¿Para Quedar Embarazada es Necesario que el Hombre se Venga Dentro?

02.11.2025

Cuando hablamos de fertilidad y relaciones sexuales, hay muchas dudas clásicas que siempre aparecen. Como esta que planteaba una lectora: “Estoy buscando un bebé y no consigo quedarme embarazada. Cuando mantengo relaciones sexuales con mi pareja, gran parte del semen se me sale de la vagina y no entiendo por qué razón. ¿Puede ser una dificultad para conseguir el embarazo?”

Es importante entender cómo funciona el proceso de fecundación y qué factores realmente influyen en las posibilidades de embarazo.

¿Cómo influye la eyaculación en la fertilidad?

La cantidad de semen que se expulsa al exterior no afecta significativamente las probabilidades de concebir, de hecho también hay que considerar la calidad. Factores como la motilidad y la morfología de los espermatozoides son importantes para el éxito de la fecundación. Un análisis puede proporcionar información y ayudar a identificar posibles problemas de fertilidad.

Volumen de semen y su impacto en el embarazo

Empezando a responder esta pregunta, hay que aclarar que durante la eyaculación se produce la salida de entre dos y seis mililitros de semen (así lo afirma la Organización Mundial de la Salud, que considera un volumen de eyaculado normal a partir de 1,5 ml.), que queda depositado en la vagina y que posteriormente podría salir al exterior, sobre todo al incorporarse la mujer. Es natural que, al incorporarse, parte del semen salga al exterior, lo que genera dudas sobre su impacto en la fertilidad.

La cantidad de semen que sale de la vagina tras el coito no es indicativa de infertilidad, ya que el cuerpo femenino está diseñado para retener la cantidad necesaria para la fecundación. El esperma que permanece en la vagina después de la eyaculación tiene la capacidad de moverse hacia el cuello uterino, donde puede sobrevivir hasta cinco días.

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Durante este tiempo, los espermatozoides más fuertes intentan atravesar el moco cervical y llegar a las trompas de Falopio, donde puede ocurrir la fecundación si hay un óvulo presente (muy importante que lleguen en el momento adecuado).

El papel del esperma en la fecundación

El esperma juega un papel esencial en la fecundación, ya que su objetivo es alcanzar el óvulo para crear un embrión. Aunque millones de espermatozoides son liberados durante la eyaculación, solo el 1% de los que llegan al cuello del útero consiguen alcanzar el útero. El proceso de selección natural favorece a los espermatozoides más fuertes y rápidos, los que tienen más probabilidades de alcanzar el objetivo.

Las contracciones uterinas y los movimientos de las trompas de Falopio durante la ovulación ayudan a dirigir los espermatozoides hacia el óvulo. Factores como la calidad del moco cervical, el estado de las trompas de Falopio y el ciclo menstrual también juegan un papel fundamental en el proceso de concepción, tanto como el esperma.

Mitos y realidades sobre las posturas después del sexo

Una creencia popular sugiere que elevar las piernas después de las relaciones sexuales puede aumentar las probabilidades de embarazo, pero, ¿es esto cierto?

Poner las piernas hacia arriba después del sexo para conseguir un embarazo

Hay una creencia general que considera que si tras las relaciones sexuales la mujer permanece inmovilizada con las piernas hacia arriba, hay más probabilidades de lograr embarazo porque se facilita la llegada de los o espermatozoides al interior del útero hacia las trompas de Falopio. De hecho, se publicaron en su momento varios estudios que indicaban que esta práctica era efectiva.

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Sin embargo, en 2016 se publicó un estudio con mayor número de pacientes que indicaba que no hay necesidad de adoptar posturas determinadas para que se produzca la fecundación, ya que el cuerpo de la mujer sabe perfectamente lo que debe hacer, independientemente de si se permanece tumbada o no tras el coito.

Es fundamental entender que la concepción es un proceso complejo que depende de múltiples factores, y no de una sola práctica o postura. Entre ellas la salud general de la pareja, la calidad del semen, el momento del ciclo...

¿Es necesario realizar acciones específicas tras las relaciones?

Muchas parejas se preguntan si deben seguir ciertos rituales o acciones específicas para aumentar sus posibilidades de concebir. La ciencia indica que no existen acciones post-coitales que garanticen el éxito de la fecundación. Es más importante centrarse en mantener una salud reproductiva óptima y en tener relaciones sexuales regulares durante el periodo fértil del ciclo menstrual.

Esto maximiza las oportunidades de que los espermatozoides se encuentren con un óvulo viable, que al final es lo que debe suceder.

