Prohibiciones para los hijos de Yemayá en la Santería Cubana
Los caminos de la fe son muchos y la búsqueda de bienestar interior y prosperidad es una constante en el ser humano. La religión ha acompañado a la humanidad desde sus inicios, siendo una necesidad y un acto de subjetividad y espiritualidad.
En Cuba, se han profesado muchas creencias. Con la llegada de los españoles, la devastación de los nativos y la entrada de esclavos africanos, el país experimentó procesos de conformación y búsqueda de una identidad propia. Ante las imposiciones, los negros esclavos buscaron adaptar su religión, o más bien, esconderla.
La llamada religión afrocubana es ampliamente practicada en Cuba y se considera uno de sus signos identitarios y autóctonos. La santería es practicada no solo en Cuba, sino también en muchos países caribeños, latinoamericanos y en grandes regiones de habitantes hispanohablantes como Florida o Nueva York. El término tuvo un matiz despectivo por mucho tiempo, porque así los españoles se referían a los cultos que realizaban los esclavos. Todavía hoy hay quienes le atribuyen ese mismo sentido.
Esa religión, a pesar de adorar a una especie de «dios todopoderoso», Olodumare, se considera politeísta. Existe una jerarquía que considera a los sacerdotes de Ifá, los llamados «babalawos», en la punta de la pirámide. Luego viene la Regla de Osha, de donde salen los santeros, después los «iyawos» que se encuentran en su primer año de consagración y los «aleyos» que creen en los orishas, pero que aún no han sido consagrados.
De manera general, dicha religión se basa en un sistema de adivinación apoyado en tres oráculos: el oráculo de Ifá que solo usan los babalawos, los caracoles que utilizan los santeros y el coco con que ambos profesan. En sus cultos y rituales al hombre se le aconsejan maneras o hábitos a cumplir según sus caminos en la vida, su destino. El propósito, como en toda religión, es alcanzar la paz interior y el bienestar espiritual para afrontar los debates de la cotidianidad.
Lea también: Dieta para cólicos menstruales
Estos personajes de blanco son los iyawos, o yabós como se llaman popularmente. Las razones por las cuales una persona escoge «hacerse santo» son variadas. Muchos lo hacen por motivos de salud o cuando el santo le indica que ya es momento de que se consagre. Otros para evitar posibles problemas, porque sienten que necesitan una guía espiritual o una protección. Realmente los motivos son muchos, en dependencia de la economía, porque son consagraciones caras, donde se requieren instrumentos, animales, vestimenta, alimentos de todo tipo y una larga lista que varía según el santo.
Con anterioridad a recibir santo es imprescindible determinar el orisha tutelar o ángel de la guardia, ya que las ceremonias varían según el santo. Se escoge un padrino (babalawo) y una madrina (santera) con conocimientos, que son simbólicamente los «padres» de los que la persona nace. Estos, junto a la «oyugbona» guían la consagración y la vida religiosa del iniciado. Se reciben los cinco collares que representan a los orishas principales: Shangó, Obbatalá, Yemayá, Ochún y Eleggua, aunque también, si no se tienen con anterioridad, se reciben los santos guerreros Oggún, Oshosi, Ozun y Eleggua.
Luego de saber el orisha regente se hacen los preparativos para el santo. Siete días el «aleyo», o aspirante, debe estar dentro de un cuarto, durmiendo en el piso, sin conexión con el mundo exterior. El primer día se le informa a Oloddumare que una nueva cabeza se presenta para consagrarse. El segundo, se hace una gran ceremonia donde se presentan los fundamentos secretos del santero. Al día siguiente se le llama «día del medio», donde se corona al aleyo en una gran fiesta.
A algunas personas se les realiza el santo lavado, que es solo un día y no requiere un año de iniciación. La coronación del santo en el día del medio se convierte en toda una fiesta, con tambores y gran cantidad de comida. La ceremonia permite que al día siguiente se le pueda leer el Itá a los aleyos, es decir, los consejos de Orula y los santos que tendrá en cuenta toda su vida. Es como la lectura del porvenir, de un signo que le va a acompañar por siempre y que es una responsabilidad llevar.
Después vienen varios días de descanso hasta la ceremonia de la plaza, donde los iniciados van al mercado junto a su Oyugbona para comprar frutas. Según el santo regente, el aleyo tiene que hacer diferentes actividades. Por ejemplo, los hijos de Eleggua, santo que se considera un niño, reparte caramelos y dulces a la gente en la calle. En ese año se deben cumplir ciertas normas: vestir de blanco, no salir por la noche, la cabeza siempre va cubierta para no develar el secreto del santero, se come en el piso con cuchara, no se debe mirar al espejo y evitar los excesos.
Lea también: Taper en Niños: Todo lo que necesitas saber
Así que si ve a alguna persona vestida de blanco completamente, con los collares que representan a su santo, estará en presencia de un iyawo que está pasando un año de prueba para hacerse santero. Es un proceso largo, en una religión muy simbólica y representativa. Es una ceremonia muy llamativa y secreta, donde varían algunos pasos dependiendo de la familia religiosa a la que pertenezca, pero que en línea general, mantiene los mismos preceptos.
«Hacerse santo» en Cuba es toda una revelación y un acto profundo de afirmación religiosa para los cubanos.
Yemayá: Madre de las Aguas
Dentro de la religión Yoruba, Yemayá es una de las deidades más importantes. Es Yemayá, la madre de las aguas. Yemayá es la dueña del mar. Ella vive sobre la tierra. También es alegre y fiestera.
Yemayá es la maternidad, la fertilidad y la riqueza. Ella brinda amor y suavidad a todos, pero no renuncia a su poder. Yemayá da algas y peces para sus hijos. Siempre la espera Ochún. Ambas son protectoras y celosas en la pareja.
Los hijos de Yemayá son impetuosas y arrogantes. Les gusta poner a prueba a sus amistades, aunque las perdonen. Son serias y muestran magnificencia.
Lea también: Soluciones para noches tranquilas
Sus colores son azul y el blanco, y su día es el sábado.
Algunas manifestaciones de Yemayá:
- Akuara: es la de dos aguas, en la confluencia con un río. Es hermana de Ochún.
- Okute: vive en la costa y es portera de Olokum.
- Konlá: es la de la espuma, enredada en una manta de limo.
- Mayelewo: Es muy seria y vive en las letrinas y en las cloacas, en compañía de los muertos.
Prohibiciones y Consideraciones para los Hijos de Yemayá
Como en toda deidad, los hijos de Yemayá deben seguir ciertas prohibiciones y normas de conducta para honrar a su Orisha tutelar y mantener el equilibrio espiritual.
Es esencial la atención a los antepasados. Entre los Orishas existen jerarquías para sus fieles también. Los Orishas indican para resolver una situación o problema.
Para los Orishas se ofrecen alimentos, piedras preciosas, etc. Existen días específicos para cada Orisha.
La imposición de los collares sagrados es importante en la religión Yoruba. Es imprescindible determinar el orisha tutelar u "Orishá tutelar" antes de la consagración.
La llamada Oloddumare existe, y todo regresa a él. Es el creador y único Dios. Oloddumare es pictóricamente y no tiene atributos humanos.
Durante el año de iniciación, los iyawos deben vestir de blanco, no salir por la noche, cubrir la cabeza para no develar el secreto del santero, comer en el piso con cuchara, no mirarse al espejo y evitar los excesos.
Siguiendo estas normas, los hijos de Yemayá buscan vivir en armonía con su Orisha y alcanzar la paz interior y la prosperidad en sus vidas.
tags: #prohibiciones #para #los #hijos #de #yemaya