Cambios en el Cuerpo de la Mujer Durante el Embarazo

02.11.2025

A todas las embarazadas nos gusta observar cómo va creciendo nuestra barriga durante el embarazo, hacernos fotos ¡y compartirlas por redes! El embarazo es un proceso extraordinario en el que el cuerpo de la mujer experimenta cambios extraordinarios para adaptarse y nutrir al bebé en crecimiento. Todos los sistemas del cuerpo colaboran en este complejo proceso, desde las fluctuaciones hormonales que señalan el inicio del embarazo hasta las adaptaciones físicas que permiten que el útero crezca y sostenga al feto en desarrollo. El embarazo es un proceso natural y nuestro organismo está perfectamente preparado para asumirlo.

Primer Trimestre: Preparación y Adaptación

Las primeras semanas del embarazo son cruciales para sentar las bases para el desarrollo fetal.

  • Semanas 1 a 4: En las primeras semanas, los cambios hormonales indican al cuerpo que debe prepararse para el embarazo. El útero comienza a engrosar su revestimiento, mientras que órganos como el hígado y los riñones comienzan a trabajar más arduamente para adaptarse al mayor flujo sanguíneo y la entrega de nutrientes.
  • Semanas 5 a 8: En el segundo mes, el útero comienza a expandirse levemente, lo que provoca pequeños ajustes en los órganos pélvicos circundantes. La vejiga puede experimentar una leve presión, lo que provoca micción frecuente.
  • Semanas 9 a 12: A medida que el útero crece hasta alcanzar el tamaño de una toronja hacia el final del primer trimestre, comienza a presionar contra la vejiga y los intestinos. El útero de 10 semanas todavía es relativamente pequeño, pero comienza a hacerse notar.

Puede que estés deseando proclamar la noticia a los cuatro vientos, pero si se trata del primer embarazo, nadie va a notarlo en las primeras semanas, al menos a simple vista. Ni siquiera tú. Pero, aunque todavía no lo sepas, en tu interior el cuerpo ha empezado a acelerar todas sus funciones. Apenas ganarás peso. En cuanto al peso, lo habitual durante el primer trimestre es ganar uno o dos kilos (por el aumento del volumen de sangre y el desarrollo de la cavidad amniótica y de la placenta, etc.). De hecho, el bebé solo pesa ¡50 gramos!

En el pecho los cambios también son más evidentes: notarás que aumenta su volumen, están más sensibles y algo más pesados. Aplícate crema antiestrías también. El crecimiento del útero comprime la vejiga, por lo que es normal que tengas ganas de orinar con mayor frecuencia.

Cambios cardiovasculares

Entre los principales cambios fisiológicos a nivel cardiovascular que la mujer puede experimentar en el embarazo se encuentran los siguientes:

Lea también: Sistema reproductor femenino y el óvulo

  • Incremento del volumen sanguíneo, casi de un 50%, que puede llevar a una leve anemia fisiológica (porque la sangre se encuentra más diluida).
  • Aumento del gasto cardíaco, es decir, del volumen de sangre que bombea el corazón en un tiempo determinado.
  • Incremento de la frecuencia cardiaca, que puede llegar hasta unos 90 latidos por minuto en reposo.
  • Disminución gradual de la tensión arterial hasta el segundo trimestre de gestación. No obstante, este cambio se revierte durante el tercer trimestre.
  • Desplazamiento del corazón hacia arriba y a la izquierda, por el aumento del tamaño del útero.
  • Estado de hipercoagulabilidad, para evitar una pérdida excesiva de sangre en el parto. No obstante, esta situación también eleva el riesgo de coágulos sanguíneos.

Además, es frecuente la hinchazón en piernas, pies y tobillos, porque el retorno venoso se encuentra dificultado por el aumento de tamaño del útero. También pueden aparecer varices vulvares y en las piernas.

Cambios a nivel respiratorio

La frecuencia respiratoria aumenta para poder hacer frente al mayor consumo de oxígeno. Además, también es común la sensación de ahogo y falta de aire, especialmente, al hacer esfuerzos. Esto es debido a que el útero gestante hace que el diafragma ascienda y hay una menor capacidad pulmonar total.

Cambios en el sistema urinario

Debido al aumento del volumen sanguíneo mencionado anteriormente, los riñones deben aumentar también el volumen de sangre que filtran en el embarazo. Por otro lado, la vejiga se ve presionada porque el útero ha incrementado su tamaño. Esto causa que durante el embarazo se encuentre aumentada la frecuencia con la que la mujer necesita ir al baño.

