Posiciones del Bebé en la Barriga: Tipos y Mapeo del Vientre

01.12.2025

A medida que pasan los meses y el bebé crece, empezarás a notarlo. Esos movimientos y patadas irán cambiando y a lo mejor te entra la curiosidad de querer saber cómo está colocado. En cuanto a su posición, hay varias formas de averiguar cómo está colocado.

Maniobras de Leopold

Por un lado, encontramos las ‘’maniobras de Leopold’’. Son unos movimientos específicos con ambas manos que sirven para conocer la posición del bebé dentro de la barriga. Se realizan aplicando movimientos suaves en el abdomen de la madre, y así se puede determinar la posición del bebé dentro del útero. Se recomienda que las lleven a cabo personal sanitario especializado.

  1. En la primera maniobra se colocan las dos manos en la parte superior del abdomen de la madre. Consiste en palpar la parte superior del útero (la que queda más cercana a las costillas) para determinar qué parte del feto la ocupa.
  2. En la segunda maniobra se colocan ambas manos a los lados del abdomen de la madre, como rodeándolo. La idea es abarcar todas las caras transversales del abdomen para determinar de qué lado está la columna del feto y de qué lado las extremidades (se recorrería el abdomen y el útero de la mujer ‘’de arriba a abajo’’).
  3. En la tercera maniobra una mano aplica presión sobre el fondo uterino (la parte superior del útero, arriba del abdomen de la madre, por debajo de sus costillas) mientras que la otra mano, con el dedo índice y el pulgar, se palpa la parte inferior del útero (la que queda sobre el pubis). Con esto lo que se hace es determinar el grado en el que el feto se encuentra encajado en la pelvis materna. Cuanto más balanceo, menos encajado estará.

Estas maniobras permiten determinar si el bebé está en una posición adecuada para el nacimiento o si es necesario tomar medidas adicionales. Esta información es crucial para prever posibles complicaciones durante el parto y tomar decisiones adecuadas sobre la atención que se le brindará a la madre y al bebé. No existen contraindicaciones para llevar a cabo estas maniobras.

Posiciones del Bebé

Y dicho todo esto, realmente ¿en qué posiciones puede colocarse tu bebé?

  • Posición Cefálica: En esta posición el bebé estará colocado con la cabeza hacia abajo y los pies hacia arriba. Ésta es la posición más deseable de cara al final del embarazo. Porque es la que hace que el paso a través del canal del parto sea más fácil y seguro.
  • Posición de Nalgas o Podálica: Aquí encontramos al bebé con la cabeza hacia arriba y las nalgas sobre la parte baja del útero. Nos lo podemos imaginar como si estuviera ‘’sentado’'. Esta posición se da en un 3% de los casos.
  • Posición Transversa: Posición horizontal dentro del útero, como si estuviera recostado. Es muy infrecuente.

Algunas pistas que te pueden dar una idea de la posición del bebé:

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  • Si notas las patadas en tu bajo vientre, seguramente el peque esté colocado con los pies hacia abajo.
  • Otro cambio sutil puede ser que empieces a tener más ganas de orinar; esto podría indicar que el peque se hubiera empezado a encajar en la pelvis.
  • Otra forma de orientarse es ver si puedes hacer respiraciones profundas sin dificultad (y antes no podías).

Entre las semanas 28 y 30, la mayoría de los bebés se colocan con la cabeza hacia abajo esperando ya el momento de nacer. Aunque es cierto que como aún son pequeños, pueden seguir moviéndose y recolocándose hasta finalmente quedarse bocabajo. Hay ejercicios específicos que los expertos en el tema te pueden recomendar. Aunque no te preocupes, si más allá de la semana 37-38 el bebé sigue sin estar boca abajo, se puede recurrir a ayuda externa de un profesional para colocarlo. Esto se realiza con una maniobra conocida como versión cefálica externa, donde se intenta girar al bebé. Varios profesionales formados en el tema lo llevan a cabo con movimientos suaves y bajo control ecográfico. Literalmente le dan la vuelta al bebé desde el exterior del abdomen de la madre.

El Mito de la Forma de la Barriga y el Sexo del Bebé

¿La forma de la barriga que la mujer tiene durante el embarazo permite adivinar si el bebé será niño o niña? El tamaño y la estatura de la madre y del bebé, si se trata de un embarazo único o múltiple, la posición del bebé en la barriga o la cantidad de líquido amniótico son algunos de los factores que influyen en la forma y el tamaño de la barriga durante el embarazo. Sin embargo, aunque la tradición asocia la forma de la barriga con el sexo del bebé, este mito no tiene ningún fundamento científico.

Por ejemplo, dicen que si la embarazada tiene la barriga puntiaguda, espera un niño. En cambio, si la tripa es más bien redondita, esto indica que tendrá una niña. Esta teoría se basa en el hecho de que se cree que las niñas se colocan de forma transversal. Por eso, la barriga de la mujer gestante que espera una niña se aprecia más ancha.

Leyendas aparte, hay tantas barrigas como embarazadas. La forma del abdomen puede ser distinta de una mujer a otra, pero por razones muy diferentes, que no tienen ninguna relación con el sexo del bebé. Durante el primer embarazo, las futuras mamás suelen presentar una barriga más puntiaguda. La forma de la tripa también depende de la pelvis: si es de constitución estrecha, la barriga tenderá a sobresalir y a tomar su característica forma puntiaguda.

Evaluación de la Barriga Durante el Embarazo

Muchas embarazadas temen que su barriga no tenga el "tamaño" adecuado y se comparan con otras mamás. ¿Sabes cómo evaluar tu barriga? Igual has escuchado que las barriga en forma de pico significa que el bebé es un chico, o que si la barriga es redonda el bebé es chica. La forma de tu barriga no depende del sexo de tu bebé. Sino de la zona de tu barriga que más tensión tenga. Podemos prevenir la diástasis u otras lesiones en el abdomen valorando la forma de tu barriga.

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Vas a mirar tu barriga frente a un espejo:

  1. Primera visión: Frente al espejo, ¿qué forma tiene tu barriga?
  2. Segunda visión: De perfil, ¿qué te llama la atención de esta visión?
  3. Tercera visión: Mira tu barriga desde arriba (como si quieras mirarte los pies), ¿qué forma tiene tu barriga?

Por último piensa, ¿tengo dolor?, ¿hay alguna zona que me moleste o me tire?

La forma de la barriga debería ser REDONDA. La zona del ombligo NO debería estar plana. Los laterales NO deberían estar plano. Tiene que parecer que te has tragado una pelota de baloncesto. La barriga empieza a salir desde la zona lumbar. Es preferible que NO esté la barriga dura y rígida. Tampoco es recomendable la típica frase de: «¡Chica! ¡Desde atrás parece que no estés embarazada!»

Si has detectado algunas de esas señales en tu barriga te recomendamos que acudas a un fisioterapeuta especializado en obstetricia para poder indicarte las pautas necesarias y así evitar una lesión de tu musculatura abdominal.

Cambios en la Barriga de la Embarazada

Durante el embarazo, la barriga de la embarazada cambia mes tras mes, pero su transformación nunca es constante ni regular. Ahora, conozcamos muchas más curiosidades y datos sobre los cambios que afronta la tripa de la futura mamá durante la gestación.

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Algunos factores que influyen en la forma de la barriga:

  • Tonificación de los músculos de la barriga. En el caso de que los músculos de la barriga estén más flácidos, ésta tiende a salir más.
  • Presentación de la columna vertebral. Puede darse el caso de que la columna vertebral presente alguna desviación.

En las últimas semanas de embarazo, en cambio, la barriga podría incluso reducirse un poquito: esto sucede cuando el bebé ya está colocado con la cabeza en la pelvis.

Normalmente, la línea alba aparece alrededor del tercer mes. Y es que, en estos meses, tiene lugar una mayor estimulación de los melanocitos, que son las células de la piel que producen la melanina, el pigmento que da color a nuestra piel. Durante los meses del embarazo, la piel del abdomen se ve sometida a una fuerte tensión y alcanza una extensión extraordinaria. También es importante nutrir e hidratar la piel. Ya desde el tercer mes, por ejemplo, después del baño o de la ducha, sería conveniente hacer masajes diarios con un aceite delicado (por ejemplo, aceite de almendras) o bien con un producto específico antiestrías, para suavizar la piel y favorecer su elasticidad.

Efectivamente, la barriga que “desciende” nos da a entender que el parto se está acercando. En las primerizas, sin embargo, esto puede suceder incluso cuatro semanas antes del parto. La barriga “baja” se debe al hecho de que el bebé se ha puesto en la posición adecuada para el parto.

Otra prueba tangible de este descenso es el espacio que se crea bajo el pecho: entre éste y el principio de la barriga, debería haber un espacio del tamaño de una mano.

