Placenta y Cordón Umbilical: Información Esencial

28.10.2025

Diez años atrás, conservar la placenta y la sangre del cordón umbilical después de un parto era una opción que ningún centro sanitario se planteaba. Durante esta década, la actualización de los protocolos sanitarios, el reconocimiento de la violencia obstétrica que se ejerce en muchos casos y un acompañamiento más amable en un proceso fisiológico como es un parto, han favorecido que empiecen a surgir nuevos planteamientos que mejoran la futura salud física del bebé y también la salud mental y la gestión emocional de las madres.

Conservar la placenta de tu bebé, no pinzar el cordón umbilical inmediatamente después del parto o la conservación de la sangre de éste, son posibilidades que se ofrecen cada vez en más centros sanitarios. La placenta no es en ningún caso un residuo del embarazo desde el punto de vista emocional, representa la vida.

Formación de la Placenta y el Cordón Umbilical

La placenta empieza a crecer dentro del útero cuando el embrión se implanta en el endometrio (el tejido de las paredes que recubren el útero) y se desarrolla a lo largo de los meses hasta el momento del parto, acompañando al crecimiento del feto. Es a través de la placenta que el bebé recibe los nutrientes necesarios para evolucionar y establece un tipo de conexión con la madre.

Después de la fecundación, el embrión comienza a dividirse, de forma que de una célula pasa a dos, de dos a cuatro, de cuatro a ocho, y así sucesivamente. Cada una de las células del embrión se divide en dos. A partir del día 3 del desarrollo embrionario se empieza a formar el blastocisto, la estructura embrionaria necesaria para que pueda tener la implantación en el útero y, por tanto, el embarazo.

Así, cuando el embrión se implanta en el endometrio, alrededor del 5º o 6º día después de la fecundación, se pueden distinguir claramente dos capas:

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  • Trofoblasto: dará lugar a la placenta y al cordón umbilical. Las células que forman el trofoblasto, a su vez, se van a diferenciar durante la segunda semana de embarazo en 2 capas de células, una interna denominada citotrofoblasto y otra externa denominada sincitiotrofoblasto.
  • Masa celular interna: de aquí derivarán todos los tejidos que formarán el embrión. En concreto, se produce la transformación de la masa celular interna del blastocisto en un disco embrionario, el cual es el inicio de todos los tejidos y órganos.

Para que tenga lugar la implantación del embrión, el sincitiotrofoblasto es el encargado de digerir el endometrio mediante enzimas proteolíticas. En este proceso se van a romper los vasos sanguíneos del endometrio y se va a producir una rápida invasión por parte del sincitiotrofoblasto.

Una vez completada la implantación embrionaria, quedarán totalmente conectados los vasos sanguíneos de la madre con el sincitiotrofoblasto. Toda esta unión de vasos entre el embrión, la madre y el sincitiotrofoblasto dará lugar a una estructura llamada corion. Esta estructura junto con la pared mucosa del útero formarán la placenta. De este modo se establecerá una circulación útero-placentaria gracias a la formación de vellosidades profundas, las cuales se ramifican.

Funciones de la Placenta

La placenta es un órgano con forma redondeada que suele medir alrededor de 22 cm de diámetro y tiene un grosor de 2,5 cm. El peso de la placenta suele oscilar entorno a los 500 gramos, aunque este peso no contempla las membranas ni el cordón. Además, en la placenta se distinguen una superficie fetal o placa coriónica y otra materna o placa basal.

La placenta se encarga de aportar oxígeno y nutrientes al bebé a lo largo de su desarrollo y, por tanto, del embarazo. Además, esta estructura tiene una acción inmunológica, ya que la placenta permite que el embrión no se reconozca como extraño.

