Beneficios del Kéfir Durante la Lactancia Materna
El kéfir es una bebida de leche fermentada que ha sido consumida por diversas culturas durante miles de años. Etimológicamente, proviene del turco "keyif", que se traduce como "sentirse bien". Esta bebida está constituida por granos y puede ser fabricada con cualquier tipo de leche, como la de vaca, cabra, arroz, coco o soja. Incluso, el agua de coco también permite prepararlo. Entre las propiedades que hacen tan valioso al kéfir se encuentran el calcio, el magnesio, la vitamina K2, la vitamina B12, la biotina, enzimas y probióticos y folato.
Kéfir: Un Probiótico por Excelencia
Investigadores bioquímicos de la Universidad de Córdoba identificaron por primera vez las moléculas de aminoácidos beneficiosas para la salud presentes en el kéfir de cabra. Este alimento, considerado alimento probiótico por excelencia, se diferencia del yogur en el proceso de fermentación. En éste la leche fermenta mediante reacción lacto-alcohólica mientras que en el yogur es sólo láctica. Con bajo aporte calórico y rico en vitaminas y minerales, es más líquido y ligeramente más ácido que el yogur.
El Kéfir y la Lactancia Materna
Tomar kéfir durante el embarazo y el periodo de lactancia es muy indicado porque refuerza las defensas y alivia los posibles problemas de estreñimiento que se producen en algunas fases del embarazo. La ingesta de kéfir es segura y compatible, pero para poder tomarlo con la máxima seguridad sí que podemos recomendarte hacer el kéfir con fermentaciones algo más cortas, para provocar que el mínimo alcohol que se produce por la fermentación sea prácticamente nulo. Es decir, si la fermentación del kéfir de leche es cada 24 horas, lo que puedes hacer son fermentaciones suaves (de 15 - 18 hs) para que el kéfir quede muy ligero y suave; y para asegurarte un “casi nulo” porcentaje de alcohol. Con el kéfir de agua y/o frutas es proporcionalmente lo mismo.
Beneficios del Kéfir para la Madre y el Bebé
- Refuerza el sistema inmunológico: Estimula el sistema inmunológico gracias a su riqueza en nutrientes y compuestos como la biotina y el folato.
- Combate bacterias nocivas: Contiene lactobacillus Kefri, que defiende contra bacterias dañinas como la E. coli. El kefiran, un polisacárido insoluble, tiene propiedades antimicrobianas efectivas contra la cándida.
- Previene la osteoporosis: Facilita la absorción de calcio, deteniendo la degeneración ósea.
- Equilibra la flora intestinal: Ayuda a mantener el equilibrio bacteriano en el intestino y restaura la flora bacteriana después del consumo de antibióticos.
- Reduce alergias: Disminuye el impacto de alergias como el asma y otras relacionadas con problemas inflamatorios, reduciendo las células inflamatorias en las vías respiratorias y los pulmones.
El Kéfir y la Microbiota Intestinal
Los probióticos se definen como las sustancias que aportan microorganismos beneficiosos para el organismo de manera que favorecen un equilibrio bacteriano dentro del intestino. Es el equilibrio de la microbiota intestinal lo que se necesita para un funcionamiento adecuado de las múltiples funciones del organismo y es el periodo de la lactancia en el cual algunas situaciones determinadas van a modificar la microbiota intestinal de la madre. La leche materna es el alimento que van a producir las mujeres tras dar a luz a su bebé.
Hay que saber, no obstante, que la leche materna es un fluido dinámico que va a variar en su composición y volumen durante todo el periodo de lactancia. Se ha podido observar que la suplementación con estos podría llegar a ser muy beneficiosa en la prevención de, por ejemplo, diarreas o gastroenteritis agudas. Sin embargo, no se puede dar nada por hecho, ya que no están del todo claros los riesgos o beneficios a largo plazo que podría tener dicha suplementación.
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De hecho, existen algunas situaciones durante la lactancia que, como ya veíamos, van a poder alterar el equilibrio del ecosistema bacteriano de la flora materna. En todos los casos, una de las causas es el desequilibrio en el ecosistema bacteriano donde favorecen las bacterias perjudiciales frente a las beneficiosas. En los últimos 15 años se ha demostrado que esta contiene entre 1.000 y 10.000 bacterias por mililitro de leche y que su composición bacteriana es bastante variada.
Aunque lo que sí se ha demostrado en cierto sentido es que algunas de las bacterias de la leche materna (principalmente bifidobacterias y lactobacilos) tienen actividad probiótica. La microbiota de la madre (cuya composición depende de múltiples factores, entre ellos la alimentación) va a jugar un papel muy importante en la instauración de la flora intestinal del bebé, tanto durante la gestación como durante la lactancia.
Existen determinadas situaciones durante la lactancia que alteran el equilibrio del ecosistema bacteriano de la flora materna, entre las que se encuentran las infecciones en el pezón, la obstrucción, la mastitis o los abscesos. En todos los casos, una de las causas es un desequilibrio en el ecosistema bacteriano, donde se favorecen las bacterias perjudiciales frente a las beneficiosas.
