Omeprazol y Embarazo: Riesgos y Alternativas

27.12.2025

Desde el momento en el que te quedas embarazada, muchas preguntas y preocupaciones te rondan por la cabeza.

Una de ellas, y de las más importantes, es si se pueden o no tomar medicamentos durante el embarazo y, más especialmente, cuáles hay que intentar evitar durante la etapa gestacional.

Por norma general se debe evitar tomar cualquier medicamento durante el embarazo, sea de la naturaleza que sea (químico o natural, incluyendo suplementos nutricionales o hierbas) y se suministre por el medio que sea (oral, intramuscular o de uso tópico), sin tener una prescripción médica previa.

Es importante que sepas que la mayoría de los medicamentos atraviesan la placenta y llegan al feto, por lo que si éste está expuesto a dosis de adultos puede producirle anomalías congénitas graves.

Del mismo modo, debes tener en cuenta que hay circunstancias en las que tu médico puede considerar que es imprescindible tomar ciertos medicamentos, por ejemplo, ante crisis asmáticas o infecciones.

Lea también: Producción de leche materna: Guía

Hay algunos medicamentos de uso común, que si bien en un momento en el que la mujer no esté embarazada no son perjudiciales, durante el embarazo pueden suponer un grave peligro para el feto y su correcto y sano desarrollo.

Medicamentos a Considerar Durante el Embarazo

  • Antiinflamatorios no esteroideos: medicamentos tan comunes como el ibuprofeno o la aspirina pueden causar problemas graves en el bebé si se toman el tercer trimestre de embarazo ya que pueden alterar el flujo sanguíneo del feto.
  • Omeprazol: este protector de estómago se utiliza mucho entre la población, entre otras cosas, para el reflujo gástrico.
  • Vitaminas, suplementos nutricionales: aunque al ser naturales puede parecer que no le hacen daño a tu bebé, lo cierto es que pueden conllevar riesgos reales si se toman.

Como ves, algunos medicamentos, incluso aquellos que pueden parecer inofensivos a simple vista, pueden ser perjudiciales si se toman durante el embarazo.

Acidez Estomacal en el Embarazo

La acidez (o pirosis) es uno de los síntomas gastrointestinales más frecuentes en la mujer embarazada. Su incidencia a nivel mundial se estima entre el 17 % y el 80 %.

Parece que la acidez en el embarazo se debe a cambios hormonales y a la presión mecánica.

Dichos cambios hormonales afectan a los músculos encargados de mantener el ácido en el estómago y provocan el paso de ácido hacia la garganta.

Lea también: ¿Puedo Comer Jamón Ibérico si Estoy Embarazada?

La acidez es una sensación de ardor o dolor en la porción alta del tubo digestivo, incluida la garganta.

Se puede asociar con esofagitis.

La acidez puede provocar náuseas y vómitos.

La acidez se puede presentar en cualquier trimestre del embarazo, aunque a menudo los síntomas aparecen al final del primero o durante el segundo.

El diagnóstico de la acidez es fundamentalmente clínico, basado en la anamnesis.

Lea también: Lactancia materna y fiebre materna

Debido a las complejas cuestiones éticas en cuanto a la realización de ensayos clínicos con mujeres embarazadas, hay pocos estudios en la materia.

Tratamiento de la Acidez en el Embarazo

Aunque no hay recomendaciones fundamentadas en datos científicos sólidos, se considera que el tratamiento inicial de la acidez en el embarazo debe ser higiénico-dietético.

El tratamiento inicial de la acidez en el embarazo son las medidas higiénico-dietéticas.

Los antiácidos se consideran el tratamiento de primera línea.

Los antiácidos proporcionan un alivio rápido y efectivo de los síntomas.

Los antiácidos se pueden utilizar con seguridad durante el embarazo, ya que su acción es fundamentalmente local, no sistémica.

La mayoría de los antiácidos disponibles incluyen aluminio, calcio y/o magnesio.

Estos no han mostrado efectos teratogénicos en estudios con animales y se consideran seguros para la mujer embarazada.

Dado el beneficio adicional de aumentar la suplementación de calcio, se recomendó priorizar el uso de antiácidos con calcio en una conferencia de consenso europea en 2003.

Se debe evitar el tratamiento prolongado con dosis altas de trisilicato de magnesio, ya que aumenta el riesgo de nefrolitiasis, hipotonía, afectación cardiovascular y dificultad respiratoria del feto.

La absorción del sucralfato es mínima y no se han observado efectos adversos maternos o fetales.

Si las medidas higiénico-dietéticas y los antiácidos no son eficaces, podría ser adecuado utilizar antagonistas H2, ya que no aumentan el riesgo de malformaciones congénitas ni otras complicaciones del embarazo.

El Instituto de la Asociación Americana de Gastroenterología indicó que es preferible utilizar la cimetidina y la ranitidina, ya que la famotidina y la nizatidina tienen menos datos de seguridad.

Sin embargo, como medida preventiva, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios retiró la ranitidina oral del mercado en el 2019 debido a la detección de nitrosaminas en el fármaco.

Por su parte, hay revisiones que sí incluyen la famotidina entre los antagonistas H2 recomendados para las embarazadas.

Los inhibidores de la bomba de protones (IBP) se reservan para aquellos casos en los que los síntomas de acidez no se resuelven con medidas higiénico-dietéticas ni con otros fármacos.

Esto se debe a que los IBP no se han utilizado ampliamente durante el embarazo, por lo que los datos de seguridad son limitados.

El lansoprazol, el pantoprazol y, sobre todo, el omeprazol son los fármacos más utilizados y estudiados durante el embarazo.

Todos los IBP se pueden utilizar en cualquier trimestre del embarazo y tienen una categoría B (los estudios realizados en animales no han demostrado riesgo fetal, pero no hay estudios adecuados, ni bien controlados, en mujeres embarazadas) de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los EE. UU., excepto el omeprazol, que tiene una categoría C (los estudios realizados en animales han mostrado efectos adversos en el feto y no hay estudios adecuados ni bien controlados en mujeres embarazadas, pero los posibles beneficios pueden justificar el uso del fármaco en mujeres embarazadas a pesar de los posibles riesgos).

Se consideran fármacos efectivos y seguros en el embarazo.

Alternativas al Omeprazol

Según una pregunta publicada en el banco Preevid en 2019, las alternativas a la ranitidina para el manejo de la pirosis en la mujer embarazada eran otros antagonistas de los receptores de la histamina H2 (ARH2) y, cuando estos eran ineficaces, los inhibidores de la bomba de protones (IBP).

El sumario de evidencia (SE) de Uptodate sobre el manejo médico del reflujo gastroesofágico indica que en la gestante se inicia con modificaciones en el estilo de vida y la alimentación; cuando estas medidas fallan se iniciaría tratamiento farmacológico con antiácidos, alginatos o sucralfatos (todos considerados seguros); si estos tampoco funcionan, igual que en el resto de la población, se instaurarían ARH2 y, si tampoco mejoran, IBP.

En su SE sobre los fármacos antiulcerosos, Uptodate menciona que todos los ARH2 parecen seguros durante el embarazo, siendo cimetidina del que mayor cantidad de datos sobre su seguridad se dispone.

Sobre los IBP indica que la experiencia sugiere que también son seguros durante el embarazo.

La guía de práctica clínica de NICE sobre los cuidados prenatales recomienda que se dé a la embarazada información sobre los cambios en la dieta y estilos de vida y que se considere una prueba con antiácidos o alginato.

El “American College of Gastroenterology”, aborda de forma detenida el manejo del reflujo en un monográfico dedicado a la patología digestiva de la embarazada.

Sugiere, al igual que los anteriores documentos, un manejo escalonado de la pirosis que va desde los cambios en la dieta y los estilos de vida hasta los IBP y finalmente la realización de pruebas diagnósticas en los casos más graves.

Este documento revisa la evidencia disponible en cuanto a la seguridad durante el embarazo de los diferentes fármacos usado para el reflujo y aporta (tabla 1 del documento) un listado de los mismos, todos considerados de bajo riesgo: antiácidos (con magnesio, aluminio, calcio y bicarbonato sódico [evitar los combinados con aspirina]), alginatos, sucralfato, ARH2 (cimetidina, famotidina, nizatidina) e IBP (omeprazol, lansoprazol, pantoprazol, rabeprazol, esomeprazol, dexlansoprazol).

A diferencia de la guía NICE, una breve respuesta clínica de la división de farmacia del Servicio Nacional de Salud británico, sobre el tratamiento de la acidez y la dispepsia de la embarazada, indica que cuando estos no se controlen con las medidas del estilo de vida se usen como primera línea los antiácidos y alginatos y como segunda línea ranitidina u omeprazol.

Tabla Resumen de Fármacos para el Reflujo en el Embarazo

Fármaco Consideraciones
Antiácidos (Magnesio, Aluminio, Calcio) Considerados de bajo riesgo. Preferir los de calcio.
Alginatos Considerados de bajo riesgo.
Sucralfato Considerado de bajo riesgo.
ARH2 (Cimetidina, Famotidina, Nizatidina) Considerados de bajo riesgo.
IBP (Omeprazol, Lansoprazol, Pantoprazol, etc.) Considerados de bajo riesgo, pero con datos de seguridad limitados.

Una revisión sistemática que incluyó nueve ensayos clínicos aleatorizados (aunque solo cuatro aportaron información) con un total de 725 mujeres embarazadas mostró que no hay datos suficientes para saber qué fármaco es el mejor para aliviar la acidez durante el embarazo.

Hay algunos estudios sobre el uso de la medicina alternativa para tratar los síntomas de acidez en el embarazo.

tags: #omeprazol #embarazo #riesgos

Publicaciones populares: