Alimentación para un Lactante Durante el Segundo Año: Recomendaciones
La alimentación en la primera infancia desempeña un papel fundamental en el crecimiento y desarrollo de los niños. A esta edad, se forman los hábitos alimentarios saludables. En los últimos años, los cambios culturales y de estilo de vida han alterado los patrones de alimentación.
Importancia de la Lactancia Materna
La lactancia materna es la mejor forma de alimentación en las primeras etapas de la vida. El amamantamiento exclusivo los primeros seis meses, complementado de forma gradual con otros alimentos, y el mantenimiento hasta los 2 años de vida o hasta que la madre y el hijo quieran, aporta nutrientes, anticuerpos y sustancias que favorecen el desarrollo inmunológico del lactante. Los cuidados para el mantenimiento de la lactancia materna deben empezar antes del nacimiento, aportando información sobre los beneficios de la lactancia, las técnicas correctas para amamantar, detectar posibles complicaciones de manera precoz y reconocer contraindicaciones reales para lactar.
El seguimiento incluye la valoración del estado del bebé y de la toma del pecho, el bienestar de la madre y de la familia. Es importante establecer la primera cita en las 48 a 72 horas tras el alta hospitalaria. De esta manera, se detectan problemas con la lactancia y se previenen situaciones, como deshidratación, abandono de la lactancia o problemas con el pecho, que pueden ser resueltos con una intervención temprana.
Las autoridades sanitarias (La Organización Mundial de la Salud, La Unicef y la Asociación Española de Pediatría) recomiendan que todos los bebés reciban lactación materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida, y complementada con otros alimentos, por lo menos, hasta los 2 años de edad.
Alimentación Complementaria
El niño precisa ir adquiriendo hitos que le permitan modificar la alimentación basada en líquidos para ingerir sólidos. En este periodo, el crecimiento es muy rápido: el peso al nacimiento se duplica entre los 4 y 6 meses, se triplica al año y se cuadriplica a los dos años. La talla aumenta 2 cm por mes durante el primer año y entre 10-12 cm el segundo año. Desde los 6 meses, aumenta la masa grasa con relación al conjunto corporal, condicionada por una mayor ingesta (pasa de 20 a 200 ml de capacidad gástrica en pocos meses).
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Uno de los objetivos de la alimentación complementaria (AC) es fomentar una relación sana del niño con la comida y es crucial, por ello, el marco afectivo en que se desarrolla: los padres deciden qué alimentos y de qué manera los va a recibir el lactante, potenciando su capacidad para autorregularse, su desarrollo cognitivo y social, la futura autonomía alimentaria y unos hábitos nutricionales saludables.
La alimentación se ofrece en pequeñas cantidades, mientras la lactancia sigue siendo parte fundamental de la dieta. La AC aporta un 20-30% del VCT entre los 6-8 meses, aumentando progresivamente hasta el 50-55% entre los 12 y 23 meses.
Recomendaciones Específicas
- Carnes: Rica en hierro, zinc y ácido araquidónico, se introduce desde el inicio, como puré, hasta que sean capaces de manejar otras texturas.
- Frutas y verduras: Ricas en vitaminas, fibra, carotenoides (anaranjadas) y folatos (verde oscuras), se recomienda su consumo diario.
- Pescado: Rico en ácidos grasos omega 3 y 6, hierro, zinc, yodo y fósforo.
- Legumbres: Alta densidad energética y contenido proteico, aunque de menor biodisponibilidad.
- Leche de vaca: A los 12 meses, leche entera y no antes por el riesgo de sobrecarga renal y de ferropenia.
Baby-Led Weaning (BLW)
En contraposición, el BLW y el BLISS (Baby Led Introduction to SolidS), obedeciendo a los criterios de alimentación perceptiva, ponen el foco en el comportamiento del bebé, que demuestra su hambre o saciedad, para administrar los alimentos que él tomará de manera espontánea. Precisa una sedestación estable, interés por la comida del adulto y una buena coordinación ojo-mano-boca, sin tener un límite temporal concreto, sino individualizando en cada caso.
Se utilizarán alimentos saludables en consistencia blanda para que puedan ser fácilmente aplastados por las encías (no es obligatoria la dentición) y del tamaño de un dedo adulto (finger foods) para que puedan ser sostenidos en el puño y manejados fácilmente. Es necesario informar a las familias sobre el reflejo de arcada y el riesgo de atragantamiento.
En niños sanos a término y de peso adecuado al nacimiento, no se encuentran diferencias estadísticas relevantes entre el modelo tradicional y el dirigido por el bebé en cuanto al riesgo de obesidad, hipocrecimiento o atragantamiento, aunque podría sugerirse que los niños alimentados con BLW/BLISS presentan a largo plazo menor BMI y avidez por la comida.
