Crisis de Lactancia: Causas, Soluciones y Etapas Clave
La lactancia materna constituye una de las experiencias más significativas en la etapa inicial de la maternidad. Si bien ofrece innumerables beneficios tanto para la madre como para el lactante, también puede presentar retos importantes, especialmente durante las denominadas crisis de lactancia. Se conoce como crisis de lactancia a una serie de etapas transitorias en las que se producen cambios en la conducta del lactante y en la dinámica de las tomas.
¿Por qué y cuándo ocurren las crisis de lactancia?
Es una situación transitoria que también se le conoce como escalones de lactancia y se da sobre todo cuando el bebé tiene ya tres meses. La crisis de la lactancia ocurre cuando el bebé de repente pide mamar constantemente, coincidiendo con algunos brotes de su crecimiento. Hemos pasado los primeros días después del nacimiento de nuestro bebé aprendiendo a entender sus necesidades.
Sabiendo esto es lógico pensar que estos periodos de crisis de lactancia son una etapa normal en el periodo de lactancia. Solo necesitamos tener paciencia y no dejarnos llevar por la desesperación y la falsa creencia de que se nos ha acabado la leche. Nada más lejos de la realidad.
Normalmente estas crisis de lactancia se justifican porque el bebé tiene un pico o brote de crecimiento, de forma que el bebé mama con mas frecuencia para adaptar la leche materna a sus nuevas necesidades de crecimiento y desarrollo. La leche materna es un fluido vivo, que cambia según nuestro bebé crece y sus necesidades cambian.
Entendiendo las Crisis de Lactancia
Una de las cuestiones más complicadas habrá sido, seguramente, la lactancia materna. Poco a poco las tomas se han organizado, por fin el bebé come tranquilo, se sacia, espacia y duerme entre las tomas, y la mamá se siente cada vez más tranquila y entendiendo perfectamente al bebé… Sabe interpretar ese “lenguaje” tan peculiar de su bebé, y está segura de que tiene suficiente leche para alimentarle.
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Y de repente, sin saber por qué, el bebé quiere mamar constantemente, parece no saciarse y llora enrabietado si no le ofrecemos enseguida el pecho. Incluso puede regurgitar, pero sigue queriendo estar enganchado al pecho sin parar de comer. Esta situación suele ser muy estresante para los padres, en particular para la mamá.
Tras notar durante los primeros días de la lactancia los pechos llenos de leche, se da cuenta de que esa sensación ya no es tan intensa. Incluso puede notar el pecho blando, hasta el punto de creer que se ha interrumpido la secreción de leche. Pero eso no ha ocurrido.
Estas fases se denominan “crisis, baches o escalones de lactancia”. En este momento no es buena idea ofrecer al bebé suplementos de leche artificial que interfieran en el desarrollo y cambios normales de la leche materna.
La madre sufre las primeras molestias en los senos. Y también le asaltan muchas dudas. La mayoría de las madres (90 %) en nuestro país amamanta a su bebé recién nacido. Sin embargo, a las dos semanas del parto, solo el 66,5 % sigue con la lactancia materna exclusiva.
Según el estudio reciente ‘Lactancia Materna y Desarrollo Infantil’ (LAyDI), continuar dando el pecho tiene mucho que ver, entre otras causas, con tener hijos previos, no separar a madre e hijo al nacer (contacto piel con piel), no usar chupete o no presentar problemas en los pezones en los primeros días.
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Etapas Comunes de las Crisis de Lactancia
La mayoría de las veces estas crisis o baches se da en unas etapas bastante similares del desarrollo del bebé. A las pocas semanas de nacer cuando el bebé necesita aumentar la producción de leche y la forma que tiene para hacerlo es estimular a su mamá succionando y vaciando el pecho, de forma que el cuerpo de la mamá capte la información y empiece a segregar mayor cantidad de leche.
Pero llegamos a las 6-7 semanas de vida y de repente, aparece la segunda gran crisis de lactancia. No está clara la razón de esta crisis. Es la crisis más compleja, duradera y difícil de afrontar.
