué factores determinan esa conectividad económica. Tras dos análisis, llegaron a la conclusión de que las dos variables influyentes son las de la exposición y el sesgo de amistad, siendo las dos igual de importantes.
Con exposición nos referimos al nivel de proximidad que, por ejemplo, en un colegio, tienen los alumnos ricos con los pobres. Por tanto, si un colegio sólo tiene alumnos de uno u otro nivel socioeconómico, la exposición será prácticamente nula.
Por otro lado, tenemos los sesgos a la hora de hacer amigos. Esto hace referencia a la tendencia que hay, por parte de ambas clases, de relacionarse con aquellas personas que están en su mismo nivel. En este caso, aunque exista una alta exposición dentro del colegio, no habría interacción entre alumnos de rentas altas y bajas.
Fomentando la Conexión
Por eso, Chetty insiste a los órganos reguladores y legisladores en que es necesario poner el foco, no sólo en la exposición, sino en solucionar el problema con el sesgo de amistad. Al fin y al cabo, pueden estar juntos, pero no revueltos, y es importante, según el profesor, que se den esas conexiones. La clave se encuentra en "cuántas de estas exposiciones se convierten en amistades", señala Moro.
Para ello, el experto en movilidad social, durante la presentación del estudio, puso el ejemplo de varias escuelas que habían tomado medidas para aumentar las relaciones de amistad entre alumnos de distintas clases. Por su parte, Moro asegura que "esto hará ver la importancia de las relaciones sociales".
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A pesar de que el informe está basado en relaciones entre personas de Estados Unidos, donde hay muchas desigualdades socioeconómicas, Chetty señala que no se obtendrían grandes diferencias aplicando los conceptos en otras regiones con mayor igualdad. Además, añade que en el propio país estadounidense "hay zonas con mayor y menor desigualdad con patrones similares".
En la misma línea, Moro manifiesta que hay una "parte universal", y es que "el capital social siempre es importante". También ha reconocido que existe una tendencia mundial a "utilizar a los amigos, porque son fuentes de confianza". En referencia a la aparente corta franja de edad analizada, de 25 a 44 años, Chetty defiende que constituye el 84% de la población en ese rango de edad, apuntando que es un "buen lugar de comienzo".
Desarrollo Lingüístico y Nivel Socioeconómico
Todos vemos necesario alimentar y cuidar a nuestros hijos, ofreciéndoles lo mejor que podemos, ¿pero nos preocupamos de su desarrollo lingüístico? Un reciente estudio realizado por la Stanford University y publicado en Developmental Science analiza las habilidades lingüísticas dentro de la primera etapa de Piaget, la sensoriomotora, caracterizada por primar la estimulación sensorial y la capacidad de interactuar con su medio ambiente a través de los sentidos, pero también es en donde se sientan las bases de la comunicación lingüística.
Las conclusiones a las que llegaron son claras, los niños de padres ricos obtuvieron mejores resultados en una prueba lingüística creada para éste estudio, comparado con hijos de padres «pobres».
Una de las debilidades de éste estudio es que no concreta qué se entiende por pobre o rico, ni cuál sería el límite que separa ambas condiciones, ya que únicamente se han seleccionado a los participantes según la localización de su vivienda, así los ricos eran los que vivían cerca de la Universidad de Stanford mientras que los pobres eran los que vivían en los pueblos de las afueras.
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Como a los 18 meses no se le puede preguntar al pequeño para evaluar su capacidad lingüística, debido a sus limitaciones en cuanto al número de palabras y estructuras que puede conformar, se realizó un diseño donde se le pedía al menor que mirase al dibujo de la palabra que escuchaba, para eso se le presentaban dos imágenes en cartulinas separadas, y una voz grabada que indicaba el nombre de uno de los dibujos, y el pequeño no debía de hacer más que mirar a la imagen «correcta».
Todo ello grabado con videocámara, lo que luego fue analizado para comprobar cuánto tiempo empleaba en mirar a la opción correcta.
La conclusión a la que llega el estudio, es que es necesario una estimulación enriquecida, en cuanto a proporcionar experiencias lingüísticas, para que el pequeño vaya adquiriendo nuevo vocabulario con lo que desarrollar un lenguaje adecuado de mayor. Si bien el desarrollo de los pequeños parece «programado» por la naturaleza, todo lo que se pueda hacer por parte de sus progenitores, para estimular adecuadamente dicho desarrollo, le va a beneficiar tanto en la formación de nuevas estructuras lingüísticas, como en la consolidación con nuevos aprendizajes.
La Pobreza Infantil en España
Un día a día duro para muchas familias con niños, necesitan ayuda incluso para dar de comer a los más pequeños. Atendiendo al nivel de ingresos más del 20% de los niños en España viven bajo el umbral de la pobreza y preocupa la brecha de desigualdad.