Otra de las funciones de la placenta es sintetizar hormonas y factores de crecimiento. Estas moléculas son fundamentales para el metabolismo del bebé, pero también de la madre. Una de las hormonas producidas por la placenta es la gonadotropina coriónica o más popularmente conocida como beta hCG. Aparte de esta hormona, la placenta también segrega estrógenos, progesterona, relaxina y otras hormonas femeninas (GnRH, TRH, inhibina, etc.). También se produce el desarrollo del lactógeno placentario, una hormona que promueve el crecimiento del feto, la lactancia y la producción de otras hormonas como la prolactina.

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El embrión irá creciendo a su vez, aunque de forma más lenta que las estructuras externas. El crecimiento embrionario depende de la llegada de nutrientes y oxígeno, así como de la eliminación de los productos de desechos. Para conectar el embrión y la envoltura trofoblástica se forma el denominado pedículo de fijación, que se convertirá posteriormente en el cordón umbilical.

El Cordón Umbilical: Conexión Vital

El cordón umbilical es, tal y como su propio nombre indica, un cordón o conducto flexible que une al feto con la placenta, por tanto, con su única fuente de oxígeno y nutrientes. Su longitud media suele ser de unos 56 cm. El cordón umbilical es indispensable para el desarrollo del embarazo, pues es el encargado de transportar, desde la placenta y a través de las dos arterias umbilicales, las sustancias nutritivas y la sangre rica en oxígeno que el feto necesita, no solo para su correcto desarrollo, sino para su propia existencia.

El cordón umbilical es la conexión entre la placenta y el feto. Su composición consta de dos arterias que salen del feto en dirección a la placenta y una vena que sale de la placenta hacia el feto. Así pues, no existe intercambio directo de sangre entre la madre y el embrión, todo se realiza a través del corion y el cordón umbilical. Estas estructuras sirven también de filtro, ofreciendo protección al feto frente a posibles agentes dañinos que estuvieran presentes en la sangre materna.

Aunque el origen del cordón umbilical y la placenta sea extraembrionario, se necesitan los tejidos maternos para formar todo el conjunto materno-fetal. Este conjunto servirá durante los nueve meses de embarazo para que el feto se alimente e intercambie los gases necesarios durante el desarrollo embrionario.

Normalmente está formado por dos arterias y una vena en forma de triángulo (arterias en la base y vena en el vértice superior) todas inmersas en lo que se conoce como gelatina de Wharton, que es un tejido mucoso que hace al cordón resistente e impide que se enrede. Un aspecto muy curioso del cordón umbilical respecto a sus funciones es la de trasladar al feto todos los anticuerpos generados por el organismo de la madre para que pueda formar su propio sistema inmunológico.

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Entre las principales funciones del cordón umbilical hay que destacar que proporciona la alimentación y la respiración del feto hasta el momento de su nacimiento. El cordón se encarga de transporta tanto los nutrientes como el oxígeno en sangre desde la madre al feto a través de la placenta. En el último trimestre del embarazo, el cordón umbilical también proporciona la transmisión de anticuerpos de la madre al feto.

Posibles Complicaciones del Cordón Umbilical

Como indicábamos anteriormente, el cordón umbilical está formado por 2 arterias y 1 vena umbilicales, pero a veces, por desgaste o falta de desarrollo, tan solo presenta 2 vasos sanguíneos -1 arteria y 1 vena umbilicales-. El cordón umbilical puede enredarse en diferentes partes del cuerpo del feto sin que esto suponga un problema para su bienestar en la mayor parte de casos. Por tanto, el parto por cesárea no será necesario a no ser que el cordón apriete el cuello del bebé con tal intensidad que pueda provocar una falta de oxígeno. No obstante, esta situación es muy poco frecuente (1%) y lo normal es que el cordón umbilical rodee el cuello del bebé de forma muy superficial y en una sencilla maniobra, durante el parto, el doctor consiga deslizarlo.

Durante la gestación se puede producir la obstrucción del cordón umbilical, provocando un diestrés fetal. Los principales síntomas de este problema son la reducción del movimiento del feto o incluso las variaciones en la frecuencia cardiaca. Otro de los problemas más conocidos es el prolapso del cordón umbilical. Esto ocurre cuando el cordón sale del útero antes que el bebé. Por último, otro de los problemas más peligrosos para el feto es el enroscamiento del cordón. Puede que el cordón se quede enrollado en alguna parte del feto durante el embarazo, lo que puede dificultar la transmisión de oxígeno o nutrientes. En estos casos se suele solucionar mediante intervención manual del médico. Aún así, cuando se trata de un enroscamiento del cordón en el cuello, conocido como cordón nucal, no se pierde ni un minuto y se realiza una cesárea.

Cuidados del Cordón Umbilical Después del Nacimiento

Una vez la madre ha dado a luz, el cordón umbilical debe ser cortado en un lapso de tiempo de entre 1 a 3 minutos según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Es cierto que el pinzamiento y corte tardío -tal y como se denomina este proceso- para mantener el flujo sanguíneo entre madre e hijo después del parto previene la anemia ferropénica en los primeros meses de vida del bebé, pero no se debe posponer más allá de la recomendación de la OMS.

Cuando el cordón umbilical se corta, un pequeño extremo del mismo permanece ligado al bebé. Transcurridas 2-3 semanas caerá dando lugar al ombligo. A veces este periodo de tiempo se extiende más allá de lo indicado y deberá ser el pediatra el que valore la situación. El tiempo que tarda en deprenderse este bulto gris no suele ser motivo de preocupación, pero los cuidados de esta zona sí son relevantes, pues evitarán que los gérmenes de la piel provoquen una infección. Si se muestran signos de enrojecimiento o inflamación, aparece una secreción amarilla -pus- y maloliente o tarda más de 3 semanas en caerse, se recomienda acudir al pediatra.

Los cuidados de esta zona durante los primeros días de vida del bebé son muy importantes, pues se debe hacer de la manera correcta para evitar un cordón umbilical infectado. Para su cuidado se recomienda limpiarlo con algún antiséptico y alguna gasa. También podrás bañar al bebé siempre que el cordón umbilical quede totalmente seco. Solo serán unos días, pues durante la segunda semana de vida del bebé la porción de cordón umbilical estará a punto de caer.

Pinzamiento Fisiológico del Cordón Umbilical

Normalmente, se corta el cordón umbilical nada más nacer. La evidencia científica ha descubierto los beneficios de esperar más tiempo: hasta que deje de latir (se sabe porque se vuelve de color blanco) y suele pasar cuando se da a luz la placenta, puede tardar de 10 a 30 minutos. El cordón umbilical no debería ser pinzado antes de que deje de latir porque mientras el cordón lata, la placenta seguirá insuflando sangre en el cuerpo del bebé. Esta sangre es rica en nutrientes y proporciona una reserva de hierro al niño. Si no la recibiese el niño tendrá un déficit de reservas de hierro y puede padecer anemia, motivo por el cual se insta a las madres a comenzar con la alimentación complementaria muy pronto. Además retrasando el corte, la placenta sigue con su función oxigenadora del cuerpo del bebé mientras continúe transmitiendo sangre.

Los profesionales de salud que ofrecen la donación de sangre del bebé tienen la obligación de dar información completa, no sesgada, que queda reflejada en la Guía ONT 2020-2025, (Organización nacional de trasplantes). La madre, la pareja, debe saber que el pinzamiento fisiológico es beneficioso para su bebé. Nunca se debe pinzar antes de los primeros 60 segundos (cronómetro en mano). La guía se ve obligada a incluir este apartado en el plan 2020-2025, que antes no tenía en cuenta: “Debe cumplirse con las recomendaciones y criterios definidos por la OMS, es decir, se deben respetar las condiciones de pinzamiento tardío. Siempre que la madre ha expresado la intención de donar o conservar la SCU (donar, banco público y conservar banco privado), el tiempo de pinzamiento de cordón no debe ser en general inferior a los 60 segundos tras el nacimiento”. Pág.

