Problemas Comunes de la Lactancia Materna en los Primeros Días y sus Soluciones

20.11.2025

La lactancia materna es la alimentación más segura, limpia y beneficiosa para los bebés. Además de proporcionar energía a los recién nacidos, aporta anticuerpos y nutrientes que ayudan a proteger de enfermedades y a un mejor desarrollo del niño. Es cierto que el amamantamiento no siempre es fácil, ya que en ocasiones pueden surgir problemas durante el periodo de lactancia, tanto para las madres como para los bebés.

En la lactancia materna a veces pueden surgir dificultades que pueden hacer fracasar que la madre amamante a su bebé, aunque todos tienen solución. La mastitis, el dolor al dar el pecho, las grietas del pezón o la ingurgitación son algunos de los problemas que pueden surgir.

Problemas Frecuentes y sus Soluciones

1. Problemas de Agarre

Engancharse puede llevar un poco de tiempo, por ello, no seas dura contigo misma ni con el bebé: ambos estáis en ello. La dificultad para engancharse es uno de los problemas más frecuentes de la lactancia materna y puede ser una de las razones por las que se siente dolor en los pezones en ocasiones. Si tu bebé no se engancha al pecho, puede derivar en varios problemas, por lo que es importante pedir la ayuda necesaria si como madre e hijo estáis luchando para lograr un buen enganche.

Las pistas de que tu bebé puede no estar enganchándose correctamente al pecho pueden incluir lo siguiente:

  • Sientes dolor en los pezones durante la toma.
  • El bebé solo está agarrándose al pezón.
  • Los labios del bebé están hacia adentro.
  • Escuchas chasquidos o sonidos fuertes de succión.
  • El bebé se muestra frustrado después de intentar alimentarse.
  • Conforme avanza el tiempo, el suministro de leche está disminuyendo, aunque lo alimentes a menudo.
  • El bebé está perdiendo peso.

Consejos para facilitar el enganche:

  • Crea un ambiente tranquilo: La clave para una sesión de alimentación cómoda es estar tranquila y relajada. Acuéstate en la cama con almohadas o siéntate en una silla cómoda.
  • Abrazar al bebé piel con piel: Coloca al bebé sobre tu pecho desnudo, entre los senos, para relajar el contacto piel con piel.
  • No fuerces el enganche: Permite que el bebé tome la iniciativa durante las sesiones de lactancia. Querrás guiar y ayudar a tu recién nacido, pero realmente no deberías forzar el enganche.
  • Encuentra una posición cómoda: En ocasiones, el truco es saber qué posiciones funcionan y cuáles no. Descubre las diferentes posiciones de lactancia que pueden ayudar a tu bebé a engancharse.
  • Utiliza una buena técnica de enganche: Comienza rozando tu pezón contra la nariz del bebé para activar sus sentidos. Esto ayudará a que el bebé abra bien la boca, lo que puede ayudar a que la aureola quede más en su boca.

2. Dolor en los Pezones

Durante los primeros días, es bastante común experimentar algo de sensibilidad y dolor en los pezones, pero ello no significa que debas soportar el dolor. El dolor en la lactancia materna es un problema que puede estar vinculado a múltiples causas, desde la sensibilidad de la piel hasta una mala posición.

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Consejos para aliviar el dolor:

  • Drena la leche: Es importante que drenes completamente la leche de tus senos durante la toma. Si sientes que aún te queda leche, considera extraerla para vaciar completamente los senos.
  • Colócalo en posición: Asegúrate de que el bebé está enganchado correctamente durante las tomas. El pezón completo y la mayor parte de la areola inferior deben estar en la boca del bebé.
  • Utiliza una compresa caliente y fría: Usa una almohadilla de gel para enfriar tus senos o aplica una compresa tibia. Puedes utilizarlo en combinación con un masaje para ayudar a calmar los pezones doloridos.

Si el dolor persiste, debes consultar con tu matrona para solucionar los problemas de lactancia cuanto antes. En ocasiones, si persisten durante mucho tiempo, pueden provocar problemas en los senos, como un menor suministro de leche o una mastitis.

