Posición Prona en Bebés: Beneficios y Riesgos
Cuando somos papás y mamás por primera vez, surgen muchas dudas, especialmente sobre el sueño de nuestros bebés. Además de la importancia del descanso para su desarrollo, la posición en la que duermen es crucial. Veamos por qué los recién nacidos deben dormir boca arriba y qué otras indicaciones hay que seguir para que el sueño sea seguro.
La Posición Más Segura: Boca Arriba
Las recomendaciones oficiales para la prevención de la muerte súbita del lactante insisten en que los niños deben dormir obligatoriamente en la misma habitación que sus padres hasta los 6 meses y recomendable hasta el año de vida. Los bebés han de dormir boca arriba. Ni de lado ni boca abajo.
La propia anatomía de las vías respiratorias y el reflejo nauseoso evitarán que se ahoguen si regurgitan. Si están de lado podrían darse la vuelta y no ser capaces de voltearse de nuevo, es por ello que debemos insistir en la posición boca arriba, ladeando la cabeza hacia un lado y hacia otro cada día para evitar la plagiocefalia (deformación del cráneo por apoyo continuado sobre un lado de la cabeza)
Estudios científicos recientes publicados por la Academia Americana de Pediatría confirman que la posición supina es la más segura, ya que protege contra la "muerte súbita del lactante", también conocida como SMSL (Síndrome de Muerte Súbita del Lactante). Por ello, se recomienda a los padres que los bebés duerman boca arriba durante todo el primer año de vida, y no de lado ni de boca abajo, ya que estas posiciones aumentan el riesgo de muerte súbita, cuyas causas aún se desconocen en parte.
Desde que se cambiaron las recomendaciones y los bebés pasaron de dormir boca abajo a boca arriba, el número de fallecidos por muerte súbita del lactante disminuyeron a la mitad, es por ello que aun hoy tenemos que seguir insistiendo en ello. Aunque desde hace años se sabe que la posición más segura para dormir a un recién nacido es boca arriba, todavía hoy se observan muchos comportamientos incorrectos, a menudo por parte de personas de cierta edad que siguen las antiguas recomendaciones de los pediatras de hace veinte o treinta años, ahora totalmente superadas.
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¿Por Qué Boca Arriba?
La posición supina durante el sueño es más segura, ya que evita el riesgo de asfixia del recién nacido. De hecho, si se acuesta al bebé boca abajo, podría ocurrir que el pequeño se encontrara con la cara aplastada contra el colchón y, por diversas razones, no pudiera girar la cabeza hacia un lado: en este caso, correría el riesgo de asfixia o rebreathing, es decir, de respirar aire recién exhalado y, por lo tanto, rico en dióxido de carbono.
Además, la posición boca abajo aumentaría el riesgo de sobrecalentamiento al disminuir.
¿Qué pasa con el reflujo?
Debe evitarse la tentación de colocar al bebé de lado o boca abajo por la creencia de que así se aliviaría el reflujo.
¿Y si el bebé está resfriado?
Incluso en caso de resfriado, la posición recomendada es boca arriba con un colchón rígido, plano y sin almohada. Es posible que, en caso de resfriado, se aconseje elevar la cabeza del recién nacido colocando una almohada entre el colchón y el bebé o inclinando la cuna, ya que los nuevos modelos que se comercializan suelen permitirlo.
También en este caso, la ciencia ofrece indicaciones precisas: se desaconseja totalmente el uso de almohadas hasta el año de edad, y es importante no inclinar la cuna más de 10º durante el sueño, ya que inclinaciones mayores aumentarían el riesgo de deslizamiento, con la posibilidad de que el recién nacido adopte una posición antinatural y peligrosa para su respiración.
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Consejos Adicionales para un Sueño Seguro
Proteger el sueño de los más pequeños es importante. Así lo recomienda el mundo de la pediatría, que ofrece una serie de pautas útiles para prevenir el riesgo del Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL), pero también para evitar todas aquellas situaciones potencialmente peligrosas para el sueño del bebé en su primer año de vida. Aquí tienes algunos consejos sobre cómo y dónde dormir al recién nacido y tener un sueño tranquilo (¡y seguro!).
