Mi Bebé Muerde la Tetina del Biberón: Causas y Soluciones
Casi todas las madres van a sufrir algún mordisco durante el curso de la lactancia. Los mordiscos son una situación habitual que puede formar parte de la lactancia y tan solo es necesario aprender a frenar el proceso y reconducir la situación para volver a disfrutar de la lactancia. Hay quien opina que esa etapa marca el momento del destete y que si ya tiene dientes, es el momento de dejar de tomar el pecho. La realidad es que desconocemos la edad del destete en los humanos, ya que estamos condicionados por la sociedad y la cultura en la que vivimos.
Pero si buscamos ayuda en otras disciplinas: antropología, historia, etnología, etología… descubrimos que el destete en los humanos se debería producir entre los dos años y medio y los siete. Así pues, aún y con dientes, los bebés pueden seguir tomando el pecho.
Mordiscos Involuntarios
Los mordiscos involuntarios se producen cuando el bebé se duerme o se relaja mientras mama y cierra la boca de manera brusca. Es una situación que también se puede experimentar antes de que el bebé tenga dientes, o también si presentan dificultades de succión o agarre. En estos casos, el bebé va a buscar maneras de conseguir la leche que necesita y es posible que no se agarre del todo bien y puede dañar el pezón al cerrar la boca, simplemente por la presión que realiza con la encía.
La salida de los dientes puede ocasionar indeseados mordiscos nocturnos. En estos casos, hay que tener paciencia e intentar retirar el pecho justo en el momento adecuado (cuando están bastante dormidos) para que no se queden con el pezón dentro de la boca. Hay madres que colocan el dedo entre los dientes del bebé y el pecho cuando el bebé se va durmiendo; así, si el bebé cierra la boca, el mordisco se lo lleva el dedo que siempre duele menos que en el pecho. En este caso, no se puede hacer mucho por reconducir la situación.
Mordiscos como Juego
Esta situación suele ocurrir sobre los 8 o 9 meses aproximadamente. Todo suele empezar con una situación accidental, el bebé cierra la boca y muerde, a lo que la madre reacciona. Este hecho le sorprende y le fascina e inicia un “juego”. Cuando el bebé muerde y mira a la madre, se ríe, espera una reacción. En este sentido, es importante, a menos que nos pille desprevenidas, intentar no chillar ni apartar al bebé de manera brusca. Tampoco hay que reír, los mordiscos duelen pero, cuando los ves con esa cara de pillines, se te puede escapar una sonrisa y eso fomenta el juego: te muerdo a ver qué pasa.
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Antes de seguir, quiero dejar claro que los bebés no son manipuladores, no muerden para fastidiar ni para hacernos daño a propósito. Esta es una situación muy habitual, que tiene que ver con la maduración del bebé, que va descubriendo el mundo que le rodea y que, como muchas otras cosas, pasará. Para evitar que siga pasando es necesario volver a centrarse en la toma; hablar con el bebé, jugar, no perder el contacto visual… muchos mordiscos se producen por un reclamo de atención.
Tenemos que reconocer que a medida que pasan los meses y la lactancia, la normalizamos como una acción casi mecánica y hacemos otras cosas mientras el bebé mama; estamos menos pendientes de lo que hacen. Es muy importante recolocar al bebé de nuevo al pecho como si fuera un recién nacido durante las primeras semanas de lactancia, es decir: muy pegado al pecho, intentar que abra mucho la boca poniéndola como un “león” y colocarlo en una postura “clásica”, es decir, nada de mamar de pie, de lado o haciendo el pino puente… Hay que evitar que ponga boca de piñón como si succionara un espagueti porque con esa boquita cerrada es muy fácil morder.
Soluciones para Evitar los Mordiscos
Si, a pesar de todo lo anterior, sigues recibiendo mordiscos, hay que ir un poco más allá. Porque si comenzamos a dar el pecho con miedo o tenemos dolor mientras amamantamos, esa lactancia tiene fecha de caducidad. Aquí te damos algunas ideas para conseguir que deje de morder, siempre de la forma más respetuosa posible.
- Es mejor que la toma sea breve y evitar que el bebé se aburra o se relaje demasiado.
- En otras ocasiones, “guardar” el pecho es más que suficiente para que lo entiendan.
- Si a pesar de todo sigue mordiendo, la solución pasa por separarse del bebé, dejarlo en un sitio seguro y salir de su campo de visión para poder llorar o gritar. Hay que evitar hacerlo delante de ellos.
