Raúl Rodríguez: El legado musical de Martirio
El prestigioso músico Raúl Rodríguez, hijo de la célebre cantante Maribel Quiñones, conocida artísticamente como Martirio, ha actuado en Lanjarón, en la antigua Fábrica de Aceite Gallegos.
Raúl Rodríguez nació en Sevilla hace 47 años. Raúl es músico, productor musical y antropólogo cultural, licenciado en Geografía e Historia y Antropología por la Universidad de Sevilla.
Entre sus investigaciones antropológicas destaca un espectáculo en vivo con el grupo de Alexis Díaz-Pimienta: Punto Flamenco. Repentista a Compás. Raúl es hijo de la cantante Martirio con la que ha colaborado musicalmente en numerosas ocasiones.
Inicios y trayectoria musical
Raúl Rodríguez comenzó su andadura profesional formando el grupo Caraoscuro. Sus primeros trabajos como guitarrista en Sevilla están vinculados a Kiko Veneno y Pata Negra. Más tarde, viajes e investigaciones en Latinoamérica le acercan a otros instrumentos y músicas para reintroducirlos después en su propia herencia flamenca. En 2003 formó su propio grupo Son de la Frontera, integrado por primera vez por cubanos en el peculiar estilo flamenco de Morón de la Frontera.
En 2012 Raúl acompañó a Chavela Vargas en la presentación de su último disco La Luna Grande, con Martirio y Eugenia León, en México y en Madrid. Ese año también se incorporó como tresero flamenco a la banda de Santiago Auserón para su banda Juan Perro & La Zarabanda.
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Entre sus colaboraciones en directo Raúl ha tocado con Enrique Morente, Compay Segundo, Chavela Vargas, Javier Rubial, Marta Valdés, Soledad Bravo, Miguel Poveda, Javier Barón, Luz Casal, John Cale, Raimundo Amador, Chano Rodríguez, Juan de Camas, entre otros.
El Tres Flamenco: Un instrumento único
Este artista inventó el instrumento llamado tres flamenco, una mezcla del tres cubano y la guitarra flamenca. Es un instrumento único en el mundo realizado por el luthier de Sevilla, Andrés Domínguez. Raúl le ha producido a su padre Juan (médico de profesión y aficionado a la música y el cante) su primer disco dedicado a la tierra de El Andévalo, mezclando el fandango de este lugar y el rock, titulado Campo de Fresas.
También este artista, que ha cosechado importantes premios, está enseñando a tocar a su hija Lua, de 11 años de edad. Raúl ha manifestado que «yo le hablaré muy bien a mi madre de Lanjarón y es posible que algún día se presente porque estoy seguro que le encantará. Mi madre es una gran artista y una gran persona. Ella canta cada día mejor».
Influencia familiar y colaboraciones
Resulta interesante ver la relación que mantienen los hijos artistas de padres artistas. El hijo de Sinatra dirigía su orquesta y Raúl Rodríguez, hijo de Martirio con la que colabora, ha desarrollado una tremenda carrera por sí mismo.
Raúl, nacido en 1974, es fruto del fallido matrimonio de Martirio con un compañero de Universidad, cuando ella contaba sólo diecinueve años.
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Encontrar la creatividad es algo complejo. Y ahí, en el origen, es donde Raúl Rodríguez, con las suelas gastadas rescata las huellas del camino, se descalza y pone música, letra y corazón al trabajo discográfico que mejor habla de sí mismo.
"De Vuelta a Casa": Un videoclip revelador
El músico y antropólogo Raúl Rodríguez lanza hoy el videoclip De Vuelta a Casa como adelanto de La Razón Eléctrica, su tercer trabajo en solitario que verá la luz el próximo 31 de marzo. Se trata de un "cierre de ciclo" que llega después del lanzamiento de Razón de Son (2014) y La Raíz Eléctrica (2017).
Este primer single incorpora ritmos y sones de sus viajes como músico y antropólogo durante 30 años.
