Niños Encerrados: Historias de Aislamiento y Rescate en España
En España, recientes sucesos han sacado a la luz situaciones alarmantes de menores viviendo en condiciones de encierro y negligencia. Estos casos, ocurridos en diferentes puntos del país, revelan complejas problemáticas familiares y la urgente necesidad de protección infantil.
El Horror Descubierto en Oviedo: Tres Niños Aislados Durante Años
La Policial Local de Oviedo detuvo a un matrimonio por haber tenido a sus hijos encerrados durante más de tres años en su casa, en las afueras de la localidad.
Gracias a una investigación llevada a cabo por los agentes del cuerpo municipal, resultaron detenidos un hombre y una mujer, un matrimonio de 53 y 48 años, que tenían encerrados a sus tres hijos en un chalé de Fitoria desde hace casi cuatro años, concretamente desde diciembre del 2021. Los niños, dos gemelos de ocho años y un tercero de diez, estaban sin escolarizar y no habían pisado ni siquiera el jardín de la casa desde entonces.
"Estaban ajenos a todo contacto con la realidad. Uno de ellos tocaba la hierba con las manos sorprendido. En cuanto los sacamos, los tres se pusieron a respirar profundamente como si nunca hubiesen estado al aire libre", asegura uno de los investigadores que participó en la operación.
Los agentes de policía que irrumpieron el pasado lunes en una vivienda de Fitoria, que forma parte del concejo de Oviedo, en Asturias, encontraron a tres niños que corrieron a refugiarse entre los brazos de su madre, mientras el padre se mantenía distante. Los menores llevaban mascarillas y apenas sabían andar. Tras casi cuatro años de encierro, los niños - dos gemelos de ocho años y un hermano de diez - salían por primera vez al exterior desde diciembre de 2021, como recogen las imágenes cedidas en exclusiva al programa Mañaneros de TVE. Durante este tiempo, ni siquiera habían pisado el jardín.
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Las únicas dos ventanas desde las que podían recibir algo de luz natural solo se podían abrir hasta la mitad y, cada día, a las 17.30 horas, el padre ordenaba cerrarlas.
Los más pequeños dormían todavía en cunas de bebé, pese a tener ocho años. Usaban pañales, no porque los necesitasen, sino porque, según los padres, no controlaban sus esfínteres. Cuando los agentes accedieron a la vivienda, encontraron un cuarto de baño con una caja llena de pañales usados.
El relato que reflejan los testimonios de los policías dibuja un escenario de insalubridad extrema en un entorno que podía poner en riesgo la salud de los menores. Los pequeños hablan en inglés y se asombraron al ver el exterior tanto tiempo después. Aún se desconoce cuánto daño les ha podido producir este encierro. El hermano mayor tiene problemas de motricidad y los pequeños sufren estreñimiento.
Tras la retirada de la patria potestad y la custodia a sus progenitores, los menores se encuentran en un centro de acogida del Principado de Asturias, bajo evaluación física y psicológica. La prioridad, sostiene la psicóloga, es que los niños se encuentren en un "entorno amoroso, didáctico y educativo". Si antes del encierro recibieron afecto y buenos cuidados, "hay algo que recuperar". De no ser así, su recuperación, aventura, será más complicada: "Hay periodos sensibles para la adquisición del habla, la psicomotricidad fina y gruesa y el establecimiento del apego".
La gravedad de la situación va más allá de haber permanecido encerrados en condiciones insalubres, insiste la psiquiatra infantil y adolescente Lucía Torres a TVE: "Lo único que han conocido en la vida son personas que a la vez son cuidadoras y agresoras". El contacto con los demás y confiar en un adulto de referencia puede resultar ahora confuso para estos niños. La psicóloga Natalia Ortega explica que la adaptación debe ser paulatina, para evitar que los nuevos estímulos bloqueen a los menores.
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La Investigación y el Entorno Familiar
La investigación apunta a que el encierro fue deliberado. Los padres solicitaron que sus hijos estuvieran escolarizados en casa tras la pandemia. El centro educativo se negó y, poco después, se trasladaron a España, donde trataron de empadronar solo al padre y ocultar al resto de la familia. Con la mediación de una empresa madrileña, él tramitó su alta como autónomo y alegó que trabajaría desde casa como freelance en el ámbito de los recursos humanos.