Es una situación bastante habitual que un bebé no quiera mamar después de este tipo de experiencias. Literalmente se asustan y no quieren repetir el incidente por lo que dejan de mamar. Rechazan el pecho y todo contacto con él. Este tipo de destete/huelga puede ser temporal. No es lo ideal que un bebé de menos de un año se destete, así que con un poco de empeño el bebé suele volver a mamar. Tan solo es necesario no forzarle a mamar, debe tener el pecho a pedir de boca pero no debemos ofrecer de manera directa ni ponerle en posición para mamar, especialmente si esto le incomoda.
Es mejor “seducir”, intentar que se relaje cerca del pecho, que se reenamore… y, para eso, lo ideal es hacerle reír mucho, bañarse con él, hacerle cosquillas… y esperar, tener paciencia. Estos destetes/huelgas pueden durar de unos días hasta un mes.
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Higiene y Cuidado del Pezón
Estas heridas se infectan con mucha facilidad. Es vital que mantengas la higiene sobre estas heridas, realizando una limpieza a fondo dos o tres veces al día con agua y jabón neutro y secando la herida dando toques.
Confusión Tetina-Pezón
Hace años que se debate si la confusión tetina-pezón existe o se trata de un mito. En primer lugar, la tetina del biberón, por más que nos vendan que la tetina del biberón se asemeja al pecho no se asemeja en nada. En segundo lugar, la cantidad de leche que el bebé suele recibir de un biberón es muy superior a la que consigue mamando. Y es que hay bebés que parecen tener más habilidad para poder succionar cualquier cosa, mientras que otros se muestran perdidos y desconcertados en el pecho después de haber tomado 1 o varias tomas de biberón.
Normalmente un bebé que tiene confusión se muestra inquieto a la hora de mamar, llegando incluso a rechazar el pecho. Algunos bebés incluso llegan a rechazar que se les ponga en postura para mamar, llorando y poniendo las manos delante del pecho. Cuando lo consiguen se muestran nerviosos, hacen ruidos y se mueven mucho en el pecho, parece que no se relajan y llegan a tironear del pezón de forma nerviosa. Si la confusión avanza es cuando llegan a no querer mamar, reaccionan incluso de manera agresiva cuando se les acerca al pecho, desesperando a cualquiera y dando por supuesto que el bebé ya no quiere mamar.
La succión que hacen en el pecho es mucho más fisiológica y les permite controlar mucho mejor la deglución y la respiración, por lo que es una experiencia mucho menos estresante. Cuando toman del biberón deben anteponer la lengua para frenar el flujo de leche que les cae y evitar así atragantarse. No es que sea más fácil o más difícil, es que es totalmente diferente y los movimientos que hacen para extraer la leche del pecho son muy complejos y “desaprenden” cómo se hace. Además recibir grandes cantidades de leche artificial en muy poco tiempo hace que la experiencia de tomar el pecho sea frustrante y exasperante… requiere mucho tiempo y paciencia.
¿Cómo actuar ante la confusión tetina-pezón?
Hay que valorar a cada bebé y cada madre, ver cual es la situación en particular. Si la confusión está empezando y hace poco que toma biberones lo más prudente es retirarlos. Se trata de ofrecer la leche en algo que no sea un biberón para intentar reducir al máximo la confusión. Se pueden ir utilizando los diferentes métodos de suplementación y ver cuál os funciona mejor, de la misma manera se puede realizar la técnica jeringa-dedo que facilita que el bebé coloque la lengua en una posición similar a la que tendría al mamar.
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Otra cosa importante a hacer es no forzar al bebé a que se ponga a mamar, el pecho lo tiene que ver como una opción no como una obligación. Estar cerca del pecho en contacto piel con piel es muy positivo pero cuando lo pongamos cerca evitaremos al máximo “invitarle” a mamar, debe ser él el que haga el paso de buscar el pecho y mamar. De la misma manera, si de noche podemos dormir juntitos y con poca ropa ese contacto sostenido nos ayudará de nuevo a que el bebé pueda ir situando de donde sale la leche.
Esta situación también es bastante habitual, el bebé puede empezar relajado y a medida que pasa el rato se puede incomodar. Eso es debido a que la velocidad a la que se sacia no es tan rápida como con el biberón. Si quiere mamar es muy positivo, así que se puede aprovechar y ayudarle a que le sea más fácil. Otra técnica que podemos probar es usar un relactador, para que de esta manera el flujo de leche sea más constante y el bebé no pierda el interés en mamar.
¿Cuánto tiempo tarda en solucionarse?
Esta es quizá la pregunta más complicada de responder. Es un proceso laborioso que requiere trabajo y muchas ganas. Nadie puede determinar cuánto va a tardar el bebé en conseguirlo, nadie puede determinar si nos vamos a cansar antes de intentarlo. Es algo que puede pasar, no siempre se consigue que el bebé vuelva a mamar. Y cuando lo intentamos tenemos que tener presente que lo estamos intentando y no siempre se consigue.
