Anemia Gestacional: Causas, Síntomas y Tratamiento
La anemia en el embarazo es una condición común que puede afectar la salud tanto de la madre como del feto. Durante esta etapa, el organismo experimenta cambios fisiológicos significativos y demandas nutricionales aumentadas, lo que puede llevar a una disminución de los niveles de hemoglobina en la sangre.
En este artículo, exploraremos en detalle qué es la anemia en el embarazo, sus causas, los síntomas asociados y cómo puede prevenirse. Nuestro objetivo es proporcionarte información relevante y útil para que comprendas mejor esta condición y tomes las medidas necesarias con el objetivo de mantener tu bienestar y el de tu bebé durante esta etapa crucial de tu vida.
¿Qué es la Anemia en el Embarazo?
La anemia en el embarazo es una condición en la cual los niveles de hemoglobina en la sangre de una mujer embarazada son más bajos de lo normal. Es normal que durante un embarazo los niveles de hemoglobina y glóbulos rojos disminuyan, y que las necesidades de oxígeno aumenten. Debido a las características especiales de la embarazada por el proceso fisiológico de la hemodilución, los niveles de corte de anemia son diferentes que en la población general.
Se considera anémica una mujer gestante que tiene una concentración de hemoglobina inferior a 11 g/dl en el primer trimestre, 10,5 g/dl en el segundo trimestre y 11 g/dl en el tercer trimestre. Durante el embarazo, ocurre un proceso fisiológico llamado hemodilución, ya que el volumen sanguíneo de la madre aumenta progresivamente conforme se va desarrollando la gestación.
Durante el embarazo, es común que los niveles de hemoglobina disminuyan debido a un aumento en el volumen sanguíneo y a las demandas adicionales de oxígeno por parte del feto en desarrollo.
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Es importante detectar y tratar la anemia en el embarazo, ya que puede tener consecuencias negativas tanto para la madre como para el feto.
La anemia es la complicación hematológica más común en Obstetricia. Es la disminución en la concentración de hemoglobina en sangre, con reducción del valor del hematocrito.
Causas y Tipos de Anemia en el Embarazo
La anemia en el embarazo puede tener diversas causas. La anemia en el embarazo puede ser causada por varias razones, siendo la deficiencia de hierro la causa más común.
- Deficiencia de hierro: Es la causa más frecuente de anemia durante el embarazo. En esta etapa, el cuerpo necesita más hierro para producir suficientes glóbulos rojos para la madre y el feto. Durante la gestación, la madre necesita más hierro para satisfacer las demandas del crecimiento del feto y de la placenta, así como para aumentar su propio volumen sanguíneo. Si la embarazada no consume suficiente hierro a través de la dieta, puede producirse anemia.
- Deficiencia de ácido fólico: El ácido fólico es esencial para la producción y maduración de los glóbulos rojos. Este nutriente no es sólo necesario para la correcta formación de glóbulos rojos, sino que también se necesita para el buen desarrollo del sistema nervioso del embrión y su déficit provoca enfermedades como la espina bífida.
- Falta de ácido fólico y vitamina B12 provocan las llamadas anemias megaloblásticas, pero es mucho más frecuente el déficit de ácido fólico. De vitamina B12 existen reservas hasta para un año entero en un cuerpo sano.
También existen anemias de tipo genético, como como consecuencia de una pérdida abundante de sangre o por deficiencias de vitaminas o nutrientes en el organismo.
Otras de las causas de la anemia en el embarazo pueden ser que el feto consuma gran parte del ácido fólico de la madre o que haya una deficiencia de la vitamina B12.
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Por tanto, los tipos de anemia más comunes durante el embarazo son los siguientes:
- Anemia fisiológica del embarazo: es frecuente que en el segundo trimestre de gestación y no requiere tratamiento.
- Anemia ferropénica: es el tipo más frecuente de anemia y está causada por la falta de hierro. Se produce cuando hay una mala absorción del hierro o los depósitos son insuficientes. Algunas estadísticas apuntan que aproximadamente el 90% de las anemias que se dan durante el periodo de gestación se deben a la falta de hierro. La anemia ferropénica en un embarazo es debido a la deficiencia de hierro, ya sea por una mala absorción del hierro o que no dispones de suficientes depósitos. Esto ocurre porque el organismo necesita hierro para elaborar hemoglobina, y durante el embarazo se requiere duplicar la cantidad de hierro.