- Superficie Firme y Plana: La posición recomendada para que los bebés duerman en su primer año de vida es decúbito supino, boca arriba, sobre una superficie plana, rígida y no inclinada, como las cunas de colecho. Incluso en caso de reflujo o resfriado, se recomienda siempre la posición boca arriba sobre una superficie completamente horizontal.
- Compartir Habitación: Compartir habitación con los padres tiene numerosos beneficios para el niño: reduce el riesgo de SMSL en aproximadamente un 50% y le ayuda a adquirir el ritmo correcto de sueño-vigilia. Para los padres, en cambio, facilita la lactancia, el cuidado y la vigilancia del recién nacido, transmite serenidad a la madre y fomenta el vínculo madre-hijo.
- Evitar Objetos Blandos: No utilices objetos blandos como almohadas, peluches o edredones, colchas, cojines de juguete, ni ropa de cama, como mantas o sábanas, en la cuna para el sueño del bebé. También hay que evitar las fundas de colchón acolchadas que ablandan la superficie de la cama; es mejor utilizar fundas de colchón finas que estén siempre bien tirantes y sujetas al colchón.
- Uso del Chupete: Se recomienda el uso de un chupete durante el sueño, tanto de día como de noche, para reducir el riesgo de SMSL. Ten en cuenta que no todos los chupetes son iguales: es preferible una forma ortodóntica, desarrollada para mantener la lengua en una posición alta y adelantada para favorecer el correcto desarrollo de la dentición, la boca y todas sus capacidades funcionales.
- Entorno Libre de Humo: No expongas al bebé al humo durante el embarazo ni después del parto. No fumes en los ambientes donde vive y duerme el bebé.
- Vestir Adecuadamente: Evita las mantas o edredones voluminosos, es mejor vestir al recién nacido por capas, aproximadamente una capa más que la que llevaría el adulto. Puedes utilizar un saco de dormir especialmente diseñado para bebés.
- Temperatura Adecuada: Para que tu bebé pueda disfrutar de un descanso óptimo, trata de mantener la temperatura de la habitación entre 20ºC y 22ºC. No coloques la cuna o la cama del bebé cerca de fuentes de calor. No le pongas gorro mientras duerme.
¿Qué Evitar al Dormir al Bebé?
Es importante resaltar que los cojines antivuelco, almohadas, trapitos o peluches no están recomendados durante estos primeros meses. Así que si piensas hacer un regalo a un recién nacido, en lugar de cojines, regala vacunas.
Aunque a veces puede resultar más difícil hacerles dormir boca arriba, es importante acostumbrarlos desde el principio a dormir así.
Alternando la Posición
Dormir boca arriba es la postura más recomendada, pero no debería ser la única en la que duerman los más pequeños. De hecho, lo ideal es ir alternándola con el dormir sobre el costado. Esta variación ayuda a prevenir las deformidades craneales o dolencias como la tortícolis que pueden aparecer al estar el niño siempre colocado del mismo lado.
No debemos acostar siempre a nuestro bebé en la misma postura y un buen truco para hacerlo es, cada vez que nos despertamos por la noche. En este sentido también ayuda colocar juguetes en el lado contrario para obligar al bebé a girar la cabeza ya que esto se traducirá en que el recién nacido fortalezca sus músculos cervicales.
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En los primeros meses de vida, se recomienda colocar al/a la bebé en postura prona durante al menos 2 o 3 horas al día. Sobre todo al principio, los/as bebés duermen mucho. Por lo tanto, puede ser necesario poner al/a la niño en postura prona incluso durante el sueño. La posición prona conlleva un mayor riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL). La posición continua, lateral o supina, puede provocar una deformación del cráneo debido a la carga continua sobre la parte posterior de la cabeza.