Por otro lado, en los últimos años se ha estudiado la relación entre el consumo de probióticos en la madre lactante y sus efectos sobre determinadas patologías del bebé, y se ha observado que la suplementación con dichos probióticos en la madre puede ser beneficiosa en la prevención y tratamiento de las diarreas o gastroenteritis agudas y de la enterocolitis necrosante del bebé.
También existen investigaciones que asocian el consumo de probióticos durante la lactancia con la mejora y prevención del cólico del lactante (parece que los bebés que sufren cólicos tienen menor cantidad de Lactobacillus y bifidobacterias en su intestino), la piel atópica o la infección por Helicobacter pylori. A pesar de que no se han encontrado consecuencias nocivas por el consumo de probióticos, es necesario realizar ensayos clínicos aleatorizados y controlados con un número adecuado de pacientes para poder confirmar estas hipótesis.
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El Kéfir y los Niños
El sentido común nos dice que entre los 2 a 4 años de edad es un buen momento para introducir kéfir a los niños. Esta edad coincide cuando un niño alcanza madurez en su microbiota intestinal. Pero para todos no es igual, cada niño tiene su propio ritmo y también depende de otros factores.
Muchos padres y madres que hacen kéfir en casa o (que empiezan por primera vez) se han hecho alguna vez esta pregunta. Y como el kéfir tiene muchísimas propiedades también queremos que nuestros hijos lo tomen, porque para ellos siempre queremos lo mejor. A nivel nutricional el kéfir tiene muchos beneficios, eso ya lo sabemos. Y que tenemos dos tipos de kéfir: el de agua y el de leche.
Recomendaciones de Nutricionistas y Pediatras
Algunos nutricionistas con un estilo saludable y que, con mucha seguridad, también hacen fermentos en casa, comentan que el kéfir puede ofrecerse a los bebés a partir de los 6 meses de edad, momento en el que se introduce al bebé en la alimentación complementaria poco a poco hasta el año de edad. Desde el punto de vista nutricional, el kéfir es un alimento complementario y facilitado a los niños en pequeñas dosis, diluidas o acompañando a otros tipos de alimentos podría ser un aporte estupendo en una alimentación sana y equilibrada.
En el caso de los pediatras, he podido encontrar una mención en la Asociación Española de Pediatría por la Dra. María Jesús Esparza en su taller que está disponible desde la web de la asociación considerando el kéfir de leche un derivado lácteo y como tal puede introducirse alrededor del año de edad del bebé. Al igual que el queso o el yogur, que también son fermentos, se considera que el kéfir entraría a formar parte de la alimentación complementaria dentro de este grupo.
Factores a Considerar Antes de Introducir Fermentos a los Niños
Hay una serie de factores a tener en cuenta antes de empezar a introducir alimentos fermentados en los niños, nos hablan de la lactancia materna y también de la madurez digestiva. Con la lactancia materna los bebés reciben entre 10.000 y 1 millón de microorganismos vivos al día. Además, esos microorganismos están diseñados especialmente para cubrir las necesidades concretas, especial de cada madre para cada hijo. Esto significa que el bebé recibe al día dosis específicas de probióticos que le ayudan a desarrollar su flora intestinal pudiendo determinar el nivel de salud en la edad adulta.
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Un niño con lactancia prolongada ya tiene los suficientes probióticos, microorganismos y la suficiente vida en su flora intestinal como para meterle más. La madurez digestiva se alcanza en los 1.000 primeros días de vida. Tener en cuenta el estado de madurez del sistema digestivo de nuestros hijos y su estado de salud en general nos dará la clave para introducir kéfir (y otros fermentos) en su alimentación. Hay especialistas que cuentan desde la fecha del nacimiento, otros, desde la fecha de la concepción. Podemos calcular una fecha que comprende entre los 2, 3 o 4 años de edad. La edad concreta va a depender de cada niño. Cada niño tiene su propio ritmo.
Tipos de Kéfir
Existen diferentes tipos de kéfir, cada uno elaborado con distintos ingredientes base:
- Kéfir de leche: Es el tipo más común, hecho con leche de vaca, cabra u otras leches animales.
- Kéfir de agua: Se elabora con agua azucarada o jugo de frutas.
- Kéfir de coco: Utiliza leche de coco o agua de coco.
Kéfir vs. Yogur
El kéfir se distingue del yogur en varios aspectos:
- Cultivos: El yogur contiene entre 2 y 7 cepas termofílicas, mientras que el kéfir tiene una variedad bacteriana mucho mayor.
- Colonización: Las bacterias del yogur son transitorias, mientras que el kéfir tiene la capacidad de colonizar el intestino.
- Consistencia: El kéfir suele tener una consistencia más líquida que el yogur.
Tabla Comparativa: Kéfir vs. Yogur
| Característica | Kéfir | Yogur |
|---|---|---|
| Cepas Bacterianas | Mayor variedad | 2-7 cepas termofílicas |
| Colonización Intestinal | Sí | No (transitorias) |
| Consistencia | Más líquida | Más espesa |
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