Peso Fetal, Placenta y Líquido Amniótico Durante el Embarazo
Durante las aproximadamente 40 semanas de embarazo, tu bebé se encuentra inmerso en el líquido amniótico, nadando como pez en el agua. Quizás del líquido amniótico solo sabes que su expulsión significa que has roto aguas, y que el parto está cerca y pronto nacerá tu bebé. ¿Quieres conocer más sobre su función?
Función del Líquido Amniótico
Su función es irremplazable en el embarazo: proteger al bebé y mantenerle calentito, a 36º C (la temperatura de tu cuerpo). Y debe tener la cantidad justa: tener mucho (polihidramnios) o poco líquido amniótico (oligohidramnios) puede perjudicar a tu bebé y al embarazo.
Desde la semana cuarta de embarazo se empieza a crear el líquido amniótico, y su volumen crece al mismo tiempo que tu bebé. Como nos dice la Dra. Sonia Rombaut, “la cantidad de líquido amniótico y la proporción feto y líquido amniótico cambian a lo largo de la gestación. A partir de la semana 38 esta cantidad empieza a disminuir hasta los 600 ml”. De todas formas, son datos aproximados, porque como siempre se dice: cada embarazo es diferente.
En realidad el bebé es el que se encarga de "fabricar" el líquido amniótico, y de renovarlo a continuación: lo ingiere y lo excreta varias veces al día. Su composición cambia a lo largo del embarazo. "En el primer trimestre está compuesto por proteínas, hidratos de carbono glúcidos y electrolitos, que ayudarán al desarrollo fetal", afirma la Dra. Permite que el feto pueda moverse libremente. Protege al feto de los golpes externos o movimientos súbitos.
Cuando acudas a las ecografías para comprobar que tu hijo tiene un correcto desarrollo, el médico también calculará la cantidad de líquido amniótico, aunque no te lo diga. “Es un indicador de bienestar fetal”, afirma la ginecóloga Sonia Rombaut. “Por ello, ante la apreciación de una disminución del líquido amniótico deberemos revisar si la paciente ha roto aguas, hacer una exploración morfológica detallada y realizar analíticas para valorar si existe alguna infección.
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Polihidramnios
Cuando en la ecografía se observa un exceso de líquido amniótico se llama polihidramnios. Se da sobre todo en el tercer trimestre de embarazo. En la mayoría de los casos se desconoce por qué ocurre.
“El polihidramnios no tiene efecto directo sobre el feto tan solo sobre la madre. Este puede provocar un aumento de la altura uterina, así como aparición de contracciones de forma precoz. Por ello, ante un polihidramnios es necesario la valoración del cuello del útero. Cuando el polihidramnios es grave se puede valorar realizar un amniodrenaje [ técnica que consiste en aspirar líquido amniótico con una punción y ayudado por la ecografía] para aliviar la sintomatología a la madre”.
Peso Fetal
El feto ha aumentado mucho de tamaño y ya no se mueve con la misma libertad de antes, pues el espacio en el útero se ha reducido considerablemente. La mayoría de los fetos están ya en posición o presentación cefálica, aunque es posible que su cabeza todavía no se haya encajado en la pelvis. Su piel empieza a hacerse más rosada gracias a sus acúmulos de grasa y está perdiendo el lanugo (vello fino). Esta es la última semana en la que se considera un feto prematuro, ya que al finalizar esta semana estará formado por completo. Desde la semana 37 a la 42, se considera un bebé a término.
En la mayoría de casos en que el feto no esté en presentación cefálica, ya sea porque se encuentra en posición podálica o situación transversa, se puede intentar girarlo, mediante maniobras de versión externa, hasta su posición cefálica.
Aumento de Peso en el Embarazo
El peso es una de las cosas más cuestionadas durante el embarazo y que más miedos puede generar el cambio físico como mujer. Esto ocurre tanto por los estereotipos de belleza actuales como por la importancia excesiva que le dan algunas matronas y ginecólogos que, mes tras mes, miran la báscula y “regalan” unas palabras no muy agradables a las madres.
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Lo recomendable, es que esta misma madre que tiene un peso normal gane, durante el embarazo, entre 11,5 kg y 16 kg. Sin embargo, como se dice habitualmente, cada cuerpo es un mundo, y hay mujeres que ganan menos kilos y otras que ganan hasta 18 kg, teniendo todas ellas bebés sanos y siendo capaces de recuperar el peso de antes del embarazo.
No es momento de hacer dietas restrictivas si no de ordenar esas comidas y hacer una alimentación saludable. Las dietas restrictivas sin control de un profesional, está contraindicada en el embarazo porque cuando se come poco se queman grasas y se generan los llamados cuerpos cetónicos, que pueden llegar al feto, siendo tóxicos, y dañar el sistema nervioso del bebé.
Lo más recomendable es no caer en la típica excusa de “ya que voy a engordar, aprovecho y como de todo” Sí que hay que tener en cuenta que la comida sea de calidad, ya que el bebé se nutre de lo que tu te nutras.
Peso Ganado y su Distribución
Si cogemos como promedio en ganancia de peso 12,6 kg, éstos kilos se repartirían de la siguiente manera:
- Volumen sanguíneo: 1,3 kg
- Pecho: 0,4 kg
- Útero: 1 kg
- Feto: 3,4 kg
- Placenta: 0,7 kg
- Líquido amniótico: 0,8 kg
- Grasa: 3,5 kg
- Líquido retenido: 1,5 kg (aunque puede llegar a los 4,5 kg)
Cuando se da a luz, una vez nace el bebé y sale la placenta y el líquido amniótico se “pierden” de golpe unos 5 kg. Luego, a medida que pasa el tiempo, especialmente si damos lactancia materna que quema muchas calorías y con un bebé y toda la actividad que ello conlleva, el peso va reduciéndose poco a poco.
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| Componente | Peso (kg) |
|---|---|
| Volumen sanguíneo | 1.3 |
| Pecho | 0.4 |
| Útero | 1.0 |
| Feto | 3.4 |
| Placenta | 0.7 |
| Líquido Amniótico | 0.8 |
| Grasa | 3.5 |
| Líquido Retenido | 1.5 - 4.5 |
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