Composición y Porcentaje de Grasa en la Leche Materna
Todos conocemos la superioridad de la leche materna para la alimentación del bebé. Pero la leche materna no es solamente una mezcla de nutrientes, sino que es un alimento vivo muy complejo cuya composición varía tanto durante las primeras semanas como a lo largo de cada toma. Una de las cosas que más inquieta de la crianza de un bebé es cómo alimentarle correctamente, porque una alimentación saludable y equilibrada condicionará sus hábitos futuros y será esencial para que alcance todo su potencial con relación al crecimiento, la salud y el desarrollo.
La Organización Mundial de la Salud y UNICEF recomiendan encarecidamente que las madres alimenten a sus bebés únicamente con leche materna durante los primeros 6 meses, comenzando en la primera hora tras el nacimiento. La leche materna contiene los nutrientes que ayudan a proporcionar a tu bebé la base para una buena salud desde el inicio de la vida.
Etapas de la Leche Materna
La composición de la leche materna es dinámica, va cambiando a lo largo de la toma, a lo largo del día y a lo largo de la lactancia.
- Calostro: La primera leche se produce hasta 3-4 días después del parto: es el calostro, un líquido denso y amarillento. En comparación con la leche madura, tiene mayor cantidad de proteínas, vitaminas liposolubles, carotenos y minerales y menor cantidad de lactosa, grasas y vitaminas. Además, contiene factores de crecimiento que contribuyen a la maduración del sistema digestivo e inmune, además de IgA y lactoferrina que, junto con linfocitos y macrófagos, confieren una condición protectora.
- Leche de Transición: A partir del 4º y 6º día postparto se comienza a producir la leche de transición.
- Leche Madura: A partir de las 2-3 semanas aproximadamente, la leche se considera madura.
Componentes Principales de la Leche Materna
Los principales componentes de la leche son agua, proteínas, hidratos de carbono, grasas, minerales y vitaminas.
- Agua: La leche materna es un 87,5% agua.
- Lípidos: Constituyen la principal fuente de energía y el segundo componente sólido de la leche materna. La mayoría de las grasas están en forma de triglicéridos, siendo los ácidos grasos predominantes el ácido oleico y el palmítico. También presenta fosfolípidos, colesterol y ácidos grasos insaturados, especialmente, poliinsaturados de cadena larga y ácidos grasos de cadena corta. Es importante resaltar que esta grasa se encuentra en este líquido acuoso, en forma de glóbulos de grasa con una membrana que contiene una gran variedad de compuestos bioactivos lipídicos, como el colesterol, los fosfolípidos y los gangliósidos, y compuestos proteicos. Las grasas (3,5 g por cada 100 ml de leche) proporcionan aproximadamente la mitad del contenido energético de la leche. Secretadas en pequeñas gotas, aumentan en cantidad a medida que avanza la toma, de ahí que la leche al inicio tenga un color azul grisáceo y, hacia el final, adopte un aspecto blanco cremoso. Con un promedio de 4,03 g de grasa por cada 100 gramos, la leche materna madura tiene un contenido de grasa muy alto. El contenido de grasa de la leche materna sirve para satisfacer la elevada necesidad de energía y calorías de los bebés a partir de un aporte relativamente pequeño de líquido. La composición de ácidos grasos de la leche materna depende de la dieta de la madre. La leche materna tiene una mayor proporción de ácidos grasos insaturados que la leche de vaca. El ácido graso esencial -ácido linoleico-constituye el 10% del total de ácidos grasos en la leche materna, mientras que la leche de vaca contiene sólo un 2% de ácido linoleico. Además, la leche materna contiene una gran cantidad de ácido alfa-linoleico, así como otros ácidos grasos a los que se hace referencia conjuntamente como ácidos grasos poliinsaturado s de cadena larga (LCPs). Los más conocidos y los que representan mayor proporción, son el DHA (ácido docosahexaenoico) y AA (ácido araquidónico). Los LCPs son la base de todas las membranas celulares. Los LCPs están involucrados en la formación de sinapsis (conexión entre las células nerviosas) y son fundamentales para el desarrollo cerebral. Esto progresa de forma especialmente rápida durante el último trimestre del embarazo y en los primeros meses de vida del niño. Después del nacimiento, el cerebro crece a un ritmo de 2 g al día - esto equivale a 60 gramos en un mes!