Su involución puede verse facilitada por la lactancia materna. El pequeño, con cada succión, estimula la producción de oxitocina, la hormona responsable de la contractilidad del útero: esto es por lo que, en el momento de la toma, muchas mujeres perciben los llamados entuertos, o entuertos, contracciones naturales que podríamos definir como una “limpieza” del órgano. Las molestias provocadas por los entuertos pueden ser más o menos intensas, pero se perciben especialmente desde el segundo parto en adelante.

La cantidad de líquido amniótico también influye. Si el nivel es el normal, el aspecto de la barriga será más suave, más “redondo”.

A medida que se acerca el término del embarazo, en cambio, los movimientos disminuyen porque el espacio en el interior de la barriga es más limitado. Hace un tiempo, para confirmar que el bebé estuviera bien, se aconsejaba a las mamás que contaran al menos 10 movimientos a lo largo del día.

A lo largo del embarazo, es normal sentir algunos pequeños dolores. Estas molestias vuelven a presentarse hacia el tercer trimestre, y es en esta etapa del embarazo cuando, a veces, también se puede notar la rigidez del útero. Son señales de que el órgano está “trabajando”, que sufre modificaciones y se agranda. El consejo es hablarlo con la matrona o la/el ginecóloga/o, para valorar juntos la situación.

En general, los bebés cambian de postura y se mueven dentro de la bolsa amniótica durante todo el embarazo. Pero a medida que aumentan de tamaño y se acerca el momento del parto suelen colocarse en una posición concreta, que, en un 95% de los casos, es con la cabeza hacia abajo. Pero también pueden presentarse en posición transversal o sentados, con los pies cruzados sobre la pelvis, lo que puede provocar complicaciones en el momento del parto. A algunas mujeres les cuesta asumir este hecho y suelen pedir al equipo médico que espere hasta el último momento por si el bebé «se gira» de forma espontánea. Pero es algo que no suele ocurrir, a no ser que se intervenga manualmente, lo que no siempre es posible ni está indicado. Así que la última palabra siempre la tiene el equipo médico, que es quien asume la responsabilidad de asistir el embarazo y el parto y velar por la salud materna y fetal.

Presentación de Nalgas

¿Qué significa que el bebé viene de nalgas? La presentación de nalgas, pelviana o podálica es el nombre que recibe la presentación en la que la pelvis fetal está en contacto con la pelvis materna (en concreto, con su estrecho superior). Por tanto, el feto se encuentra "sentado" sobre la pelvis de la madre.

Sin embargo, se pueden distinguir tres tipos de presentación de nalgas:

  • Presentación de nalgas francas o puras: las piernas del bebé se encuentran estiradas hacia arriba. Por tanto, los pies estarán cerca de la cabeza. Es la presentación de nalgas más frecuente, entre un 65-70% de los casos.
  • Presentación de nalgas completas: el feto está sentado sobre la pelvis materna, con las rodillas dobladas y los pies cerca de las nalgas. Se encuentra en un 5% de los casos de presentación de nalgas.
  • Presentación de nalgas incompletas: en un 25-30% de ocasiones, el bebé se encuentra de nalgas, pero con uno o ambos pies en la vagina. Es en el momento del parto cuando puede producirse este prolapso de los pies.

El especialista puede comunicar a la embarazada que su bebé se encuentra de nalgas tras una palpación del vientre (maniobras de Leopold), auscultación del bebé o durante una ecografía.

¿Por qué el bebé se presenta de nalgas?

Hay ciertos factores que pueden dificultar que el bebé se dé la vuelta espontáneamente para colocarse en posición cefálica. Entre ellos, se encuentra:

  • Bebé prematuro o con bajo peso.
  • Alteraciones en la morfología del útero materno.
  • Placenta previa.
  • Cordón umbilical corto.
  • Problemas con el volumen de líquido amniótico: oligohidramnios y polihidramnios.
  • Embarazo múltiple.

No obstante, en muchas ocasiones (50-80%), las causas por las que el bebé se encuentra en posición podálica son desconocidas.

¿Qué puedo hacer para cambiar la posición del bebé?

A partir de la semana 34 (o tras la ecografía del tercer trimestre), es posible realizar ciertos ejercicios o técnicas para intentar que el bebé se coloque en presentación cefálica. Si se realizan antes, aún puede ocurrir con frecuencia que el bebé se gire de manera espontánea. Estos métodos no garantizan el éxito, pero pueden ayudar y favorecer que el bebé gire y se coloque con la cabeza hacia abajo.