Cambios en las mamas

Las mamas sufren también cambios evidentes durante el embarazo, por acción de las hormonas, ya que se preparan para la lactancia del bebé. Algunos de los cambios son:

  • Mayor sensibilidad, sensación de tensión e hinchazón. La mujer puede notar este cambio desde las primeras semanas de embarazo.
  • Aumento de tamaño, debido a que se ve estimulado el desarrollo de las glándulas que producen la leche.
  • Agrandamiento de areolas mamarias y pezones, que también se oscurecen.
  • Aparición de los tubérculos de Montgomery (puntitos abultados y blanquecinos en la areola) cuya secreción ayuda a proteger y lubricar el pezón.
  • Mayor notoriedad de las venas superficiales.

Además, en la recta final del embarazo, también es posible que la mujer aprecie la secreción de calostro. El calostro es el alimento que tomará el bebé en sus primeros días de vida, hasta que comience la producción de leche. Se trata de una secreción más amarillenta que la leche, pero no todas las mujeres comienzan a producirlo antes del parto.

Lea también: Diagnóstico prenatal del cuerpo calloso

Segundo Trimestre: Expansión y Mayor Conciencia

Por la cintura, de momento, no te preocupes, no la perderás hasta que haya pasado el primer trimestre. ¡Despídete de la cintura! Poco a poco, y sobre todo a partir de las 12 semanas, empezarás a notar que tu abdomen se ensancha y se redondea ligeramente, y también los muslos, ¡así que empieza a despedirte de tus tejanos…! Y a aceptar tus nuevas curvas.

Es posible que la areola mamaria se vuelva un poquito más oscura y que desde el centro el abdomen hasta el pubis aparezca una línea oscura vertical (la línea alba). Se debe a los cambios hormonales, y desaparece en unos meses tras el parto, así que no te preocupes.

Vas a ganar unos kilos. En el segundo trimestre es cuando ganarás más peso y es completamente normal. El ritmo es de medio kilo por semana, aproximadamente (lo habitual son entre 5-7 kg, en total. Aunque no todas las mujeres ganan el mismo peso. Lo importante es que el bebé se desarrolle bien, así que tanto si te pasas un poco como si no llegas a los 7 kg, no te preocupes. La última palabra la tiene tu médico.

  • Semanas 13 a 16: El útero continúa expandiéndose hacia arriba en la cavidad abdominal. Este crecimiento provoca un desplazamiento de los órganos del embarazo, ya que los intestinos se desplazan hacia arriba y hacia los costados del vientre.
  • Semanas 17 a 20: A mitad del embarazo, el útero alcanza el nivel del ombligo. Esta expansión ejerce presión sobre el estómago, el hígado y el diafragma. Muchas mujeres sufren acidez de estómago o falta de aire a medida que estos órganos se ven empujados hacia arriba. La acidez de estómago, un signo del embarazo, también es común durante esta etapa.
  • Semanas 21 a 24: En esta etapa, el útero comienza a presionar contra las costillas inferiores, lo que puede generar una sensación de opresión en el pecho. Los pulmones se adaptan aumentando su eficiencia, lo que garantiza un suministro adecuado de oxígeno para el feto en crecimiento.

Cambios a nivel gastrointestinal

Los cambios hormonales típicos de la gestación también están relacionados con uno de los síntomas más comunes del embarazo: las náuseas y los vómitos. No obstante, a nivel gastrointestinal también hay otros cambios durante el embarazo, como los siguientes:

  • Relajación de la unión esófago-estómago (esfínter esofágico inferior), por acción de la progesterona. Debido a ello, se ve favorecido el reflujo, la acidez y el ardor.
  • Desplazamiento del estómago, que cambia su posición, por el aumento de tamaño del útero. Este cambio también va a favorecer el reflujo y la acidez.
  • Digestiones más lentas y pesadas, por los elevados niveles de progesterona. De este modo, es posible que la embarazada tenga gases y padezca estreñimiento. No obstante, también contribuye que el tránsito intestinal se ve dificultado por la presión que ejerce el útero. El estreñimiento, junto a las dificultades en el retorno venoso, también puede llevar a la aparición de hemorroides.

Finalmente, algunas mujeres embarazadas notan cierto rechazo por alimentos que antes consumían, o antojo por un determinado alimento. La causa puede estar relacionada con los cambios hormonales y con el agudizamiento en el olfato y el gusto.

Lea también: Aprende a cuidar a tu cría de puercoespín

Cambios en la piel

Es frecuente la aparición de manchas de color amarronado en la piel (especialmente en la cara) durante el embarazo, lo que se denomina melasma, cloasma gravídico o, más comúnmente, paño o máscara del embarazo. De nuevo relacionado con los cambios hormonales en el embarazo, la producción de melanina aumenta. La melanina es el pigmento que da color a la piel y, por ello, esta hiperpigmentación hace que la piel se oscurezca.

