Pastora Imperio: Biografía de una Leyenda del Flamenco
Resulta increíble que a estas alturas del siglo XXI aún no exista una completa biografía de la gran Pastora Imperio. Si existe, lo desconozco.
El 14 de septiembre de 1979, hace 45 años, fallecía la mítica bailaora gitana Pastora Rojas Monje, "Pastora Imperio", cuyo arte revolucionó el baile flamenco, ataviada con esa bata de cola que popularizó en los escenarios.
Pastora Rojas Monje, nació en Sevilla el 13 de abril de 1887. Nació en 1888 en la Alfalfa, el popular barrio de Sevilla, en la misma casa donde vino al mundo el torero El Espartero, según decía ella misma.
Hija de la bailaora Rosario Monje, "La Mejorana", y del sastre de toreros Víctor Rojas, pasó a la historia por sus hermosos ojos verdes y una manera única de mover los brazos, según la maestra del baile sevillano Matilde Coral a la que dedicamos este post. Hija de la bailadora gitana Rosario Monje y Monje, “La Mejorana”, la mejor bailaora de Cádiz de todos los tiempos, y del sastre de grandes toreros Víctor Rojas.
Comenzó su carrera de niña y, en 1905, figuraba entre las estrellas del momento junto a La Fornarina o La Bella Chelito. Con solo 10 años, inició su carrera artística, y con 12 ya era conocida como Pastora Monje; pasando luego a llamarse Pastora Rojas cuando actuó en Madrid con 13 años, haciendo dúo junto a Margarita “La Roteña”, con el nombre de Hermanas Imperio.
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Se convirtió en musa de su época: actuó en París, hizo giras triunfales por América e inspiró a artistas e intelectuales como el pintor Romero de Torres, el escultor Benlliure y Ramón Pérez de Ayala, así como a los hermanos Álvarez Quintero en sus obras literarias.
José María Carretero, El Caballero Audaz, la entrevistó para incluirla en uno de sus libros, Lo que sé por mí, entrevista que publicó La Nación el día 25 de julio de 1918, de donde la hemos cogido. De las muchas entrevistas que guardamos de la artista, ésta nos parece la más interesante y por eso la reproducimos. En ella, la artista narra sus principios como bailaora y canzonetista, opina sobre su madre y su padre y, cómo no, del gran amor de su vida, Rafael el Gallo.
Tomó su nombre artístico de “Pastora Imperio” de un elogio de Jacinto Benavente, que dijo de ella: “...esta Pastora vale un Imperio”. Años después fue el rey Alfonso XIII, admirador de la cantante, quien dijo: “Pastora, hoy me gustaría ser emperador”. Dicen que debe su apellido artístico al nobel Jacinto Benavente, quien exclamó al verla actuar: "¡Esta mujer vale un imperio!".
El músico Manuel de Falla compuso El amor brujo pensando en ella, quien protagonizó la obra en 1915 en el madrileño teatro Lara. El compositor gaditano Manuel de Falla compuso para ella El amor brujo, obra estrenada en el Teatro Lara, de Madrid, el 15 de abril de 1915, consagrándose definitivamente.
Su Matrimonio con Rafael "El Gallo"
Sin embargo, su imparable carrera se vería interrumpida por la destructiva pasión que mantuvo con el torero Rafael "El Gallo", una de las figuras del momento, con quien se casó en 1911, separándose en menos de un año. Estuvo casada durante un año con el famoso matador de toros de la época Rafael Gómez El Gallo. Se casaron en la madrileña Parroquia de San Sebastián, el 20 de febrero de 1911. Se separaron, pero Pastora y Rafael se quisieron toda la vida. Su sonado enlace entre folclórica y torero, que emularían Isabel Pantoja con Paquirri o Rocío Jurado con Ortega Cano, se celebró el 20 de febrero de 1911 en la madrileña iglesia de San Sebastián. Ella iba ataviada de raso negro con velo blanco prendido de azahar, y Rafael con camisa de chorreras.