  • Ejercicios: Gatear sobre una manta o esterilla, practicar yoga adaptado al embarazo (posición del gato), realizar ejercicios en el agua y matronatación.
  • Moxibustión: Técnica de medicina tradicional china que utiliza artemisa para aplicar calor en un punto del pie.
  • Versión cefálica externa (VCE): Maniobra obstétrica llevada a cabo en el hospital por un especialista para intentar girar al bebé.

La VCE se realiza, como su nombre indica, de manera externa, es decir, el especialista coloca sus manos por fuera del vientre materno. Esta técnica se suele realizar en la semana 36 o 37 de gestación si no existe ninguna contraindicación y la embarazada decide someterse a ella. Además, ya que la VCE trata de evitar la cesárea a la que se recurre en muchos casos de presentación de nalgas, la embarazada no debe tener contraindicado el parto vaginal

¿Y si no se da la vuelta?

Es cierto que en los últimos años (a partir del año 2000), cuando un bebé venía de nalgas, se optaba por la cesárea programada, ya que se pensaba que era mejor respecto al parto vaginal en bebés de nalgas a término. No obstante, estudios posteriores han mostrado que, siempre y cuando se cumplan ciertos requisitos y con un adecuado control y atención al parto, el parto vía vaginal es una opción razonable en el caso de un bebé a término que viene de nalgas.

Entre estos requisitos se encuentra:

  • Crecimiento intrauterino adecuado y peso estimado inferior a 4000 gramos.
  • Actitud de la cabeza fetal (evaluada preferiblemente por ecografía al inicio del trabajo de parto) en flexión o indiferente.
  • Presentación de nalgas puras o completas. La presentación de nalgas incompletas se asocia más a problemas relacionados con el cordón umbilical o a un riesgo mayor de atrapamiento de la cabeza fetal por una dilatación del cérvix incompleta.

En el caso de intentar el parto por vía vaginal, adoptar una posición en cuclillas es una buena idea. No obstante, si el parto no progresa bien, se realizará una cesárea.

Ejercicios para ayudar al bebé a colocarse

Si llegamos al último trimestre de embarazo y el bebé decide colocarse de nalgas, existen técnicas médicas para intentar que se dé la vuelta y se coloque apoyando la cabeza en la pelvis de la mamá. Por ejemplo, la versión externa. Pero también existen ejercicios y otras técnicas que nos podrían ayudar a que le bebé se coloque sin recurrir a las prácticas médicas.

Prácticas como el yoga, el Pilates o la natación nos aportan durante el embarazo la posibilidad tanto de ejercitar nuestro cuerpo. Y en el caso del yoga, conseguimos conectar nuestro cuerpo y nuestra mente, buscar la calma y disfrutar de nuestro embarazo de una forma consciente. Pero, además, pueden ayudarnos con sus diferentes "asanas" (o ejercicios) para intentar que el bebé se coloque de cabeza. Aunque lo recomendable es que consultes con un monitor especialista en yoga o Pilates para el embarazo, algunas de estas posturas son sencillas y las podrías realizar en tu casa una vez aprendidas.

  • Postura del Gato: Colócate a cuatro patas, apoyando bien las manos y las rodillas en la colchoneta. Vigila que tu zona lumbar no se arquee. Entonces coge aire y encorva la espalda lentamente, como haría un gato enfadado que se eriza, luego ve soltando el aire lentamente a la vez que vuelves a la postura inicial. Debes hacer este ejercicio pausadamente, sintiendo el movimiento de cada vertebra.
  • Elevación de Pelvis: Tumbada sobre una colchoneta, apoya bien la espalda en el suelo, ten cuidado con la columna lumbar. Dobla las rodillas y apoya los pies sobre el suelo. Eleva la pelvis despacio, cuando llegues arriba haz una pequeña pausa y baja lentamente, como si fueras apoyando la espalda vertebra a vertebra en el suelo.
  • Sentarse sobre una Pelota de Pilates: Siéntate sobre la pelota teniendo bien apoyados los pies en el suelo y sin arquear la espalda.
  • Postura Invertida con Apoyo: Es también una "asana" de yoga que necesita cierta práctica, así que consulta con un especialista antes de realizarla por tu cuenta. Consiste en colocarse de rodillas sobre una colchoneta y bajar doblando la espalda hacia delante hasta apoyar la cabeza sobre los brazos, colocando un cojín bajo los brazos y el pecho.