De este modo, pueden aparecer ciertas manchas en la piel de la cara de la embarazada. Sin embargo, también se oscurecen areolas y pezones, vulva, periné, axilas, cara interna de muslos y aparece la línea negra (del ombligo al pubis).

Por otro lado, debido al estiramiento al que se ve sometida la piel en el embarazo, es frecuente la aparición de estrías en el abdomen, caderas, mamas, muslos...

Cambios músculo-esqueléticos

Al aumentar el volumen del abdomen, la mujer cambia su postura inclinándose ligeramente hacia atrás. Este cambio postural supone un cambio en el centro de gravedad que la embarazada realiza para compensar y mantener el equilibrio. Por otro lado, la relaxina es una hormona que hace que articulaciones y ligamentos estén más relajados y laxos. Su objetivo es preparar la pelvis de la mujer para el aumento de tamaño del útero y para el parto, pero puede provocar que la mujer note cierta inestabilidad.

Tercer Trimestre: Preparación Final y Ajustes

El tercer trimestre se caracteriza por un rápido crecimiento fetal y cambios significativos en la posición de los órganos.

  • Semanas 25 a 28: El útero se extiende más hacia la cavidad abdominal y llega justo debajo de la caja torácica. Esta compresión puede afectar la digestión y, a menudo, causar estreñimiento o reflujo ácido.
  • Semanas 29 a 32: En este punto, el peso del bebé añade presión a la pelvis y la zona lumbar, lo que puede provocar molestias. La vejiga experimenta una mayor compresión, lo que provoca una micción más frecuente.
  • Semanas 33 a 36: A medida que la cabeza del bebé se desplaza hacia la pelvis en preparación para el nacimiento, algunos órganos, como los pulmones y el diafragma, pueden recuperar una pequeña cantidad de espacio.
  • Semanas 37 a 40: En las últimas semanas, el proceso de desplazamiento de los órganos del embarazo alcanza su punto máximo. El útero ocupa la mayor parte de la cavidad abdominal, lo que deja poco espacio para otros órganos.

Se suele creer que las embarazadas ganan más peso en el último trimestre, pero en los últimos tres meses la mayor parte del peso que se gana corresponde - o debe corresponder -al crecimiento del bebé y al aumento del líquido amniótico. Además, en los últimos tres meses es mejor que no ganes peso del recomendado (varía en función del índice de masa corporal previo al embarazo), ya que aumenta el riesgo de desarrollar diabetes gestacional y de cesárea.

El útero puede alcanzar hasta 14 centímetros por encima del ombligo y esto hace que los órganos intestinales (intestino, hígado, bazo…) se desplacen hacia arriba y puedas notar dolor o presión en la zona costal.

El desplazamiento de los órganos intestinales hacia el diafragma, puede hacer que tengas sensación de que te falta el aire. No te agobies.

Notarás que la tripa se pone dura de forma irregular, sobre todo cuando caminas o subes escaleras. Son las falsas contracciones o contracciones de Braxton Hicks.

Te notarás muy cansada, y puede que se te hinchen los tobillos y las muñecas, por la dificultad del retorno venoso y la compresión del nervio mediano. Tranquila porque ya queda poquito.

Cambios en el sistema endocrino

Durante el embarazo se producen bastantes cambios en el sistema endocrino. El aumento de la hormona hCG lleva a un aumento de los estrógenos y, especialmente, de la progesterona, ya que mantiene el cuerpo lúteo ovárico. Posteriormente, la placenta adquirirá una importante función endocrina.

Por otro lado, la hipófisis aumenta su tamaño porque las células que producen la prolactina crecen en tamaño y número. De este modo, la prolactina se eleva para preparar a la mujer para la lactancia.

Además, el aumento de ciertas hormonas diabetógenas y una mayor resistencia a la insulina pueden llevar a la aparición de diabetes gestacional.

Otros cambios

  • Los pechos siguen creciendo. ¡Pueden llegar a triplicar su tamaño original! Y las areolas cada vez son más grandes.
  • Cuida tus encías. Las encías tal vez estén algo más débiles y puede que se inflamen o sangren con facilidad (también por la acción de las hormonas).
  • Mareos: puedes marearte al tener más baja la tensión, sobre todo si te levantas rápidamente después de estar tumbada o un rato sentada.
  • Desplazamiento del centro de gravedad. Como el útero gana espacio, y tu barriga aumenta de volumen, el centro de gravedad de tu cuerpo se desplaza, porque ahora debe soportar un mayor peso de tu parte delantera. Además, también se aflojan las articulaciones de la pelvis, lo que puede provocar dolor de espalda. Para evitarlo, procura sentarte con la espalda recta, no utilizar zapatos de tacón y agacharte doblando las rodillas.
  • Problemas de sueño. El aumento del volumen del abdomen hará que te cueste encontrar una postura adecuada para dormir.
  • Aumento de flujo vaginal: es normal y no debes confundirlo con la rotura de la bolsa de aguas.