En este videoclip hablo más de mí, me pongo a mí mismo como indígena a investigar. El sujeto que estudia se convierte en objeto de estudio y ha sido una especie de auto antropología, de historia de vida cantada. No es el mismo acercamiento que hace el cantautor, no es un mundo interiorista. Se trata del acercamiento que hace el antropólogo. Intento traducir a un lenguaje comprensible para otras culturas, cómo es la cultura de los músicos ambulantes, los que vamos viajando por el mundo y recogiendo información para poder crear. En este caso, esta canción tiene mucho de ese procedimiento de hacerme entender y hacerme explicar, primero a mí mismo, de mirarme al espejo y reconocerme y darme cuenta realmente de quién soy y de que las suelas gastadas son las huellas que el camino deja en ti. Que cada paso tiene un sentido y que muchos años después volví a Sanlúcar de Guadiana y justo fui donde rompí a cantar, una noche en un concierto en un molino, en el mismo molino que hoy aparece en el videoclip.
La canción habla de cómo hay que darle la vuelta al mundo para saber regresar al sitio donde empezó todo.
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Es la tierra de mi familia paterna y he vivido en casi todos los pueblos de esa zona, porque mi padre era médico y trabajaba allí, aunque especialmente, en relación a este trabajo, fueron muy importantes los años que viví en Sanlúcar de Guadiana. Desde el 85 hasta cerca de los 90 alternaba vivir con mi padre en ese pueblo con visitar a mi madre en Madrid, en su época de primer impacto, en aquel Madrid de la Movida. Un tiempo de grandes contrastes para mí. Y sin embargo donde empecé a ser músico fue en Sanlúcar, por la cantidad de tiempo disponible. Surgió de un aburrimiento muy productivo que hoy ya no tenemos.
Desde luego. La sociedad ha desvalorizado la creatividad de muchas maneras. De hecho los artistas vivimos en la cuerda floja. Estamos muy cansados de escuchar que la creatividad no es productiva, que el artista no debería inventar tanto, que es mejor repetir fórmulas del mercado... todo eso ha hecho que, poco a poco, tanto los poetas de mi generación, los músicos o la gente del cine que se atreve a innovar y a hacer cosas diferentes, estemos marginados. Incluso lo he visto con mi madre, con lo que le ha costado hacer entender que uno puede expresarse con un lenguaje nuevo. Sin embargo, estamos en un mundo en el que le hemos cedido la creatividad a la inteligencia artificial. Pretendemos que sean las máquinas las que inventen. Este trabajo además de ser musical también tiene ese lado poético en busca de esa motivación, de ese chispazo que enciende la creatividad única del artista.
Al principio me enfadé, porque yo quería compaginar ambas facetas. La de músico y la de antropólogo, pero con el tiempo entendí que para llegar a donde estoy hoy tuve que transitar ambas ramas de manera conjunta. Ahora me he dado cuenta de que llevo 30 años haciendo un trabajo de campo desde dentro, de la tradición. He estudiado cómo funciona la creación porque he trabajado con artistas como Kiko Veneno, Martirio, Chavela Vargas, Santiago Auserón, Javier Ruibal... eso es un proceso que solo se construye durante mucho tiempo y muy lento. Entonces ahora sí tengo la sensación de que mi vida ha servido para algo. Que el trayecto de lo que he ido haciendo me ha dado la oportunidad de contarle a las personas que no se dedican a esto cómo es el fenómeno creativo por dentro. Cómo se crea y cómo nace ese 'ángel'. Al final, el sentido de la vida es tener esa actitud creativa a la hora de hacerlo todo.
Es muy amable y muy generosa conmigo, porque yo hago un trabajo con ella muy cercano, siendo compañero fundamental en su trabajo, pero ella en todo momento ha querido que yo tuviera mi propio camino. Nunca hemos ejercitado el proceso de ser famosos, nunca hemos vendido nuestra vida a nivel social ni a nivel mediático. Soy otro ejemplo distinto de otros hijos de artistas y eso me ha facilitado ser persona y hacer lo que he hecho a nivel musical a su lado sin que muchos supieran que éramos madre e hijo.
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