La ciencia detrás de la fecundación

Contracciones uterinas y su función

El cuerpo femenino está biológicamente preparado para facilitar la llegada de los espermatozoides al óvulo. Las contracciones que se producen en el útero durante las relaciones sexuales y el orgasmo, así como los movimientos de las trompas de Falopio durante la ovulación, que es el periodo más fértil, atraen los espermatozoides y les permiten llegar y fecundar el óvulo.

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El útero continúa contrayéndose de manera leve incluso después del orgasmo, lo que sigue ayudando a los espermatozoides. Este proceso es natural del sistema reproductivo femenino y no requiere intervención externa para ser efectivo. Es importante destacar que estas contracciones no se ven afectadas por la posición en la que se encuentre la mujer después de las relaciones sexuales.

La naturaleza ha diseñado este sistema para maximizar las posibilidades de concepción sin hacer nada especial como levantar las piernas.

Movimientos de las trompas de Falopio en la atracción de espermatozoides

Las trompas de Falopio desempeñan un papel importante en el proceso de fecundación. Durante la ovulación, las trompas se mueven para atraer y capturar el óvulo liberado por el ovario. Esos mismos movimientos ayudan guían a los espermatozoides hacia el óvulo. El ambiente dentro de las trompas de Falopio intenta ser ideal para la supervivencia de los espermatozoides, y el moco cervical producido durante la ovulación es más permeable para facilitar el paso.

Este proceso es altamente eficiente y no requiere de acciones externas para funcionar correctamente, ya que el cuerpo femenino está diseñado para facilitar la concepción de manera natural.

Entendiendo las probabilidades de embarazo

Porcentaje de espermatozoides que alcanzan el útero

Como comentábamos, se estima que aproximadamente el 1% de los espermatozoides logra atravesar el cuello uterino y llegar al útero, pero esto es lo normal. El porcentaje puede parecer bajo, pero es suficiente. Hay que tener en cuenta que el viaje de los espermatozoides hacia el óvulo está lleno de obstáculos, lo que hace que solo los más fuertes y móviles lleguen finalmente a alcanzar a las trompas de Falopio.

Este proceso de selección natural sirve para que los espermatozoides más aptos lleguen a fecundar el óvulo, aumentando las probabilidades de un embarazo. En cualquier caso, la cantidad de espermatozoides que alcanza el útero no es el único factor determinante para la concepción.

¿La salida de semen afecta las posibilidades de concebir?

No, la salida de semen de la vagina después de las relaciones sexuales no afecta significativamente las posibilidades de concebir. De hecho es normal que parte del semen se expulse al exterior al levantarse, pero esto no impide que una cantidad suficiente de espermatozoides permanezca. El moco cervical actúa como un filtro que selecciona los espermatozoides más aptos, así que los que tienen que llegar, llegan.

Por lo tanto, la salida de semen no debe interpretarse como un obstáculo para el embarazo. Es importante que las parejas se concentren en tener una salud reproductiva óptima y en tener relaciones sexuales en el mejor momento del periodo fértil del ciclo.

Identificando problemas de fertilidad

El que no te quedes embarazada a pesar de llevar intentándolo desde hace varios meses puede ser totalmente normal. Es a partir de esta fecha cuando se aconseja empezar el estudio de esterilidad. Y el que salga una cantidad de semen más o menos elevada tras las relaciones no será la causa.

¿Cuándo puedo considerar que tengo un problema de fertilidad?

La esterilidad o infertilidad es un trastorno del aparato reproductor (masculino o femenino) que consiste en la incapacidad para lograr el embarazo después de doce meses o más de relaciones sexuales regulares sin protección. No obstante, si la mujer tiene más de 35 años se puede plantear iniciar tratamiento a parto de los 6 meses de relaciones sin protección o alguna patología en concreto.

Esto se debe a que la reserva ovárica y su calidad disminuyen con la edad, lo que puede afectar las posibilidades de concepción. Un diagnóstico temprano puede ayudar a identificar problemas y considerar las opciones de tratamiento más adecuadas para esa persona. Es importante no desanimarse si no se logra un embarazo de inmediato.

Factores como el estrés, el estilo de vida y la salud general pueden influir en la fertilidad. Hay profesionales médicos que te pueden acompañar en este camino.

Recomendaciones para mujeres mayores de 35 años

Para las mujeres mayores de 35 años que buscan concebir, es esencial mantener un estilo de vida saludable que incluya una dieta equilibrada, ejercicio regular y la reducción del estrés. Además, es aconsejable realizar un seguimiento del ciclo menstrual para identificar los días más fértiles (algo un poco más complicado cuando el ciclo es irregular).