Mientras que en países como Noruega es de un 37%, en España se sitúa en más de un 62%. Por debajo sólo están Israel, Grecia, México, Bulgaria y Rumania.
Carmelo Angulo, presidente de Unicef Comité Español, asegura que en España "el gasto está muy bajo, somos uno de los países que menos gasta en familia e infancia en la UE".
Unicef ha presentado el informe en el Congreso y piden un pacto de Estado por la infancia que contemple una prestación anual por hijos, becas para niños de 0 a 3 años, acceso a la salud y a medicamentos, realizar un barómetro de infancia y mejorar la desigualdad. El futuro de nuestros niños está en juego.
Concepciones de Niños sobre la Desigualdad
Utilizando el método clínico piagetiano entrevistamos a 100 niños mexicanos y españoles entre 6 y 14 años para conocer sus ideas sobre la desigualdad social y la movilidad socioeconómica. En este artículo se presentan sólo los resultados referentes al primer problema: las nociones de rico y pobre.
Con los datos obtenidos se realizó un análisis tanto de contenido, identificando categorías de respuesta, como de la organización conceptual de ese contenido, es decir, de tipo cualitativo.
Los resultados revelan que los rasgos con los que los niños describen a los ricos y a los pobres sufren importantes cambios evolutivos. Mientras que los pequeños los describen basándose en lo más externo y llamativo, con la edad van teniendo en cuenta además aspectos internos o subjetivos. Es decir, van progresando en su capacidad para realizar inferencias sobre aspectos no visibles de la realidad social.
La Importancia del Esfuerzo y la Educación
En La escuela no es un parque de atracciones (Ariel), el filósofo y pedagogo Gregorio Luri analiza la educación actual y anima a regresar a una escuela donde el conocimiento valioso vuelva a ser el eje. Levanta la ceja ante los sistemas modernos, ante las nuevas prácticas dulcísimas, exóticas y sin garantías, en exceso basadas en la emotividad, en la afección por el ocio y en la manga ancha para la derrota.
Luri cree que las cosas verdaderamente importantes de la vida cuestan esfuerzo y que ahora se educa en la cultura del "hazlo fácil", en la de "no pasa nada, no sufras si no llegas". "Una escuela sin convicciones y sin trayectoria no es una escuela", señala, "aunque quizá pueda ser una entretenida guardería".
Le preocupa que esté en juego la "dimensión republicana de la educación común", es decir, apunta a una grieta: que se está educando a individuos, no a ciudadanos conscientes de su papel de sujeto político, conscientes de lo comunitario.
Tenemos una población escolar con ansiedad matemática, es un vicio de este país. Parece que en España se ve con cierta nobleza suspender Matemáticas o Física, pero aprobar otras es una virtud. Hay que desmontar ese prejuicio.
Hoy el padre que lleva a su hijo a una escuela, ya sea pública o concertada, da por supuesto que va a tener que apuntarlo a actividades extraescolares o actividades de refuerzo: inglés, matemáticas, robótica… la escuela ya no es suficiente en sí misma.
Y es altamente preocupante que el 25% de nuestros alumnos terminen la escolaridad obligatoria siendo incapaces de leer un texto complejo. También son preocupantes las diferencias hay desde Madrid para arriba a Madrid para abajo. Esa diferencia no la disminuye ninguna de las leyes que hemos tenido.
Existe la sugestión de que las cosas difíciles se pueden conseguir de manera fácil y no es así. Son las cosas fáciles las que se pueden conseguir de manera fácil. Para escuchar determinadas canciones te bastará con tener una radio y con eso te vas moviendo, pero para escuchar las sinfonías de Mahler necesitas ser educado en el sentido del gusto. Cuando has descubierto eso ves que tu vida adquiere más profundidad. Cuando gozas de la gran literatura o de la belleza de un teorema matemático. Esa chispa maravillosa de “ahora caigo”. Cualquier cosa realmente relevante necesita del esfuerzo de la comprensión y la concentración.
La comprensión que viene detrás del esfuerzo es un enorme placer intelectual. Pero estamos intentando sustituir los “codos” por tecnologías nuevas que en realidad no nos merecen ninguna garantía. Nada grave se conquista sin esfuerzo.
Es necesaria la memoria, tan denostada ahora. Eso es una gran enfermedad de la vida adulta. Nos permitimos creer que el adulto es un niño degradado.
Hemos mitificado la infancia como la época ideal de capacidad creadora, de imaginación, de descubrimiento… y es cierto que la infancia es una edad magnífica, pero no es superior a ninguna otra edad de la vida. La grandeza de una etapa es que te permite pasar a la siguiente con normalidad.
La grandeza de las personas reside en aceptar que todos tenemos la misma dignidad, independientemente de lo que se nos dé bien. Cada uno tiene que saber dónde está. Ni todos valemos para todo ni el hecho de no valer para una cosa afecta a nuestra dignidad como personas. No la empequeñece.