Además, la colocación continua y constante del/de la niño/a puede tener un efecto negativo en el desarrollo muscular del/de la bebé, ya que el cuerpo está permanentemente sometido a la misma carga. Esto puede provocar un retraso en el desarrollo motor del/de la bebé. Por estas razones, recomendamos establecer una relación equilibrada entre las diferentes posturas. Dormir boca abajo solo se recomienda para el sueño vigilado.
La Importancia del Entorno
Además de la postura, el entorno en el que duerme el bebé es fundamental. La habitación debe estar bien ventilada y a una temperatura adecuada. Evita mantas y otros objetos que puedan obstruir su respiración.
A todos nos gusta dormir no sólo en la postura adecuada sino en un entorno agradable con colores suaves, luz tenue y una temperatura que oscile entre 21 y 24 grados.
Trata de insonorizar la habitación en la que duerme. Dentro del útero el embrión se encuentra confinado en un espacio cerrado y claramente delimitado además de estar inmerso en líquido amniótico, que es lo que le permite moverse libremente. Esta libertad de movimiento es imprescindible para su desarrollo; durante la gestación, a medida que el feto crece, el espacio disponible se reduce, lo que hace que adopte una postura más flexionada.
En el último trimestre del embarazo, se produce un rápido desarrollo de las neuronas corticales en el sistema nervioso central (SNC), organizándose y especializándose en conexiones esenciales para establecer sinapsis neuronales. Durante esta fase, el feto es especialmente vulnerable a las condiciones ambientales. Los neonatos a término tras el parto, suelen adoptar posturas de flexión espontáneas que son fundamentales para el desarrollo motor adecuado desde los primeros días de vida. La colocación del neonato en una posición fetal posnatal reduce la fase distónica.
Los prematuros, especialmente los de gestación muy temprana como ya hemos dicho, poseen un desarrollo completo de tejido muscular, tono flexor en las extremidades, y estructuras articulares adecuadas, pero carecen de reservas de energía y fuerza musculoesquelética para contrarrestar la gravedad y cambiar de postura por sí mismos, dependiendo completamente de los cuidadores para este proceso. La diferenciación de las fibras musculares se completa alrededor de la semana 40 de gestación.
El correcto posicionamiento del neonato tiene múltiples beneficios, como la reducción del estrés, el fomento del desarrollo del tono muscular y la coordinación motora, y la facilitación de la función digestiva y respiratoria. Los cuidadores debemos tener en cuenta la individualidad de cada neonato, así como su comportamiento y estado fisiológico, antes de cambiar su posición. La postura terapéutica, que debe evitar la contención restrictiva, es necesaria para todos los pacientes, incluso para aquellos que requieren soporte respiratorio. En la UCIN, los cambios de posición son una práctica habitual y vital realizándose de manera reglada y periódica.
Disminuir la Pérdida de Calor
Al reducir la superficie corporal expuesta, se minimiza la pérdida de calor, esencial para mantener la homeostasis del neonato. Una postura adecuada no solo facilita su adaptación al entorno externo, sino que también mejora la termorregulación.
Los profesionales de la salud tienen la gran responsabilidad de la gestión de la postura y el movimiento del neonato. La formación adecuada y la sensibilidad hacia las necesidades individuales de cada neonato son cruciales en este aspecto.
La postura de decúbito prono está asociada con una disminución de la frecuencia cardíaca, aunque esta aumenta durante el sueño, junto con una disminución de su variabilidad. La saturación de oxígeno tiende a ser menor en neonatos en posición supina, pero no de manera clínicamente significativa. En neonatos dependientes de oxígeno, el volumen por minuto y la capacidad residual funcional aumentan en decúbito prono. La duración media de la apnea es notablemente menor en neonatos durmiendo en posición prona.
La evaluación psicomotora y neurológica de prematuros en decúbito prono muestra un retraso en la adquisición de tono muscular y desarrollo. Además, en esta posición, se han observado alteraciones en las habilidades motoras y sensoriales, comparadas con las posturas supina o lateral.