Después del Parto: Recuperación y Regreso a la Normalidad

Después del milagroso viaje del embarazo y el parto, la fase posparto marca un nuevo capítulo en la recuperación física y el ajuste emocional de la madre. Uno de los aspectos más notables de este período es la capacidad del cuerpo para recuperarse. Inmediatamente después del nacimiento, el útero comienza un proceso crítico conocido como involución, en el que se encoge hasta recuperar su tamaño y posición previos al embarazo.

Este proceso se desencadena por cambios hormonales, en particular la caída de la progesterona y la liberación de oxitocina, que estimulan las contracciones uterinas para expulsar el tejido y la sangre restantes. La involución suele durar unas seis semanas, aunque algunas mujeres pueden sentir calambres leves durante este período, especialmente durante la lactancia, ya que la lactancia estimula la liberación de oxitocina.

Además del útero, otros órganos del vientre de una embarazada también comienzan a regresar a sus ubicaciones originales. La vejiga, que había estado comprimida durante gran parte del embarazo, recupera su posición y capacidad habituales. Este cambio puede ayudar a aliviar la micción frecuente que muchas mujeres experimentan durante el final del embarazo.

De manera similar, el estómago y los intestinos, que fueron empujados hacia arriba y hacia los lados por el crecimiento del útero, gradualmente vuelven a su alineación previa al embarazo. El diafragma y los pulmones también se benefician de este ajuste. Como el útero ya no presiona contra el diafragma, la respiración se vuelve más fácil y muchas mujeres notan una mejora significativa en su capacidad para respirar profundamente.

Mientras tanto, los músculos del suelo pélvico, que soportaron una presión inmensa durante el embarazo y el parto, también comienzan a recuperarse. Sin embargo, fortalecer estos músculos a menudo requiere ejercicios específicos como los ejercicios de Kegel para recuperar su funcionalidad y soporte completos.

Los tiempos de recuperación varían de una persona a otra, dependiendo de factores como el tipo de parto (vaginal o cesárea), las complicaciones durante el parto y la salud general de la persona. Algunas mujeres pueden sentirse normales nuevamente en unas pocas semanas, mientras que otras pueden tardar meses en recuperarse por completo. Es fundamental que las mujeres en el posparto prioricen el descanso, la nutrición adecuada, la hidratación y la actividad física suave para apoyar el proceso de recuperación.

Un consejo final: tras el parto, la pérdida de peso es progresiva, así que no tengas prisa. Además, si das el pecho tu hijo/a es probable que tengas más hambre, y no te conviene hacer dietas hasta que te recuperes.

Resumen de Cambios y Adaptaciones

El recorrido de los órganos durante el embarazo es un testimonio de la increíble capacidad de adaptación del cuerpo. Cada fase del embarazo implica un conjunto único de cambios que priorizan el crecimiento del bebé y mantienen la salud de la madre.

En conclusión, el seguimiento de los órganos durante el embarazo semana a semana revela el intrincado equilibrio y la resiliencia necesarios para sustentar una nueva vida. Desde las primeras semanas, cuando comienzan los cambios sutiles, hasta el trimestre final, cuando el bebé exige casi cada centímetro de espacio dentro del vientre de la embarazada, el cuerpo humano demuestra una extraordinaria capacidad de adaptación. Esta transformación no es sólo una maravilla biológica, sino un testimonio de la compleja ingeniería de la anatomía del cuerpo de la embarazada.

Comprender estos cambios también pone de relieve la importancia de una atención prenatal adecuada, una nutrición y un descanso adecuados para apoyar la salud de la madre durante este período de desplazamiento de órganos durante el embarazo. Estas adaptaciones, aunque exigentes, reflejan el profundo compromiso del cuerpo con la promoción de la vida.

En definitiva, el cambio y reposicionamiento de los órganos durante el embarazo es mucho más que un ajuste físico: simboliza la profunda conexión entre la madre y su hijo.

Referencias

  • Oficina de Salud de la Mujer. Etapas del embarazo. Consultado el 20 de diciembre de 2024.
  • Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos. Cómo crece el feto durante el embarazo. Consultado el 20 de diciembre de 2024.
  • Sultan P, Carvalho B. Recuperación posparto: ¿qué se necesita para volver a la situación inicial? Curr Opin Obstet Gynecol. 1 de abril de 2021;33(2):86-93. doi:10.1097/GCO.0000000000000684 .
  • Lopez-Gonzalez DM, Kopparapu AK. Atención posparto de la nueva madre. [Actualizado el 11 de diciembre de 2022]. En: StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2024 Ene-.

tags: #organos #cuerpo #mujer #embarazada #cambios

Publicaciones populares: