Placenta Adherida: Causas, Tratamiento y Afecciones en la Cara del Bebé
Los ginecólogos observan cada día más casos de placenta adherida, también llamada acreta. Si en los años 50 se presentaba en 1 de cada 25.000 partos, ahora la incidencia es de 1 caso por cada 2.500 nacimientos. El auge de las cesáreas y de las cirugías pélvicas están detrás de muchos casos de malas implantaciones placentarias.
¿Qué es la Placenta Adherida (Acreta)?
Se trata de una placenta que tiene una anormal adherencia al útero y es capaz de penetrar en este órgano. Al no desprenderse durante el parto o hacerlo incorrectamente, se produce un sangrado masivo que pone en riesgo la vida de la madre. Es una complicación del parto de primer orden que muchas veces pasa desapercibida en los controles prenatales.
Diagnóstico
Normalmente no hay signos de alarma hasta el parto, pero es posible detectarlo mediante el ecógrafo. El diagnóstico del acretismo placentario ha mejorado mediante la ecografía de las 18-20 semanas, la que se realiza en el segundo trimestre, y también en el ultrasonido del tercer trimestre.
Factores de Riesgo
Existen dos factores de riesgo que incrementan la aparición de placenta adherida o acreta:
- Localización de la placenta dentro del útero materno. La mala implantación (placenta previa, sobre el cuello del útero o en zonas uterinas poco comunes, como cicatrices) hace que aumenten las complicaciones.
- Las cirugías previas sobre el útero, ya sea por cesáreas previas, miomas o problemas pélvicos, que ha aumentado mucho en las últimas décadas.
Tratamiento y Complicaciones
La complicación mayor de la placenta acreta es el sangrado masivo de la parturienta, por lo que en estos casos es imprescindible la implicación de la mujer en el tratamiento. Cuando se detecta la placenta adherida, lo más importante es valorar en qué momento se va a poner punto y final al embarazo.
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El equipo de especialistas, ayudado por especialistas en Anestesiología, Cirugía Vascular y Pediatría, atienden casos de mujeres con placenta acreta situada en la zona de la cicatriz de una cesárea anterior. Los ginecólogos deciden terminar el embarazo hacia la semana 35 y programan una compleja intervención en varias fases.
Tipos de Placentas Anómalas
Pero existen variedades de placentas anómalas, de baja incidencia, afectando uno de cada 2.500 embarazos, que no permiten un desprendimiento normal porque infiltran en grados crecientes de severidad el grosor del músculo uterino.
- Placenta ácreta: está anormalmente adherida a la pared uterina, no existe el plano de separación entre ambos órganos con lo cual al intentar despegarla el útero sangra.
- Placenta íncreta: está tan infiltrada en el interior de las fibras musculares que invade literalmente su grosor siendo imposible su despegamiento.
- Placenta percreta: es el grado máximo y menos frecuente, constituyendo el 5% de estas placentas anómalas.
Placenta Percreta
Se produce cuando la placenta invade completamente la totalidad de la pared uterina, traspasándola, y llega a infiltrar órganos vecinos, como la vejiga urinaria, el intestino o el epiplón (pliegue del peritoneo -tejido delgado que reviste el abdomen- que rodea el estómago y otros órganos del abdomen).
En cualquiera de los casos se producirá una profusa hemorragia que requerirá muy probablemente una histerectomía (extirpación del útero) de urgencia tras el parto y muy a menudo transfusiones de sangre para solucionar la emergencia. En el caso de la placenta pércreta además la invasión de los órganos vecinos dificulta de gran manera la cirugía urgente y tiene una importante tasa de mortalidad.
Las cirugías uterinas previas: cesáreas previas, legrados… son factores de riesgo que favorecen este tipo de placentas y es muy difícil diagnosticarlas antes del parto. En caso de sospecha la mejor manera de diagnóstico es la ecografía, y el tratamiento es contar con un equipo preparado para realizar una cesárea e histerectomía a continuación y reponer con hemoderivados la pérdida de sangre si se produce.
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Afecciones Comunes en la Cara del Bebé
Después de que el bebé nace, es común que aparezcan ciertas afecciones en la piel, especialmente en la cara. Dos de las más comunes son el acné neonatal y la costra láctea.
Acné Neonatal
El acné neonatal se presenta en forma de granitos rojos o blancos, que suelen aparecer en mejillas, nariz, párpados, mentón y frente. A veces, el acné también puede manifestarse en el cuero cabelludo, el cuello o el tronco superior del bebé. A diferencia del acné típico de adolescentes y adultos, en los bebés no presenta puntos negros ni blancos.
Causas del Acné Neonatal
Los expertos no tienen claro qué lo provoca, pero seguramente intervienen los siguientes factores:
- Inflamación causada por la presencia de hongos en la piel del bebé
- Glándulas sebáceas sobreestimuladas en la piel del bebé debido a la exposición a hormonas en la placenta durante el embarazo
Tratamiento del Acné Neonatal
No hay tratamientos ni remedios caseros para el acné en bebés. Solo queda esperar a que desaparezca por sí solo. Sin embargo, es importante seguir estas pautas para cuidar la delicada piel del bebé:
- Lava las sábanas y la ropa del bebé con detergentes suaves, diseñados específicamente para bebés.
- Limpia el rostro de tu bebé cada día con agua tibia y un jabón suave para bebés. Sécalo con cuidado.
- Evita irritar el acné pellizcando o frotando las espinillas, porque podría empeorarlo o incluso provocar una infección. No uses lociones ni aceites.
Costra Láctea
La costra láctea, también conocida como dermatitis seborreica infantil, es una condición cutánea que afecta a muchos recién nacidos. Esta afección aparece generalmente entre las 2 y las 6 semanas de vida, aunque en algunos casos puede persistir hasta los 12 meses.
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Causas de la Costra Láctea
La causa exacta de la costra láctea no se comprende completamente, pero se cree que está relacionada con una combinación de factores hormonales, sebáceos, genéticos, así como alteraciones en la microbiota y otros factores ambientales.
- Exceso de producción de sebo
- Hormonas maternas
- Actividad de las glándulas sebáceas inmaduras
- Microbiota cutánea: Propionibacterium acnes (ahora Cutibacterium acnes) y Malassezia
- Factores genéticos
- Factores ambientales: Clima cálido y húmedo y el uso de productos para el cuidado de la piel
- Desarrollo inmaduro del sistema inmunológico
Tratamiento de la Costra Láctea
El principal objetivo del tratamiento, si se decide intervenir, es mejorar la apariencia estética de la piel del bebé y evitar que las costras se infecten o irriten.
- Mantener una higiene suave y adecuada: Es fundamental lavar el cuero cabelludo del bebé con un champú suave y sin fragancia, diseñado específicamente para bebés.
- Evitar la sobrecalefacción y el sudor: El calor y la humedad excesiva pueden estimular las glándulas sebáceas. Asegúrate de vestir al bebé con ropa ligera y transpirable y mantén al bebé en un ambiente fresco y seco.
- Evitar el uso de productos agresivos: No se recomienda el uso de cremas o pomadas con esteroides de forma preventiva, ya que pueden alterar el equilibrio de la piel del bebé.
- Limpieza suave del cuero cabelludo: Realizar un baño con agua tibia utilizando un champú suave y sin fragancia realizando un suave masaje con las yemas de los dedos, nos ayudará aflojar las costras.
- Uso de aceites para suavizar las costras: Aplicar un poco de aceite de oliva, coco, almendras o aceite para bebés en el cuero cabelludo y dejar actuar durante 15-20 minutos.
- Uso de productos específicos para costra láctea: Existen productos farmacéuticos o cosméticos específicos para tratar la costra láctea.
- Consulta médica: En la mayoría de los casos, la costra láctea se resuelve por sí sola en unos pocos meses sin la necesidad de tratamientos agresivos.
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