Riesgos y Seguridad al Consumir Embutidos Durante el Embarazo
Durante el embarazo, la alimentación de la madre desempeña un papel fundamental en el desarrollo del bebé. Es normal que surjan dudas sobre qué alimentos son seguros y cuáles conviene evitar, especialmente en el caso de productos curados o poco procesados. Comer embutidos en el embarazo se ha convertido en una de las consultas más habituales durante la gestación.
Riesgos Asociados al Consumo de Embutidos
El principal riesgo asociado al consumo de embutidos durante el embarazo está relacionado con dos posibles infecciones: la toxoplasmosis y la listeriosis. Algunos embutidos, si no se consumen adecuadamente, pueden suponer un riesgo ya que pueden favorecer la aparición de ciertas infecciones. El consumo de embutidos crudos puede favorecer el riesgo de contraer algunas infecciones bacterianas como la toxoplasmosis y la listeriosis.
- Toxoplasmosis: Provocada por un parásito llamado Toxoplasma gondii, se puede contraer por el consumo de embutidos poco cocidos o crudos. El Toxoplasma gondii habita el intestino de algunos animales, especialmente gatos y cerdos. La preocupación parte de que ambos patógenos están entre los pocos conocidos capaces de atravesar la placenta, con el correspondiente riesgo de que la infección llegue hasta el bebé. Si la infección de toxoplasmosis tiene lugar por primera vez durante la gestación, puede transmitirla al feto a través de la placenta, poniendo en peligro su salud, e incluso su vida. Las consecuencias para el feto dependerán de la etapa del embarazo en que se produzca la transmisión: cuanto menos tiempo haya transcurrido desde el comienzo del embarazo, más graves serán los daños. Puede aparecer retraso en el crecimiento intrauterino, aborto espontáneo, muerte del feto o afectaciones en cerebro, pulmones, ojos, hígado, músculos, corazón o tubo digestivo del niño.
- Listeriosis: Es una infección causada por la bacteria Listeria monocytogenes, esta puede encontrarse en embutidos mal refrigerados, crudos o poco cocidos. La Listeria monocytogenes se encuentra en animales que están en el suelo o en el agua, y no se elimina en alimentos crudos o que no hayan sido cocinados a más de 50º. Los quesos blandos no pasteurizados también quedan fuera de la dieta por su relación con la listeriosis. Tampoco están recomendados los quesos con mucha humedad como los azules, pues son propensos a acumular bacterias.
¿Qué Embutidos Puede Comer una Embarazada?
La buena noticia es que existen varios embutidos que puede comer una embarazada con total tranquilidad. En el embarazo ni todos los embutidos son seguros ni todos son malos. Afortunadamente, existen algunos embutidos sí pueden consumirse con seguridad durante el embarazo.
Aquellos embutidos que hayan sido previamente cocidos como el jamón de york o la mortadela son aptos para embarazadas desde el puto de vista de posibles contagios. Aquellos embutidos que no han pasado por un proceso de cocción adecuado, como pueden ser el chorizo, el fuet, el salchichón, el jamón serrano entre otros, deben evitarse. Es una excelente opción para las embarazadas, ya que ha pasado por un proceso de cocción que elimina cualquier bacteria. Estos embutidos cocidos son también seguros y pueden ser consumidos sin preocupación durante el embarazo.
Algunos embutidos curados pueden consumirse si han sido previamente congelados a -20 °C durante al menos 5 días. En Hermanos Cárdeno Chaparro cuentan con una amplia gama de embutidos que, tras el proceso de congelación, se convierten en el plato perfecto para las embarazadas.
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Los mejores embutidos para consumir durante el embarazo serán aquellos que hayan sido sometidos a cocción o garanticen una curación superior a los 30 meses. Nuestra paleta de bellota ibérica ha sido curada durante, al menos, 32 meses en nuestros secaderos de la Sierra Arcena-Jabugo. Si la paleta ibérica garantiza 32 meses de curación, nuestro Gran Reserva ha sido secado y curado durante, al menos, 40 meses. Es, por lo tanto, tan o más seguro su consumo para la gestante y el bebé, además de ser una magnífica fuente de ácido fólico, absolutamente imprescindible durante el embarazo.
Ejemplos de Embutidos Seguros y No Seguros
| Embutidos Seguros (con moderación) | Embutidos a Evitar |
|---|---|
| Jamón de York | Chorizo |
| Mortadela | Fuet |
| Embutidos cocidos | Salchichón |
| Embutidos congelados a -20 °C durante al menos 5 días | Jamón serrano |
Recomendaciones Adicionales
Además de saber qué embutidos se pueden consumir en el embarazo y cuáles deben evitarse, es importante seguir una serie de recomendaciones para mantener una alimentación saludable y equilibrada:
- Consulta a tu médico: El primer paso antes de consumir cualquier producto en el embarazo es consultarlo con tu médico de confianza. Como decíamos antes, cualquier decisión a este respecto debe pasar por las recomendaciones del médico. Es fundamental que, antes de hacer cualquier cambio en tu dieta durante el embarazo, consultes con tu médico o nutricionista. Ellos pueden proporcionarte recomendaciones personalizadas en función de tus necesidades y circunstancias específicas. Además, si tienes alguna duda sobre la seguridad de ciertos embutidos para embarazadas, tu médico es la mejor fuente de información. Para confirmar y salir de dudas, lo mejor es contar con la opinión del profesional de la Sanidad que supervise la evolución del embarazo.
- Asegura un correcto aporte de hierro y ácido fólico: Estos nutrientes son fundamentales para prevenir anemia en la madre y para la correcta formación del bebé. Se pueden obtener de alimentos como espinacas, legumbres, carnes magras y cereales fortificados. Es, por lo tanto, tan o más seguro su consumo para la gestante y el bebé, además de ser una magnífica fuente de ácido fólico, absolutamente imprescindible durante el embarazo.
- Consume suficiente calcio: Este mineral es clave para la formación de los huesos del bebé.
- Etiquetado y fuentes confiables: Es imprescindible que cuando se consuman embutidos, estos tengan un etiquetado claro y sean provenientes de fuentes confiables. Los embutidos caseros o artesanales pueden parecer una opción más natural para el consumo, pero estos, al no tener controles sanitarios tan estrictos, pueden convertirse en una fuente de infecciones.
- Refrigeración adecuada: Es importante mantener estos embutidos en la nevera y consumirlos antes de la fecha de caducidad. La refrigeración es esencial para la conservación de los embutidos. Estos deben mantenerse siempre refrigerados a una temperatura de 4°C o menos. No deben dejarse a temperatura ambiente por más de dos horas, ya que esto podría favorecer el crecimiento de bacterias.
- Embutidos en mal estado: Por otro lado, se deben evitar embutidos en mal estado. Si notas que el embutido tiene un color extraño, un olor desagradable o una textura pegajosa, deséchalo inmediatamente.
- Calentar bien los embutidos: Antes de consumir cualquier embutido cocido, es recomendable calentarlo bien, hasta que esté humeante.
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