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Rafael era miembro de una famosa dinastía de toreros sevillanos y hermano de Joselito "El Gallo". Belmonte dijo de él que "había inventado el toreo" por la estética que derrochaba en los ruedos, la cual emularían después Curro Romero o Rafael de Paula.
Según la escritora Mercedes Formica, que escribió sobre su romance con la bailaora, "Rafael se prendó de Pastora, pero 'La Mejorana' no vio con buenos ojos esa boda. Aunque el Gallo era figura, pensaba que su hija, en su apogeo, podía llegar más lejos".
Su biógrafa narra que se instalaron en una casa de la sevillana avenida de Hércules, comunicada con la de la madre del diestro, la "señá Gabriela", todo un carácter, y sus hermanas. Movido por sus celos enfermizos, El Gallo separó a Pastora de su familia y le prohibió regresar a los escenarios, así como maquillarse y manejar dinero, obligándola a esperarlo cada tarde cosiendo sentada en el patio.
Nunca se aclararon los motivos de su ruptura; la escritora la atribuye a la peligrosa estrategia ideada por la madre de la artista para que su hija abandonase el hogar donde vivía "secuestrada". El diestro comenzó a recibir anónimos revelando intimidades de su esposa: "sus ligas son rosas y el sostén, azul", o "ese lunar que tanto te gusta me lo he comido yo". Creyendo que tenía un amante, molía a palos a Pastora, quien, pese a estar locamente enamorada, acabó refugiándose con su madre. "Ese hombre no puede vivir sin ti, volverá y entonces tú pones las condiciones", le decía La Mejorana. Se equivocó, pues por orgullo, El Gallo jamás buscó a Pastora, aunque siguió toda su vida obsesionado con ella y murió en 1960 pronunciando su nombre.
Regreso a los Escenarios y Nuevos Horizontes
La bailaora retomó su carrera, actuando en los mejores teatros de España y triunfando en sus giras por Europa y América. En 1912 actuó en el Teatro Romea de Madrid y, posteriormente, en giras por toda España. En 1914, viajó a París y a continuación cruzó el Atlántico actuando en Cuba, Argentina y México, entre otros países.
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También rodó películas como La danza fatal, María de la O, Canelita en rama o El amor brujo. Además de cantante y bailaora, también fue actriz de cine, protagonizando películas como: La danza fatal (1914); La reina de una raza (1917); María de la O (1936); La Marquesona (1940); ¡Canelita en rama! (1943); El amor brujo (1949); y Duelo en la cañada (1959).
En 1934, durante la República, logró el divorcio de El Gallo y, aunque no volvió a casarse, mantuvo una aventura con un primo del rey Alfonso XIII, Fernando de Borbón y Madán, duque de Dúrcal, casado con una dama de Victoria Eugenia. De esta relación clandestina nació su única hija, Rosario, quien se casaría con el diestro Rafael Vega, "Gitanillo de Triana", matrimonio del que nació una saga de artistas, siendo los bisabuelos de la actriz Pastora Vega.
El 14 de febrero de 1917 actuó ante los reyes de España con motivo de una fiesta de la Cruz Roja.
El Alzamiento Nacional del 18 de julio de 1936, le sorprendió en Madrid, y estuvo a punto de ser asesinada por los milicianos frentepopulistas. Salvó la vida de milagro pero nunca renegó de su catolicismo.
Después de la Cruzada Nacional de Liberación, entre los años 1942 y 1954, abrió un local en Madrid, “La Capitana”, en la calle Arturo Soria, esquina con López de Hoyos, lugar de reunión de artistas, cuyo propietario era su yerno, el torero Gitanillo de Triana. Unos años más tarde, en 1957, participó en el Teatro Lara en el estreno de ¿Dónde vas Alfonso XII?, de Juan Ignacio Luca de Tena; y en 1958, en el espectáculo de Luis Escobar Te espero en el Eslava.
En 1928, se retiró de la vida artística. En 1934 reapareció en el Teatro Coliseum, de Madrid, con el pasodoble autobiográfico Retrato lírico, y ese mismo año estrenó una nueva versión de El amor brujo, en el Teatro Español.