- Hidratos de Carbono: Su principal componente es la lactosa, pero contiene también sacáridos como glucosa y galactosa, y oligosacáridos, considerados actualmente el tercer componente sólido más abundante de la leche materna, con unas 150 estructuras identificadas, como el 2’FL. La lactosa es importante para el desarrollo del sistema nervioso y del cerebro. La lactosa también es de gran importancia para una flora intestinal sana. La lactosa, un disacárido, es el principal carbohidrato de la leche materna. Presente en una cantidad superior que en la mayoría de las leches de fórmula (7 g por cada 100 ml de leche), constituye otra fuente importante de energía. Ellos están presentes a un nivel de entre 1 y 1,2 g por 100 ml . Son carbohidratos no digeribles que estimulan el crecimiento de bacterias beneficiosas para la salud en el intestino, principalmente bifidobacterias. Los científicos hablan de las «propiedades prebióticas» de los oligosacáridos. Los hidratos de carbono no digeribles en la leche materna sobreviven completamente intactos al paso a través del estómago, ya que no son digeridos por las enzimas en el tracto intestinal. Estos, llegan al colon sin digerir y proporcionan allí un sustrato para el crecimiento de las importantes, Bifidobacterias y lactobacilos. Una flora intestinal en la que el Bifidus es predominante puede ayudar a proteger frente infecciones y alergias. Las bifidobacterias son capaces de excretar sustancias que inhiben el crecimiento de patógenos (que causan enfermedades) y gérmenes. También son capaces de crear un ambiente ácido, y por ello antibacteriano, a través de la producción de los ácidos acético y láctico. Oligosacáridos; la leche materna contiene 10-12 gr./L de oligosacáridos, mientras que la leche de vaca solo contiene trazas.
- Proteínas: Su función es nutricional para favorecer el crecimiento. El mayor porcentaje corresponde a la caseína, y el resto a proteínas del suero: lactoalbúmina, lactoferrina, enzimas (como la lisozima), hormonas, factores de crecimiento y componentes antiinflamatorios. Son numerosos los beneficios que aporta al desarrollo y crecimiento del bebé, pudiendo destacar su papel protector frente a infecciones de tipo respiratorio, gastrointestinal e incluso urinarias. En una concentración menor (0,9 g por cada 100 ml de leche) que en la leche animal, la proteína de la leche humana difiere tanto en cantidad como en calidad respecto a las otras. La parte nutritiva es la que se descompone en aminoácidos y está disponible para el crecimiento. Las proteínas que realizan una función protectora especial son las inmunoglobulinas (anticuerpos) IgA, IgG, IgM, IgE e IgD, por ejemplo. Cada madre produce un patrón único de inmunoglobulinas que depende de las infecciones a las que se haya expuesto a lo largo de su vida hasta ese momento. Esta protección especial, se transfiere al sistema inmunitario en desarrollo del niño. La proteína de suero tiene una consistencia similar al yogur y es fácilmente digerible, garantizando así el vaciado rápido del pequeño estómago del bebé. La caseína, por otro lado, se coagula en el ambiente ácido del estómago más rápidamente y se digieren más lentamente. Proteinas: La leche humana contiene pequeñas cantidades de proteínas, sólo 8,10 g / L. Las proteínas consisten en el justo equilibrio de las caseínas y las proteínas del suero de leche.
- Vitaminas y Minerales: Hay algunas características de las vitaminas D3 y K (que son importantes para el desarrollo de los huesos) que deben tenerse en cuenta. Nuestra fuente natural de vitamina D3 es la luz solar. En los meses de invierno (de noviembre a febrero) solo producimos pequeñas cantidades de vitamina D3, debido al bajo nivel de radiación UV, y además la piel no es capaz de almacenarlo. La deficiencia de vitamina K puede desarrollarse en los primeros días de vida por varias razones: La cantidad de vitamina K en la leche materna es relativamente baja: El bebé tiene bajas las reservas de vitamina K al nacimiento La flora intestinal Bifidus-dominante de los niños amamantados- parece que sólo puede elaborar cantidades pequeñas de vitamina K. La leche materna contiene normalmente cantidades suficientes de las vitaminas hidrosolubles, es decir, vitaminas del grupo B y vitamina C. La dieta de la madre tiene una influencia limitada en el nivel de minerales y oligoelementos durante los primeros 5 a 6 meses de lactancia. La vitamina A es necesaria para el crecimiento y el desarrollo, para una piel sana, una buena vista y un funcionamiento eficaz del sistema inmunológico.
Referente a los minerales, aunque el hierro y el zinc estén presentes en baja concentración, su biodisponibilidad y su absorción son elevadas. Los minerales importantes para el bebé son el calcio (Ca) y el fósforo (P), ya que ambos son esenciales para la mineralización ósea. En contraste con la de la leche de vaca, la leche materna tiene una relación de 2.3:1 de Ca: P, que es perfecta para la absorción máxima de calcio. Los oligoelementos también pertenecen al grupo de los minerales inorgánicos. Se les llama así porque son sólo aparecen y solo se requieren en cantidades mínimas o trazas. El oligoelemento hierro (Fe) es importante para la formación de las células rojas de la sangre y el desarrollo cerebral. Los bebés nacen con una «reserva de hierro» llena, que se ajusta a sus necesidades para 4-6 meses.
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PUFAS de cadena larga: La leche humana procedente de mujeres sanas contiene la proporción óptima de ácidos grasos omega 3 y omega 6.
Podemos imaginar la leche materna como una emulsión especial de composición compleja: Incluye más de más de 200 componentes, carbohidratos principalmente, pero lípidos de alta calidad, proteínas y glóbulos grasos disueltos en una base acuosa.
Variación de la Composición de la Leche Materna
La composición de la leche humana varía a lo largo de la lactancia debido a diferentes factores, tales como la edad gestacional, el IMC materno o la dieta, entre otros. Uno de los factores que más influyen es el tiempo trascurrido desde el parto.