El síndrome de confusión del pezón es una manifestación de que, en algunos casos, la lactancia puede convertirse en algo más complejo que una función natural. La correcta relación entre la madre y el lactante requiere de ciertas condiciones que vamos a explicar aquí.
El Pezón y la Tetina: Diferencias Clave
A pesar de que se trata de un tema controvertido, la confusión del pezón o síndrome tetina-pezón depende en buena parte de los bebés. Algunos pueden succionar cualquier dispositivo relacionado con la lactancia, mientras que otros se muestran más exigentes y rechazan el pecho después de haber probado el biberón.
Las casas comerciales que trabajan con tetinas suelen afirmar que son muy similares al pezón materno, pero no es así. A pesar de los avances, las diferencias entre pezón y tetina siguen siendo notables y el lactante puede detectarlas de inmediato. El biberón y el pecho le imponen diferentes dinámicas relacionadas con el grado de esfuerzo. Asimismo, la colocación de la lengua y de los labios es distinta en cada caso.
El principal cambio es que la succión del pezón proporciona un flujo más lento y más fisiológico, por lo que es difícil atragantarse. El biberón, por el contrario, vierte un volumen mayor en menos tiempo y el bebé debe interponer la lengua para evitar que la boca se llene de líquido.
Reacciones del Bebé ante la Confusión
En algunos casos, los lactantes que han probado el biberón unas pocas veces comienzan a rechazar el pecho, porque parece que olvidan cómo alimentarse a través de él. En algunos casos muy particulares, los pezones pueden no estar totalmente formados o presentan algunas particularidades que hacen un poco más difícil la lactancia. El normal sobresale algunos milímetros de la areola. Luego, existe el pezón plano, que no tiene relieve, pero que se hace más protuberante con el estímulo de la succión.
Los tipos de pechos con más inconvenientes son los que tienen los pezones invertidos, ya que presentan una depresión que dificulta el flujo de leche. Hay diversos grados de reacciones negativas. Algunos lloran, están inquietos o protestan un poco, pero al final toman el pezón materno. En otros casos, parecen no encontrarlo y buscan con frustración de un lado a otro, aunque sin asirse. También pueden reaccionar mal cuando se les trata de colocar en la posición para amamantar y empujan el pecho con las manos para alejarlo.
Cuando se produce un mayor rechazo, lloran mucho y se agitan agresivamente al intentar acercarlos. El problema es que esta actitud puede afectar a la alimentación y la salud de los bebés.
Estrategias para Resolver la Confusión Tetina-Pezón
Si te has decantado por la lactancia mixta y comienzas a observar que hay un rechazo al pecho, lo mejor es suprimir las fórmulas, para que puedas proseguir con la lactancia materna. Recuerda que la Asociación Española de Pediatría la recomienda para los primeros meses de vida.
El relactador es un recipiente con una sonda fina que se fija con esparadrapo al pezón cuando vas a dar el pecho. Puedes colocar en su interior leche materna o proporcionar al bebé alimentación complementaria. Es una manera de sustituir al biberón sin separar al bebé del pecho, pues va a seguir succionando del pezón.
Si lo que quieres darle es leche extraída, lo más apropiado es utilizar el método jeringa-dedo. Se trata de ofrecerle algo que no sea la tetina para tratar de recuperar lo natural. Consiste en introducir un dedo en la boca, sin forzar, empujando la arcada superior. En esta postura, se vierte leche materna de una jeringa, lentamente, dentro de la boca. De esta manera, el bebé va a colocar la lengua en la misma posición que adopta al mamar del pezón, y con paciencia se le puede entrenar de nuevo.
Otra forma es ofrecerle el pecho, colocarlo cerca y, así, el contacto con la piel puede estimularlo. Para los que empiezan a mamar, pero al rato se frustran, puede que la velocidad con la que fluye la leche sea un problema. En ese caso, puedes comprimir la mama para ayudar a que el volumen sea mayor y se quede más tranquilo, aunque también es posible recurrir al relactador.
El síndrome de confusión del pezón se puede solucionar si comprendes cuál es el mecanismo que está interfiriendo con la lactancia.
Consejos Adicionales
La lactancia materna es el mejor alimento para el bebé hasta los 6 meses de vida, pero, en ocasiones, no es posible ofrecer lactancia materna exclusiva o hace falta suplementar con biberón. No siempre es posible ofrecer lactancia exclusiva hasta los 6 meses. El problema es que la primera vez que intentas dar una toma a tu peque con biberón, este se niega, vuelve la cabeza, cierra la boca y se enfada cada vez más porque quiere comer, pero no del biberón. Y tú cada vez te pones más nerviosa, porque es necesario que aprenda a comer en biberón… ¡Tranquila! Ten mucha paciencia. Todos los cambios llevan su tiempo. El bebé tiene que hacerse a un tipo diferente de alimentación, por lo que es normal que al principio le cueste.
- Sé paciente y empieza gradualmente y con tiempo. Si por ejemplo tienes que volver al trabajo, no pruebes a darle biberón el día de antes, hazlo un par de semanas antes.
- No te pongas nerviosa. Cuanto más nerviosa y estresada estés, más nervioso se pondrá el bebé. Ellos notan nuestro estado de ánimo, así que tienes que estar tranquila. Respira hondo y confía en que lo acabará cogiendo (ningún bebé se muere de hambre por no agarrar el biberón).
- Crea un ambiente relajado y nunca le obligues ni le metas el biberón a la fuerza.
- Las primeras veces, ofrécele el biberón tras una toma de pecho para que no tenga mucha hambre y no se ponga nervioso.
- Deja que pruebe otra persona de la familia. Si le das el biberón tú, es normal que lo rechace y se ponga nervioso, ya que sabe que el pecho está justo a su alcance y no entiende por qué no puede comer de él como siempre.
- Prueba con diferentes tetinas. Existen tetinas más similares al pecho materno y con un flujo de leche lento, para que la leche salga de manera más lenta y parecida a como sale la leche materna. Succionar el pecho cuesta más que el biberón, por lo que es mejor que le cueste un poco más y no salga un gran chorro de leche al colocarle, ya que no está acostumbrado y puede asustarse y atragantarse.
- Cuida la postura al darle el biberón.
- Comprueba que la temperatura de la leche es la adecuada. Es mejor que esté tibia, ni muy caliente ni muy fría, similar a la temperatura de la leche materna. No obstante, a algunos bebés les gusta más que esté un poco calentita.
- Prueba diferentes leches de fórmula para lactantes. Puede que el problema no sea la tetina ni el biberón en sí, sino el sabor de la leche, que no es igual que el de la leche materna. Por eso, se aconseja probar con diferentes marcas de leche de fórmula.
- Prueba en varios momentos del día diferentes. Por la mañana, después de la siesta, antes de dormir… A ver si en alguno de ellos está más receptivo.
- Si nada funciona y el niño ya tiene 5 meses, puedes probar a darle la leche en un vaso de entrenamiento. Si tiene 5 meses, puedes probar también a mezclar la leche con cereales sin gluten para que esté un poco más espesa y el sabor sea más agradable.
Sobre todo, ten paciencia y no te angusties, acabarás encontrando la forma y, además, los bebés son muy listos, si ven que no tienen más opción, acabarán cogiendo el biberón.
Síndrome de Confusión Tetina-Chupete
Hablamos de síndrome de confusión tetina chupete cuando un bebé no quiere pecho o consigue mamar de él debido a que se ha acostumbrado a la tetina del biberón. La reticencia del bebé a mamar del pecho puede llevar a una disminución de la producción de leche materna y también puede acabar derivando en mastitis.
Puedes optar a almacenar leche materna en bolsas de almacenaje con cierre zip o incluso en tarritos de almacenaje con rosca para guardar de forma cómoda y segura la leche recién extraída, bien en la nevera o en el congelador.
Señales de Confusión Tetina-Pezón
- Otra señal de que tu bebé se ha acostumbrado al biberón y no quiere ya pecho materno es que mueva la cabeza de un lado a otro, buscando el pezón, pero sin encontrarlo.
La única forma 100% efectiva de evitar la confusión tetina-pezón es no darle el biberón nunca a tu bebé y optar por la lactancia materna exclusiva durante un mínimo de seis meses. De esta manera, tu bebé no notará tanto la diferencia entre el biberón y el pecho y tendrá menos problemas para pasar de uno a otro. Para quitar la confusión tetina pezón, haz uso del contacto piel con piel. Dar de mamar es un acto muy íntimo y te proporciona la ocasión perfecta para crear un vínculo muy especial con tu bebé.
Recuerda que mamar del pezón debe ser una opción. Si tu bebé sufre del síndrome de confusión de tetina y pezón, no te pongas nerviosa. Sigue estos consejos y poco a poco tu bebé volverá a mamar de tu pecho.