3. Pezones Agrietados

Otro problema común entre las madres que optan por amamantar son los pezones agrietados, los cuales suelen estar causados por un enganche poco profundo. Esto ocurre cuando el bebé no tiene suficiente tejido mamario en la boca y, en cambio, chupa el pezón, lo que puede causar grietas o dolor en los pezones. Debe tratarse lo antes posible para evitar empeorar el dolor o causar una infección.

Alivio para los pezones agrietados:

  • Coloca leche materna extraída en tus pezones: Puedes usar tu propia leche materna para curar los pezones agrietados. Simplemente aplica unas gotas de leche materna en tus pezones y deja secar al aire.
  • Fomenta el flujo de leche antes de la toma: Aplica compresas tibias sobre el área y extrae un poco de leche materna antes de alimentar a tu bebé. Esto ayudará a estimular el flujo de leche.
  • Protege los pezones agrietados con protectores de pezón: Mientras se están curando tus pezones doloridos, ¿por qué no aliviar algo del dolor en los senos cuando das de mamar usando protectores de pezones? Lo cierto es que pueden ayudar a aliviar cualquier molestia en el pezón durante la lactancia. Aplicar crema para pezones después de las tomas también ayudará a calmar e hidratar la zona.
  • Evita las rozaduras entre las tomas con protectores de senos: Protege tus pezones de las rozaduras con la ropa entre las tomas usando conchas protectoras de pezones. Simplemente colócalas dentro de tu sujetador para ayudar a prevenir la irritación del pezón y recoger el exceso de leche materna. También puedes considerar usar discos absorbentes para los senos con el objetivo de mantener tu ropa libre de manchas de leche materna.
  • Utiliza una técnica de posición adecuada: A menudo, es tan fácil como usar una almohada para elevar al bebé hacia el pecho, o bien sujetarlo en una posición diferente para evitar molestias en los pezones agrietados o doloridos.
  • Prueba almohadillas térmicas antes y después de las tomas: Para calmar los pezones doloridos, úsalas frías después de amamantar.
  • Pide ayuda: Si las grietas de tus pezones no se curan o simplemente tienes más preguntas, recuerda pedir ayuda. Ponte en contacto con tu profesional sanitario de confianza.

4. Flujo Fuerte de Leche

Es habitual que se produzca un fuerte flujo de leche cuando se establece el suministro de leche durante las primeras veces, al ser mamá primeriza. Este flujo rápido de leche podría estar causando que tu bebé se atragante, tosa o escupa leche durante la toma. Aunque este problema de lactancia generalmente desaparece a medida que el suministro se estabiliza, existen algunas técnicas que pueden ayudarte mientras tanto:

  • El truco de los dedos en forma de tijera: Puedes restringir el flujo de tu leche colocando suavemente los dedos en forma de tijera en tu pezón durante la toma.
  • Posición reclinada o extracción antes de amamantar: Puede resultarte útil intentar colocarte en una posición reclinada mientras amamantas a tu bebé, para ayudar a disminuir el flujo de leche. Otro truco para ayudar a ralentizar tu flujo es intentar extraer un poco de leche materna antes de comenzar a amamantar.

5. Pezones Planos o Invertidos

Debido a que tu recién nacido debe engancharse por completo al pezón y al seno para amamantarse con éxito, los pezones invertidos o planos requieren un poco de ayuda adicional para ayudar a tu bebé a engancharse con éxito. Primero tienes que saber que no estás sola: hasta el 10 % de las mujeres sufren el mismo problema.

  • Utiliza tus dedos: Puedes intentar usar tus propios dedos para extender tus pezones.
  • Habla con tu médico: Si estás preocupada por tus pezones, no dudes en hablar con tu médico.