Favorece la función digestiva, con vaciamiento gástrico. El aplanamiento bilateral de la cabeza y el alargamiento facial son habituales en prematuros menores de 32 semanas; tanto éste como la asimetría resultan del contacto continuo de la cabeza del bebé con la superficie dura del colchón y la falta de rotación en los cambios de posición. Para mitigar la presión directa sobre el colchón en todos los prematuros menores de 32 semanas, se recomienda el uso de almohadas de agua o silicona, o soportes cóncavos hechos con compresas.
La Postura Terapéutica Neonatal
La Postura Terapéutica Neonatal es una práctica fundamental en la atención a neonatos, tanto a término como prematuros. En las unidades de cuidados intensivos neonatales. Entender las técnicas de postura implica considerar los principios de la anatomía musculoesquelética y cómo sus elementos interactúan, así como los efectos positivos o negativos de estas interacciones en la colocación del paciente.
- Cervical: Afecta la cabeza, el cuello y la parte superior de la cavidad torácica. Independientemente de la postura seleccionada, la cabecera de la incubadora o cuna siempre debe estar elevada unos 30° para ayudar a reducir la presión intracraneal y, por ende, el riesgo de hemorragias intraventriculares, comunes en prematuros extremos.
Además, es crucial proporcionar soporte a los pies, permitiendo que la planta del pie descanse en una superficie firme pero flexible para estimular una sensación de seguridad en el prematuro. Otro aspecto importante a tener en cuenta es el tamaño de los pañales, eligiendo los adecuados para cada rango de peso.
La posición lateral en neonatos tiene beneficios significativos, especialmente en la reducción de los efectos extensores causados por la gravedad. Esta postura promueve la flexión y orientación hacia la línea media, facilitando además el vaciamiento gástrico. Para lograr una posición lateral adecuada, se recomienda el uso de rollos para crear un nido de contención, apoyándose en un posicionador. Los brazos y las rodillas del neonato deben estar flexionados, con las manos cerca de la boca.
Es aconsejable colocar un pequeño rollo entre las rodillas para fomentar la aducción de los miembros inferiores y proporcionar confort. La espalda del neonato debe apoyarse sobre un rollo o nido de contención para mantener esta postura, y también puede utilizarse una bolsita posicionadora.
Cuando el neonato es capaz de mantener su propia temperatura corporal en una cuna abierta, se recomienda la posición supina, especialmente al prepararse para el alta hospitalaria.
La posición de decúbito ventral o prono es clave en el desarrollo motor de los neonatos, ya que fortalece los músculos del cuello y mejora el control de la cabeza. Utilizar posicionadores ventrales o un rollo hecho con un pañal pequeño, colocado verticalmente bajo el paciente desde la cabeza hasta la cadera, favoreciendo así la flexión leve de los miembros superiores e inferiores. Para pacientes mayores, se puede colocar un rollo en dirección transversal en la región pélvica para favorecer la flexión de los miembros inferiores y la rotación de la cadera.
La técnica de envoltura o contención facilitada se enfoca en el mantenimiento de la línea media del neonato. Esta práctica es particularmente útil para ayudar al neonato a autorregularse durante la alimentación y durante procedimientos que pueden resultar dolorosos o estresantes. La envoltura es esencial para permitir que el prematuro ahorre energía, que de otro modo gastaría tratando de mantener la estabilidad musculoesquelética.
Reductores de Cuna: Riesgos Asociados
Los reductores de cuna son unos de los productos favoritos para regalar a futuros papás o a papás y mamás de recién nacidos, quienes, una vez que tienen a su bebé en brazos, ven este objeto como un gran aliado para facilitar el sueño y el cofort de su pequeño. Sin embargo, hay voces que alertan de su uso por los graves riesgos que puede conllevar para los bebés; ¿qué hay de cierto en eso?
Habitualmente este tipo de productos se publicitan de cara a facilitar el sueño y el descanso del bebé e, incluso, como un factor que ayuda a evitar la muerte súbita del lactante. ¿Por qué? Es cierto que el hecho de permanecer tumbados en un espacio más reducido reconforta al recién nacido, quizás porque le recuerde o le haga sentir de manera más similar a como se sentía en el vientre materno. Este beneficio no supera, evidentemente, a la posibilidad de que haya un mayor riesgo asociado a la asfixia, al atrapamiento o a la muerte súbita del lactante.
