¿Por qué no puedo quedar embarazada si ya tengo un hijo? Causas y soluciones
Cada vez es más frecuente que muchas mujeres se hagan la pregunta de por qué no se quedan embarazadas. Para muchas parejas, la imposibilidad de cumplir el sueño de tener hijos puede suponer un verdadero problema que lleva a muchas mujeres a preguntarse “¿por qué no me quedo embarazada?”. En el mundo actual, las causas de la infertilidad son muy variadas y, a menudo, no tienen una respuesta única. Desde factores médicos como problemas de ovulación o calidad del esperma, hasta aspectos relacionados con el estilo de vida, muchos elementos pueden influir en este proceso.
La infertilidad secundaria, que ocurre cuando se enfrenta dificultad para concebir después de haber tenido un hijo, es más común de lo que parece. Este hecho se debe a que la pareja presenta esterilidad o infertilidad secundaria. La infertilidad secundaria se refiere a la incapacidad de una pareja para concebir o llevar a término un embarazo después de haber tenido al menos un hijo sin problemas de fertilidad previos. Para muchas familias, el camino hacia el segundo embarazo puede ser inesperadamente complicado, generando preguntas como «¿Por qué no me quedo embarazada si ya tengo un hijo?» o «¿Por qué no me quedo embarazada del segundo hijo?». A pesar de haber logrado un embarazo previo, diversos factores pueden influir en la capacidad de concebir por segunda vez.
Antes de abordar este tema, comentaremos la diferencia entre esterilidad e infertilidad. En el primer caso, existe una dificultad para conseguir el embarazo. Hablamos de esterilidad o infertilidad primarias cuando nunca se ha logrado concebir o finalizar una gestación, respectivamente. El término secundaria hace referencia al momento de aparición de estos problemas.
En este artículo hablaremos sobre las principales causas de la infertilidad y las opciones disponibles para superar estos obstáculos. También te daremos algunos consejos útiles para aumentar tus probabilidades de concebir.
Causas comunes de la infertilidad secundaria
Una de las preguntas más comunes entre las parejas que enfrentan dificultades para concebir de nuevo es «¿Por qué no me quedo embarazada si ya tengo un hijo?». Aunque puede parecer sorprendente, existen varias razones por las que una pareja que ya ha tenido un hijo puede experimentar infertilidad secundaria. Entre las posibles causas se incluyen factores relacionados con la reserva ovárica, problemas con las trompas de Falopio, cambios en el estilo de vida, o el factor masculino.
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La esterilidad y la infertilidad secundarias pueden tener numerosas causas y éstas pueden combinarse entre ellas, por lo que en ocasiones puede ser difícil diagnosticar el origen exacto. Muchas de las causas de la esterilidad e infertilidad secundarias coinciden con las de las primarias, como los problemas hormonales o endometriales.
Edad materna
Uno de los principales factores que influye en la infertilidad secundaria es la edad materna. Con el tiempo, la reserva ovárica de una mujer, es decir, el número y la calidad de los óvulos que tiene disponibles, disminuye naturalmente. Las mujeres que intentan concebir después de los 35 años pueden encontrar que su fertilidad es menor que cuando tuvieron su primer hijo. La Sociedad Española de Fertilidad (SEF) advierte que la disminución de la reserva ovárica y la calidad de los óvulos son factores clave en la disminución de la fertilidad con la edad.
En la actualidad, una de las principales causas de esterilidad femenina es la edad de la mujer. La cantidad y la calidad de los ovocitos disminuyen con la edad, siendo muy notable a partir de los 35 años. Y esto es así se haya tenido o no un parto previo. En los últimos años, ha aumentado la edad a la que las mujeres tienen su primer hijo.
La principal causa de que aparezcan problemas a la hora de conseguir el segundo hijo es la edad materna, ya que la fertilidad femenina disminuye considerablemente a partir de los 35 años. Debido a los avances sociales que ha habido en los últimos años, como la incorporación de la mujer al mundo laboral, cada vez se busca más tarde la maternidad. Este descenso de la fertilidad se debe principalmente a la disminución de la calidad y cantidad de los óvulos y al aumento de las alteraciones cromosómicas en éstos. Esta situación dificulta tanto que se logre la gestación como que ésta sea evolutiva.
Si tienes más de 35 años, un hijo y llevas más de seis meses o un año intentando quedarte embarazada sin resultados positivos, puede que se trate de una infertilidad secundaria.
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Problemas en las trompas de Falopio y el útero
Las trompas de Falopio desempeñan un papel crucial en la fertilización, ya que es donde el óvulo y el esperma se encuentran para la concepción. Sin embargo, pueden surgir problemas en las trompas o el útero después de un primer embarazo. Algunas mujeres desarrollan cicatrices o adherencias en las trompas de Falopio debido a infecciones, cirugías o incluso después de un parto complicado. El útero también puede verse afectado por factores como los abortos espontáneos o la presencia de miomas, que pueden alterar el revestimiento uterino, dificultando la implantación del embrión.
Las adherencias pélvicas, o cicatrices, que pueden haber producido una cirugía abdominal previa, incluyendo una cesárea, o una endometriosis, pueden afectar al correcto funcionamiento de la trompa de Falopio. O, incluso, liberar sustancias que afectarían negativamente a la calidad del ovocito, la fecundación o la implantación. También se puede haber desarrollado un pólipo, que es un crecimiento benigno unido a la pared del útero, que podría dificultar la implantación. Fibromas y cicatrices en el interior del útero también tendrían el mismo efecto.
Así mismo, la cicatrización de la trompa de Falopio, como resultado de una cirugía previa, una infección pélvica o por otras causas como la endometriosis, podría obstruirlas. En este caso, el óvulo no se encontraría con el espermatozoide.
