Placenta Baja en la Semana 19: Riesgos y Cuidados

02.10.2025

La situación de la placenta en el útero puede condicionar el parto, sobre todo cuando se trata de una placenta previa. Por eso, en consulta muchas veces me preguntan las pacientes, al informarles sobre la situación de la placenta dentro del útero, si se trata de algo normal o supone un riesgo para su embarazo y el parto.

En la gran mayoría de los casos no hay problema: se trata de un embarazo único y la placenta suele insertarse de forma normal en una pared del útero. Y según sea su localización, hablamos de placenta de cara anterior, posterior o fúndica.

¿Qué significa esta clasificación?

  • La placenta anterior quiere decir que se encuentra insertada en la cara uterina más próxima al ombligo de la madre.

Cualquiera de estas tres posiciones de la placenta es considerada como normal durante el embarazo y no conlleva ningún control especial. Y tampoco riesgos específicos.

La única posible repercusión es que la placenta anterior puede hacer que las mujeres comiencen a percibir movimientos fetales de forma más tardía. En estos casos la placenta funcionaría como una especie de amortiguador de estos movimientos, como una almohada. En cuyo caso, hasta que estos no son más intensos, no son percibidos por la futura mamá.

Por otro lado, estarían lo que llamamos las placentas de localización baja. Estas placentas no se considerarían normales y precisan un seguimiento especial.

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Tipos de placenta previa:

  • Placenta previa parcial o marginal: Se encuentran cerca del cuello del útero, que pueden en algún momento del embarazo tapar el orificio cervical interno. Pero conforme va aumentando la gestación y el útero se hace más grande, suelen ir alejándose de este orificio cervical interno. Por lo tanto no suelen impedir el parto, aunque sí se recomienda una estrecha vigilancia del mismo porque suele haber mayor posibilidad de sangrado.
  • Placenta previa total: Son las que se insertan sobre el cuello del útero y que impiden de forma completa el parto normal. Estás placentas pueden producir sangrados durante el embarazo o si se desencadena el parto.

En uno de cada 200 embarazos la placenta se inserta en la parte baja del útero. Es lo que se conoce como placenta previa. Es una anomalía porque su lugar natural es en el fondo del mismo o en sus paredes laterales, a una distancia adecuada del orificio uterino, que es el espacio que se dilata con las contracciones del parto para que el bebé pueda salir.

La placenta previa es una complicación del embarazo que no se puede evitar porque es imprevisible. Las causas pueden ser muy diversas: la edad avanzada de la madre, el número de embarazos previos, si alguno ha acabado en cesárea o si ha existido placenta previa -hay riesgo de recurrencia-, o el tabaco son algunas de ellas.

El síntoma más habitual que puede producirse a causa de este inconveniente es la hemorragia vaginal, que se produce porque el tejido de la placenta no es elástico y no puede adaptarse a los cambios del útero naturales que van sucediendo en el tercer trimestre del embarazo, provocando un desprendimiento del área de inserción de la placenta. Este sangrado ocurre generalmente entre la semana 28 y la 34, y se se produce antes, algo muy extraño, es porque la placenta previa es completa.

Diagnóstico de la Placenta Previa

Incluso si la ecografía del ecuador de la gestación, hacia la semana 20, la segunda entre las rutinarias. detecta que la placenta está baja, todavía no se habla de un caso de placenta previa. No es grave porque no es hasta la semana 28 o 29 cuando se habla de inserción baja de la placenta si esta no ha variado su posición.

En este caso, ya sí se describe como inserción baja de placenta y el ginecólogo que controle el embarazo tomará las medidas de prevención que corresponden con un caso así, si bien depende de cómo funcione la placenta para que se aumenten o no las ecografías en el tramo final del embarazo.

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La placenta es un órgano materno-fetal que se desarrolla durante el embarazo. Esta estructura se encuentra en el útero y se encarga de suplir las necesidades básicas del feto a través de la madre: la respiración, la alimentación y la excreción. Algunos problemas durante el embarazo pueden surgir como consecuencia de alteraciones en la placenta. Uno de estos casos es la placenta previa, que se produce cuando ésta crece en la parte más baja del útero y cubre toda la abertura del cuello uterino o parte de ella. Sin embargo, la placenta previa no es la única anomalía placentaria.