Hoy sabemos que la memoria de trabajo (básicamente, la capacidad para tener en la mente consciente la representación de un problema, ya sea matemático, amoroso o del tipo que sea) es muy limitada. Podemos tener en torno a siete elementos al mismo tiempo. La diferencia entre una persona que sólo puede tener cinco presentes en la memoria de trabajo y la que puede tener nueve es tan grande que viven en dos mundos intelectuales distintos. ¿Cómo se puede compensar? Siempre a favor de los buenos deberes.
Los niños ricos siempre están haciendo deberes: el niño rico hace deberes desde que sale de la escuela cuando llega a casa y se encuentra con un lenguaje sofisticado, cuando comenta el periódico, cuando su madre le dice “hoy viene a cenar mi amiga arquitecta” y cuando en vacaciones se van a ver el Louvre. O al teatro, o a la Ópera. Los culturalmente ricos siempre están haciendo deberes. Por eso los pobres tienen que hacer buenos deberes: para comenzar a alcanzar a los niños ricos. Los malos deberes son una condena absurda.
Si en una carrera, al niño que va atrás, en vez de decirle que corra más le dices que no se preocupe, que llegue el último… lo estás engañando. Porque si quiere pillar al resto tendrá que esforzarse y correr un poco más. Es un hecho que los adultos tenemos presente: cualquiera que analice su propia vida lo sabe.
La diferencia entre un niño rico y uno pobre puede ser de más de mil palabras a la hora. Sin exagerar, los datos dicen que un niño rico que entra a preescolar puede haber escuchado hasta 30 millones de palabras más que otro.
Una escuela que se proclama a sí misma como la escuela de la equidad… ¿qué demonios de equidad nos está dando? No es igualar los resultados para abajo. Hay que conseguir que los que están atrás alcancen los mayores resultados posibles.
Se nos olvida, pero la infancia es una época de miedos: la sombra, la puerta… de niños necesitamos aliados fuertes que nos ayuden a combatir nuestros miedos. Y que nos ayuden a superar nuestros límites. La autoridad es confianza. La autoridad no tiene nada que ver con la disciplina carcelaria. El poder lo puedes tener ya se te reconozca o no, la autoridad sólo existe si te la reconoce el otro.
Pienso que la izquierda española tiene la tendencia a evaluarse a sí misma por la altura de sus intenciones y no por la de sus resultados, y son intenciones maravillosas, no lo pongo en duda.
Entre los fenómenos nuevos y más singulares de nuestra escuela es que estamos educando a los niños en el miedo al futuro. Antes estábamos convencidos de que la escuela te abría posibilidades de futuro.
Ahora tenemos miedo al futuro y eso significa desconfianza hacia el conocimiento. Eso me provoca gran inquietud porque es cierto que el hombre es capaz de provocar grandes desastres pero también es capaz de buscar grandes remedios.
Ojalá los niños fueran activistas tempranos, pero realmente sólo son pacientes prematuros. Ser activista quiere decir que tienes un plan, que tienes confianza en una meta o en algo que puedes hacer. Pero lo que hacen es sufrir por un futuro que les da miedo y recibir mensajes negros… son pacientes… de pathos, de dolor.
Me sorprende que se haya llegado a ese debate. ¿Por qué hay familias que no se sienten bien acogidas en una escuela que se define a sí misma como pública? Me da igual que piensen de manera contraria a mí. En una sociedad democrática que se define como pluralista nos debemos plantear si la escuela pública es inclusiva ya no sólo con los niños, sino con las familias. Eso me preocupa. ¿Qué es lo que pasa para que algunas familias impugnen contenidos de la escuela? No se trata de condenar, sino de intentar comprender.
Cuando yo iba a la escuela era inconcebible que en mi casa se pusiese en cuestión lo que dijera el maestro. Por otra parte, sé por experiencia personal que cuando en la escuela el profesor está diciendo algo que va en contra de las convicciones de una familia, el que se resiente en su prestigio es el profesor. Por lo tanto… son temas complicados. No me gustan los aspavientos.
Primero tendría que creer más en sí mismo. Es una profesión de autoestima frágil. Un maestro eficiente sabe por qué hace lo que hace, igual que un arquitecto o un periodista eficiente.
Creo que como mínimo debería haber una nota de 7 en las tres lenguas: la de la comunidad, el inglés y el castellano. Fue imposible de realizar y el 7 se bajó al 6 porque los rectores de las universidades se opusieron rotundamente. Con la educación no se debería jugar.
Yo creo que el maestro tiene que hablar mucho y hablar muy bien y desde el primer día que entra a clase. ¿Cómo se consigue? Con buen dominio lingüístico del castellano y del inglés.
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