Las pruebas de ovulación pueden ser útiles para determinar el momento óptimo para tener relaciones sexuales, ya que nos avisan del mejor momento del ciclo. También es importante abordar cualquier problema médico subyacente, como el síndrome de ovario poliquístico o problemas tiroideos.

Consultar a un especialista en fertilidad es buena idea para ver el estado y considerar opciones de tratamiento (en caso de que sea necesario) como la inseminación artificial o la fecundación in vitro. Una de las teorías más controvertidas en el ámbito de la fertilidad es si influye que las mujeres tengan un orgasmo para quedarse embarazadas. Evidentemente, se trata de una suposición científica que aún no ha sido cien por cien demostrada, pero que ha suscitado un gran interés desde hace más de un siglo.

La 'teoría upsuck'

Todo se remonta al comienzo de la llamada 'teoría upsuck', formulada por los especialistas Robin Baker y Mark Bellis, la cual plantea que cuando sucede el orgasmo la contracción de las paredes del útero ayuda a transportar los espermatozoides eyaculados a los óvulos. De hecho, si de verdad existiera esta asociación entre placer y fertilidad, las tasas de natalidad no aumentarían demasiado: según las últimas encuestas, el 68% de las mujeres españolas ha fingido un orgasmo en alguna ocasión.

La hipótesis de que hubiera esa relación entre orgasmo y embarazo nace también de la incapacidad de la ciencia para encontrar una función biológica relevante a esos breves segundos de placer. Al fin y al cabo, desde el punto de vista científico la razón por la que sentimos tanto placer de forma contenida no deja de ser un misterio.

Cuando sucede el orgasmo, se libera oxitocina, que estimula las contracciones uterinas. La 'teoría upsuck' fue resucitada por dos educadores sexuales estadounidenses, William Masters y Virginia Johnson. Lo más llamativo es que los experimentos que hicieron no involucraban ninguna actividad sexual en pareja, sino que el procedimiento fue más atípico y extraño: pidieron a las participantes en el estudio que se masturbaran después de insertar semen artificial en sus canales vaginales.

Luego, tomaron radiografías para ver los resultados: no había ninguna evidencia que respaldara esta hipótesis. "Cuando tenemos un orgasmo, se libera la hormona de la oxitocina, que estimula las contracciones uterinas", explica Sadaf Ashan, periodista de 'Mel Magazine', quien ha escrito un artículo sobre este tema. "En muchos de los experimentos posteriores, a las mujeres se les da oxitocina para ver cómo se comportan el esperma en el conducto vaginal. Si bien algunos casos se reportaron una mayor retención de dicho líquido seminal, también se les proporcionaron dosis de la hormona mucho más altas de cómo se liberaría de forma natural después del orgasmo".

Masters y Johnson también descubrieron que cuando las mujeres tienen orgasmos, los niveles de estrés bajan, lo que sin duda resulta positivo en el momento de la fecundación. En otro experimento más reciente, de 2016, realizado por Robert King, investigador de la College Cork University y publicado en la revista 'Socioaffective Neuroscience & Psychology', se pidió a seis mujeres que registraran la calidad y cantidad de sus orgasmos durante un mes usando vibrador.

Después, King midió la cantidad de semen artificial de sus úteros cuando habían tenido un orgasmo y cuando no. Así, descubrió que cuando las mujeres disfrutaban de esos pocos segundos de placer, retenían un 15% más de líquido seminal.

Traer una vida al mundo

La opinión de King, sin embargo, estriba más en la incapacidad de la ciencia para encontrar una funcionalidad concreta al orgasmo. "Algunos han argumentado que los orgasmos femeninos no tienen por qué servir para nada biológicamente hablando", sostuvo en un comunicado de prensa redactado para presentar su estudio. "Sabemos que es algo que no es tan fácil de lograr. Esto no significa que no tenga una función evolutiva o vital. Mi investigación se basa en la creciente evidencia de que tiene relación con la fertilidad", adujo el académico.

¿Sería por tanto útil para la pareja que está intentando concebir un hijo que la mujer siempre alcanzase el orgasmo? Aunque esto no sea cierto, no hay que olvidar que gozar de una vida sexual plena y satisfactoria puede reportar muchos beneficios para la salud de la persona. Son muchísimos los estudios que corroboran que el clímax es bueno para la circulación de la sangre, mejorar el estado de ánimo o hasta para conseguir un ascenso laboral. Por tanto, aunque en estos momentos no estéis sopesando la opción de traer una vida al mundo, siempre es importante extraer el máximo placer de vuestras relaciones íntimas.