Se utiliza raíz de artemisa prensada en forma de puro para aplicar calor en ciertas zonas del cuerpo. El puro, una vez prendido, se dirige a ciertos puntos específicos, pero manteniendo una distancia con la piel de unos 4 cm, en particular se aplica en un punto conocido como “meridiano de la vejiga” que se encuentra en la cara externa del dedo meñique del pie. El tratamiento suele tener una duración de dos semanas con sesiones de 15 minutos. La moxibustión se utiliza en muchos casos combinada con la acupuntura, pudiendo potenciar su efecto.

Mapeo del Vientre o Belly Mapping

Poder dedicarte un tiempo a ti misma y a tu embarazo para hacer una sesión del mapeo del vientre es un regalo tanto para ti como para tu bebé. Una forma de comunicarte con él cuando aún no ha nacido y un conocimiento de gran valor que además puedes compartir con las personas más allegadas a ti.

Cómo hacer un mapeo del vientre para conocer la posición de tu bebé

Comunicarte con tu bebé cuando está dentro de ti, tratando de descubrir cuál es su posición es algo similar a realizar una cartografía de vientre, así que lo primero que debes hacer es dibujar un círculo que represente tu vientre, trazando un cuadrante que lo divida en cuatro partes y diferenciando tu lado derecho e izquierdo.

Cada día que decidas hacer un mapeo de vientre para ver cuál es la posición del bebé necesitarás una hoja nueva con esta sencilla representación gráfica de tu barriga. No olvides anotar la fecha en cada hoja y si sabes si tu bebé se encuentra de cabeza o de nalgas anota también este dato.

¡Empezemos! Anima a tu bebé a moverse, es ideal si has comido algo antes o si tomas alguna bebida fresca como agua o zumo. Busca un tiempo tranquilo para ti y túmbate boca arriba de forma cómoda, colocando tu cabeza y espalda sobre un cojín.

Empieza por palpar la espalda de tu bebé, la sentirás como una superficie firme, además, es el punto donde se ausculta su corazón. Lo más habitual es que se encuentre a la izquierda o a la derecha. En la hoja donde estás plasmando gráficamente tu barriga, representa la espalda con una línea curva.

Trata ahora de ubicar sus nalgas, es un bulto que se mueve de forma similar a un péndulo, dibújalo con una línea más curva.

Ahora es el momento de anotar dónde percibes los movimientos más fuertes en tu hoja de cartografía de vientre, estos suelen ser las patadas que sientes en tu barriga. Si la cabeza de tu bebé mira hacia la pelvis, lo habitual es que sientas las patadas en la parte superior, en cambio, si son los pies de tu bebé los que miran hacia la pelvis, sentirás las patadas en la parte inferior de tu vientre. Puedes dibujar unas ondas grandes para representar el movimiento característico de las patadas.

Sigue explorando los movimientos que percibes. Explora si sientes movimientos más pequeños y suaves, similares a los de un aleteo. Si percibes estas sensaciones, aquí es donde se encuentran las manos y los brazos, represéntalos en tu hoja dibujando unas ondas más pequeñas. Si tu bebé está de cabeza, notarás este aleteo más cerca de la pelvis, si está de nalgas, podrás ubicarlo más arriba.

No te preocupes si no sientes algún movimiento más sutil como el aleteo característico de las manos, dependiendo de cómo esté situado tu bebé, es posible que no puedas percibir esta sensación. No olvides ayudarte de las ecografías que te hayan realizado hasta el momento, pueden ayudarte a entender mejor y ubicar mejor cómo está situado tu bebé.

¿Cuándo se puede hacer una cartografía de vientre o belly mapping?

El mapeo de vientre suele realizarse a partir de la semana 32-34 de embarazo, ya que a partir de este momento es cuando resulta más sencillo poder identificar la posición del bebé.

¿Duele hacerse un mapeo del vientre?

Hacerse un belly mapping durante el embarazo no es algo doloroso, todo lo contrario, es placentero y una experiencia maravillosa que además puedes compartir con tu pareja o las personas más cercanas a ti.

Es una forma de comunicarte con tu bebé cuando aún no ha nacido, y de hecho, lo habitual es que tú te sientas cómoda durante todo el proceso, recuerda que cuando empiezas el mapeo de vientre debes sentirte cómoda y deberías poder mantener esta comodidad durante toda la cartografía.

¿Puedo modificar la posición de mi bebé con el conocimiento que me da el belly map?

Modificar la posición del bebé no es el objetivo del mapeo de vientre, su objetivo es más bien adquirir un conocimiento muy valioso de tu cuerpo y de tu bebé dentro del útero, mejorando la conciencia de tu embarazo y la comunicación con tu bebé.

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