- Anemia megaloblástica: es un tipo menos frecuente que se produce por un déficit de ácido fólico o de vitamina B12, vitaminas implicadas en la formación de los glóbulos rojos. Como estas dos vitaminas no se acumulan en el cuerpo, hay que obtenerlas de la dieta o de suplementos alimenticios de forma continuada. En cuanto a la anemia megaloblástica es causa de la deficiencia de ácido fólico o de vitamina B12 -debido a una ingestión inadecuada o mala absorción-.
Factores de Riesgo de la Anemia Gravídica
El embarazo por sí mismo es un factor de riesgo para desarrollar anemia. Sin embargo, este riesgo se verá incrementado en estas situaciones:
- Si se trata de un embarazo múltiple.
- Si la mujer tiene vómitos con frecuencia.
- Si no se consume la suficiente cantidad de alimentos ricos en hierro.
- Si las reglas antes del embarazo eran abundantes.
También puede suponer un factor de riesgo para la anemia durante el embarazo aquellos casos de antecedentes familiares de anemias gravídicas.
Síntomas de la Anemia en el Embarazo
Los síntomas de la anemia en el embarazo pueden variar en su intensidad y manifestación. Durante el embarazo es fundamental prestar atención a posibles signos o síntomas que puedan hacer sospechar de anemia en la mujer. Los síntomas durante el embarazo son muy variados, y varían en función de los niveles de hemoglobina.
Entre los síntomas más frecuentes de anemia en el embarazo se encuentran:
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- Palidez de la piel y las mucosas por la reducción de glóbulos rojos y de hemoglobina en la sangre.
- Cansancio, fatiga y poca resistencia al ejercicio físico son los síntomas principales, que a veces pasan desapercibidos porque se consideran normales dentro del embarazo. El cansancio suele ser un síntoma del embarazo, pero si se acompaña de fatiga, palidez o taquicardia pueden ser señal de anemia durante la gestación. El cansancio excesivo o injustificado, ya que será complicado el transporte de oxígeno.
- Somnolencia.
- Debilidad.
- Mareos y vértigos.
- Sudoración.
- Ansiedad.
- Dolor de cabeza.
- Apatía.
- Inapetencia.
- Pérdida abundante de cabello.
- Uñas que se quiebran fácilmente.
- Taquicardia.
- Dificultades respiratorias.
Cabe destacar que los síntomas de la anemia durante el embarazo también pueden ser distintos según el tipo de anemia que se padezca y el tiempo que ha permanecido sin tratar. Además, las manifestaciones de la anemia pueden ser diferentes según la persona.
Hay que tener especial cuidado ya que algunos de estos síntomas se pueden confundir con los propios de una mujer embarazada.
En cualquier caso, si hay sospecha de anemia, lo mejor será hacer un análisis de sangre para confirmarlo o rechazarlo.
Diagnóstico y Tratamiento
La Organización Mundial de la Salud considera que hay anemia cuando los niveles de hemoglobina son inferiores a 11 g/dL, así como un hematocrito menor al 33%. Por ello, el diagnóstico de la anemia durante el embarazo se establecerá en base al resultado obtenido en una analítica de sangre. A lo largo del embarazo, cada vez que el médico te manda hacer unos análisis de sangre (en general, uno por trimestre) prestará mucha atención a los niveles de hemoglobina, al número de hematíes o glóbulos rojos presentes en tu sangre y a la cantidad de hierro que tienes almacenada. A través de las analíticas de sangre que se realizan dentro del seguimiento y control del embarazo, se valoran los niveles de hemoglobina.
Una vez visto cuál es el déficit que causa la anemia, se aportarán diferentes nutrientes o vitaminas para combatirla.
La dosis diaria recomendada durante el embarazo es de 150 miligramos de sulfato ferrosos o 300 miligramos de gluconato ferroso. Estas dosis pueden variar en función de cada caso y de la gravedad de la anemia, siendo éstas las cantidades indicadas para el consumo sin que supongan un efecto negativo en el feto.
No obstante, es recomendable mantenerse alerta y consultar al doctor para que lo que en un principio es un caso leve no se convierta en uno severo.