Huelga de Lactancia
Es una situación en la que el niño no quiere tomar pecho. Aunque puede suceder en cualquier momento de la lactancia, es más frecuente alrededor de los 3 o 4 meses. La forma de presentación es variable. Lo más habitual es que el niño tenga un rechazo al pecho desde el inicio de la toma, pero puede suceder en cualquier momento durante la misma. Rechazo de ambos pechos. Existen muchas situaciones que pueden provocar una huelga de lactancia.
Es muy importante que la madre tenga confianza en sí misma y en su bebé: el niño sabe cómo engancharse y ella está capacitada para alimentarlo. Para asegurar una adecuada alimentación del niño, se le ofrecerá el pecho a demanda sin forzarlo. En caso de rechazo frontal al enganche, la madre debe sacarse la leche para mantener la producción y evitar la ingurgitación mamaria. A continuación hay que tratar de volver a la situación previa. Para ello, si se identifica la causa se debe evitar o reducir. No obstante, puede ser necesario un tiempo para que las tomas vuelvan a ser como al principio.
- Aumentar el contacto piel con piel sin obligarle a que agarre el pecho.
- Caminar con el bebé en brazos o con un portabebés.
Como sucede en la huelga de lactancia, se debe tratar de identificar la causa y solucionarla, y aplicar las pautas ya descritas. Además, se recomienda variar la postura y zona de apoyo, ofrecer el pecho rechazado en primer lugar y pasar al otro si no se consigue el agarre.
Congestión Mamaria
El principal problema de la congestión mamaria, además de la incomodidad y el dolor que sufre la mamá, es que se trata de una pescadilla que se muerde la cola. Pezones planos debido a la hinchazón. Los pechos no producen leche hasta pasados entre dos y cinco días después del nacimiento. La congestión mamaria es muy fácil de tratar. La solución más sencilla es drenar el pecho congestionado. Para ello puedes aprender a usar el sacaleches y almacenar la leche sobrante para más adelante o recurrir a un masaje drenante en el pecho. En caso de que el dolor y la inflamación sean intensos, puedes probar a tomar ibuprofeno u otro antiinflamatorio seguro para mujeres en periodo de lactancia.
No es lo mismo congestión mamaria que mastitis. Sin embargo, la primera puede llevar a la segunda si no se trata de forma adecuada. La congestión mamaria es muy habitual y suele desaparecer una vez que se establecen las rutinas de alimentación del bebé.
Mastitis
La mastitis en la lactancia puede producirse después de una congestión mamaria a la que no se ha dado solución. Si no se vacía el pecho del todo, puede dar lugar a conductos de leche que se bloquean. En este caso, los síntomas pueden empeorar y pasar a tener fiebre alta, malestar generalizado y escalofríos. Si esto sucede es necesario acudir al médico para descartar y prevenir posibles infecciones bacterianas.
Si estás sufriendo congestión mamaria, no debes preocuparte. No se trata de algo grave y, como puedes comprobar, tiene soluciones muy sencillas. Normalmente, amamantar a tu bebé con la frecuencia necesaria será suficiente para prevenir bloqueos y aliviar la hinchazón.
Posturas para Amamantar
"Debe intentar probar otras posturas en la que el niño y la madre estén cómodos, hasta conseguir el agarre del niño", afirma Begoña Sanchís, enfermera e integrante de la Comisión de Lactancia del Hospital de Manises (Valencia). Te en cuenta que el bebé no chupa del pezón. Si lo hace así, es que se produce un "mal agarre". "Para detectar este mal agarre debemos observar si el bebé tiene la lengua al borde del pezón en vez de estar debajo del seno y las mejillas punzadas sobre el pezón. El bebé necesita más tiempo para obtener la leche que necesita. Por eso las tomas pueden llegar a durar hasta media hora.
Posturas Comunes:
- De acunamiento: Es la más tradicional lo más frecuente es coger al bebe con un brazo, y colocarle cruzado sobre el pecho de forma que el bebé queda frente al pecho utilizar el brazo del mismo lado que el pecho que se ofrece al bebé para sostener el cuerpo del pequeño.
- Acunamiento cruzado: Es similar a la postura de acunamiento previamente descrita, con la salvedad de que la madre utiliza el brazo contrario al del pecho que ofrece al bebé para sostener el cuerpo del pequeño.
Lactancia a Demanda y Vuelta al Trabajo
Además de dar la postura más cómoda para que en la lactancia materna no surjan problemas, es fundamental que sea a demanda, es decir, cuando el niño lo pida. La relactación, o lactancia inducida, es el proceso mediante el que se recupera la producción de leche materna después de que haya disminuido o incluso desaparecido.
Realmente no es fácil compaginar nuestra actividad laboral con la lactancia materna.
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