Tipos de Placenta Previa

A medida que avanza la gestación y el útero crece, la placenta se va desplazando por el útero. Durante los primeros meses de embarazo, es común que la placenta se encuentre en la parte más baja del útero, pero conforme avanzan las semanas de embarazo, la placenta va creciendo y situándose en la parte superior.

Una vez llega el tercer trimestre de embarazo, la placenta mide unos 22 cm y pesa alrededor de 0,5 kg. En este momento de la gestación, la placenta deberá estar ya en la parte superior del útero para dejar libre el canal del parto.

Si esto no sucede, habrá un problema de placenta previa, en el que se pueden diferenciar los siguientes tipos:

  • Placenta de inserción baja: la placenta se encuentra en el segmento inferior del útero pero no alcanza la abertura del cuello uterino.
  • Placenta previa marginal: la placenta está al lado del cuello uterino pero no cubre la abertura.
  • Placenta previa parcial: la placenta cubre parte de la abertura cervical.
  • Placenta previa total: la placenta cubre toda la abertura cervical. Este tipo también es conocido como placenta previa oclusiva.

Por tanto, los diferentes tipos de placenta previa se distinguen dependiendo de la severidad de obstrucción uterina. Pese a ello, hay especialistas que únicamente diferencian entre placenta previa menor o baja y placenta previa completa o mayor.

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Causas y Factores de Riesgo

La causa exacta de la placenta previa es desconocida. Lo más común es pensar que esta anomalía en la placenta esté relacionada con causas uterinas o por alteraciones en la propia placenta.

No obstante, existen algunos factores de riesgo que predisponen a las mujeres a sufrir esta complicación. Son los siguientes:

  • Malformaciones uterinas
  • Embarazo gemelar o embarazo múltiple
  • Haber tenido varios embarazos previamente
  • Poco tiempo entre dos partos
  • Haber tenido un parto previo por cesárea
  • Cicatrices uterinas por abortos o cirugías previas
  • Edad materna avanzada
  • Tabaco y abuso de cocaína

La placenta previa se presenta en 1 de cada 200 mujeres embarazadas en el tercer trimestre de gestación.

Diagnóstico y Evolución

La placenta previa se diagnostica mediante ecografía, en la que se observa si la posición de la placenta es la correcta o no.

Si se detecta esta afección antes del tercer trimestre de embarazo, no hay por qué alarmarse, ya que es muy probable que la placenta varíe su posición a medida que el útero se agrande.

Tan solo el 30% de las mujeres con placenta previa antes de la semana 24 de embarazo aún la mantienen en esa posición en el momento de dar a luz.

Si la mujer presenta un sangrado vaginal a partir de la semana 20, es necesario acudir al ginecólogo para realizar una ecografía y comprobar si se debe a una placenta previa o a algún otro problema.

La evolución de esta complicación dependerá de la intensidad de los sangrados y de la semana exacta de embarazo. La probabilidad de tener placenta previa en el momento del parto aumenta en función de la edad gestacional.

En concreto, alrededor del 70% de las mujeres presentará placenta previa en el momento de dar a luz si el diagnóstico se hace a partir de las 30 semanas. También es más probable que persista si se trata de una placenta previa completa, en lugar de una marginal o parcial.

Síntomas y Tratamiento

La mayoría de mujeres con placenta previa antes de la semana 20 de gestación son asintomáticas.

Los síntomas de placenta previa se suelen presentar cuando ésta persiste en un estado más avanzado del embarazo, a partir de las 20 semanas. El principal síntomas es la hemorragia vaginal indolora de sangre roja brillante y de intensidad variable.

El sangrado ocurre porque el cuello uterino comienza a dilatarse y rompe los vasos sanguíneos de la placenta y del área donde está implantada. Este sangrado puede detenerse por sí solo y volver a empezar unos días después. En ocasiones, el sangrado vaginal no ocurre hasta el comienzo del trabajo de parto.

En función de la intensidad de la hemorragia vaginal y el tipo de placenta previa, la manera de proceder será la siguiente:

  • Sangrado leve y placenta previa baja o marginal: el médico mandará reposo absoluto en cama, reducir actividades y descansar la pelvis, lo que implica no mantener relaciones sexuales ni usar tampones.
  • Sangrado abundante y placenta previa parcial o total: es probable que la mujer sea hospitalizada para estar más vigilada y tratada con transfusiones de sangre. El aumento de sangrado puede poner en riesgo la salud de la madre y del bebé.