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¿Cómo poner en práctica la técnica Baby-Led Weaning?
- El bebé debe estar sentado en la mesa con la familia en las comidas.
- El bebé debe estar sentado en una trona o en su defecto en el regazo.
- Se le ofrece la misma comida (sana, segura y variada) que el resto, en trozos de alimentos de consistencia blanda y apropiados al desarrollo del bebé. Al principio, se debe ofrecer comida cortada en palitos, así el bebé puede agarrar la comida con su puño y comer lo que sobresale, cuando su habilidad para comer mejora, se puede ofrecer alimentos cortados en pequeños trozos.
- El bebé se alimenta por sí solo desde el principio; al comienzo con las manos y, posteriormente con los cubiertos.
Requerimientos Nutricionales y Consejos Adicionales
- Vitamina D: Desde el inicio de la lactancia hasta los 12 meses como prevención del raquitismo. La cantidad diaria recomendada es de 400 UI, tanto para los lactantes amamantados como en aquellos alimentados con fórmula artificial.
- Hierro: La lactancia materna a partir de los 5 meses no es capaz de satisfacer los requerimientos de 1 mg/kg de hierro elemental diario. La AC debe suponer un 90 % del aporte y para ello es suficiente con la inclusión de dos porciones diarias de hierro a través de alimentos proteicos o cereales fortificados.
Entre los 6 y 23 meses los niños deben consumir una dieta variada. Es recomendable la ingesta diaria de alimentos de origen animal (carne, pescado o huevo), frutas y verduras, y el consumo frecuente de legumbres, frutos secos y semillas. Se puede organizar en 4 a 5 comidas: 20-25 % en el desayuno, 10 % a media mañana, un 20-25 % en la comida, merienda un 10 % y cena 25 %.
Cada niño precisa una cantidad de alimentos diferente y, además, el apetito es variable a lo largo de cada periodo de crecimiento. No se debe forzar a terminar una comida o distraerlo para que coma. No son recomendables los alimentos azucarados, ultraprocesados y/o con mucho contenido en grasas. Como bebida, agua y evitar los refrescos y bebidas azucaradas.
Es frecuente que las raciones que se ofrecen sean de un tamaño mayor que lo que el niño desea, sin tener en cuenta aspectos como la variabilidad del apetito, las diferentes necesidades a lo largo del crecimiento ni la autonomía del niño para alimentarse. La frase “no termina la comida” es habitual, tanto en familias como en escuelas infantiles. Forzarles a comer conlleva la pérdida del control de la saciedad y desarrollar obesidad.
En las últimas décadas aumenta el consumo de alimentos ultraprocesados, ricos en sal, azúcar y grasas saturadas, en niños menores de 2 años. La OMS advierte que su consumo se asocia a desnutrición, sobrepeso y otras consecuencias adversas.
Leche de Crecimiento
Como ya se ha comentado en el post “¿Cuál es la mejor leche de crecimiento para mi bebé?” la leche de crecimiento está indicada para ser tomada a partir del año y aproximadamente hasta los tres años.
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Las leches de crecimiento son una opción útil a partir del año, ya que, junto con la dieta infantil, ayuda a alcanzar las ingestas recomendadas de nutrientes esenciales en la infancia, como, por ejemplo, el omega 3, el hierro, el yodo y la vitamina D.
Alimentos a Evitar
Es importante evitar ciertos alimentos para prevenir riesgos y asegurar una nutrición adecuada:
- Evitar poner sal al preparar las comidas y evitar dar alimentos muy salados como, por ejemplo, embutidos, conservas, sopas en polvo.
- No añadir azúcar, miel ni edulcorantes en los alimentos.
- Evitar comer más de una ración de hortalizas, como las espinacas y las acelgas, por su contenido en nitratos.
- Limitar el consumo de embutidos y eliminar la piel y la grasa visible de las carnes.
- No consumir pez espada, emperador, cazón, tintorera y atún por su contenido en mercurio.
- No ofrecer comidas con alto riesgo de atragantamiento, como frutos secos enteros, palomitas de maíz, uvas enteras, salchichas cortadas transversalmente y evitar vegetales y frutas duros como la manzana y zanahoria crudos.
Recursos Adicionales
Las familias pueden acceder a información sobre la salud y alimentación de sus hijos a través del pediatra y de recursos fiables de la red. Es labor del pediatra conocer las diferencias madurativas de cada etapa del niño, sus necesidades nutricionales y cómo adecuar la alimentación en cada momento, para así asesorar a los padres en las sucesivas revisiones de salud.
Recursos del centro de investigación de endocrinología y nutrición de la Universidad de Valladolid.
Es importante recordar que la alimentación durante la infancia es imprescindible para el correcto crecimiento y desarrollo del niño. Cuando el niño cumple 1 año, comienza una nueva etapa en su alimentación.
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