Además de cuando está siendo supervisado por un adulto, se puede colocar al bebé en un reductor de cuna a partir de los dos meses de edad y cuando el pequeñín ya sea capaz de sujetar la cabeza por sí solo. Por mucho que se comercialicen precisamente para eso, para bebés y recién nacidos (como los populares dou dous o mantitas de sueño). Tampoco con edredones o sábanas y ni siquiera con las llamadas chichoneras que buscan evitar que el niño se golpee con los barrotes de la cuna. Todos esos elementos le podrían provocar asfixia o estrangulamiento y también se asocian a muerte súbita del lactante.
Esto último, el ‘no inclinada’, lo ha introducido la AAP en la actualización de 2022 y afecta incluso a niños con ERGE o reflujo gastroesofágico, para los que era habitual la práctica de inclinar la cuna o productos que elevasen algo la cabeza del bebé.
Mantas o saquitos de dormir
Durante el primer año de vida, todos/as los/as bebés deberían dormir en un saquito de dormir. La ventaja decisiva del saquito de dormir sobre la manta: El/la bebé no puede tirar del saquito de dormir y colocarlo sobre su cara y así bloquear las vías respiratorias. Otras razones a favor del saquito de dormir son la mejor regulación térmica y la posibilidad más difícil de que el/la recién nacido/a se ponga boca abajo.
Antes de su primer cumpleaños, los/as bebés no necesitan una almohada o una manta, ya que el saquito de dormir ya ofrece las mejores condiciones para un entorno seguro para dormir.
Posición Lateral
También desaconsejamos la posición lateral, ya que puede convertirse más fácilmente en una posición prona. La postura prona es uno de los factores de riesgo del síndrome de muerte súbita del lactante, por lo que debe evitarse a toda costa la postura prona durante el sueño sin vigilancia.
Si se acuesta al/a la recién nacido/a y se le puede observar durante el sueño, también está bien dejar que el/la bebé duerma de lado o en postura prona. Sin embargo, durante este tiempo, el/la bebé debe ser supervisado/a sin interrupción y se debe procurar que las vías respiratorias estén despejadas, manteniendo la cabeza en un lado.
En los primeros meses de vida, se recomienda colocar al/a la bebé en postura prona durante al menos 2 o 3 horas al día. Sobre todo al principio, los/as bebés duermen mucho. Por lo tanto, puede ser necesario poner al/a la niño en postura prona incluso durante el sueño. La posición prona conlleva un mayor riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL).
La posición continua, lateral o supina, puede provocar una deformación del cráneo debido a la carga continua sobre la parte posterior de la cabeza. Además, la colocación continua y constante del/de la niño/a puede tener un efecto negativo en el desarrollo muscular del/de la bebé, ya que el cuerpo está permanentemente sometido a la misma carga. Esto puede provocar un retraso en el desarrollo motor del/de la bebé. Por estas razones, recomendamos establecer una relación equilibrada entre las diferentes posturas. Dormir boca abajo solo se recomienda para el sueño vigilado.
Sí, se puede cambar de postura para dormir. Tan solo debe hacerse con la debida precaución y cuidado.
Un colchón para bebés debe ser duro, ya que así se evita que el bebé se hunda en el colchón.
La temperatura de la habitación perfecta para que los bebés duerman es de entre 13 °C y 18 °C, sin corrientes de aire. En las estaciones del año en las que aumentan las temperaturas, debería ponerse menos ropa al/a la bebé mientras duerme.
Por lo general, el/la bebé debe dormir en un saquito de dormir. La ropa de dormir adecuada depende entonces de la estación del año correspondiente.
En principio, no se recomienda dejar que el/la bebé duerma bajo la manta entre los padres, ya que existe el riesgo de que la manta obstruya las vías respiratorias del/de la bebé. A esto se suma la temperatura corporal de los padres, que puede llevar al/a la niño/a a un sobrecalentamiento. Estos dos factores aumentan el riesgo de muerte súbita del lactante.
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