Los padres ingresan en prisión preventivaLa investigación judicial ha derivado en prisión preventiva sin fianza para ambos progenitores, el hombre alemán de 53 años y la mujer de doble nacionalidad alemana y estadounidense, de 48. Los padres han explicado a la jueza que temían que sus hijos enfermaran tras la pandemia y aseguraban que padecían trastornos de salud que no existían. El primer informe médico en España descarta cualquier cardiopatía, motivo que señalaban para justificar su traslado al país, y el último informe pediátrico registrado en Alemania en 2019 confirmaba que los niños estaban sanos.
La hipótesis más plausible, según ha explicado la psicóloga Ana Villarrubia en Mañaneros, es que trate de un síndrome de Munchausen por poderes. Este trastorno provoca que los padres o cuidadores inducen o inventan problemas de salud en otros, en este caso sus hijos, para mantener el control y el rol de cuidador. "Les hacen creer que están enfermos y, además, los enferman a través del uso de medicamentos que no están indicados", ha aclarado. Es habitual que estas situaciones deriven de algún desencadenante, "como el miedo o el estrés desbordante". A partir de entonces, lo importante para los padres, según la psicóloga, deja de ser el bienestar de los menores y se centra en cómo se sienten ellos mismos al proporcionar esos falsos cuidados. Otra hipótesis, que Villarrubia considera menos probable, es una psicosis compartida.
Tal y como ha explicado el comisario principal de la policía municipal, Francisco Javier Lozano, la investigación se inició el 14 de abril, cuando una vecina alertó verbalmente al Ayuntamiento de que en una casa cercana a la suya había niños que no iban a la escuela. Tampoco los veía nunca en el jardín ni en el exterior. Ese mismo día se emprendió una "vigilancia discreta".
Ahora bien, durante los días de vigilancia detectaron una peculiaridad. Si bien en el domicilio sólo constaba una sola persona censada, el volumen de los pedidos a domicilio de la compra en el supermercado parecía indicar que había más gente dentro. Con estos indicios, sumados a los testigos de los vecinos, el lunes pasadas las 11 h se llevó a cabo un operativo, en el que se encontraron los tres menores con mascarillas y pañales puestos. Estaban sucios y claramente desavenidos. En cuanto a la casa, estaba llena de desechos y las habitaciones de los niños tenían dos cunas para bebés y una cama muy pequeña, aunque se trataba de criaturas de 8 años y de 10.
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Según señala el propio comisario y como recoge Efe, no les consta que los padres no abonaran mensualmente el alquiler, pero tampoco. Por eso se especula que ambos trabajaran desde su propia casa. Tampoco tienen claro qué les motivó a moverse hacia Oviedo ni los motivos tras la clausura en el interior de la casa.
El comisario principal de la Policía Local de Oviedo, Francisco Javier Lozano, resume la operación con una sola frase: "Hemos desmantelado la casa de los horrores".
Ourense: Un Niño Liberado Tras Contactar con Emergencias
La progenitora se encuentra ingresada y la Xunta ha asumido ya la tutela del niñoLa Guardia Civil liberó el pasado sábado a un niño de ocho años que había sido presuntamente maltratado por su madre en su vivienda de Ourense. El menor, según fuentes de la investigación consultadas por Europa Press, habría logrado contactar con el 112 tras liberarse de sus ataduras y salir del encierro en el que lo habrían dejado, con una bolsa en la cabeza.
El aviso al centro de emergencias movilizó a la Guardia Civil, que se desplazó hasta el domicilio y puso al niño a salvo. Posteriormente, fue trasladado al Complexo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO), donde los servicios médicos detectaron en su cuerpo marcas compatibles con agresiones físicas.
Tanto el menor como la madre han sido ingresados en el CHUO. Los hechos han sido puestos en conocimiento de la Fiscalía de Menores y de la Xunta de Galicia. Desde la Consellería de Política Social se ha confirmado que los servicios de protección a la infancia están actuando para garantizar el bienestar del menor.
Según fuentes de la Fiscalía, la Xunta ha asumido ya la tutela del niño, que ha sido acogido temporalmente por una familia externa.
