Pérdida de Peso en Bebés Durante la Lactancia Materna: Lo que Debes Saber

02.11.2025

La evolución del peso en el bebé es un motivo frecuente de preocupación para los padres. A veces, con los niños amamantados, los padres se preguntan si la leche que está tomando les alimenta. Pero en la mayoría de los casos, todo responde a un curso normal del crecimiento del bebé.

Señales de Hambre y Ritmo de Alimentación

En los primeros días de vida las señales de hambre pueden ser un aumento de la actividad, movimientos de búsqueda, llevarse la mano a la boca, quejidos suaves. Es normal que el recién nacido mame 12 o más veces al día, lo cual facilitará la producción continua de leche y el establecimiento de la lactancia materna. Al menos en estos primeros días el bebé debería tomar unas 8 tomas al día. Cada niño tiene su propio ritmo para comer. Se le debería dejar mamar del primer pecho hasta que lo suelte espontáneamente, antes de ofrecerle el segundo pecho.

Indicadores de una Alimentación Adecuada

  • Hace cacas frecuentemente. El ritmo intestinal de los bebés que se alimentan con leche materna es variable, pero al tercer día de vida comenzarán a hacer entre 2 y 4 cacas diarias. A partir de las 3 o 4 semanas puede variar y unos bebés hacen caca todos los días, mientras que otros la hacen cada varios días.
  • Aumenta de peso. Durante los primeros cinco días de vida, muchos recién nacidos pueden llegar a perder entre el 6 y el 10% del peso que tenían al nacer. Los bebés nacen con reservas de grasa y generalmente recuperan el peso a las dos semanas de vida.

Supervisión y Características de las Heces y la Orina

Para supervisar si el bebé se está alimentando bien, es recomendable una revisión en el centro de salud 3-4 días después del alta del hospital. La primera leche que produce la madre, llamada calostro, es muy concentrada y puede que el recién nacido solamente moje uno o dos pañales en las primeras 24 horas de vida. A partir del tercer o cuarto día, el bebé moja seis o más pañales al día, con una orina transparente o muy clara. Si moja menos pañales o la orina es oscura es posible que esté tomando poco líquido.

Las cacas de los recién nacidos al principio son espesas y oscuras. Cuando la madre comienza a producir leche, lo que suele ocurrir tres o cuatro días después de dar a luz, cambian a amarillo. Cuanta más leche tome el bebé, más pañales manchará. En el primer mes de vida lo habitual es que el bebé haga a diario cuatro o más cacas amarillas y granuladas (como si tuvieran semillas).

¿Qué hacer si el Bebé Solo Quiere Mamar para Tranquilizarse?

Al principio, está bien dejar que un recién nacido mame para tranquilizarse, sin embargo, cuando crece podría acabar dependiendo del amamantamiento para conciliar el sueño a la hora de la siesta o por la noche. Así, en vez del pecho, se le puede ofrecer su propia mano para que se tranquilice. También se le puede dar un chupete, siempre y cuando no parezca tener hambre. Debido a que el chupete se asocia a un menor riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante, algunas organizaciones recomiendan dejar que los bebés duerman con el chupete.

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La Importancia de la Lactancia Materna Exclusiva

El dictamen de los profesionales sanitarios respecto a la lactancia es coincidente, “es la mejor forma de alimentar al bebé”. No existe hoy en día ningún profesional sanitario que opine de manera diferente o que, al menos, manifieste dudas públicamente al respecto de los beneficios de la leche humana. Al mismo tiempo, leche de su propia especie proporciona al recién nacido la protección que pierde al abandonar este el cuerpo de su madre, ayudándole a prepararse para enfrentarse a los nuevos desafíos que le rodean. Incluso aunque la madre decida no amamantar, es recomendable que, al menos, esta diera a su bebé el calostro. La protección que confiere a nivel inmune y sus características nutricionales lo convierten en insustituible para el mejor comienzo de vida de cualquier ser humano.