Si se tiene paciencia el cordón umbilical se colapsará por si solo (dejará de latir) y una vez suceda eso si puede pinzarse y cortarse. Si se hace antes puede provocar anoxia y hasta daños irreversibles por falta de oxígeno cerebral en algunos bebés, sobre todo los que nacen con sufrimiento fetal agudo y necesitan más que ninguno que la placenta le siga pasando durante unos minutos sangre con oxígeno. Realmente NADA, no hay problema en pinzar el cordón cuando ya ha salido la placenta.

Sangre del Cordón Umbilical y Células Madre

La importancia del cordón umbilical va más allá de la supervivencia del feto y es que la sangre que contiene posee células madre progenitoras hematopoyéticas que ayudan a tratar ciertas enfermedades. Estas células de pequeño tamaño se transforman en glóbulos rojos o blancos y plaquetas esenciales para la salud. El único momento en el que se pueden obtener dichas células madre, en un proceso indoloro y carente de riesgo, es durante el parto. El potencial de las células madre continúa siendo investigado y no hay unanimidad sobre la utilidad médica de la sangre de cordón umbilical para uno mismo.

Por lo que es probable que necesiten de células madre para permanecer sanos. ¿Conoces para qué sirven las células madre? La sangre del cordón umbilical es la más rica fuente de células madre, con miles de millones de ellas, que pueden reparar, regenerar y salvar vidas. Las células madre han sido utilizadas en más de 1 millón de trasplantes en todo el mundo y están siendo investigadas en más de 5.000 ensayos clínicos.

El cordón umbilical y las células madre están muy relacionados ya que el cordón umbilical está compuesto por células madre. Este tipo de células puede convertirse en cualquier tipo de células para el organismo, por lo que son muy utilizadas en tratamientos de ciertas enfermedades, como puede ser la leucemia infantil o lesiones en la médula espinal. Es por lo que en muchas ocasiones se opta por la donación del cordón umbilical.

Hay fundamentalmente tres grandes tipos de células madre del cordón umbilical: Células madre hematopoyéticas, células madre mesenquimales y en menor medida, células VSELs (células madre muy pequeñas similares a las embrionarias). Estas células tienen la capacidad de transformarse en diferentes células sanguíneas, incluyendo los glóbulos blancos. Estas células tienen la capacidad de transformarse en una gran variedad diferente de tejidos, incluyendo: tejido nervioso, tejido de músculo y cartílago. Actualmente, se sabe menos acerca de las propiedades de las VSELs. Sin embargo, es posible que pudieran ser el tipo de células madre del cordón umbilical más importantes. Como su nombre indica, las VSELs comparten muchas de las características de las células madre embrionarias, lo que significa que la gama de tipos de tejido en la que se pueden transformar es mucho mayor que con la mayoría de las otras células madre. Como consecuencia, también podrían ser usadas en un número mucho mayor de terapias potenciales.

Opciones para el Uso de la Sangre del Cordón Umbilical

  • Donación a instituciones públicas: Servirá para la investigación sobre enfermedades no hematológicas.
  • Conservación en banco privado: Permitirá el uso propio en un futuro en caso de necesitar un trasplante autólogo de células madre y tiene un coste de conservación.

Conservación de la Placenta: Aspectos Emocionales

Si se quiere conservar, se tiene que dejar escrito en un documento específico, o bien especificarlo en el Plan de Parto que es la manifestación de voluntad sobre cómo le gustaría a una mujer vivir su parto. Conservar la placenta en vez de rechazarla con el resto de fluidos y tejidos expulsados durante el parto aporta múltiples beneficios para la madre. El parto es el cierre de una etapa y el inicio de otra muy diferente, un tipo de luto o de despedida del yo sin hijos. Algunos centros ofrecen la posibilidad de calcar la placenta en una lámina que se podrá conservar como un cuadro de recuerdo.

Otras Prácticas Relacionadas con la Placenta

  • Nacimiento lotus: Consiste en dejar que la placenta se separe por sí misma del bebé días después del parto. Mientras tanto, se mantiene esta unión sin necesidad de cortar el cordón umbilical.
  • Placentofagia: Consiste en cocinar la placenta y comérsela.

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