¿Por Qué Mi Bebé No Quiere Amamantar? Causas y Soluciones

15.12.2025

Dar el pecho es un proceso muy especial y único, pero que también puede tener su complejidad en determinados momentos. Uno de ellos ocurre cuando el bebé deja de mamar o rechaza el pecho. Uno de los secretos del éxito en la lactancia materna es contar con una buena información y un buen asesoramiento en el caso de que llegase algún problema.

Razones del Rechazo al Pecho

El hecho de que un bebé esté inquieto mientras mama y que rechace el pecho, puede deberse a diversas causas. El bebé puede rechazar el pecho por distintas razones. Algunas de las que se comentan popularmente no tienen base real. Es el caso del distinto sabor que puede tomar la leche cuando la madre ingiere determinados alimentos. Es verdad que el sabor habitual de la leche, que es dulce y al niño le encanta, va variando dependiedo de lo que come la madre, pero no es cierto que algunos de esos sabores disgusten al lactante.

Hemos preparado una lista de posibles causas por las que un bebé puede rechazar el pecho, con información complementaria para que podáis leer si os identificáis con alguno de las ideas:

  • Si el bebé empezó a rechazar el pecho en la primera semana de vida, puede haber un problema de ingurgitación mamaria, en la que el lactante no es capaz de hacer un agarre efectivo y una adecuada transferencia de leche.
  • Diferencias en los pechos o pezones. Los pechos no son simétricos. No es inusual que una madre tenga un pezón plano o invertido en un pecho y el otro sea normal.
  • Diferencias en la eyección y producción. De igual manera que puede haber un pecho más grande que otro, también pueden existir diferencias en el reflejo de eyección.
  • Si al bebé se le han ofrecido y ha usado tetinas como método para suplementar.
  • El dolor de oídos y la congestión nasal pueden ser causa de un rechazo temporal.
  • Excesiva alimentación complementaria. Si al bebé se le ofrecen demasiados alimentos, o se les ofrece los alimentos sólidos antes que el pecho, es muy posible que ya no tenga apetito y no desee mamar.
  • Vuelta al trabajo.
  • Un nuevo embarazo. La lactancia durante el embarazo no está asociada a los abortos o a los partos prematuros, no afecta negativamente al desarrollo fetal. Durante el embarazo disminuye la producción y cambia el sabor de la leche, lo que provoca que muchos lactantes se desteten solos.
  • Retorno de la menstruación. Lo más frecuente es que con la lactancia materna exclusiva la menstruación retorne a partir de los seis meses.
  • Erupción de los dientes.
  • Mordiscos.
  • Cambios en el desarrollo.
  • Sobreestimulación. Algunos bebés se niegan a mamar cuando están en un entorno con gran cantidad de estímulos, o hay cambios en las rutinas habituales.
  • Anquiloglosia: Lengua sujeta en exceso al suelo de la boca por un frenillo sublingual corto. Los problemas de succión por anquiloglosia pueden paliarse cambiando las posturas del bebé al pecho, de forma que el agarre sea lo más profundo y ventral posible. A menudo ayuda la postura a caballito o del bebé sobre la madre, como en la del afianzamiento espontáneo de la primera toma tras el nacimiento. En todo caso es importante que una persona formada y experimentada en resolver dificultades de lactancia, revise el frenillo y la succión del bebé, observando clínicamente una toma. Y proponiendo si es recomendable la intervención quirúrgica de la anquiloglosia, que puede hacerse por distintas técnicas, frenotomía o frenectomía, con o sin anestesia, según el tipo de frenillo y la experiencia del profesional.
  • Macroglosia: Lengua demasiado grande, que sale en parte de la boca incluso en reposo.
  • Retrognatia : mandíbula inferior retrasada en exceso. Esta es una particularidad anatómica frecuente, que a menudo se asocia a la anquiloglosia, y produce unas dificultades muy similares en cuanto a la succión. La retrognatia suele irse suavizando con el tiempo, y desaparecer en torno a los tres meses. Aunque en los casos más acusados puede persistir más.
  • Paladar hendido y/o labio leporino. Estas son malformaciones congénitas que impiden la formación del vacío intra-oral imprescindible para succionar.
  • Ejemplos son algunos bebés con síndrome de Down, prematuros, etc Aunque también bebés sanos nacidos a término pueden tener bajo desempeño en su musculatura orofacial. En estos casos es importante estar alerta y posiblemente mantener la lactancia con la ayuda de estimulación del pecho extra.
  • Hipertonía; Exceso de tono muscular, estos bebés se muestran sobre-estimulados, suelen ser inquietos, irritables y tienden a arquearse y a estar en tensión incluso cuando se alimentan. La hipertonía también suele ser un problema temporal.
  • Sensación de dolor.
  • Hipogalactia.
  • Flujo de leche muy rápido.
  • Lactancia mixta. El flujo del biberón y del pecho son distintos.
  • Incorporación errónea de la alimentación complementaria. Hasta los seis meses, el bebé no debe tomar otra cosa que pecho (o leche de fórmula, en su defecto). Es en ese momento cuando se inicia la alimentación complementaria. Pero no siempre se hace de la forma correcta.
  • El bebé se ha asustado. Cuando el niño empieza a tener dientes no es infrecuente que muerda a la madre mientras mama. Está explorando, no muerde para hacerle daño, pero ella puede lanzar una expresión de dolor ante la que el pequeño se asuste.
  • Enfermedad del bebé.
  • Dolor: Por la salida de los dientes, molestias en la boca o lengua, otitis... Consulta con tu matrona o pediatra.
  • Mocos o congestión nasal: Si al bebé le cuesta respirar, al succionar del pecho se agobia y se retira.
  • Interferencias con chupetes o tetinas de biberones: La succión al pecho y al biberón son diferentes y pueden producir la conocida confusión tetina-pezón.
  • Distracciones: A partir de los 3 meses su sistema nervioso ha madurado de manera que pueden ver ‘más allá del pecho’.
  • Inicio brusco de la alimentación complementaria: La leche debe ser el alimento principal durante el primer año de vida.