La finalidad de este artículo es ayudar a mejorar, contribuir a valorar que hay otras posibles soluciones, posibilidades valiosas para lograr un crecimiento y un cambio positivo con el objetivo de conseguir que más madres consigan, si este es su deseo, amamantar. Es por eso por lo que me he decido a escribir este artículo. Por que la labor de los profesionales es contribuir a que no se empiece una lactancia con ese suplemento de leche artificial (en la mayoría de los casos innecesario), y que generalmente se inicia en “contra de la voluntad” de las madres, cuya idea inicial es dar lactancia materna exclusiva, si bien, determinadas circunstancias hacen que se tenga que suplementar con leche artificial, siendo las más frecuentes, “la pérdida de peso del recién nacido” y/o “la escasa ganancia de peso del bebé”.

La Pérdida de Peso Fisiológica y Factores Influyentes

La pérdida de peso del recién nacido es fisiológicamente normal. ¿pero qué cantidad se considera “normal”? ¿un siete, un diez por cien? Sin intención de profundizar y contestando a ello, la pérdida de peso, es debida a que los recién nacidos tras el parto pierden líquido corporal a través de la orina. Al nacer, hay un exceso de agua que no está dentro de los vasos sanguíneos ni dentro de las células, sino por hacerlo entendible, libre en los tejidos, y por lo tanto es más fácil su eliminación, a ello hay que sumar el meconio (primeras cacas del recién nacido).

A lo que hay que añadir el tipo de parto. En los partos por cesárea, hay un mayor descenso de peso en el bebé, debido a la sobrecarga de líquidos (goteros), administrados a las madres sometidas a cesárea, el bebé nacerá con sobrehidratación, contribuyendo esto a que la pérdida de peso sea superior, un hecho, que no solo afecta a los nacidos por cesárea, sino también a aquellos cuya madre ha recibido más cantidad de líquidos intravenosos durante el parto, estos perderán más peso tras el parto.

En la actualidad muchos estudios resaltan que valorar el peso como referencia al nacimiento, subestima la perdida que se produce en el recién nacido, avalando que lo indicado seria calcularla tomando como referencia el peso a las veinticuatro, cuarenta y ocho horas tras el parto, es decir un peso libre de fluidos. Tal vez con este enfoque se evitaría complementar la lactancia materna con leche de formula. Un tipo de leche con mayor contenido calórico comparado con el calostro.

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Y acentuar con lo dicho, que los recién nacidos amamantados no presentan una perdida excesiva de peso, ya que la leche humana es suficiente para sustentar el crecimiento del recién nacido durante los primeros días de vida, es decir, brinda al lactante una excelente nutrición. Mientras, contrariamente, esa menor pérdida de peso del recién nacido alimentado con leche de fórmula o lactancia mixta, debería ser valorada como una sobrealimentación en el recién nacido.

Alternativas Antes de la Fórmula

Por todas estas razones, cuando un recién nacido comienza a perder peso en exceso, no debería ser el primer enfoque, alimentarlo o complementar la leche materna con fórmula. Muchas son los motivos para no hacerlo, entre algunas de ellas destacar que una pequeña cantidad de calostro contiene una alta densidad de nutrientes, fáciles de digerir y suficientes para saciar su diminuto estómago. Y tal vez la razón más importante, es que el calostro posee una serie de factores que contribuyen a la maduración del sistema digestivo e inmune del lactante, evitando que penetren en su organismo sustancias nocivas que podrían poner en riesgo su salud. La riqueza bacteriana presente en el calostro es determínate para el adecuado desarrollo de su flora bacteriana, la cual le confiere una protección de por vida, no sólo le previene contra infecciones, sino también disminuye el riesgo de alergias, asma, obesidad y otras enfermedades crónicas. Una flora bacteriana que va a ser muy diferente a la que presentan los lactantes alimentados con leche de formula. Un solo biberón de leche de fórmula puede inducir cambios en esta maravillosa flora intestinal, aumentando el riesgo de enfermedades en el bebé a corto y largo plazo, además de dificultar la subida y una adecuada producción láctea en la madre.

Por supuesto, no se trata de matar de hambre a un recién nacido con una perdida excesiva o una ganancia insuficiente de peso, ya que, existen alternativas efectivas antes de suministrar leche de fórmula. Primero que nada, dar confianza a la madre en que va a ser capaz de alimentar a su cría, informarla de que la capacidad gástrica del bebé es pequeña y de que no necesita preocuparse por no extraer grandes volúmenes de leche, una poca cantidad será adecuada para cubrir sus necesidades.