Un menor de 8 años acudió el pasado sábado al Complexo Hospitalario de Ourense conducido por el 061 tras ser víctima de presuntos malos tratos esa misma tarde, alrededor de las 18,00 horas, al ser maniatado y encerrado en el baño de su vivienda, ubicada en el área metropolitana de Ourense. Además, iba acompañado de la Guardia Civil y sus abuelos maternos.
El menor relató al médico del 061 que su madre lo amordazó con cinta de carrocero y le colocó una bolsa en la cabeza fijada al cuello con la misma cinta. Además, según contó, fue atado de manos y encerrado en un baño a oscuras hasta que consiguió liberarse y avisar al 112, quien a su vez alertó al 061 y a la Guardia Civil. En la exploración en el CHUO, los médicos comprobaron que tenía alguna marca en el cuello y hematomas en ambas piernas, concluyendo que la exploración es compatible con los hechos alegados.
Esta no es la primera vez que el menor va al hospital. En julio de 2020, acudió a pediatría tras la ingesta accidental de un medicamento que habitualmente tomaba su madre, quien, según refirió, lo vio tomar un comprimido y se dio cuenta de que faltaban otros tres más en el blíster.
J.F.I.S. explica que estuvo mucho tiempo luchando por poder ver a su hijo, ya que, según cuenta, pasó tres años, desde octubre de 2021, sin ver al menor porque la progenitora no se lo permitía. Tras varias denuncias entre medias, volvió a poder ver al niño en febrero de 2025 en un punto de encuentro con supervisión de pedagogos. Al principio fue él el que pidió estar un tiempo sin ver a su hijo porque cada vez que iba a visitarlo le caía una denuncia, según explica, recibió cinco en una semana e incluso le llegaron a destrozar su coche. Cuando pidió retomar las visitas fue cuando la madre ya no le dejó ver al menor. Este año las retomó, viéndolo por última vez el pasado 27 de abril. “Eran normales y sin mayor problema, nos llevamos bien”, asegura.
J.F.I.S indica que se temía que un hecho así podía suceder y, de hecho, apunta que la madre está a tratamiento psiquiátrico y ya ha tenido recaídas, por lo que él lleva tiempo avisando de los riesgos que conlleva que viva con el menor. Siente que es un padre al que están dejando de lado y pide que le den la custodia de su hijo. “Soy un padre preocupado por su hijo, si llego a tener que reconocer el cadáver de mi hijo en una mesa del Imelga, ¿a quién le pido responsabilidades?
La Ciudad de los Muchachos de Benposta: Un Sueño Desvanecido en Ourense
Hay cristales rotos, caravanas circenses bajo la lluvia, pintadas vindicativas en los muros. Lo que hasta hace muy poco era la famosa Ciudad de los Muchachos de Benposta (Ourense), donde se promovió aquel Circo de los Muchachos que durante décadas recorrió todo el mundo como ejemplo de proyecto educativo de autogestión para niños humildes, agoniza asaetado por las denuncias. Y el mesías fundador, el Padre Silva, recorre carreteras secundarias con una quincena de menores en situación, cuanto menos, calificable de anómala.
La historia de la Ciudad de los Muchachos es un sueño que llega a su fin. La entelequia de una institución educativa para niños sin recursos planteada en términos de autogobierno democrático y autarquía económica nació en 1966. Por allí pasaron alrededor de 200 niños por curso durante estos casi 40 años.
De una finca que era erial, crearon un complejo educativo que hoy cuenta con 21.630 metros cuadrados construidos (en gran parte por los propios chavales acogidos allí) y distribuidos en una escuela-hogar, aulas, talleres formativos, escuela de circo, comedores, enfermería, capilla, biblioteca, casino, teatro, residencia de profesores, oficinas, ayuntamiento (los niños eligen entre ellos a un alcalde), piscina, gimnasio y residencia de alumnos. Hoy no hay ya clases y los edificios parecen abandonados.
El Padre Silva ya no es el mesías que erigió este paraíso educativo y lo extendió a programas similares en países como Venezuela y Colombia. Le acusan de querer apropiarse de la finca (valorada en dos millones de euros). Y recuerdan episodios de abusos y malos tratos como el expuesto arriba por un chico que calló durante una década.