Factor masculino
El factor masculino también puede desempeñar un papel importante en la infertilidad secundaria. A medida que los hombres envejecen, la calidad del esperma puede disminuir, lo que puede reducir la probabilidad de embarazarme.
Puede que en el momento de la primera gestación, la calidad espermática estuviera en el límite y que debido a la buena salud de los óvulos de la pareja esto no fuera un problema. Pero, con el paso del tiempo la fertilidad masculina puede disminuir, debido a problemas de salud, la ingesta de medicamentos, el estrés, o una nutrición inadecuada. Incluso aunque no haya descendido la calidad seminal, si lo ha hecho la ovocitaria, por lo que es posible que ya no sea tan fácil para los espermatozoides fecundar a los ovocitos.
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Estilo de vida
El estilo de vida también es un factor significativo que puede afectar la fertilidad tanto en hombres como en mujeres. Hábitos como el consumo excesivo de alcohol, el tabaquismo, el estrés, y una dieta poco saludable pueden influir negativamente en la fertilidad.
Además, el sobrepeso, el estrés y la calidad del esperma de la pareja también pueden influir. Una dieta desequilibrada afecta directamente la fertilidad. La ausencia de nutrientes esenciales puede dificultar la ovulación y afectar los ciclos menstruales. El peso inadecuado, tanto por exceso como por defecto, interfiere con la producción de hormonas necesarias para la ovulación y la calidad de los espermatozoides. Además de afectar el bienestar emocional, el estrés también impacta el equilibrio hormonal.
Otros factores de riesgo
Existen varios factores de riesgo que pueden contribuir a la infertilidad secundaria:
- Edad materna: Como se mencionó anteriormente, la edad materna es un factor crucial en la fertilidad. A partir de los 35 años, la fertilidad de una mujer tiende a reducirse de manera considerable.
- Abortos espontáneos: Las mujeres que han tenido abortos espontáneos previos pueden experimentar dificultades para concebir de nuevo.
¿Cuándo buscar ayuda médica?
Cuando las parejas intentan concebir durante 12 meses sin éxito, es importante acudir a un especialista en fertilidad para investigar las causas de la infertilidad secundaria. En el caso de que la mujer sea mayor de 35 años, se recomienda acudir a una clínica a los 6 meses de no lograrlo.
Opciones de tratamiento para la infertilidad secundaria
Existen varios tratamientos disponibles para las parejas que enfrentan infertilidad secundaria. La elección del tratamiento depende de la causa subyacente y las circunstancias específicas de la pareja.
- Si la reserva ovárica es baja o hay problemas con la ovulación, los medicamentos para la estimulación ovárica pueden ser una opción eficaz.
- La inseminación artificial es una técnica de reproducción asistida que implica la introducción directa de esperma en el útero durante el período fértil de la mujer.
- La fecundación in vitro (FIV) es una opción para las parejas que no pueden concebir de forma natural. Este procedimiento implica la fertilización del óvulo fuera del cuerpo y la posterior transferencia del embrión al útero.
En las pacientes en las que el motivo principal sea la edad, se valorará de manera personalizada las probabilidades de éxito que existen con una fecundación in vitro (FIV) con óvulos propios. En aquellas pacientes que no se consiga la gestación con estos tratamientos o que ya se prevea que las probabilidades son muy bajas, puede ser necesario recurrir a la ovodonación. Si la causa de la esterilidad o infertilidad es otra, deberá adecuarse el tratamiento de manera específica en cada situación.
Consejos para mejorar las probabilidades de concebir
Adoptar un estilo de vida saludable es una forma eficaz de mejorar las probabilidades de embarazarme y superar la infertilidad secundaria.
- Alimentación balanceada: Incluir frutas, verduras, cereales integrales, grasas saludables y proteínas magras aporta los nutrientes esenciales para la fertilidad.
- Ejercicio moderado y control del estrés: Mantenerse activa con actividades físicas moderadas promueve una mejor circulación y salud hormonal.
- Evitar sustancias perjudiciales: Reducir o eliminar el consumo de tabaco, alcohol y medicamentos no esenciales es fundamental para la calidad de los espermatozoides y los óvulos.
Aunque algunos casos de infertilidad secundaria requieren tratamiento médico, adoptar ciertos cambios en el estilo de vida puede ser de gran ayuda:
- Mejorar la alimentación: Una dieta equilibrada rica en antioxidantes, vitaminas y minerales puede favorecer la fertilidad. Consumir alimentos como frutas, verduras, pescado rico en omega-3 y frutos secos mejora la calidad de los óvulos y el esperma.
- Tener relaciones sexuales regulares: Especialmente durante los días fértiles del ciclo menstrual. Usar aplicaciones o métodos para identificar el periodo de mayor fertilidad puede incrementar las posibilidades de concepción.
- Reducir el estrés: Practicar técnicas de relajación como el yoga, la meditación o ejercicios de respiración profunda puede mejorar las condiciones para concebir. El estrés crónico afecta negativamente el equilibrio hormonal.
- Evitar sustancias nocivas: Reducir o eliminar el consumo de tabaco, alcohol y drogas es esencial, ya que estos hábitos pueden afectar tanto a la calidad del esperma como de los óvulos.
- Mantener un peso saludable: Tanto el sobrepeso como el bajo peso pueden alterar los niveles hormonales y afectar la fertilidad.
Concebir puede ser un desafío, pero no estás sola. Es importante estudiar detalladamente la fertilidad de la mujer y de la pareja, en el caso de que la haya, para intentar averiguar el origen de la esterilidad o infertilidad y así poder indicar el mejor tratamiento posible en cada caso.
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