A estas alturas el bebé ha aprendido a mamar y ha crecido, tiene fuerza y capacidad para mamar, así que lo hace de forma muy eficiente: en muy poco tiempo es capaz de terminar la toma. Y si antes estaba encantado de estar enganchado al pecho, dejando que mamá le acariciase y hablase ahora prefiere comer rápido y curiosear todo lo que hay a su alrededor.
A partir de los tres meses los bebés ralentizan su ganancia de peso de forma natural. La leche ya no se acumula en el pecho como al principio. Es necesario que el bebé succione unos minutos para que empiece a fluir con la velocidad que nuestro bebé precisa.
Antes de la crisis de los tres meses, la más conocida y larga, está la crisis de los 15 días y la del mes y medio. En todas ellas, para saber que es una crisis de lactancia y no una complicación mayor, debes fijarte en lo siguiente:
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- El bebé no pierde peso y crece.
- Las heces y micciones son como siempre.
- El pecho está congestionado y no mejora tras las tomas.
Crisis de Lactancia más Comunes
Crisis de los 15 días
El primer bache de la lactancia sucede en torno a los 12-21 días. A las dos semanas de su nacimiento, el bebé tiene unos “días raros”.
¿Qué le pasa? Está más inquieto, mama con mucha frecuencia, llora si no está lactando, las tomas parecen no acabar nunca, regurgita, pero vuelve a pedir que su madre lo amamante…
Tanto quiere estar en el pecho de su madre (da la sensación que lo tiene al pecho cada cinco minutos), que la mujer (o su entorno) puede llegar a pensar que no tiene leche, que no es de calidad y que su hijo siempre se queda con hambre. Incluso por la cabeza pasa la idea de darle una “ayudita”, es decir, suplementarle con leche de fórmula en un biberón, o de abandonar la lactancia materna.
Lo único que está sucediendo es que el bebé está creciendo y necesita más leche, por lo que mama más para producir más. Es un brote de crecimiento.
Tan solo unos tres o cuatro días, hasta que el bebé aumenta de forma óptima la producción de leche de su madre. A partir de ese momento, se espaciarán las tomas.
Con calma, tranquilidad y paciencia, siempre que el peque siga ganando peso. Continúa dando el pecho a demanda y tranquilízale con tus abrazos (o ponle música para calmar al bebé, por ejemplo). Ten en cuenta que en muchos casos esta crisis de lactancia también coincide en el tiempo con el inicio de los temidos cólicos del lactante por la tarde-noche.
Crisis de las 6-7 semanas o del mes y medio
Cuando parece que la lactancia materna ya está instaurada y se tiene cierto control de las tomas, sobre el mes y medio, de nuevo, el comportamiento del bebé es “extraño”.
El peque se muestra nervioso, incómodo cuando su madre le amamanta: quiere el pecho, demanda ponerse continuamente, pero parece que se pelea con él, pues se agarra, pero enseguida se arquea, se estira y lo suelta, llora mientras mama…
El cambio en la conducta del bebé frente al pecho hace que la madre crea que su hijo rechaza lactar o se pone tan alterado porque no tiene leche. De nuevo surge la tentación de dejar la lactancia materna.
Por un lado, el peque necesita más leche, está en una nueva crisis de crecimiento, por lo que quiere producir más. Pero también a estas alturas, la composición de la leche cambia: ya no es tan dulce como antes. Está algo más salada, como también ocurre cuando hay mastitis, un nuevo embarazo o durante la regla. De ahí que a algunos bebés les cueste adaptarse al nuevo sabor que le está preparando para la alimentación complementaria y que, por lo tanto, se muestren más intranquilos.
En una semana, todo vuelve a la normalidad.
De nuevo, con paciencia y calma, y continuando con la lactancia materna. Busca un ambiente tranquilo y relajado para darle de mamar. Es algo transitorio. En unos días, los momentos de alimentarle al pecho serán como antes.
Consejos para Superar las Crisis de Lactancia
- Ten paciencia. Poco a poco todo volverá a la normalidad.
- Busca un lugar tranquilo para amamantar al bebé.
- Te ayudará a mantener la calma durante la toma alejarte de familiares y amigas que te da consejos y opiniones.
- Da el pecho a tu bebé antes de que se enfade. A estas alturas ya conoces bien a tu bebé.
- No intentes obligar al bebé a comer. Igual de importante que darle el pecho siempre que lo pida es respetar al bebé cuando no quiere comer.
¿Cómo se gestionan los brotes de crecimiento o crisis de lactancia?
Si tu bebé muestra las señales anteriores y parece que va a atravesar un brote de crecimiento, hay algunas cosas que puedes hacer para ayudarle:
- Da de comer a tu bebé siempre que tenga hambre. Asegúrate de que el niño obtenga la nutrición que necesita para la próxima crisis de crecimiento y el desarrollo general. Si das el pecho, aumenta la frecuencia, ya que esto estimulará la producción de leche. Si usas leche de fórmula, aumenta la cantidad o la frecuencia de las tomas.
- Haz que tu bebé se calme. Crea un buen ambiente para dormir (por ejemplo, con luces tenues) e intenta crear una rutina antes de acostarle. Esto le ayudará a dormir mejor. Si a tu peque le gusta dormir la siesta durante el día y te preocupa que no duerma lo suficiente por las noches, despiértalo y juega con él.
- Evita que tu bebé esté irritable o malhumorado. Si has descartado otras causas de mal humor, intenta calmar a tu peque meciéndolo o abrazándolo. También puedes hablarle o hacer cosas que le tranquilicen.
Tabla Resumen de las Crisis de Lactancia
| Nombre de la Crisis | Señales del Bebé | Duración | ¿Cómo Actuar? |
|---|---|---|---|
| Segunda Noche | Bebé inquieto, mama toda la noche, parece que se pelea con el pecho. | 1 noche | No pensar que el bebé pasa hambre, simplemente estimula el pecho. |
| 10-15 Días | Bebé más inquieto y demandante, mama muy frecuente, parece muerto de hambre, puede vomitar. | 3 o 4 días | Aumentar la producción de leche mamando mucho, no suplementar si ha recuperado el peso. |
| 6 Semanas | Bebé parece enfadado al mamar, tironea del pezón, estira la espalda. | 1 semana | El sabor de la leche está más salado, ofrecer el pecho con paciencia. |
| 3 Meses | Cambio en la manera de mamar, llora, protesta, se distrae, mama en minutos. | 1 mes | Tener paciencia, cambios en la producción de leche y cognitivos del bebé. |
| 4 Meses | El bebé empieza a dormir “peor” y despertarse con mucha frecuencia. | Varia | No pensar que hemos acostumbrado al bebé a dormir mal o que tiene hambre, puede depender del desarrollo de cada bebé. |
| 8 Meses | Los lactantes comienzan a darse cuenta de cómo sus acciones pueden afectar a los objetos y personas en su entorno. Aparece la llamada “angustia por separación” mal llamada a nivel popular “mamitis”. | 1 o 2 meses | Mucha paciencia porque es una etapa madurativa, no está relacionada con el tipo de alimentación que el bebé recibe. |
| 1 Año | La velocidad de crecimiento de los niños se ralentiza al año. Dejan de comer porque dejan temporalmente de crecer y saben que no necesitan una gran cantidad de alimentos. | 3 y 6 meses | Seguir con la lactancia o destetar es una decisión que solo atañe a cada madre y a su bebé. |
| 2 Años | Los niños empiezan a demandar el pecho de manera continua, con unos requerimientos e intensidad similares a los de un recién nacido pero con las capacidades cognitivas y manipulativas de un niño de 2 años. | 2 y 4 meses | Hay que ir mostrándoles cómo queremos que pidan el pecho o negociando en qué momento pueden o no pedir. |
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