Huelga de Lactancia vs. Destete Natural

Cuando un niño deja de tomar el pecho de forma repentina, cuando ya está habituado y entrenado a hacerlo frecuentemente e instaurada la lactancia, lo primero a considerar es una “huelga de lactancia”, independientemente de su edad. A diferencia del niño que se desteta naturalmente, el que se pone en huelga no está conforme con la situación. La huelga de la lactancia es una situación angustiosa para la madre: Su bebé decide de un día para otro que no quiere mamar, de pronto y sin aparente ningún motivo. Es como si estuviese “harto” de tanta lactancia.

¿Cómo distinguir si el niño quiere destetarse o es un bache de lactancia? “Un menor de un año no se debería destetar de forma espontánea porque no sabe que hay otros alimentos disponibles”, indica la cofundadora de www.lactapp.es. Por este motivo, cuando el bebé menor de un año tiene ese rechazo al pecho, técnicamente se considera una huelga de lactancia y no un destete.

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El destete dirigido por el propio niño puede aparecer a partir del año o más adelante, de los dos años y medio. Si el bebé se niega a mamar antes, hay que estudiar qué puede estar pasando y encontrar la causa, acudiendo al profesional adecuado, que puede ser una consultora certificada de lactancia, el pediatra...

Un bebé que está realmente listo para destetar, casi siempre lo hará de manera gradual, durante un periodo de semanas o meses. Si tu bebé ha estado tomando bien el pecho y repentinamente se niega a mamar, probablemente estemos ante un caso de “huelga de lactancia", y no de una señal de que es hora de destetar.

Crisis o Brotes de Crecimiento

Durante el transcurso de la lactancia, tu bebé pasará por situaciones en las que las tomas no sean ni tan regulares ni tan tranquilas como de costumbre. Es lo que llamamos crisis de la lactancia. Suelen ocurrir cuando el bebé se está desarrollando, por esto hablamos también de brotes de crecimiento, y hay una mayor demanda de leche materna. Las crisis de lactancia son situaciones en las que el comportamiento de tu bebé al pecho cambia. Puede que esté más inquieto, que quiera mamar continuamente, que llore más, que duerma menos, que se distraiga con cualquier ruido, que se agarre al pecho y lo estire, que lo suelte...

La causa es que hay un desajuste entre la leche que tu bebé quiere tomar y la que estás produciendo. Algo normal si tu bebé está creciendo y desarrollándose correctamente. Cada bebé es diferente y puede que no pase por ninguna crisis de lactancia o por varias. Suelen haber tres crisis durante la etapa de la lactancia que podremos identificar con facilidad, pues coinciden con las etapas por las que, normalmente, pasan todos los bebés.

