Derechos y Obligaciones Legales de la Paternidad en España

21.11.2025

Convertirse en padre es uno de los momentos más importantes de la vida. Está claro que ser padre conlleva una serie de obligaciones y responsabilidades. Asimismo, si tienes un hijo, también cuentas con derechos legales que te pueden beneficiar. Para acompañar este cambio, los permisos de paternidad facilitan conciliar la vida familiar y laboral. Pero, ¿cuáles son exactamente los derechos derivados de la paternidad en España? ¿Cuántos días de permiso de paternidad corresponden en España? En esta guía te explicamos algunos de ellos: el permiso de paternidad, las claves sobre la conciliación entre la vida familiar y laboral (excedencias, reducción de jornada, permisos…) y las ayudas fiscales a las que puedes acceder.

Permiso de Paternidad

El conocido como permiso de paternidad, cuya denominación cambió por la prestación por nacimiento y cuidado de un menor, es el derecho al cobro de una prestación económica de la Seguridad Social cuando el padre cesa en su actividad o suspende el contrato de trabajo con motivo del nacimiento de un hijo. Actualmente la duración del permiso por paternidad es de 16 semanas, puesto que desde el año 2021 se igualó al de maternidad.

  • Carácter: El permiso es intransferible e individual.
  • Flexibilidad: Las 10 semanas restantes son voluntarias y pueden tomarse de manera consecutiva o intercalada, en períodos semanales a jornada completa o parcial, hasta que el hijo cumpla 12 meses.
  • Las primeras 6 semanas se disfrutarán forma ininterrumpida y consecutivas tras el parto.

Conciliación de la Vida Laboral y Familiar

Los derechos para la conciliación de la vida laboral con la vida familiar están reconocidos legalmente a todos los trabajadores, ya sean hombres o mujeres. Al igual que la madre, el padre puede solicitar una reducción de jornada para cuidado de un hijo menor de 12 años, con la disminución proporcional del salario. La reducción puede ser como mínimo de un octavo y como máximo el 50 % de la jornada.

Excedencia por Cuidado de Hijos

Los padres tienen derecho a solicitar una excedencia para el cuidado de hijos por un periodo máximo de 3 años. Durante el primer año de excedencia, se tendrá derecho a la reserva del mismo puesto de trabajo.

Permiso por Lactancia

El padre tiene derecho a una hora de ausencia en el trabajo para el cuidado del lactante hasta que éste cumpla 9 meses. Dicha hora se puede dividir en dos fracciones. Este derecho se puede sustituir por una reducción de jornada de media hora con la misma finalidad, o bien, acumular el tiempo en jornadas completas según lo establecido por los Convenios Colectivos o por un acuerdo entre la empresa y el trabajador. Su duración podrá prolongarse hasta los 12 meses, con reducción proporcional del salario, a partir del cumplimiento de los 9 meses. El derecho está desvinculado del hecho físico de dar el pecho. Por eso se puede disfrutar indistintamente por el padre o la madre, ya que constituye un derecho individual de los trabajadores.

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Adaptación de la Jornada Laboral

Por motivos de conciliación, los trabajadores tienen derecho a solicitar la adaptación de su jornada de trabajo en cuanto a la duración y distribución, la ordenación del tiempo de trabajo (por ejemplo, cambio de turno u horario flexible), incluyendo la posibilidad del teletrabajo, sin que tengan que reducir su jornada. Esta solicitud de adaptación de la jornada para el cuidado de hijos se puede pedir hasta que éstos cumplan 12 años.

Ayudas Fiscales por Hijo

Por el hecho de tener un hijo, la fiscalidad en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) se ve alterada, ya que se considera que, a partir de ese momento, se tiene un gasto adicional, considerado carga familiar que debe tenerse en cuenta a efectos de la tributación.

Exención de Impuestos en la Prestación por Paternidad

La primera de las cuestiones que se debe conocer es que, en caso de que se cobre una prestación de paternidad, no se pagan impuestos tanto si se ha cobrado como trabajador por cuenta propia como por cuenta ajena. La Sentencia del Tribunal Supremo de 3 de octubre de 2018 establece que las prestaciones de maternidad quedan incluidas dentro de los supuestos de exención que se regulan en la Ley de IRPF. Esta sentencia se ratificó mediante el Real Decreto 27/2018, de 30 de diciembre, donde se aclaró que las prestaciones de paternidad también estaban incluidas en la exención. En consecuencia, todas las prestaciones de paternidad no tienen obligación de incorporarse a la declaración de la renta por estar exentas de tributación.

En caso de trabajar por cuenta ajena se deberá presentar el modelo 145, que se facilita en la web de Hacienda, incluyendo al descendiente o descendientes recién llegados. El motivo por el que debemos incluir a los descendientes en ese modelo es que nuestra empresa pueda modificar los parámetros que tiene en cuenta para calcular la retención que nos tiene que aplicar.