Se retiró de los escenarios en 1959. Fundó en Madrid el tablao “El Duende”, y otro tablao en Marbella con el nombre de “Los Monteros”. Pastora Imperio se retiró de la actuación en 1959, fundando con su yerno, Gitanillo de Triana, los famosos tablaos El Duende en Madrid y Los Monteros en Marbella.
Gran patriota, fue admiradora del Caudillo Francisco Franco y de José Antonio. Fue una de las figuras más representativas del folclore flamenco de todos los tiempos.
Tuvo una hija con Fernando de Borbón y Madán, Duque de Dúrcal: Rosario. Era la bisabuela de la actriz Pastora Vega.
Falleció en Madrid, el 14 de septiembre de 1979, a los 92 años de edad.
Legado
Artèpolis es un proyecto personal que nace para pensar y divulgar sobre el patrimonio de Sevilla y Andalucía. El mes de julio corresponde en el calendario de #sevillaenfemenino la artista más representativa de su época y una de las bailaoras más conocidas de la historia del Flamenco.
Aunque fue fundamentalmente bailaora, también fue cantante y actriz. Pastora Rojas Monge nació en el barrio de la Alfalfa de Sevilla el 13 de abril de 1889 y falleció en la calle O’Donnell de Madrid el 14 de septiembre de 1979. Treinta y cuatro años se cumplirán el próximo viernes, 13 de septiembre, de la muerte de una figura histórica: Pastora Rojas Monje (Pastora Imperio).
Conocí a Pastora Imperio, la entrevisté varias veces y la recuerdo llena de chispeante gracia y arte, en sus movimientos, en su conversación, su amplia sonrisa y en su mirada, con aquellos bellísimos ojos color de esmeralda.
Hoy su bisnieto quiere, desde esta novela biográfica, rendirle el homenaje que se merece. "Murió agarrada de mi mano, cuando yo tenía trece años, y desde entonces narrar su vida ha sido para mí una obsesión", reconoce Héctor, hijo y primo, respectivamente, de otras dos grandes Pastoras. Una obsesión que acabará sin duda en la gran pantalla. La historia bien lo merece, es un estupendo guión real.
Aunque muchos piensen que fue Alfonso XIII el verdadero amor real de Pastora Imperio, en realidad fue otro pariente, Fernando de Borbón. El rey le dio calabazas y se quedo con el Duque de Dúrcal, padre de su única hija, Rosario Vega, abuela de la actriz Pastora Vega.
"Don Fernando no la llegó a reconocer y no le dio el apellido Borbón, porque mi bisabuela no accedió a su deseo, pero sí que la conoció y la trató, años después”, comenta Héctor Dona Vega, bisnieto de Pastora Imperio, y colaborador, junto a la periodista María Estévez, del libro La Reina del Duende, que se publicará dentro de un mes.
Esta biografía novelada de la artista será un apasionante relato de su vida, sus pasiones, su arte, sus secretos y su adorada familia.
La figura de Pastora Rojas, una de las más grandes bailaoras del siglo pasado, que como dijo Jacinto Benavente "bien vale un imperio", se dibuja ahora en trescientas páginas llenas de anécdotas desconocidas , con el telón de fondo de la España de la primera mitad del siglo pasado, salpicadas de mucho amor y mucho dolor.
Rompedora, valiente, orgullosa y pionera a lo largo de su vida. Suspiró hasta el final por el amor de su único marido, el matador de toros sevillano, Rafael el Gallo, conocido como el divino calvo. Un amor imposible, que acabó en divorcio. Nunca desveló las causas de la ruptura. Tras su separación del torero, siete años después y entre teatro y teatro, conoce al Duque de Dúrcal, un Borbón- primo y amigo del Rey- con quien tiene a su hija, tal y como se desvela en el libro.
Pastora Imperio vivió una vida intensa, de las penurias a la gloria. En sus mejores tiempos, rodeada de joyas y aplausos de aristócratas e intelectuales, la artista siempre volvió su cabeza hacia los más necesitados.
Luchó por sus sentimientos y por sus creencias hasta el final. Monárquica y española por encima de todo, en su maleta siempre viajó el amor a su gente y a su tierra.
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