Para ello, los profesionales sanitarios deben conocer y poder explicar a la madre la técnica de extracción manual de leche, mucho más apropiada para la extracción de calostro, cuando todavía la leche no ha subido, que el empleo de un extractor. Para un recién nacido la administración de 5-10 mililitros de calostro extraído será suficiente tras la toma al pecho, eso sí, como profesionales sanitarios, debemos de asegurarnos que el lactante realiza una buena succión al pecho, ello requiere de una minuciosa valoración de la toma, y asegurarnos de que la frecuencia de estas, no sea inferior a diez-doce tomas al día. Si tras el parto, durante la estancia en el hospital, los profesionales tenemos en consideración todas estas premisas, la garantía de que los bebés no tengan que ser suplementados con leche de formula es con toda seguridad del noventa y nueve por cien.

Curvas de Crecimiento y Seguimiento Pediátrico

Todos los recién nacidos pierden peso durante los primeros 3 - 5 días de vida y recuperan el peso del nacimiento en torno a los7 a10 días de vida. Tras el parto, durante la estancia del bebé en el hospital, los profesionales sanitarios vigilarán la instauración de la lactancia y el peso del recién nacido. Existen unas curvas de crecimiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para realizar el seguimiento del crecimiento del lactante, que muestran cuál debería ser el crecimiento en condiciones óptimas de los bebés amamantados.

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El pediatra comprobará en cada revisión cómo evoluciona el bebé. Las diferencias con las curvas de crecimiento previas, es que éstas recogen la evolución de los bebés alimentados con lactancia materna exclusiva o predominante durante los primeros 4 meses y posteriormente lactancia materna junto con otros alimentos, mientras que las previas se basaron en el crecimiento de lactantes alimentados con pecho y/o formula artificial. Esta herramienta requiere una interpretación correcta y además no es la única con la que se valora al bebé. El crecimiento del niño debe controlarlo el pediatra y la enfermera en la consulta. Durante el primer mes de vida, los controles de salud son más frecuentes, después si todo marcha bien, los controles se van espaciando salvo situaciones especiales por indicación del pediatra.

Pérdida de Peso en la Madre Durante la Lactancia

Si has notado que estás perdiendo peso en la lactancia, probablemente te estés preguntando si es algo normal o si deberías preocuparte. ¡Tranquila! Es bastante común y, de hecho, forma parte del proceso natural que ocurre en tu cuerpo al dar el pecho. La lactancia materna es como el gimnasio secreto del postparto. Para producir 750 ml de leche al día, tu cuerpo necesita alrededor de 620 calorías extra. Lo interesante es que parte de estas calorías provienen de lo que comes (450 calorías), pero las otras (170 calorías) salen directamente de las reservas de grasa que acumulaste durante el embarazo. Esto explica por qué muchas madres pierden peso en la lactancia de manera natural.

Además, la lactancia materna exclusiva contribuye a una pérdida de peso más rápida en comparación con la lactancia mixta o la alimentación con fórmula. ¡Sí, pero ojo! Lo ideal es que la pérdida de peso en la lactancia sea lenta y controlada: unos 1,5 a 2 kilos al mes es lo recomendado.

Recomendaciones para Madres Lactantes

  • Come suficiente. Las madres lactantes necesitan consumir entre 2.300 y 2.500 calorías al día. En el caso de lactancia múltiple (gemelos, trillizos), esta cifra puede subir hasta 3.000 calorías.
  • ¿El truco? Haz ejercicio moderado.
  • Evita dietas muy restrictivas.

El proceso de perder peso en la lactancia no es un misterio, tiene explicaciones muy claras. Tu cuerpo es increíble: incluso si tu dieta no es perfecta, producirá leche de calidad para tu bebé. Sin embargo, si no consumes suficientes calorías o nutrientes, puedes agotar tus propias reservas. Un detalle interesante es que las madres desnutridas todavía producen leche de calidad adecuada, pero en menor cantidad. Por eso, es importante que mantengas una alimentación equilibrada y evites dietas restrictivas mientras amamantas.

Perder peso en la lactancia es natural, pero no debe ser una meta estresante. Este es un momento para cuidar de ti misma y disfrutar de tu bebé, no para preocuparte por los números de la báscula.

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