Deducción por Maternidad

Hasta ahora, aquellas personas que se podían beneficiar de la deducción por maternidad eran las madres trabajadoras con hijos menores de 3 años. Esta deducción es de hasta 1.200 euros al año y se puede cobrar durante los primeros 3 años de vida del menor. Es posible optar por el cobro anticipado de la misma que se desglosará en 100 euros mensuales. Con efectos 1 de enero de 2023, se debe destacar la modificación del art. 81 de la ley de IRPF en la que se incluye una mejora considerable que permite a más familias acceder a ella. A partir de ahora, tendrán derecho a acceder a esta ayuda las mujeres con hijos menores de 3 años, aunque si ambos progenitores son del mismo sexo, los dos tendrán derecho y si fallece la madre podrá cobrar la ayuda el padre o tutor del menor. La deducción por maternidad se amplia en 1.000€ adicionales cuando se hayan tenido gastos por custodia del hijo menor en guarderías y centros de educación infantil autorizados.

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Derechos de los Padres Divorciados en el Día del Padre

Los padres separados o divorciados que no tengan atribuida la guarda y custodia de sus hijos podrán disfrutar y pasar el Día del Padre con ellos, en el caso de que la sentencia de separación o divorcio lo recoja expresamente. Por este motivo, es aconsejable dejar previstas estas fechas u otras señaladas en el Convenio regulador de la separación o divorcio. Si dicho día no queda reflejado, el padre podrá pasarlo con su hijo si coincide esta fecha con el periodo de tiempo que le tocaba estar con él.

Contar con un abogado de familia es fundamental para garantizar los derechos fundamentales del niño, como el acceso a la herencia o a la pensión alimenticia, así como poder gozar de protección y cuidados en términos legales.

Paternidad Fuera del Matrimonio

Cuando una pareja no casada tiene hijos en común, la ausencia de vínculo matrimonial no limita la existencia de derechos ni, sobre todo, de deberes hacia los menores. El hecho de no haber formalizado una unión legal no elimina la responsabilidad parental, pero sí puede introducir matices importantes a nivel jurídico.

Desde la perspectiva legal, la paternidad (o maternidad) no depende del estado civil, sino de la filiación. Es decir, del reconocimiento legal de quién es el padre o la madre del menor. En el caso de las madres biológicas, la filiación es automática. Esto significa que cuando un niño nace fuera del matrimonio, es necesario que el padre lo reconozca en el momento de la inscripción del nacimiento en el Registro Civil.

  • Forma voluntaria.
  • A través de un proceso judicial.

En el caso de los padres no casados, puede requerir un acto voluntario (reconocimiento) o una declaración judicial de paternidad si hay conflicto. El hijo o la hija puede iniciar la acción de filiación durante toda su vida. Igualmente, la reclamación de filiación matrimonial es imprescriptible. Puede ser solicitada por cualquiera de los padres.

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Aunque popularmente se crea que los padres no casados tienen menos derechos o están en una posición jurídica más débil, lo cierto es que el Código Civil español establece que todos los progenitores, independientemente de su vínculo afectivo o legal, comparten la patria potestad. Lo que puede variar es la custodia. Esta no se deriva automáticamente de la filiación, sino que debe determinarse según las circunstancias particulares. Si no hay acuerdo, será el juez quien decida, siempre en función de lo que resulte más beneficioso para el menor, y no de lo que parezca más “justo” para los adultos.

Fundamentalmente, el padre adquiere la patria potestad y la obligación de proporcionar una pensión alimenticia al niño, esto último nace desde el momento de su solicitud. Se da en situaciones como cuando un hombre descubre que no es el padre biológico del niño.

Una de las responsabilidades más relevantes -y menos discutibles- de los padres no casados es la contribución económica al sostenimiento del menor. Esta obligación existe desde el reconocimiento de la paternidad y no desaparece ni aunque no exista relación personal entre el progenitor y el hijo. Tampoco se ve afectada por la existencia de otras cargas familiares o la falta de contacto directo. De hecho, la ley es clara en este punto: la falta de vínculo matrimonial no exime de contribuir de forma equitativa a los gastos relacionados con el desarrollo del menor.

El hecho de asumir obligaciones no debería oscurecer la otra cara de la moneda: los derechos del padre no casado. Una vez reconocida la filiación, este tiene derecho a participar activamente en la vida del menor, incluso aunque no conviva con él. Sin embargo, en la práctica, estos derechos a menudo se ven limitados por dinámicas personales, tensiones entre los progenitores o dificultades logísticas. Cuando esto ocurre, el sistema jurídico tiene mecanismos para restablecer los derechos vulnerados, aunque a veces con lentitud o excesiva burocracia. Por eso es tan importante contar con el asesoramiento de un abogado de Derecho de Familia desde el primer momento.

Ser padre no casado no es sinónimo de menor compromiso, y desde luego, no debe interpretarse como un rol secundario. La ley ya reconoce que la paternidad no puede medirse en función del estado civil. Porque si bien el marco legal es esencial, también lo es el entorno emocional. Una paternidad mal gestionada -con reproches, interferencias o abandono- no solo compromete derechos, también deteriora vínculos que deberían estar por encima de las disputas adultas.

Muchas veces, los problemas en estas situaciones no derivan de mala fe, sino de desconocimiento. No saber cómo regular la custodia, qué hacer si uno de los progenitores no cumple, o cómo fijar correctamente una pensión, suele dar lugar a decisiones improvisadas.

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