Existen varios trabajos que estudian la variación de los macronutrientes en la leche materna en función de diferentes factores, tales como el volumen diario de leche extraída, la edad materna o la paridad. La leche materna se equilibra intrincadamente con nutrientes, anticuerpos y más. Todo para proteger, nutrir y preparar al bebé para un futuro saludable.
El interés científico en estudiar la composición de la leche materna está creciendo, y cada vez se encuentran más componentes. Una cosa que la ciencia está descubriendo es que no hay una solución universal. La composición del calostro difiere de la leche madura, y la composición de la leche madura cambia de una toma a otra, e incluso durante una sola toma. De hecho, se cree que la madre optimiza la leche materna, especialmente para las necesidades de su bebé. Por ejemplo, cuando un bebé nace prematuro, la leche materna "tiende a ser más alta en proteínas y grasas". Por otra parte, los estudios muestran que la composición de la leche materna no se ve demasiado afectada por las diferencias de raza, edad, dieta o si las madres han dado a luz previamente.
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Es importante mencionar a los nucleótidos. Ellos son el pilar de los ácidos nucleicos: el ADN, el portador de nuestra información genética, y el ARN que es responsable de la biosíntesis de las proteínas. En periodos de crecimiento rápido como durante infancia temprana, la producción normal dentro del organismo es insuficiente Por ello el organismo tiene que recurrir a una fuente de alimentación externa.
Leche Materna vs. Leche de Fórmula
La leche de fórmula, elaborada generalmente a partir de leche de vaca o productos de soja industrialmente modificados, presenta una cantidad de nutrientes ajustada durante el proceso de manufactura que le permite asemejarse a la leche materna. Aunque tanto la leche materna como la leche de fórmula proporcionan energía, hidratación y nutrientes que permiten un crecimiento adecuado del bebé, tome la leche que tome, la leche materna, en constante evolución, es, sin duda, la mejor opción, y se adapta totalmente a las necesidades nutricionales del recién nacido.
La lactancia natural disminuye el riesgo de desarrollar algunas patologías (diabetes mellitus, dislipemia, sobrepeso, asma y alergias) y permite satisfacer determinadas necesidades emocionales. La leche de fórmula es una alternativa a la leche materna, que permite saber la cantidad de leche que está ingiriendo el recién nacido y, al digerirse más lentamente, disminuye el número de tomas.
Beneficios de la Leche Materna
Son numerosos los beneficios que aporta al desarrollo y crecimiento del bebé, pudiendo destacar su papel protector frente a infecciones de tipo respiratorio, gastrointestinal e incluso urinarias. En la actualidad se potencia la decisión de lactar de forma natural a los niños prematuros y a los niños a término sanos, pero en ocasiones resulta difícil obtener suficiente cantidad de leche materna propia para este fin durante los primeros días de vida. Otras madres de niños prematuros o enfermos, por distintos motivos, no pueden dar leche materna a sus hijos en ningún momento.
Desde el principio, los bebés reciben una dosis saludable de anticuerpos en el calostro, para protegerlos inmediatamente en cuanto comienzan la vida fuera del útero. El calostro es rico en otros nutrientes, como sodio, cloruro y magnesio, así como vitamina A, C y E. La primera semana de lactancia también aporta niveles cada vez más altos de lípidos.
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Para satisfacer las necesidades cambiantes de un bebé en crecimiento, la composición de la leche materna cambia a medida que pasan las semanas, y la naturaleza garantiza que los bebés obtienen los anticuerpos y nutrientes específicos que necesitan para crecer. Los componentes bioactivos en la leche materna, como la inmunoglobulina y los macrófagos, protegen a los bebés de las infecciones, potencian su sistema inmunológico y evitan inflamaciones. Hay incluso células madre para reparar cualquier daño.
Desde el hierro, el cobre y el zinc hasta las vitaminas A, C, D, E, K y B, el bebé recibe un aumento de micronutrientes al principio, cuando empieza con el calostro. Se trata de vitaminas y minerales que nuestros cuerpos no pueden producir (excepto la vitamina D, que es sintetizada por la piel a partir de la luz del sol). Los macronutrientes (carbohidratos, proteínas y grasas) componen una gran parte de la leche materna. De los más de 200 ácidos grasos presentes, la mayoría son triacilglicéridos, que liberan energía a medida que se descomponen.Las proteínas y otros macronutrientes son esenciales para el desarrollo del tubo digestivo, y actúan como un probiótico para promover un microbioma intestinal sano, otra manera de estimular la capacidad del bebé para combatir las infecciones y mantener un metabolismo sano. ¡Incluso hasta la edad adulta!
| Componente | Cantidad (por 100 ml) |
|---|---|
| Grasas | 3.5 g - 4.03 g |
| Lactosa | 7 g |
| Proteínas | 0.9 g - 8.10 g/L |
| Oligosacáridos | 10-12 gr./L |
A medida que reflexionamos y obtenemos más información sobre las complejidades y beneficios de la leche materna, las madres y los profesionales sanitarios que las atienden tienen una base sólida para tomar decisiones sobre la salud de sus hijos.
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