Cuando una mujer y su pareja están buscando el embarazo surgen muchas dudas sobre cómo conseguirlo más fácilmente. Una de las típicas cuestiones es si existen una serie de posturas sexuales que hacen que sea más posible aún quedar embarazada: ¿Alguna postura puede hacer que me quede embarazada más rápido?

Hay algunas posturas sexuales de las que se piensa que pueden ayudar a conseguir el embarazo. El motivo es que estas posturas permiten una penetración más profunda y, por tanto, una mayor cercanía del eyaculado al cuello uterino.

Sin embargo, la mayoría de los expertos en reproducción concluyen que no hay ninguna postura sexual que impida el embarazo. De igual modo, hasta el momento, no existe ningún estudio científico que demuestre que una determinada postura hace más probable que se produzca el embarazo.

La mejor postura para conseguir embarazo

Algunos especialistas sí que recomiendan que, tras la eyaculación, la mujer esté unos 5-10 minutos acostada boca arriba para facilitar el acceso de los espermatozoides al interior del tracto femenino. Realmente esto no sería necesario, puesto que durante el coito el hombre expulsa los espermatozoides y los deja en la entrada del cuello del útero.

El fondo uterino tiene una capacidad de unos 0,5 ml y la media de eyaculación de los hombres se sitúa en unos 2 ml, así que no hay posibilidad de que todo el eyaculado entre en el útero. Por eso no significa nada que, tras el coito, salga esperma de la vagina; es normal y se debe a este exceso de volumen.

A pesar de esto, se recomienda esta postura porque la mujer está relajada y es una posición cómoda, de forma que el útero está relajado y es más sencillo que los espermatozoides alcancen las trompas de Falopio para alcanzar el óvulo y conseguir fecundarlo. No se trata una cuestión de gravedad, si no de sentirse relajada y aumentar al máximo las posibilidades naturales.

Lo principal es no obsesionarse con la forma en la que se practica sexo. Estar pendiente de hacer todo "lo correcto" para conseguir el embarazo es contraproducente. Esto es así porque, si tanto hombre como mujer no están relajados y disfrutando, es más complicado que los espermatozoides accedan hasta el óvulo y que, posteriormente, el embrión formado implante en el útero.

Frecuencia de relaciones sexuales

Más importante que la forma en la que se mantienen relaciones, es cuándo y con qué frecuencia se deben mantener relaciones sexuales para conseguir el embarazo. Es importante practicar sexo durante los días más fértiles de la mujer. Estos días suelen situarse entre el día 14 y 16 del ciclo, en mujeres con ciclos regulares de 28 días. Si la mujer presenta irregularidades con su menstruación, lo más indicado es realizar test de ovulación cuando se sospeche que esté cerca.

En cuanto al hombre, es bueno que para el primer día presente un máximo de 3 días de abstinencia, no más. Al contrario de lo que mucha gente puede pensar ("cuantos más espermatozoides, mejor"), si un hombre está varios días sin eyacular, los espermatozoides se dañan por estrés oxidativo. Por tanto, no es recomendable pasar mucho tiempo sin eyacular.

Tras el día fértil, siempre que se pueda se recomienda mantener relaciones los dos días consecutivos, es decir el día 15 y el 16 si es un ciclo regular de 28 días, o los días tras el test positivo de ovulación.

Aunque tampoco es necesario tomárselo como una obligación, cada mes se debe intentar en los días fértiles, pero no hay que ser estricto ni obsesionarse con esto. La probabilidad de conseguir el embarazo de forma natural en un mes está entre el 18-22%. La mentalidad que se debe llevar ante la concepción es que si un mes no se consigue, ya se conseguirá al siguiente.

Sí, existe la posibilidad de que el líquido preseminal contenga espermatozoides, por lo que podrías quedarte embarazada incluso si no se produce una eyaculación completa en el interior de la vagina. Es perfectamente natural que te preguntes si puedes quedarte embarazada usando la marcha atrás o incluso por contacto genital.

Entonces, ¿qué es el líquido preseminal y por qué puede contener espermatozoides?

El líquido preseminal, o preeyaculatorio en términos más científicos, es un líquido lubricante que segrega el pene durante la excitación sexual. Proviene de la glándula de Cowper y las glándulas de Littré, que están conectadas con la uretra. Aunque el líquido preeyaculatorio por sí solo no contiene espermatozoides, existe la posibilidad de que entre en contacto con el esperma.

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