Las crisis de lactancia más comunes:

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  1. A las tres semanas de vida. La primera crisis de demanda destinada a aumentar la producción. Tu bebé ha crecido y como cualquier bebé cuando crece, necesita comer más. Por eso, aumenta su demanda de leche materna de manera que, o bien no quiere soltar el pecho, o bien quiere mamar cada media hora. Solo está tranquilo mamando. Se pegará literalmente a tu pecho durante 3-4 días, hasta que consiga la cantidad que le deje satisfecho. Después, volverán a realizar las mismas tomas antes de la crisis.
  2. A las 6-7 semanas. Alrededor del mes y medio, viven su segunda crisis. Pide más a menudo, cuando lo hace parece incómodo. Tu bebé parece que está incómodo con tu pecho: lo agarra, lo estira, lo suelta, arquea la espalda, estira las piernas… El sistema digestivo de tu bebé ha madurado y tu leche materna cambia para adaptarse, pero al hacerlo cambia de sabor y eso es lo que hace que algunos bebes se comporten así. Acostumbrarse al nuevo sabor le llevará unos 3-4 días, igual que en la primera crisis.
  3. Crisis de los 3 meses. Es la más “famosa” y compleja. El bebé de 3 meses tiene una succión muy efectiva, en escasos minutos pueden extraer toda la leche que necesitan. Hace tomas caóticas y no pide tan a menudo. La madre nota los pechos más blandos y la ganancia de peso del bebé disminuye. Esto le transmite la falsa sensación de rechazo y de producir leche insuficiente, así que este es el momento en el que muchas madres suplementan con fórmula artificial y ocurre el abandono paulatino de la lactancia materna. Tu bebé comienza hacer tomas bastante más cortas de lo habitual, suelta el pecho con cualquier ruido o movimiento, se enfada si se lo ofreces muy a menudo... Todo es debido a que tiene mucha más fuerza y destreza para succionar, por lo que en muy pocos minutos es capaz de vaciar el pecho. Come más cantidad pero en menos tiempo. También, coincide con el desarrollo de su capacidad auditiva y visual, que hace que todo lo que se mueva o suene le llame poderosamente la atención. Esta crisis suele ser más larga que las anteriores, pudiendo durar hasta 3 o 4 semanas.
  4. Al año de vida. Disminuye el ritmo de crecimiento y ya no necesitan comer tanto como antes.
  5. A los dos años de vida. A pesar de que todos los organismos recomiendan mantener la lactancia un mínimo de dos años, aún son una minoría las madres que la mantienen hasta esa edad, por múltiples motivos. Los niños experimentan un importante proceso de cambio y transformación hacia la independencia, pero esto les llena de inseguridades que afrontan mejor en el pecho materno.

La cosa más importante que puedes hacer es tener paciencia y dar de mamar cuando el bebé tenga hambre. Es posible que tu bebé presente lo que se conoce como una falsa crisis de lactancia. Cuando alcance los 4 meses de edad es posible que los despertares nocturnos sean más frecuentes y en las tomas se muestren más inquietos. No es que tengan hambre, es porque su cuerpo se está adaptando a las nuevas fases de sueño como parte de la evolución fisiológica normal. Conviene saber que no por darle suplementos o biberones vayan a dormir de forma más regular. A los 8 o 9 meses también pueden presentar una de estas falsas crisis. Como ya son más conscientes del entorno que les rodea, pueden pasar por una fase de apego hacia su mamá en la que lloren desconsolados si la pierden de vista, algo conocido como angustia por separación. Pueden mostrarse huidizos con las personas con las que antes estaban en brazos sin problemas para buscar a sus padres. Por el día suelen hacer las tomas de forma normal, pero por la noche pueden mostrarse más ansiosos y demandar más leche. Deja a tu bebé que mame todo el tiempo que quiera, sin miedo.

¿Qué Hacer Ante el Rechazo?

Cuando el niño muestra ese rechazo al pecho, pero la madre siente que no es el momento del destete y quiere seguir amamantándolo, puede llevar a cabo distintas acciones, como señala Alba Padró, para volver a ello. Lo primero, y muy importante, es “no forzarlo; nunca forzamos a ningún bebé a mamar”, insiste.

“Si rechaza cuando lo colocamos en posición para mamar, evitaremos esa postura y fomentaremos el contacto físico placentero: cosquillas, jugar, estar muy cerquita, tomar con él un baño, hacerlo reír... pero sin obligación de mamar”, detalla. Esa proximidad con la madre en un entrono relajado es la que puede hacer que el bebé retorne al pecho.