Licinio Miguel, único que se ha atrevido a denunciar abusos sexuales, vive en Tenerife y dejó a un hermano suyo en Benposta. Por él se enteró de que el Padre Silva intentaba hacerse con el patrimonio de la institución para desmantelar el proyecto.Además, su hermano pequeño fue otra de las supuestas víctimas de Silva.
El proyecto educativo que este jesuita formado en la Universidad de Comillas emprendió en 1966 se hizo famoso en todo el mundo. La idea básica era promover una comuna católica entre niños desfavorecidos de todo el mundo que funcionara de forma autónoma. Su proyecto estrella fue el Circo de los Muchachos, con el que se sufragaba buena parte del complejo educativo (la media de ingresos en los últimos años se estima alrededor de los 180.000 euros). Los niños acróbatas, los funambulistas adolescentes y las amazonas infantiles recorrieron todo el mundo propagando su proyecto y su espectáculo. En la España del desarrollismo eran habituales los Nodos en los que se exaltaban nuevos records de las impresionantes torres humanas que los niños erigían en las plazas de pueblos y ciudades.
El principio del fin del Circo de los Muchachos data de febrero de este año, cuando varios profesores del centro (casi todos llegaron siendo niños a Benposta y se formaron allí) denunciaron que Silva había creado una fundación para poner la finca -valorada en 1,9 millones de euros- a su nombre. En mayo, estos benposteños «traidores» son expulsados de la Asociación Ciudad de los Muchachos.
En octubre de 2004, el Juzgado de primera instancia número 6 de Ourense dicta un auto para que la Xunta adopte «medidas de protección de los menores acogidos en Benposta, al haber tenido conocimiento de que a los mismos no se les proporciona la adecuada alimentación, viven en unas instalaciones que se encuentran en un lamentable estado de abandono y no se hayan escolarizados, circunstancias conocidas por la Administración que ninguna medida ha adoptado al respecto». El mismo auto acusa al Gobierno de Manuel Fraga Iribarne de «completa dejación de funciones hasta el punto de desconocer incluso el número de niños internados».
Pero el Padre Silva ya se había llevado de Benposta a una quincena de menores cuando la Xunta fue a buscarlos para tomarlos en custodia.Y siguen con él. Acudió con un autobús hace cuatro meses y dijo a los niños que los llevaba a la playa. Desde entonces, ha viajado con ellos amparado por el Ministerio de Educación -ya no la Xunta-, que le concedió un permiso de escuela itinerante. Entre los menores que fueron con Silva se encuentra Fausia (15 años), una niña marroquí.
Afirma que su hermana no está escolarizada.Que la escuela itinerante no funciona. Teresa Rey, directora general de Familia de la Xunta de Galicia, desmiente a Buchara y a otros benposteños como Abdelkrim: «Me enteré de que mis dos hermanos (de 17 y 12 años) estaban en Vigo y fui a buscarlos. Cada uno se intenta traer a su familia como puede. No están escolarizados. Sé que los llevó a Portugal. Está por ahí, de sitio en sitio, para que no le encuentren».
En Benposta ya no hay ambiente de circo. Ex profesores y ex empleados hacen guardia en el centro para garantizar la seguridad de los jóvenes que continúan allí. Se turnan para preparar la comida cada día, a pesar de que en la actualidad no están cobrando.
El modelo educativo de Silva establecía grados de desarrollo para los niños que se integraran en él. Primero pasan una fase de integración; después de aceptación (democrática entre todos los miembros); más tarde se convierten en «aspirante a ciudadano»; después ciudadano (donde, en teoría, gozan de todos los derechos); finalmente, los más destacados logran la distinción de aventurero y se convierten en una suerte de padres espirituales del resto.
¿Por qué los mismos profesores que ahora pretenden mantener la institución no denunciaron entonces estos hechos? Algunos entonan el mea culpa con la excusa de que intentaron solucionar intramuros estos problemas.
Juan Carlos Enríquez tiene 22 años y lleva una década en la Ciudad de los Muchachos.Durante todo ese tiempo, no ha visto a su familia. «Cuando llamaba de pequeño me obligaban a hablar en su despacho, delante de él, así controlaba lo que le decía a mis padres. Y siempre nos retenían los papeles. Incluso, cuando nuestra familia nos enviaba un paquete y pedíamos nuestra documentación para recogerlos, alguien nos acompañaba. Y si protestabas por algo te castigaban sin comer».
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