A continuación, el médico tendrá que tomar una decisión sobre el tipo de parto, que en la mayoría de casos será programado.

Parto con Placenta Previa

La forma de proceder a la hora de dar a luz con placenta previa va a depender del tipo que sea y de su gravedad.

En caso de embarazo con placenta previa sin complicaciones, se programa un parto vaginal o cesárea sobre la semana 37. No se recomienda que el embarazo llegue a término porque el riesgo asociado a la placenta previa podría ser mucho peor que el hecho de tener un parto prematuro. Por ejemplo, habría que proceder a una cesárea urgente si aparece una hemorragia grave en las últimas semanas de gestación.

En general, la mayoría de mujeres con placenta previa parcial o total darán a luz a través de una cesárea, ya que un parto vaginal podría causar un sangrado intenso que podría ser mortal para la madre y el bebé.

En caso de embarazo con placenta previa que presenta sangrados abundantes y otros factores de riesgo, se procederá a hacer una cesárea si la mujer está de al menos 36 semanas. Antes de esto, es posible que sea necesario administrar corticosteroides para acelerar el proceso de maduración pulmonar del feto.

Si la mujer tiene menos de 35 semanas de embarazo, ésta permanecerá ingresada para controlar los sangrados y, en caso de sufrimiento fetal y/o hemorragia imparable, se procederá también a la cesárea.

Cuidados Durante el Embarazo con Placenta Previa

Cuando se diagnostica un caso de placenta previa, el especialista suele recomendar evitar los esfueroz físicos y llevar una vida tranquila. Además, suele ser aconsejable evitar las relaciones sexuales si hay placenta previa.

Tampoco estarían indicados los viajes largos en caso de embarazo con placenta previa, especialmente al extranjero, así como estresarse o agotarse mucho.

Si la embarazada presentara un sangrado vaginal, deberá acudir a urgencias tan rápido como sea posible.

Riesgos Asociados a la Placenta Baja

La placenta baja puede aumentar el riesgo de complicaciones tanto para la madre como para el feto. Entre los riesgos potenciales se incluyen:

  • Hemorragia: La placenta baja aumenta el riesgo de hemorragia durante el embarazo y el parto. Esta hemorragia puede ser grave y poner en peligro la vida de la madre y el bebé.
  • Parto prematuro: La placenta baja a menudo se asocia con un mayor riesgo de parto prematuro, lo que puede tener consecuencias negativas para la salud del bebé.
  • Problemas de desarrollo fetal: Si la placenta cubre completamente el cuello uterino (placenta previa total), puede interferir con el crecimiento adecuado del bebé.
  • Cesárea: En muchos casos, las mujeres con placenta baja requerirán una cesárea programada en lugar de un parto vaginal para evitar el riesgo de hemorragia grave durante el parto.

El manejo de la placenta baja dependerá de su gravedad y de la etapa del embarazo. Algunas mujeres experimentarán un desplazamiento de la placenta a medida que el útero crece, lo que resuelve el problema de manera natural. Sin embargo, en otros casos, es necesario realizar un seguimiento cuidadoso y tomar medidas preventivas.

La placenta baja es una condición que puede generar preocupación durante el embarazo, pero con el seguimiento adecuado y el cuidado médico, muchas mujeres pueden tener embarazos y partos seguros. El cuidado prenatal y la atención médica especializada son cruciales para garantizar la salud de la madre y el bebé en casos de placenta baja.

Tabla Resumen de Tipos de Placenta Previa

Tipo de Placenta Previa Descripción Implicaciones para el Parto
Placenta de Inserción Baja Placenta en el segmento inferior del útero, sin alcanzar el cuello uterino. Posible parto vaginal, pero requiere vigilancia.
Placenta Previa Marginal Placenta al lado del cuello uterino, sin cubrir la abertura. Posible parto vaginal, pero con riesgo de sangrado.
Placenta Previa Parcial Placenta cubre parte de la abertura cervical. Generalmente requiere cesárea.
Placenta Previa Total (Oclusiva) Placenta cubre completamente la abertura cervical. Requiere cesárea electiva.

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