Lo que se recomienda es comenzar el tratamiento con sales ferrosas, que tienen más biodisponibilidad, pero no siempre se toleran bien a nivel gástrico (Ferbisol, Ferro Sanol…). Muy importante saber que, al tomar el hierro, hay que separarlo de ciertos alimentos (cereales, leches, espinacas…) y determinados medicamentos como el Eutirox, utilizado para tratar el hipotiroidismo, y que toman muchas embarazadas.
Prevención de la Anemia en el Embarazo
La prevención de la anemia en el embarazo es fundamental para garantizar una salud óptima tanto para la madre como para el feto.
- Dieta equilibrada y rica en hierro: Consumir una dieta variada y equilibrada que incluya alimentos ricos en hierro es esencial. En condiciones normales, una dieta variada y equilibrada es suficiente para asegurar a la futura mamá el hierro que necesita a través de la ingesta. Comer alimentos ricos en hierro en el embarazo te ayudará a prevenir la anemia ferrópenica que a menudo sufren las gestantes. Algunas fuentes de hierro incluyen carnes magras, aves, pescado, legumbres, espinacas, acelgas, frutos secos y cereales fortificados. En la carne, los huevos y el pescado, el hierro está presente en una forma química más fácil de procesar para el cuerpo y se absorbe, aproximadamente, el 25% de lo que se ha tomado. El hierro que viene de los alimentos de origen animal es más fácil de absorber, pero para mejorar la absorción de este mineral de los vegetales puedes combinarlos con un alimento que sea alto en vitamina C -como las naranjas o las fresas-. Se pueden tomar zumos de naranja, de mandarina, de fresa, de kiwi o agua con limón, para facilitar la absorción del hierro. La asociación con vitamina C mejora la absorción. Sin embargo, los lácteos, el exceso de fibra y los taninos (café y té) la empeoran.
- Suplementos de hierro y vitaminas: Si se determina que la ingesta de hierro a través de la dieta es insuficiente, el médico puede recomendar suplementos de hierro y vitaminas prenatales. Para prevenir, lo ideal es seguir una dieta sana y tomar un complejo vitamínico específico para embarazadas, que contiene, entre otras cosas, hierro, ácido fólico y vitamina B12, porque la dosis de hierro recomendada en el embarazo es de 30 mg diarios, es decir más del 30% de la dosis habitualmente indicada. Por otra parte, las vitaminas prenatales contienen hierro y puede ayudarte a prevenir y tratar tu anemia si es por falta de hierro. En ocasiones, los suplementos de hierro pueden causar efectos secundarios molestos: acidez o ardor, pesadez, flatulencias, estreñimiento o diarrea. En el caso del suplemento de hierro, hay que tener en cuenta que puede provocar náuseas y vómitos. Se debe consultar con el médico si así ocurre y tomarlo siempre que sea posible con zumo de naranja, porque aumenta su absorción.
- Evitar la ingesta de té y café con las comidas: El té y el café contienen taninos y polifenoles que pueden interferir en la absorción del hierro.
- Control prenatal regular: Realizar visitas prenatales regulares gracias a un correcto seguimiento del embarazo permite al médico evaluar tus niveles de hemoglobina y detectar la anemia en etapas tempranas.
Repercusiones en el Feto
Algunos expertos aseguran que las necesidades del feto no tienen porque verse afectadas aún tratándose de un caso de anemia severa.
Sin embargo, la anemia en su forma más grave puede aumentar la probabilidad de sufrir un aborto, la mortalidad perinatal o determinadas infecciones. La anemia durante el embarazo también puede suponer que el bebé tenga un bajo peso al nacer y hay mayor probabilidad de parto prematuro. Diferentes estudios relacionan, en cierto grado, los niveles alterados de hemoglobina materna con riesgo de parto prematuro y bajo peso al nacer.
Además, algunos estudios han advertido que los hijos de madres anémicas tienen más riesgo de padecerla durante su primer año de vida, aunque no se haya detectado siendo recién nacidos.
Si sufres de una anemia grave durante el embarazo esta puede afectar en el peso del bebé, puesto que puede aumentar el riesgo de que nazca con poco peso. Además de provocarte una depresión posparto.
La anemia puede provocar dificultades en la oxigenación del feto, algo que perjudica su desarrollo. Y en el momento que estés de parto sufrirás pérdidas de sangre considerables. Además, la anemia también aumenta el riesgo de tener un bebé prematuro. Y en los días posteriores al parto se suelen presentar complicaciones en el postparto, y una consecuencia de la anemia pueden ser las infecciones maternas.
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