Otros Problemas Comunes

  • Periodo de lactancia muy breves o demasiado largos: Si la sesión de lactancia es menor de 10 minutos o mayor de 50 minutos, puede ser indicador de que el bebé no está tomando la suficiente leche.
  • El recién nacido se salta las tomas de lactancia o duerme toda la noche: Los bebés habitualmente hacen tomas cada 2-3 horas en los 2 primeros meses de vida y cada 3-4 horas hasta los 6 meses. Si el niño no se despierta en estos intervalos de tiempo, es necesario despertarle para que cumpla todos los periodos de lactancia.
  • Bajo peso: Si tiene bajo peso para su edad y no lo aumenta con el paso de los días, puede ser un indicador de que no está tomando la cantidad necesaria de leche.
  • Se acumula leche en el pecho: El médico deberá examinar los pechos y pesar al bebé a ver si está teniendo una correcta evolución de crecimiento.
  • Congestión en los pechos: Si el pecho está demasiado duro, hará que el niño no se agarre adecuadamente y esté provocando que no haya una correcta lactancia.
  • Insuficiencia de leche: Aunque lo normal es que las mujeres produzcan una cantidad adecuada de leche, hay algunas que no llegan al objetivo.
  • Obstrucción del conducto mamario: Esta obstrucción puede provocar mayor sensibilidad, calor y enrojecimiento o que aparezca una protuberancia en la zona del pecho. A veces se puede ver un punto (tapón) blanco en la zona del conducto mamario, para intentar eliminarlo, se debe masajear y presionar suavemente la zona.
  • Mastitis: La mastitis o inflamación de la mama que algunas veces puede deberse a una infección provoca dolor en los músculos, rojez, calor en la zona del pecho y mayor sensibilidad. En caso de deberse a una infección puede aparecer también fiebre.
  • Candidiasis bucal: Estos hongos pueden pasar de la madre al bebé durante la lactancia, pero no a través de la leche sino porque es un hongo habitual en la piel.

Posiciones para Amamantar

Para conseguir que la lactancia funcione correctamente, se recomienda buscar una postura cómoda: sentada, con la espalda erguida y apoyada sobre un respaldo con al menos un pie en el suelo o tumbada en la cama de lado, con el bebé también de lado enfrente.

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  • Posición sentada (o posición de cuna): El bebé se coloca enfrente y pegado a la madre. La madre lo sujeta con la mano en su espalda y el niño apoya la cabeza en el antebrazo.
  • Posición acostada: La madre se sitúa acostada de lado y con el bebé también de lado. Al abrir la boca el bebé, la madre puede acercarle al pecho para facilitar el agarre.
  • Posición de crianza biológica: La madre se recuesta entre 15 y 65º boca arriba y el hijo boca abajo. Esta postura ayuda a desarrollar los reflejos de gateo y búsqueda del bebé.
  • Posición balón de rugby o invertida: Se coloca al bebé por debajo de la axila de la madre con las piernas hacia atrás y la cabeza a nivel del pecho, quedando el pezón a la altura de la nariz. Se debe sujetar el cuello y los hombros del bebé, pero no a la cabeza.
  • Posición de caballito: El niño se sienta sobre una de las piernas de la madre, con el abdomen pegado y apoyado sobre el pecho. Es aconsejable para problemas de grietas, reflujo gastroesofágico, labio leporino (hendidura o separación del labio superior) o fisura palatina (malformación provocada por un desarrollo incompleto del paladar), prematuros, mandíbula pequeña o problemas de hipotonía (disminución del tono muscular).

Crisis de Lactancia

Durante el transcurso de la lactancia, tu bebé pasará por situaciones en las que las tomas no sean ni tan regulares ni tan tranquilas como de costumbre. Es lo que llamamos crisis de la lactancia. Suelen ocurrir cuando el bebé se está desarrollando, por esto hablamos también de brotes de crecimiento, y hay una mayor demanda de leche materna.

Las crisis de lactancia son situaciones en las que el comportamiento de tu bebé al pecho cambia. Puede que esté más inquieto, que quiera mamar continuamente, que llore más, que duerma menos, que se distraiga con cualquier ruido, que se agarre al pecho y lo estire, que lo suelte... Nada más lejos de la realidad. Lo que ocurre es totalmente normal. La causa es que hay un desajuste entre la leche que tu bebé quiere tomar y la que estás produciendo. Algo normal si tu bebé está creciendo y desarrollándose correctamente.

Cada bebé es diferente y puede que no pase por ninguna crisis de lactancia o por varias. Suelen haber tres crisis durante la etapa de la lactancia que podremos identificar con facilidad, pues coinciden con las etapas por las que, normalmente, pasan todos los bebés.

  • La primera crisis llega a los 15 o 20 días. Tu bebé ha crecido y como cualquier bebé cuando crece, necesita comer más. Por eso, aumenta su demanda de leche materna de manera que, o bien no quiere soltar el pecho, o bien quiere mamar cada media hora. Solo está tranquilo mamando. Se pegará literalmente a tu pecho durante 3-4 días, hasta que consiga la cantidad que le deje satisfecho. Después, volverán a realizar las mismas tomas antes de la crisis.
  • La segunda crisis llega al mes y medio. Tu bebé parece que está incómodo con tu pecho: lo agarra, lo estira, lo suelta, arquea la espalda, estira las piernas… El sistema digestivo de tu bebé ha madurado y tu leche materna cambia para adaptarse, pero al hacerlo cambia de sabor y eso es lo que hace que algunos bebes se comporten así. Acostumbrarse al nuevo sabor le llevará unos 3-4 días, igual que en la primera crisis.
  • La tercera crisis se produce a los tres meses. Tu bebé comienza hacer tomas bastante más cortas de lo habitual, suelta el pecho con cualquier ruido o movimiento, se enfada si se lo ofreces muy a menudo... Todo es debido a que tiene mucha más fuerza y destreza para succionar, por lo que en muy pocos minutos es capaz de vaciar el pecho. Come más cantidad pero en menos tiempo. También, coincide con el desarrollo de su capacidad auditiva y visual, que hace que todo lo que se mueva o suene le llame poderosamente la atención. Esta crisis suele ser más larga que las anteriores, pudiendo durar hasta 3 o 4 semanas.

La cosa más importante que puedes hacer es tener paciencia y dar de mamar cuando el bebé tenga hambre.

Falsas Crisis de Lactancia

Es posible que tu bebé presente lo que se conoce como una falsa crisis de lactancia.

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  • Cuando alcance los 4 meses de edad es posible que los despertares nocturnos sean más frecuentes y en las tomas se muestren más inquietos. No es que tengan hambre, es porque su cuerpo se está adaptando a las nuevas fases de sueño como parte de la evolución fisiológica normal. Conviene saber que no por darle suplementos o biberones vayan a dormir de forma más regular.
  • A los 8 o 9 meses también pueden presentar una de estas falsas crisis. Como ya son más conscientes del entorno que les rodea, pueden pasar por una fase de apego hacia su mamá en la que lloren desconsolados si la pierden de vista, algo conocido como angustia por separación. Pueden mostrarse huidizos con las personas con las que antes estaban en brazos sin problemas para buscar a sus padres. Por el día suelen hacer las tomas de forma normal, pero por la noche pueden mostrarse más ansiosos y demandar más leche.

Deja a tu bebé que mame todo el tiempo que quiera, sin miedo. Nunca dudes sobre tu capacidad para amamantar. Parece sencillo, pero cuando hay dificultades, es lo primero que se piensa. Cada crisis es un desafío para la lactancia materna.

Recomendaciones Finales

Si sientes dolor de pecho durante la lactancia materna, recuerda que esto es común, pero no es algo que debas soportar sin más. Bien sea la primera vez que amamantas, o ya tengas experiencia previa, cada bebé es diferente y ninguna lactancia es como otra. Descubre cómo cuidar tus senos adecuadamente para que puedas disfrutar de tu experiencia de lactancia materna.

Parte de la belleza de la maternidad es conocer a tu bebé. La lactancia materna te permite disfrutar de momentos preciosos piel con piel junto con tu recién nacido, lo que os permite a ambos experimentar un momento de cercanía y bienestar.

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