Tampoco conviene “vencerlo por hambre”. Así lo explica: “A veces te dicen que dejes de darle de comer lo que está tomando, pero no hay que privar a ningún niño de la comida”.

El asesoramiento profesional en estos casos puede ser clave, especialmente cuando ha pasado un tiempo desde que dejó de mamar.

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Recomendaciones para superar una huelga de lactancia:

  • Es muy importante que la madre tenga confianza en sí misma y en su bebé: el niño sabe cómo mamar y ella está capacitada para alimentarlo.
  • El superar una huelga de lactancia y lograr que tu bebé vuelva a aceptar el pecho requiere de paciencia y perseverancia. Si alguna enfermedad o lesión parece haber sido la causa de la huelga, consulta a tu pediatra.
  • No forzar: Es importante no forzar al bebé a tomar el pecho. Si se le acerca el pecho y llora, no insistir, porque de esa manera crearemos una situación angustiosa para ambos.
  • Cambiar la posición: Si necesitas ayuda, tu matrona de Atención Primaria te ayudará.
  • Ofrecerle el pecho cuando duerme: Acércaselo con suavidad, sin llegar a despertar al bebé.
  • No hacerle pasar hambre: Si ya ha iniciado la alimentación complementaria, es importante que siga comiendo otros alimentos. Un error frecuente es pensar que si el bebé tiene hambre, cogerá el pecho, y, en una huelga de lactancia esto no es así.
  • Cuida el ambiente: Debemos intentar que el bebé asocie el pecho con algo agradable y positivo.
  • El contacto piel con piel es medicina para tu bebé. Aumentar el contacto piel con piel sin obligarle a que agarre el pecho. Caminar con el bebé en brazos o con un portabebés.

Mantener la Producción de Leche

Para asegurar una adecuada alimentación del niño, se le ofrecerá el pecho a demanda sin forzarlo. En caso de rechazo frontal al enganche, la madre debe sacarse la leche para mantener la producción y evitar la ingurgitación mamaria. A continuación hay que tratar de volver a la situación previa. Para ello, si se identifica la causa se debe evitar o reducir. No obstante, puede ser necesario un tiempo para que las tomas vuelvan a ser como al principio.

Durante el periodo de tiempo que tu bebé rechaza el pecho, es importante que extraigas tu leche con la misma frecuencia con la que tu bebé ha estado amamantando. Recuerda que puedes hacerlo de forma manual o con extractor. ¿Sabes cómo debes extraerte la leche?

Si el bebé no está mamando y se alarga la situación, es importante mantener la producción de leche mediante la extracción, ya sea manual o con sacaleches.

La mayoría de las huelgas de lactancia se resuelven en unos días o una semana, pero es cierto que en otras puede acabar produciéndose un destete. Hay veces que nada de lo anterior funciona y el bebé no vuelve a agarrarse al pecho. En esos casos habrá que decidir si seguir extrayendo la leche y ofrecerla de forma diferida, o dejar de hacerlo. No hay una opción mejor que la otra, la decisión que tomes será la correcta. Este puede ser un momento muy emotivo, especialmente si tu “plan” era amamantar durante más tiempo.

El viaje de lactancia de cada bebé es completamente individual y único. Este es un paso más en tu viaje a través de la maternidad.

Preferencia por un Pecho

No obstante, es muy importante saber distinguir el hecho de que un bebé tenga preferencia por un pecho desde que se inició la lactancia, a que empiece a rechazar uno de ellos. En el primer caso es habitual ya que las mujeres tendemos a poner más a nuestro bebé a uno de los pechos por nuestra comodidad o habilidad, y ese estímulo tiene como consecuencia una mayor producción de leche en ese pecho. Si de pronto empezó a rechazar un pecho, debemos valorar si existe una obstrucción o mastitis que provocan cambios en el sabor de la leche y disminución de producción.

Pezones Planos o Invertidos

Dar el pecho cuando la madre tiene el pezón plano o invertido es más complicado, pero en ningún caso imposible. Con la ayuda de la matrona Cristina González te explicamos cómo es la lactancia materna cuando el pezón de la madre no sobresale y si conviene usar pezoneras o no. Dar el pecho cuando la madre tiene sus pezones planos o invertidos puede dificultar la lactancia, pero no impedirla. Nuestra matrona especialista en lactancia materna, Cristina González Hernández, nos cuenta cómo puedes amamantar a tu bebé aunque tus pezones no sean prominentes.

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